El análisis
Dos rupturas del 78 que no comparten nación ni mercado
Coinciden en las cuatro preguntas del régimen: ni monarquía, ni Constitución, ni élites sin traición que desalojar. En identidad, su mayor distancia, solo comparten una respuesta de seis, y por motivos contrarios: Podemos marca la puntuación woke más alta del test, Aliança Catalana la cuarta más etnonacional, ciento sesenta puntos aparte.
01Dos crisis de representación, dos sujetos
RegistroLos dos parten del mismo diagnóstico, que el sistema no representa a quien dice representar, pero de crisis distintas. Podemos se constituye en 2014 alrededor de profesores de ciencia política de la Complutense encabezados por Pablo Iglesias, en el clima que dejó el 15-M de 2011. Su adversario fue la casta: una clase política y económica que gestionaba el ajuste protegiendo a los mismos.
Aliança Catalana nace de un agotamiento distinto. La impulsa Sílvia Orriols desde la alcaldía de Ripoll, en el hueco que deja un proceso independentista sin resultado: no hereda la genealogía de Convergència ni la de la izquierda independentista, y construye su discurso contra la inmigración y contra un independentismo que acusa de pura retórica. Su marco es la derecha identitaria europea, aliada de AfD y Reconquête.
El contraste explica lo que sigue. Podemos hereda una crítica al poder económico y cultural sin territorio propio: su proyecto es plurinacional por diseño. Aliança Catalana hereda una crítica a la falta de un Estado catalán propio, y le subordina lo demás: la inmigración, la lengua, la relación con Madrid y con Bruselas. Son dos rupturas con el mismo régimen que no comparten enemigo.
02El mismo no, naciones distintas
CalibraciónEn régimen la distancia es de treinta puntos, Podemos en menos cincuenta y cinco y Aliança Catalana en menos ochenta y cinco, pero coinciden en las cuatro preguntas: ninguno preservaría la monarquía, los dos sustituirían el régimen actual, niegan que la Constitución funcione y afirman que las élites han traicionado a los ciudadanos.
El recuento no dice a qué sustituirlo. El sí de Podemos apunta a un proceso constituyente y a una república plurinacional; el de Aliança Catalana, a un Estado catalán propio, no a una reforma del español. Aliança Catalana comparte con la CUP y Frente Obrero la tercera puntuación más rupturista, solo por detrás de Falange y Núcleo Nacional; Podemos se queda en un rupturismo más moderado, empatado con Junts.
En territorio la distancia es de veinticinco puntos y coinciden en tres de cuatro preguntas: son naciones con derecho a decidir, el castellano no debe imponerse como lengua vehicular y las comunidades no tienen competencias que recentralizar. La única divergencia resume la diferencia de proyecto: sobre si España debería ser un Estado federal, Podemos dice que sí y Aliança Catalana queda neutral, porque no acepta seguir en un Estado español, federal o no.
03Ciento sesenta puntos, un no compartido por motivos opuestos
CalibraciónEs la mayor distancia del par, y una de las diez mayores entre los ciento treinta y seis pares posibles. El eje no mide un grado de la misma cosa: su centro es el universalismo, y sus polos son opuestos, minorías a un lado, mayoría al otro. Podemos marca ochenta y cinco, la puntuación más alta hacia el primero; Aliança Catalana marca menos setenta y cinco, la cuarta más alta hacia el segundo, solo por detrás de Falange, Núcleo Nacional y Vox.
De las seis preguntas del eje solo comparten una, y por razones contrarias. Los dos rechazan que la identidad cultural española sea un bien colectivo que el Estado deba proteger frente a su dilución. Podemos lo rechaza porque no reconoce ninguna identidad mayoritaria como sujeto a proteger; Aliança Catalana lo rechaza porque su sujeto no es España, es Cataluña: nombrada la identidad catalana en vez de la española, su respuesta cambiaría de signo.
