Adam Smith
1723-1790La riqueza de las naciones ·1776Funda la economía política moderna sosteniendo que la división del trabajo y el intercambio en mercados libres, motivados por el interés propio, generan más riqueza colectiva que el dirigismo mercantilista.
«No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de quienes esperamos nuestra cena, sino del cuidado que ponen ellos en su propio interés. No apelamos a su humanidad, sino a su amor propio.»
Original: «It is not from the benevolence of the butcher, the brewer, or the baker that we expect our dinner, but from their regard to their own interest.»
Sutileza · error común
Smith no es un libertario puro. En la misma obra defiende impuestos progresivos («no es muy poco razonable que los ricos contribuyan al gasto público algo más que en proporción a sus rentas», Libro V), provisión pública de educación elemental, regulación bancaria, y critica con dureza a las corporaciones por conspirar contra el público. La célebre «mano invisible» aparece UNA sola vez en toda la obra (Libro IV, Cap. II), en un contexto específico sobre inversión doméstica, no como ley universal del mercado. Smith fue ante todo profesor de filosofía moral; su obra previa («La teoría de los sentimientos morales», 1759) funda la economía sobre la simpatía y el espectador imparcial, no sobre el egoísmo desnudo.
Alcance contemporáneo
Smith analizó mercados de productores que se conocían entre sí, en una economía pre-industrial sin sociedades anónimas globales, sin capitalismo financiero, sin externalidades climáticas planetarias y sin plataformas digitales con efectos de red. Su argumento sobre la libre concurrencia presupone competencia real entre actores comparables; aplicarlo sin matiz a duopolios tecnológicos, fondos de inversión opacos o cadenas de suministro globalizadas requiere extender el modelo, no simplemente citar 1776.