El análisis
Ningún par del test está a la vez tan cerca en tres ejes y tan lejos en otros tres
En costumbres, religión y libertad civil los separan diez puntos en cada uno; en economía, territorio y régimen, ciento cuarenta, ciento cincuenta y tres y ciento sesenta y cinco. De los ciento treinta y seis pares posibles, este es el único que junta tres ejes a diez puntos o menos con tres por encima de ciento cuarenta.
01Doce afirmaciones sobre la persona sin una sola oposición
CalibraciónLos tres ejes que el debate público presenta como la gran frontera moral española, las costumbres, la Iglesia y el cuerpo, suman doce afirmaciones y en ninguna responden en direcciones contrarias. Nueve son idénticas: ninguno favorece legalmente la familia de padre, madre e hijos, ni protege la tauromaquia, ni preserva las tradiciones heredadas; los dos suprimen los privilegios de la Iglesia, sus símbolos en edificios públicos y los efectos académicos de la religión escolar; los dos sostienen el aborto, la eutanasia y el rechazo al reconocimiento facial.
Las tres restantes no son oposiciones sino silencios, y los tres del mismo lado: memoria histórica, concertada de orientación religiosa y consumo adulto de drogas. Son las tres únicas casillas que Ciudadanos deja en blanco de las cuarenta y dos, anotadas en el modelo como correcciones expresas. Criticó la ley de memoria sin oponerse, mantuvo la concertada en los gobiernos que compartió con el PP y nunca defendió la despenalización. La Candidatura responde a las tres.
No es un empate por indefinición: en los tres ejes están escorados al mismo polo y lejos del cero. La Candidatura es la más reformista de los diecisiete en costumbres y empata con Esquerra en el extremo secular; Ciudadanos marca la puntuación más alta del test en libertad civil, por delante de toda la izquierda, y en religión queda donde queda Podemos. En dos de los tres ejes quien llega más lejos es la candidatura anticapitalista.
02Dos hijos del mismo conflicto, en direcciones contrarias
RegistroCiudadanos se funda en Barcelona en 2006, tras un manifiesto de intelectuales catalanes, con un argumento ilustrado en sentido estricto: ciudadanía igual ante una ley igual, sin nación ni confesión mediando entre el individuo y el Estado. Nace en un territorio con lengua propia y contra el nacionalismo que lo gobernaba, y al saltar a la política estatal se integró en la familia liberal europea, no en la conservadora.
La Candidatura d'Unitat Popular sale del mismo territorio y de la orilla opuesta. Se forma como confluencia de candidaturas municipalistas, anticapitalistas e independentistas que ganaron ayuntamientos antes de entrar en el Parlament, decide en asamblea, rota los cargos y limita las carreras institucionales. Nunca ha formado parte de un Govern, aunque ha sostenido mayorías independentistas desde fuera, y no concurre a las europeas porque tiene a la Unión por una arquitectura antidemocrática.
Compartieron cámara durante todo el ciclo soberanista, cada uno en un extremo, y entre ellos no hay un pacto ni una negociación: sus cruces fueron siempre adversariales. El desenlace los emparenta al revés. Los dos irrumpieron por fuera del sistema de partidos y los dos acabaron fuera de los ejecutivos, uno absorbido por el PP tras descartar el pacto con el PSOE y dejar de concurrir, la otra por doctrina propia.
03Dieciséis afirmaciones sobre el Estado sin una sola coincidencia
CalibraciónEconomía, territorio y régimen suman dieciséis preguntas y no producen un solo acuerdo. Son también sus tres mayores distancias. La del régimen es la máxima, ciento sesenta y cinco puntos, y solo cuatro pares del test se separan más en ese eje: Ciudadanos registra la puntuación más continuista del 78 de los diecisiete, por delante del PP, y la Candidatura queda en el rupturismo, empatada con Aliança Catalana y con Frente Obrero.
La económica son ciento cuarenta puntos, y solo dos pares registran una distancia mayor en ese eje. La Candidatura marca noventa del lado intervencionista, el extremo de los diecisiete; Ciudadanos, cincuenta del lado del mercado, la cifra exacta del PP y de Vox. La territorial son ciento cincuenta y tres, con la Candidatura en noventa y ocho, la posición más plurinacional del test, y Ciudadanos pidiendo castellano vehicular por ley y recentralización.