El resto de las grandes distancias acompaña. En religión, cien puntos, sin acuerdo en ninguna de las cuatro preguntas: Podemos rechaza la concertada religiosa y los privilegios de la Iglesia; Aliança Catalana, de tradición católica que convive con el matrimonio igualitario, los defiende. En internacional, ochenta puntos: Podemos acepta la Unión Europea y Aliança Catalana antepone la soberanía nacional a cualquier marco supranacional. En tradición, setenta y cinco: coinciden en no proteger la familia tradicional ni la tauromaquia, y divergen en costumbres heredadas y memoria histórica.
04Ciento cuarenta puntos de distancia económica
CalibraciónEs de las mayores distancias económicas del test. Aliança Catalana marca cincuenta y cinco, la cifra más alta de los diecisiete, por delante de PP, Vox y Ciudadanos, que empatan en cincuenta: suprime patrimonio y sucesiones, capitaliza parcialmente las pensiones y derogaría el tope al alquiler. Podemos marca menos ochenta y cinco, solo por detrás de Frente Obrero y la CUP en intervencionismo.
Las divergencias siguen esa lógica en siete de las ocho preguntas: impuestos a las empresas, alquiler, grandes fortunas, despido, salario mínimo, pensiones por reparto y renta básica universal. Podemos defiende la intervención en las siete; Aliança Catalana, el mercado. La octava, la sanidad concertada, queda sin propuesta documentada por su parte, y el modelo la deja neutral.
El dato desactiva un reflejo habitual: no existe una economía propia del etnonacionalismo. Núcleo Nacional y Falange son nacional-sindicalistas y anticapitalistas, más cerca de Podemos que del PP; Aliança Catalana ocupa el extremo contrario. Comparte con Podemos el diagnóstico de que el régimen del 78 debe sustituirse; no comparte ni una premisa sobre quién debe poseer qué.
05Cuerpo y palabra: coincidencias que no vienen del liberalismo
CalibraciónEn libertad civil la distancia es de veinte puntos, de las menores del par, y coinciden en tres de cuatro preguntas: el aborto como decisión de la mujer, la eutanasia como derecho amplio y la despenalización del consumo adulto de drogas. Aliança Catalana votó a favor de agilizar la eutanasia en el Parlament. Divergen en la vigilancia: apoya ampliar cámaras y reconocimiento facial, dentro de un programa de seguridad que refuerza los Mossos; Podemos se opone.
En libertad de expresión la distancia es de quince puntos, la menor del par, y coinciden en tres de cuatro preguntas, pero no por defenderla. Los dos rechazan que ninguna opinión pueda ser delito, los dos derogarían las leyes que protegen a la corona, al ejército y a los sentimientos religiosos, y los dos quieren más regulación sobre medios y redes, no menos. Coinciden en el instrumento penal, no en su uso.
La única divergencia real señala hacia dónde apunta cada catálogo. Podemos defiende las leyes contra el discurso de odio hacia colectivos protegidos, con una trayectoria que el modelo documenta: campaña por derogar el delito de ofensas a la corona y defensa pública de condenados como Hasél y Valtònyc. Aliança Catalana rechaza esas leyes generales mientras propone tipificar como delito grave el anticatalanismo: protege un símbolo distinto del que combate.
Lo incómodo es el mismo dato visto desde ángulos opuestos. Frente a Vox, con quien Podemos comparte generación fundacional, la distancia identitaria es diez puntos menor y la económica es mayor, pero la afinidad con Aliança Catalana es diecisiete puntos más alta: cincuenta y seis por ciento frente a treinta y nueve. Quien vote a Aliança Catalana por su discurso antisistema comparte con Podemos el régimen y buena parte del cuerpo; quien vote a Podemos por defender a las minorías debe asumir que su partido ocupa, en ese eje, el polo opuesto al de uno con el que coincide en tumbar la Constitución. No comparten nación, ni mercado, ni a quién proteger: comparten el diagnóstico de que el edificio no sirve.
