El análisis
El partido más afín a Aliança Catalana no es Vox: es Junts
En territorio los separan cinco puntos, coinciden en veinticuatro de las cuarenta y dos afirmaciones y su afinidad es del setenta y siete por ciento, la más alta que Aliança Catalana registra con cualquier otro partido. Lo que los separa no es Cataluña, sino Europa y quién pertenece a la nación.
01Dos linajes del independentismo de derecha
RegistroJunts procede de Convergència, el partido de Jordi Pujol que gobernó la Generalitat más de dos décadas desde un nacionalismo burgués, democristiano en lo social y liberal en lo económico, y que sostuvo gobiernos en Madrid a cambio de competencias. Su definición de catalán fue de adhesión: lo era quien vivía y trabajaba en Cataluña.
Aliança Catalana no viene de ese tronco. La impulsa Sílvia Orriols desde la alcaldía de Ripoll y llega al Parlament sin genealogía convergente, en el hueco que dejó el proceso. Su marco es el de la derecha identitaria europea, con la que está aliada: Alternative für Deutschland, Reconquête. Catalunya Primer lleva la preferencia nacional a un sujeto sin Estado.
La relación reproduce lo ocurrido entre el PP y Vox, con una diferencia: el partido matriz y su competidor por la derecha comparten el objetivo secesionista. Junts ha endurecido su discurso migratorio a medida que le crecía esa competencia. Lo que los separa es la discusión más vieja del catalanismo: si la nación se define por voluntad o por origen.
02Territorio, régimen y palabra: donde casi son el mismo partido
CalibraciónEn territorio los separan cinco puntos, de las menores de los ciento treinta y seis pares posibles, y los dos están casi en el extremo. Coinciden en tres de cuatro preguntas: son naciones con derecho a decidir, el castellano no debe imponerse como lengua vehicular y las comunidades no tienen demasiadas competencias. La única divergencia es el Estado federal, cuya premisa ella rechaza.
En régimen hacen pleno: ninguno preserva la monarquía, los dos quieren sustituir el sistema del 78, niegan que la Constitución funcione y sostienen que sus élites traicionaron a los ciudadanos. Aun así el eje los separa treinta puntos: el extremo lo ocupan quienes quieren otro régimen español, y ella quiere un Estado propio.
En libertad de expresión los separan veinte puntos y coinciden en tres de cuatro preguntas, ninguna por defenderla: los dos rechazan que ninguna opinión pueda ser delito, los dos quieren regular medios y redes, y los dos derogarían los tipos que protegen a la corona y a los símbolos del Estado. El símbolo que despenalizan es el del adversario. Divergen en el discurso de odio hacia colectivos protegidos, que Junts pena y ella no: rechaza las leyes generales de penalización y quiere tipificar el anticatalanismo.
03El partido más de mercado de los diecisiete
CalibraciónEn economía coinciden en siete de las ocho preguntas: sí a bajar impuestos a las empresas y a flexibilizar el despido; no a los topes al alquiler, al impuesto sobre las grandes fortunas, al salario mínimo, a las pensiones por reparto intactas y a la renta básica. La única divergencia es la sanidad concertada, sin propuesta documentada por su parte.
Lo llamativo es dónde cae cada uno. Aliança Catalana puntúa cincuenta y cinco puntos del lado del mercado, la cifra más alta de los diecisiete partidos, por delante del PP, de Vox y de Ciudadanos, que empatan en cincuenta. Suprime patrimonio y sucesiones, capitaliza parcialmente las pensiones y deroga el tope al alquiler. Junts se queda en veinticinco.
El dato desactiva el reflejo que asocia ultranacionalismo con anticapitalismo. Describe bien al nacional-sindicalismo, y el test lo mide: Núcleo Nacional y Falange quedan en el polo intervencionista, más cerca de Podemos que del PP. Aliança Catalana está en el contrario, más lejos que ningún otro. No hay una economía propia del etnonacionalismo.
04Ochenta puntos de identidad y dos preguntas que no aplican
CalibraciónEl eje identitario es la segunda distancia del par, ochenta puntos, y no es simétrico: su centro es el universalismo y sus polos son contrarios, identitarismo de minorías y de mayoría. Aliança Catalana queda a setenta y cinco puntos del segundo; Junts, casi en el centro, tras perder el componente de minorías que antes se le reconocía.
Aun así coinciden en tres de las seis, y dos son un artefacto que conviene nombrar. Los dos rechazan que el Estado proteja la identidad cultural española y los dos quedan neutrales sobre priorizar a los españoles: ninguno los tiene por sujeto, los dos priorizan catalanes, y el modelo lo corrige expresamente en ambos. La tercera sí es sustantiva: los dos ven la inmigración a gran escala como amenaza cultural.
Divergen en las cuotas de paridad, el lenguaje inclusivo oficial y el reconocimiento de derechos colectivos: Junts los suscribe y ella no. En el tercero el modelo la deja neutral por un matiz documentado: los reconoce para la nación catalana, el colectivo LGTBI y las mujeres, no para las minorías étnicas no catalanas. No es ausencia de identitarismo: es identitarismo con la lista cerrada.
05Europa, Dios y el cuerpo
CalibraciónLa mayor distancia no está en la identidad sino en el eje internacional: ochenta y cinco puntos, y divergen en tres de cuatro. Junts sostiene que España gana más en la Unión Europea de lo que pierde en soberanía y niega que la soberanía prime sobre los marcos supranacionales; ella responde lo contrario y se opone a regularizar inmigrantes con arraigo. Con sesenta puntos del lado soberanista está más lejos de la Unión que Vox, en cuarenta.
En religión los separan cuarenta y cinco puntos y divergen en las cuatro preguntas, con los papeles invertidos. La ultranacionalista es la confesional: defiende la concertada religiosa, los símbolos en edificios públicos y la asignatura con efectos académicos, y no eliminaría los privilegios de la Iglesia. Junts, heredero de la democracia cristiana convergente, responde al revés en tres y calla sobre la concertada.
En tradición los separan veinticinco puntos y sus coincidencias son las menos previsibles: ninguno tiene la tauromaquia por patrimonio a proteger y los dos preservarían las costumbres heredadas. La divergencia sorprende más: Junts defiende la familia de padre, madre e hijos como modelo legal y ella no, porque apoya el matrimonio igualitario y las homoparentales. Es homonacionalismo, no liberalismo. Los dos votaron agilizar la eutanasia, y ella pide además veinte mil Mossos, más cámaras y desalojos exprés.
El par incomoda a los dos lados. Quien presenta a Aliança Catalana como el Vox catalán tiene que explicar por qué el test le da un cincuenta y nueve por ciento de afinidad con Vox y un setenta y siete con Junts, coincidiendo con los dos en exactamente veinticuatro de cuarenta y dos afirmaciones: mismo recuento de casillas, dieciocho puntos de distancia. Quien presenta a Junts como el cortafuegos tiene que explicar el pleno sobre el régimen del 78 y siete de ocho en economía. No comparten un proyecto de país: comparten territorio, impugnación del marco constitucional y política fiscal, y discrepan en Europa y en quién cuenta como catalán.