El análisis
Su mayor desacuerdo no es el mercado: es lo que puede decirse
El PSOE es el partido más afín a Ciudadanos de los diecisiete, por delante del PP que absorbió su espacio. Y de los ciento treinta y seis pares posibles, este es el único cuyo mayor desacuerdo cae en la libertad de expresión: noventa y cinco puntos, sin una sola respuesta compartida.
01El socio de investidura que acabó en el otro bloque
RegistroCiudadanos se funda en Barcelona en 2006 sobre un manifiesto de intelectuales catalanes, buena parte de procedencia no conservadora, con un diagnóstico concreto: en Cataluña la única alternativa al nacionalismo era un PP con techo estructural. Creció en el electorado no nacionalista que venía representando el socialismo catalán, y en Europa acabó en la familia liberal, no en la conservadora.
En 2015, roto el bipartidismo, sus votos sostuvieron a la vez un gobierno del PSOE en Andalucía y gobiernos del PP en Madrid, Murcia y Castilla y León. Albert Rivera firmó después con Pedro Sánchez un acuerdo de investidura que no prosperó y, tras la repetición electoral, votó a favor de la de Mariano Rajoy. Hacer de bisagra no era un reproche: era el modelo.
El final invierte la figura. Rivera descartó pactar con el PSOE cuando la aritmética se lo permitía, la repetición electoral siguiente hundió al partido y dimitió. Con Inés Arrimadas registró junto al PSOE una moción de censura en Murcia que fracasó. Después dejó de concurrir a las generales y el PP absorbió su electorado.
02El más afín no fue el que se quedó su espacio
CalibraciónRecorridos los dieciséis pares que Ciudadanos forma con el resto, su partido más próximo no es el PP: es el PSOE, con un setenta y tres por ciento de afinidad. El PP queda tercero, con sesenta y seis, por detrás también del PNV.
Hay ahí una paradoja. En el recuento de casillas el PP coincide con Ciudadanos en veintidós de las cuarenta y dos afirmaciones y el PSOE solo en veintiuna: una casilla menos y siete puntos más de afinidad. La afinidad mide distancia entre vectores de nueve ejes sobre escalas continuas; el recuento es binario y no sabe cuánto.
Veintiuna coincidencias y veintiuna divergencias, exactamente la mitad. Lo llamativo es el reparto: dos ejes dan forma al par entero, y lo hacen en espejo. En régimen coinciden en las cuatro preguntas, y es el único eje sin una sola divergencia. En expresión divergen en las cuatro, y es el único sin una sola coincidencia.
03El régimen y Europa, el suelo que comparten
CalibraciónLa menor distancia de los nueve ejes es la de régimen, diez puntos. Ciudadanos registra la puntuación más continuista del 78 de los diecisiete, por encima del PP; el PSOE es el tercero. Los dos preservan la monarquía, dan por vigente la Constitución y niegan que sus élites traicionaran a los ciudadanos: esa frase la suscriben trece de los diecisiete, y ellos están entre los cuatro que no.
La segunda menor es la internacional, quince puntos: Ciudadanos es el partido más cosmopolita de los diecisiete y el PSOE el segundo. Comparten la Unión Europea y la regularización de inmigrantes con arraigo. La única divergencia es blindar fronteras, donde Ciudadanos se opone y el PSOE no se pronuncia, porque su práctica de gobierno no acompaña a su discurso.
En territorio la distancia sube a setenta y cinco puntos y la premisa sigue siendo común: ninguno acepta que Cataluña, País Vasco y Galicia sean naciones con derecho a decidir. Desde ahí se separan del todo. Ciudadanos quiere el castellano vehicular por ley y recentralizar competencias; el PSOE lo rechaza y acepta el Estado federal.
04Noventa y cinco puntos sobre la palabra
CalibraciónEl mayor desacuerdo del par no está donde lo pondría cualquiera. De los ciento treinta y seis pares posibles entre los diecisiete partidos, este es el único cuyo eje de máxima distancia es el de libertad de expresión. En los otros ciento treinta y cinco la fractura principal es el territorio, el régimen, la economía o la identidad. Aquí es la palabra.
A la pregunta más directa, si ninguna opinión debe ser delito por su contenido la considere alguien fascista, de odio, antiespañola o blasfema, solo dos de los diecisiete responden que sí y Ciudadanos es uno; el PSOE dice que no. Ciudadanos rechaza las leyes que penalizan el discurso de odio hacia colectivos protegidos y el PSOE las considera necesarias. Ciudadanos derogaría además los tipos que castigan las ofensas a la corona, y el PSOE calla.
El eje es simétrico por diseño: penar una opinión cuenta igual la pene quien la pene. Ciudadanos registra ahí la puntuación más alta de los diecisiete y rechaza los dos catálogos, el que protege a los colectivos y el que protege a la bandera. El PSOE conserva uno y calla sobre el otro, y queda del mismo lado del eje que el PP y que Vox: no cambia la premisa, cambia la lista.
05El mercado, el cuerpo y el centro exacto
CalibraciónEl segundo desacuerdo es económico, ochenta puntos, y divergen en siete de las ocho preguntas. Ciudadanos quiere bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y rechaza los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, subir el salario mínimo y blindar las pensiones por reparto; el PSOE sostiene lo contrario en cada uno. La única coincidencia es rechazar la renta básica universal.
En libertad civil los separan cuarenta y cinco puntos y Ciudadanos marca otra vez la puntuación más alta de los diecisiete, por delante de toda la izquierda: coinciden en el aborto, la eutanasia y el rechazo a más cámaras y reconocimiento facial. Cada uno deja tres afirmaciones sin responder, y cada terna es un autorretrato: memoria histórica, concertada religiosa y drogas en un caso; conciertos sanitarios, fronteras y ofensas a la corona en el otro.
El eje identitario los separa treinta y cinco puntos y no es simétrico: su centro es el universalismo. Ciudadanos es el único de los diecisiete que queda en el cero exacto, y no por indefinición: el modelo necesita seis correcciones manuales para registrar ese universalismo como oposición razonada a los dos identitarismos. El PSOE apoya las cuotas de paridad y el lenguaje inclusivo oficial, y Ciudadanos los rechaza; en las tres preguntas más duras del eje los dos responden que no.
El par incomoda a las dos partes. A quien situaba a Ciudadanos en la derecha sin matices, el test le responde que su partido más próximo de los diecisiete era el PSOE, por delante del PP que se quedó su espacio. A quien los daba por dos centrismos intercambiables le responde con siete de ocho en economía y cuatro de cuatro en la palabra. La pregunta más incómoda es del PSOE, y no va de impuestos: va de que en el único eje que mide si una opinión puede ser delito está del mismo lado que el PP y que Vox, y lo único que lo distingue de ellos es qué opiniones. Ciudadanos desapareció, y con él la puntuación más alta que el test registra en no querer penar ninguna opinión.