John Stuart Mill
1806-1873Sobre la libertad ·1859El texto fundacional de la libertad de expresión moderna. El capítulo II de «On Liberty» es la defensa canónica de que toda opinión debe poder expresarse, incluso la falsa, incluso la ofensiva.
«Si toda la humanidad menos una persona fuera de una opinión, y solo una persona fuera de la opinión contraria, la humanidad no estaría más justificada en silenciar a esa única persona de lo que ella, si tuviera el poder, estaría justificada en silenciar a la humanidad.»
Original: «If all mankind minus one, were of one opinion, and only one person were of the contrary opinion, mankind would be no more justified in silencing that one person, than he, if he had the power, would be justified in silencing mankind.»
Sutileza · error común
Mill no defiende la opinión por su valor sino por el procedimiento. Sus tres argumentos: (a) podemos estar equivocados y no lo sabremos sin oír al disidente, (b) incluso una opinión falsa fortalece la verdadera al obligar a defenderla, (c) la mayoría de las opiniones contienen una parte de verdad que se perdería si se silencian. Esto es lo que distingue al liberal real del partidario táctico de la libertad de expresión: Mill no exige que la opinión sea agradable, ni siquiera que sea probablemente correcta.
Alcance contemporáneo
Mill escribe antes de la prensa de masas industrial, antes de la radio, antes de la televisión, y mucho antes de las redes sociales y la coordinación algorítmica de odio. Su «debate público» tenía fricción: publicar costaba dinero y tiempo, replicar exigía esfuerzo simétrico, los lectores eran limitados. Hoy, la viralidad es asimétrica (un agravio circula órdenes de magnitud más que su rectificación), las plataformas amplifican lo controvertido por diseño económico y el anonimato permite acoso coordinado sin coste reputacional. Defender el principio milliano sigue siendo coherente; afirmar que sus condiciones de aplicación son las mismas que en 1859 no.