El análisis
La misma afinidad que con Podemos, y quince coincidencias menos
El test da al PSOE un setenta y dos por ciento de afinidad con Junts y el mismo setenta y dos con Podemos, con la misma distancia exacta en el eje de régimen: ciento veinticinco puntos. Con Podemos coincide en treinta y tres afirmaciones de cuarenta y dos; con Junts, en dieciocho.
01Dos indicadores que apuntan en direcciones contrarias
CalibraciónSu afinidad es del setenta y dos por ciento, el puesto treinta y uno de los ciento treinta y seis pares posibles. Su recuento de coincidencias es de dieciocho afirmaciones de cuarenta y dos, el puesto sesenta y ocho. Y un dato cierra la cuenta: ningún par del test con una afinidad de setenta y dos o más coincide en menos casillas.
La comparación que lo ordena está dentro de la propia lista del PSOE. Con Podemos registra la misma afinidad y la misma distancia en el eje de régimen, y sin embargo coincide con él en treinta y tres afirmaciones y con Junts en dieciocho: quince casillas de diferencia sin que se mueva ninguno de los dos números que suelen resumir un par.
No es un fallo del instrumento, es lo que mide cada indicador. La afinidad calcula la distancia entre dos vectores de nueve ejes sobre escalas continuas; el recuento suma decisiones binarias. Un partido apilado cerca del centro acorta la distancia con casi todo el arco sin coincidir con casi nadie: una posición templada sigue teniendo que votar sí o no.
02Un socio de Madrid, un proceso y una amnistía
RegistroJunts procede de Convergència, el partido de Jordi Pujol que gobernó la Generalitat más de dos décadas desde un nacionalismo burgués, democristiano en lo social y liberal en lo económico. Durante los años del turno fue socio parlamentario de gobiernos en Madrid de los dos signos, el PSOE entre ellos, y negociaba competencias, no la forma del Estado.
El proceso soberanista rompió esa normalidad. Junts es la refundación de aquel tronco tras el desgaste de la marca convergente y el giro al independentismo explícito, con Carles Puigdemont fuera de España como figura de referencia. Lo que era negociación de competencias pasó a impugnar el marco que las reparte, y el PSOE respaldó la suspensión de la autonomía catalana.
Volvieron a la mesa sin que el fondo se resolviera. El gobierno socialista reformó el Código Penal y pactó una amnistía, y Junts sostiene desde entonces mayorías que puede retirar cuando quiera. Ninguna de las dos partes lo presenta como convergencia: uno administra el régimen y el otro no quiere estar dentro de él.
03Ciento veinticinco puntos y ninguna respuesta común
CalibraciónEl eje de régimen es su mayor distancia con diferencia: ciento veinticinco puntos, cincuenta más que la segunda, los setenta y cinco del territorio, y más del doble que la tercera, la economía. Divergen en las cuatro preguntas sin una respuesta común. El PSOE preserva la monarquía parlamentaria y da por vigente la Constitución del 78; Junts lo niega, y afirma lo que el PSOE niega: que el régimen debería sustituirse y que sus élites traicionaron a los ciudadanos.
Dos de esas cuatro distinguen poco: sustituir el régimen lo firman doce de los diecisiete partidos y la frase sobre las élites, trece, las respuestas mayoritarias del arco. Separan de verdad las otras dos, la monarquía y la vigencia de la Constitución, que solo suscriben cinco: el PSOE, el PP, Vox, Ciudadanos y el PNV.
El rupturismo de Junts no es doctrinal sino derivado: no propone otro régimen español, propone no estar dentro de ninguno. El test lo deja a cincuenta y cinco puntos del polo, empatado con Podemos y por detrás de Esquerra, EH Bildu, Aliança Catalana y la CUP: es de los menos rupturistas del bloque independentista, solo por detrás del BNG. Y aun así no comparte ni una casilla del eje.
04El territorio separa una pregunta; el cuerpo, tres
CalibraciónEl eje territorial es su segunda mayor distancia, ocupa casi todo el debate público sobre el par y produce una sola divergencia de cuatro. Coinciden en avanzar hacia un Estado claramente federal, en rechazar el castellano vehicular garantizado por ley y en negar que las comunidades tengan demasiadas competencias. Sus setenta y cinco puntos quedan además por debajo de la media del test en ese eje, que pasa de noventa.
La única divergencia es la premisa: si Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir sobre su autogobierno. Y no es un rasgo de Junts. Es también la única pregunta territorial que separa al PSOE de Sumar, Podemos, Esquerra, EH Bildu, el PNV, la CUP y el BNG. Ocho interlocutores, la misma casilla: la respuesta la pone él.
La inversión está en el otro extremo de la lista. Su menor distancia de los nueve ejes es la de libertad civil, diez puntos, y produce tres divergencias de cuatro: lo único que comparten ahí es la eutanasia. Diez puntos y tres desacuerdos frente a setenta y cinco puntos y uno: qué mide cada indicador se ve en esos dos ejes.
05El perfil más asimétrico de los diecisiete
CalibraciónJunts es el partido cuyos ejes se apilan más cerca del centro: cinco de los nueve quedan a quince puntos o menos, y ningún otro de los diecisiete pasa de tres. Costumbres, religión, cuerpo, palabra e identidad, los cinco casi en la raya. Solo tres lo alejan, y únicamente el territorial lo lleva al extremo.
Ese centro no es moderación, es cancelación, y el eje identitario lo enseña sin ambigüedad. Junts firma las tres preguntas de reconocimiento de minorías, cuotas legales de paridad, lenguaje inclusivo oficial y derechos colectivos de grupos discriminados, y a la vez sostiene que la inmigración a gran escala amenaza la cultura del país receptor. Nueve partidos firman las tres primeras y siete la última: solo él está en las dos listas.
Su cinco se parece al cero exacto de Ciudadanos y no significa lo mismo: allí hay universalismo razonado, aquí dos identitarismos que se restan. Junts deja además cinco afirmaciones sin posición documentada, el máximo del test junto a Aliança Catalana, y necesita diez correcciones manuales, solo por detrás de ella. De ahí que ocho de las veinticuatro divergencias del par no sean un sí contra un no sino un silencio: cinco de Junts y tres del PSOE.
El par incomoda a los dos. Al PSOE, porque el socio que sostiene su legislatura le firma dieciocho afirmaciones de cuarenta y dos, seis menos que el PNV y catorce menos que Esquerra, y porque la única pregunta territorial que lo separa de Junts es la que lo separa de otros siete interlocutores: la pone él. A Junts, porque el partido frente al que se define le queda a la misma distancia exacta que Podemos, y porque estar cerca del centro en cinco ejes no describe a un partido moderado sino a uno que vota caso por caso lo que no cabe en su eje. Setenta y dos por ciento y dieciocho casillas comunes no se contradicen: miden cosas distintas, y en ningún par igual de afín quedan tan lejos. Un pacto de legislatura no necesita coincidencias; necesita que las discrepancias caigan donde nadie va a ponerlas.