El análisis
En economía el PSOE coincide más con Núcleo Nacional que con Sumar
Siete de sus diez coincidencias son económicas, la proporción más alta de los ciento treinta y seis pares del test. Y la mayor distancia que el PSOE registra en un eje con cualquiera de los otros dieciséis partidos es la que lo separa aquí en régimen: ciento sesenta y cinco puntos.
01Siete de las ocho preguntas económicas
CalibraciónSu afinidad es del cuarenta y dos por ciento, puesto ciento dieciséis de los ciento treinta y seis pares: solo diecisiete quedan más separados. Coinciden en diez de las cuarenta y dos afirmaciones, las mismas que comparte con el PP, cuya afinidad de vector es veintisiete puntos mayor. El recuento es binario y la posición gradual: lo que importa es dónde caen las casillas.
Caen casi todas en el mismo sitio. Siete de las diez son económicas, el setenta por ciento: ningún par del test concentra en economía una proporción mayor de lo que comparte, y solo lo iguala el que el PSOE forma con Falange. Los dos rechazan bajar los impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y apoyan los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, el salario mínimo y las pensiones por reparto.
En ese eje el PSOE está a treinta y cinco puntos de Núcleo, a cuarenta y cinco de Sumar, a cincuenta y cinco de Podemos y a ochenta del PP y de Vox. Siete de ocho es además su máximo con cualquiera de los dieciséis: con Sumar, Podemos, Esquerra, EH Bildu, la CUP, el BNG y Frente Obrero se queda en seis.
02Dos maneras de dejar de ser marxista
RegistroLas Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista nacen a comienzos de los años treinta alrededor de Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo; en octubre de 1933 José Antonio Primo de Rivera funda Falange Española y ambas se fusionan meses después. Su norma programática condena a la vez el capitalismo y el marxismo, propone nacionalizar el crédito y rechaza el Estado liberal y el sistema de partidos.
Ese anticapitalismo no es igualitario: es organicista, jerárquico y católico, conserva la propiedad privada como función al servicio de la nación y no quiere ganar la lucha de clases sino suprimirla, encuadrando a patronos y obreros en sindicatos verticales bajo el Estado que liquidaron el sindicalismo autónomo y el derecho de huelga. Núcleo Nacional reivindica hoy esa doctrina, sin representación institucional.
El PSOE llega al mismo eje por el camino contrario. Es un partido obrero del siglo XIX ilegalizado durante casi cuarenta años, y la UGT, su central histórica, fue uno de los sindicatos que aquel encuadramiento suprimió. Refundado en el congreso de Suresnes, renunció en 1979 a definirse marxista tras el pulso que planteó Felipe González. Uno abandonó a Marx hacia la socialdemocracia de gestión y el otro lo condenó junto al capitalismo: acaban votando igual sobre el salario mínimo.
03La sanidad y la renta básica
CalibraciónLa única pregunta económica en la que difieren es si la sanidad debe ser exclusivamente pública, con los conciertos reducidos al máximo. La firman nueve de los diecisiete, Núcleo entre ellos, y el PSOE ni la firma ni la rechaza: es uno de los dos únicos neutrales, corregido en el modelo porque no ha eliminado los conciertos en ninguno de sus mandatos. En la única casilla económica que los separa, el nacional-sindicalismo es el más estatista.
La coincidencia que le da al par la ventaja sobre Sumar es la renta básica universal, que los dos rechazan. La apoyan siete partidos y los siete son de la izquierda: Sumar, Podemos, Esquerra, EH Bildu, la CUP, el BNG y Frente Obrero. El PSOE es el único del bloque que dice que no, en la misma casilla que el PP, Vox, Ciudadanos, Núcleo y Falange.
Los motivos son incompatibles. El PSOE rechaza el modelo universal e incondicionado y sostiene un ingreso focalizado y sujeto a requisitos. Núcleo lo rechaza porque su doctrina no concibe transferencias incondicionadas al individuo, sino salario familiar y encuadramiento sindical, y el test lo corrige para que esa negativa no se lea como liberal.
04Ciento sesenta y cinco puntos sobre las reglas del juego
CalibraciónEl eje de régimen los separa ciento sesenta y cinco puntos con el cero por medio: el PSOE en setenta del lado continuista del 78 y Núcleo en noventa y cinco del rupturista, empatado con Falange en el extremo. Es la mayor distancia que el PSOE registra en un eje con cualquier partido del test, y no coinciden en ninguna de las cuatro preguntas.
Solo cinco de los diecisiete sostienen que la monarquía parlamentaria debe preservarse y que la Constitución sigue funcionando en lo esencial: el PP, el PSOE, Vox, Ciudadanos y el PNV. Doce sostienen que el régimen debería sustituirse, Núcleo entre ellos. Y la frase sobre unas élites del 78 que traicionaron a los ciudadanos la firman trece: no acredita de antisistema a nadie, y el PSOE es uno de los cuatro que la niegan.
Por eso el test separa la tradición cultural de la posición sobre el régimen. Núcleo puntúa noventa y cinco en tradición, la cifra más alta de los diecisiete, y otros noventa y cinco en el lado rupturista: no conserva el edificio institucional, quiere otro. El PSOE, que llegó a 1978 desde una tradición republicana propia, es hoy uno de sus cinco garantes.
05Veintiséis preguntas seguidas sin una casilla común
CalibraciónSeis de los nueve ejes no producen ni una respuesta compartida: costumbres, religión, cuerpo, identidad, marcos supranacionales y régimen, veintiséis preguntas en blanco. El eje identitario no es simétrico y su centro es el universalismo: el PSOE queda a treinta y cinco puntos del identitarismo de minorías y Núcleo a noventa y cinco del de mayoría, el extremo del test junto a Falange. Polos contrarios, no grados de lo mismo.
Fuera de la economía comparten tres casillas. Dos son de expresión, su menor distancia de las nueve: ninguno acepta que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido ni que la regulación sobre medios y redes sea mínima. Coinciden en la premisa punitiva y divergen en el catálogo, y el eje es simétrico y no acredita a nadie: el PSOE defiende las leyes contra el discurso de odio y calla sobre las penas por ofender símbolos, corona y religión, y Núcleo responde al revés en las dos, con un rechazo que tampoco es liberal.
La tercera casilla es territorial: los dos niegan que Cataluña, País Vasco y Galicia sean naciones con derecho a decidir, ocho de diecisiete; las otras tres preguntas del eje las responden al revés. Y hay una asimetría de método: tres de las treinta y dos divergencias no son un sí contra un no sino un silencio, las tres del PSOE, y en las tres Núcleo responde que sí. Conciertos sanitarios, ofensas a los símbolos del Estado y refuerzo de fronteras.
El par incomoda por los dos lados. Al PSOE, porque su coincidencia económica más alta del test no la tiene con un socio de investidura sino con el nacional-sindicalismo, y porque lo que la produce no es un giro a la izquierda sino dos renuncias propias: callar sobre los conciertos sanitarios y descartar la renta básica que sí firman los otros siete partidos de la izquierda. A Núcleo, porque comparte siete de sus ocho respuestas económicas con el partido que administra el régimen que quiere sustituir y cuyo sindicato histórico su doctrina suprimió, y porque el acuerdo dura lo que duran las preguntas sobre dinero: después vienen veintiséis seguidas sin una casilla común. La herradura describe posiciones concretas, no equivalencias.