Conviene añadir que esa forma no es del par, porque suele presentarse como si lo fuera. De los ciento treinta y seis pares, doce tienen vacíos exactamente esos tres ejes: seis de Ciudadanos y seis del PP, y las contrapartes son las mismas seis en los dos casos, Sumar, Podemos, Esquerra, EH Bildu, la Candidatura y el BNG. No es hostilidad particular, sino la geometría del desacuerdo entre los dos partidos que defienden el marco del 78 desde el mercado y la izquierda estatal y periférica entera.
04Cien puntos sobre si una opinión puede ser delito
CalibraciónEn libertad de expresión los separan cien puntos, en un eje cuya separación media en el test es de treinta y uno. Solo tres pares de los ciento treinta y seis se separan más, y los tres incluyen a Ciudadanos, igual que las diez mayores distancias del eje. Ciudadanos puntúa sesenta y es un caso aislado: el siguiente de ese lado está en veinticinco.
Su única coincidencia es la menos previsible: ninguno mantiene las penas por ofender a los símbolos del Estado, a la corona o a los sentimientos religiosos, y el modelo necesita una corrección expresa para registrar la de la Candidatura. Las otras tres van en bloque. Solo Ciudadanos y SALF sostienen que ninguna opinión debe ser delito por su contenido; la Candidatura tiene por necesarias las leyes contra el discurso de odio, que Ciudadanos rechaza, y rechaza la regulación mínima de medios y redes, que Ciudadanos defiende.
El eje es simétrico por diseño: penar una opinión cuenta igual la pene quien la pene, y aquí ninguno queda acreditado por derogar solo la lista que le incomoda. La Candidatura retira la protección penal de un Estado que no siente propio y conserva la de los colectivos que reconoce: impugna un catálogo, no la premisa. Ciudadanos rechaza los dos, y el precio de esa coherencia está en la compañía.
05La identidad y Europa no dicen lo que parece
CalibraciónEl eje identitario los separa ochenta puntos y no es simétrico: su centro es el universalismo y sus polos son contrarios, no grados de lo mismo. Ciudadanos está en el cero exacto, el único de los diecisiete, y responde que no a las seis preguntas; la Candidatura es la segunda del test en protección de minorías, tras Podemos. Coinciden en dos, y por negación: ninguno firma que la identidad cultural española sea un bien que el Estado deba proteger ni que la inmigración amenace la cultura receptora.
Las tres divergencias son las del polo de minorías: cuotas de paridad, lenguaje inclusivo oficial y derechos colectivos de grupos diferenciados. Uno sostiene que la ley debe ser igual para todos; la otra, que la igualdad formal no repara desigualdades de grupo. La sexta pregunta, si el Estado debe priorizar a los españoles en el acceso a servicios, es el único silencio de la Candidatura en las cuarenta y dos: no maneja a los españoles como categoría propia, corrección que el test aplica a todos los nacionalismos sin Estado.
El internacional son ciento quince puntos y contiene la inversión más contraintuitiva del par. Ciudadanos es el más europeísta de los diecisiete y la Candidatura marca cuarenta del lado soberanista, la cifra exacta de Vox. Pero las dos preguntas migratorias van al revés que el vector: los dos regularizarían a quien lleva años trabajando aquí y ninguno blindaría fronteras, y ella lleva dos correcciones expresas para que su euroescepticismo no contamine esa mitad.
Su afinidad es del cuarenta y siete por ciento, con veintiséis pares de los ciento treinta y seis por debajo, y coinciden en catorce de las cuarenta y dos afirmaciones. A Ciudadanos le toca explicar que el partido que su relato coloca en el límite exterior del sistema le firme nueve de las doce preguntas sobre la Iglesia, la costumbre y el cuerpo, que llegue más lejos que él en dos de esos tres ejes, y que sus tres únicas casillas en blanco caigan justo donde gobernó con el PP. A la Candidatura, que su anticlericalismo y su garantismo corporal sean indistinguibles de los de un liberal de mercado, y que en el eje que mide si una opinión puede ser delito quede del mismo lado que el PP y que Vox: discrepa en la lista, no en la premisa. En dieciocho de las cuarenta y dos afirmaciones no hay oposición frontal entre ellos. Todo su desacuerdo está en el Estado; sobre lo que el Estado no debe hacerle a una persona no discuten nada.