El análisis
Discuten España entera sin discutir una sola regla del juego
El territorio es su mayor distancia, ciento treinta puntos, y no comparten ninguna de sus cuatro preguntas; el régimen del 78 es la menor, veinte, y comparten las cuatro. Veintiséis pares del test combinan esas dos cosas y solo dos lo hacen desde el continuismo, este y el del PP con el PNV: los otros veinticuatro coinciden porque las dos partes quieren sustituir el sistema.
01Veintiséis pares, y solo dos desde el continuismo
CalibraciónRecorridos los ciento treinta y seis pares posibles, veintiséis divergen en las cuatro preguntas territoriales y coinciden a la vez en las cuatro del régimen. La combinación parece rara y casi siempre significa lo mismo: veinticuatro de esos veintiséis enfrentan a un partido plurinacional con Núcleo Nacional, Falange o Frente Obrero, y lo que comparten es la voluntad de sustituir el edificio del 78.
Solo dos coinciden defendiéndolo, y los dos incluyen al PNV: uno con el PP y este. Las cuatro preguntas del eje producen una hoja idéntica en apenas cuatro de los diecisiete partidos, el PP, el PSOE, Ciudadanos y el PNV: monarquía preservada, Constitución vigente, ninguna sustitución del sistema y ninguna traición de las élites. La última es la que más selecciona: la firman trece de los diecisiete, Vox incluido.
Europa repite la figura con veinte puntos y otro pleno. Los seis partidos que responden idénticamente a las cuatro preguntas del eje internacional son Sumar, Podemos, Ciudadanos, Esquerra, EH Bildu y el PNV, y de esos seis solo estos dos defienden el régimen. El acuerdo cae donde Ciudadanos marca el máximo de los diecisiete: es el más continuista del test, por encima del PP, y el más cosmopolita.
02Bilbao 1895, Barcelona 2006
RegistroEl PNV lo funda Sabino Arana en Bilbao en 1895 sobre una base católica y foralista que deriva en democracia cristiana, y ha presidido el Gobierno vasco casi toda la etapa autonómica. No respaldó la Constitución de 1978: defendió la abstención en el referéndum y ancla su autogobierno en un título foral anterior al texto. Meses después negoció el Estatuto de Gernika, que sí ganó el suyo.
Ciudadanos nace en Barcelona en 2006 sobre un manifiesto de intelectuales catalanes, entre ellos Albert Boadella y Francesc de Carreras: en Cataluña la única alternativa al nacionalismo era un PP con techo estructural. Su doctrina no admite excepciones de bandera, ciudadanía constitucional y rechazo de todo identitarismo incluido el español, y en Europa acabó en la familia liberal y no en la conservadora.
Entre ambos no hay historia de pacto, y el único despacho que llegaron a compartir fue ajeno a España: sus eurodiputados coincidieron en esa familia liberal continental. En Madrid los desenlaces se separan. En la moción de censura que desalojó a Mariano Rajoy, el PNV votó a favor pocos días después de aprobarle los presupuestos, y Ciudadanos votó en contra.
03Ciento treinta puntos de mapa
CalibraciónEl eje territorial es la mayor distancia del par y no deja una casilla común. El PNV sostiene que Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir y que España debe avanzar hacia un Estado federal, y rechaza garantizar por ley el castellano vehicular y recentralizar competencias. Ciudadanos responde lo contrario a las cuatro.
Ese eje apenas admite matiz en el resto del test. Quince de los diecisiete responden con una de dos hojas idénticas, ocho de un lado y siete del otro, y solo el PSOE y Aliança Catalana se salen de las dos. El PNV firma lo mismo que Junts, Esquerra, EH Bildu, la CUP, el BNG, Sumar y Podemos; Ciudadanos, lo mismo que el PP, Vox, SALF y los tres partidos del extremo unitario.
