El análisis
Aliança Catalana encaja mejor con Bildu que con Esquerra, el partido con el que comparte el objetivo secesionista
El test da a Aliança Catalana más afinidad con EH Bildu (62%) que con Esquerra Republicana (60%), el partido con el que comparte territorio y proyecto independentista. Coinciden en diecisiete de las cuarenta y dos preguntas, con acuerdo casi total en régimen y territorio, y con la distancia máxima del par repartida entre economía e identidad.
01Dos nacionalismos sin genealogía común
RegistroAliança Catalana nace en Ripoll en 2020, impulsada por Sílvia Orriols, entonces concejala del municipio, sobre el rechazo a la inmigración magrebí local. Rompe con el molde convergente y republicano que dominó el independentismo catalán y ofrece una versión étnica del catalanismo, frente a la cívica y de adscripción voluntaria de sus predecesores. Orriols es alcaldesa de Ripoll desde 2023 y entra en el Parlament un año después, con el partido convertido en vehículo de ese independentismo identitario.
EH Bildu procede de un tronco distinto. Se constituye en 2012, culminación de un giro de la izquierda abertzale hacia las vías exclusivamente políticas tras el cese armado de ETA en 2011 y su disolución en 2018, con Arnaldo Otegi como figura central. Es tradición de izquierda, laica y anticapitalista, con décadas de continuidad en un espacio que quedó años fuera de las instituciones por la Ley de Partidos.
Operan en territorios distintos, compiten por electorados distintos y no comparten acto, pacto ni antecesor: uno nace del catalanismo étnico reciente, el otro de la izquierda vasca de tradición larga. Esa ausencia de vínculo hace llamativo el resultado del test: sitúa a Aliança Catalana más cerca de Bildu que de Esquerra, el partido con el que sí comparte territorio, calendario electoral y objetivo secesionista.
02Territorio y régimen: donde el desacuerdo desaparece
CalibraciónEn territorio la distancia es cero: los dos puntúan noventa, en el extremo del pluralismo. Coinciden en tres de cuatro preguntas: Cataluña y Euskadi son naciones con derecho a decidir su autogobierno, el castellano no debe imponerse como lengua vehicular y las comunidades no tienen competencias que recentralizar. La única divergencia es de fondo: ante un Estado federal español, Aliança Catalana queda neutral porque rechaza seguir en España bajo cualquier fórmula, y Bildu responde que sí.
En régimen la distancia es de solo cinco puntos y las cuatro preguntas coinciden en bloque: ninguno preservaría la monarquía, los dos quieren sustituir el sistema del 78, niegan que siga funcionando y sostienen que sus élites han traicionado a los ciudadanos. Es acuerdo pleno en el eje que mide el rechazo al armazón institucional del Estado.
Territorio y régimen son, junto con libertad civil, las tres distancias más pequeñas del par. Dos proyectos nacionales que no comparten sujeto, uno catalán y étnico, otro vasco y de izquierda abertzale, convergen por completo en el rechazo a la monarquía, la Constitución y el Estado unitario, aunque en casi todo lo demás parten de tradiciones ideológicas opuestas.
03La economía, el eje que no deja ni una coincidencia
CalibraciónEn economía la distancia es de ciento veinticinco puntos, la mayor del par junto con identidad, y no hay una sola coincidencia entre las ocho preguntas del eje. Aliança Catalana puntúa cincuenta y cinco puntos del lado del mercado; Bildu, setenta puntos del lado de la intervención.
Aliança Catalana defiende que bajar impuestos a las empresas crea empleo y que flexibilizar el despido facilita la contratación, y rechaza los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, seguir subiendo el salario mínimo, blindar sin matices las pensiones por reparto y la renta básica universal. Bildu sostiene lo contrario en esas siete preguntas; en la octava, la sanidad exclusivamente pública, Aliança Catalana no tiene postura documentada y queda neutral: uno de los doce ajustes que corrigen su vector, el máximo de los diecisiete partidos del test.
El dato desmonta el reflejo de asociar ultranacionalismo con intervencionismo económico. Ese patrón sí describe a Núcleo Nacional o Falange, cuyo nacional-sindicalismo las acerca a Podemos y a Bildu en lo fiscal; Aliança Catalana ocupa el extremo contrario, con un programa que suprime patrimonio y sucesiones y capitaliza parcialmente las pensiones. No existe una economía única del etnonacionalismo: este par lo demuestra desde los dos extremos.
04Identidad: el mismo eje, polos contrarios
CalibraciónEn identidad la distancia también es de ciento veinticinco puntos, pero no mide dos identitarismos afines: el eje va del identitarismo de minorías a un lado y de mayoría al otro, con el universalismo en el centro. Aliança Catalana puntúa setenta y cinco puntos del lado de la mayoría a proteger; Bildu, cincuenta del lado de las minorías. Polos opuestos, no el mismo bando.
Aun así coinciden en dos de las seis preguntas, artefacto que conviene nombrar: ninguno cree que la identidad cultural española sea un bien a proteger, y ninguno prioriza a los ciudadanos españoles en el acceso a servicios. No es indiferencia identitaria compartida: ninguno tiene a España como sujeto. Aliança Catalana prioriza a los catalanes, Bildu a los vascos, y el test corrige de forma explícita ambos casos.
Donde sí divergen es donde el eje se vuelve sustantivo. Bildu apoya las cuotas de paridad, el lenguaje inclusivo oficial y los derechos colectivos para grupos históricamente discriminados; Aliança Catalana rechaza lo primero y queda entre el rechazo y la neutralidad en lo demás. A la inversa, sostiene que la inmigración a gran escala amenaza la cultura receptora, algo que Bildu niega. Es la discusión de fondo del eje: cada uno defiende la identidad de un sujeto nacional distinto y sin Estado propio.
05Por qué la afinidad no sigue el mapa del procés
CalibraciónAliança Catalana coincide con Bildu y con Esquerra en exactamente diecisiete de cuarenta y dos preguntas: el recuento no distingue a los dos pares. Lo que distingue es la afinidad global, calculada sobre la distancia conjunta en los nueve ejes y no sobre las respuestas iguales: sesenta y dos por ciento con Bildu, sesenta con Esquerra. Es el mismo patrón que separa afinidad de coincidencias en otras comparativas: miden cosas distintas, y aquí esa diferencia produce el resultado contraintuitivo.
No hay un solo eje que explique la diferencia. En economía Esquerra queda algo más cerca de Aliança Catalana que Bildu, pero en tradición, religión, territorio, internacional y régimen ocurre lo contrario, con distancias menores frente a Bildu. Ninguna ventaja es enorme por separado: es la suma del modelo la que deja a Bildu, y no a Esquerra, como el socio más cercano.
El resultado desmiente la idea de que compartir objetivo territorial garantice más cercanía ideológica que no compartir ninguno. Esquerra y Aliança Catalana persiguen el mismo fin en el mismo territorio y aun así el modelo las deja algo más lejos que a Aliança Catalana y Bildu, sin proyecto nacional ni frontera comunes. El objetivo secesionista compartido no es, por sí solo, lo que más acerca a dos partidos.
El resultado incomoda a los dos lados. A quien presenta a Esquerra como el aliado natural de Aliança Catalana en el bloque independentista, el test le devuelve una afinidad menor que la que registra con una izquierda abertzale vasca sin interés alguno en la causa catalana. Y a Bildu, el acuerdo pleno en régimen y el empate en territorio le recuerdan que comparte con un partido etnonacionalista de mercado el rechazo íntegro a la Constitución, la monarquía y el Estado unitario, aunque parta de una tradición ideológica opuesta en economía e identidad.