La cifra dice menos de lo que aparenta: cincuenta y siete pares registran una distancia territorial mayor, y Ciudadanos es el menos unitario de los siete de su lado, por delante del PP. El eje que dio origen a uno de los dos separa en bloque, sin graduación, y aun así no es donde el par se decide.
04Dios y la costumbre, ocho preguntas más
CalibraciónLa segunda distancia es la religiosa, ochenta y cinco puntos, y tampoco produce una coincidencia. El PNV defiende la concertada de orientación religiosa con dinero público, los símbolos religiosos en edificios públicos y la asignatura con efectos académicos, y no eliminaría los privilegios de la Iglesia. Ciudadanos responde lo contrario en tres y sobre la concertada calla. El vasco pisa el polo confesional por el margen más estrecho de los siete que lo ocupan.
La tercera son setenta y cinco puntos en costumbres, otra vez sin coincidencia. El PNV firma la familia de padre, madre e hijos como modelo legal, la tauromaquia como patrimonio y la preservación de las tradiciones heredadas, y rechaza la memoria histórica como política de Estado. Ciudadanos rechaza las tres primeras y sobre la memoria no se pronuncia. Es Burke contra Paine, y el heredero del racionalismo ilustrado aquí es el liberal.
Sus dos silencios no son azar y el modelo los anota a mano: la concertada siguió en pie en los gobiernos autonómicos que Ciudadanos compartió con el PP, y criticó la ley de memoria sin llegar a oponerse. Su laicismo fue doctrina antes que programa. Territorio, religión y costumbres suman doce de sus veintitrés divergencias: tres ejes enteros y ni una casilla compartida.
05La palabra, el cuerpo y el dinero
CalibraciónLa libertad de expresión los separa setenta puntos, y ahí está la anomalía del par: la separación media del test en ese eje no llega a treinta y dos. No es que el PNV sea un caso extremo; es que las cinco mayores distancias del eje son todas de Ciudadanos, que puntúa sesenta en la libertad simétrica, treinta y cinco por delante del segundo. El PNV queda en el polo punitivo, empatado con Vox.
Su única coincidencia la firman once de los diecisiete: ninguno mantendría las penas por ofender a los símbolos del Estado, a la corona o a los sentimientos religiosos. A la pregunta más directa, si ninguna opinión debe ser delito por su contenido, solo responden que sí Ciudadanos y SALF; el PNV lo niega y tiene por necesarias las leyes contra el discurso de odio. Uno rechaza los dos catálogos de opiniones punibles; el otro retira el ajeno y conserva el propio.
El resto se ordena por silencios cruzados. En libertad civil coinciden en aborto y eutanasia, y sus dos divergencias son casillas vacías: Ciudadanos, el máximo del test en ese eje, calla sobre las drogas, y el PNV, a quien su voto en eutanasia, aborto y cannabis movió al lado liberal, calla sobre la videovigilancia. En economía coinciden en seis de las ocho y el PNV apoya el impuesto a las grandes fortunas, que votó y aplica en Euskadi. En identidad hay treinta y cinco puntos y cuatro divergencias de seis, porque Ciudadanos es el único de los diecisiete que responde que no a las seis.
El par incomoda a los dos. A Ciudadanos, porque el partido que hizo del rechazo a todo identitarismo su doctrina fundacional tiene como segundo perfil más próximo de dieciséis a un nacionalismo periférico, por delante del PP que absorbió su electorado, y porque lo que comparten no es un residuo sino las ocho preguntas sobre Europa y el régimen, los dos ejes donde marca el máximo del test. Al PNV, porque el más constitucionalista de los diecisiete le firma entero el bloque de las reglas del juego mientras discrepa en las doce sobre el mapa, la Iglesia y la costumbre, y porque defiende sin fisuras un texto que pidió no votar. Y a los dos, que su mayor afinidad del test sea el mismo partido, el PSOE. Discuten qué es España; no discuten quién tiene autoridad para decidirlo.