El análisis
El desacuerdo no está en el capital: está en quién es el pueblo
Coinciden en las ocho preguntas económicas del test, y el que queda más a la izquierda es Frente Obrero. En los tres ejes que preguntan quién es el sujeto político, territorio, identidad y mundo, divergen en las catorce preguntas sin una sola coincidencia.
01Ocho de ocho, y el más intervencionista no es el que se supone
CalibraciónLa menor de sus nueve distancias es la económica: tres puntos. Podemos puntúa ochenta y cinco del lado intervencionista y Frente Obrero ochenta y ocho, segundo partido más intervencionista de los diecisiete por detrás de la CUP. Quien espere que el obrerismo modere la economía a cambio de su conservadurismo cultural se equivoca: la modera Podemos, y por poco.
De las ocho preguntas económicas coinciden en las ocho. Rechazan que bajar impuestos a las empresas cree empleo neto y que flexibilizar el despido sea preferible a restringirlo, y apoyan los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, el salario mínimo al alza, las pensiones por reparto íntegras, la sanidad exclusivamente pública y la renta básica.
No es el único bloque completo. Coinciden también en las cuatro de religión, todas contra la financiación pública y la presencia institucional de la Iglesia, y en las cuatro de régimen: ni monarquía parlamentaria ni Constitución que siga funcionando, sí a sustituir el 78 y sí a que sus élites traicionaron. Dieciséis de sus dieciocho coincidencias son esos tres bloques; las otras dos están en expresión y ninguna es liberal: ninguno acepta que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, ni que la regulación sobre medios y redes sea mínima.
02Dos maneras de responder a quién hace la historia
RegistroPodemos se constituye en 2014 alrededor de profesores de ciencia política de la Complutense, con Pablo Iglesias e Íñigo Errejón entre sus impulsores, en el ciclo abierto por el 15-M. Su armazón teórico está publicado: Laclau y Mouffe, que desmontaron la idea de la clase obrera como sujeto privilegiado y propusieron en su lugar un pueblo construido por vía discursiva.
Frente Obrero llega del punto contrario. Nace a comienzos de esta década de una escisión del comunismo organizado español, en torno a Roberto Vaquero, y su tesis es que aquella sustitución fue una derrota: el sujeto es la clase trabajadora y lo demás, superestructura que la fragmenta. Su rechazo a la agenda cultural de la izquierda no se argumenta como conservadurismo, sino como desviación de clase.
La etiqueta con la que se le combate, rojipardo, la acuñaron sus críticos por analogía con el nacional-bolchevismo, y el partido la rechaza. Nombra el fenómeno sin describirlo: hay una izquierda que mantiene entero el programa material y devuelve al centro categorías, nación y familia entre ellas, que la izquierda española llevaba décadas cediendo.
03Las catorce preguntas de la nación
CalibraciónSus tres mayores distancias son territorio, ciento cuarenta puntos, identidad, ciento veinticinco, y mundo, noventa y cinco. Importa el orden: el que más los separa no es el identitario, como suele darse por descontado, sino el territorial. Podemos se sitúa en sesenta y cinco del lado plurinacional y Frente Obrero en setenta y cinco del unitario. De las catorce preguntas de esos ejes no comparten ninguna.
Podemos suscribe que Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir y que España debe ser federal, y rechaza imponer el castellano como lengua vehicular y recentralizar competencias. En el eje internacional acepta la Unión Europea y la regularización por arraigo, y rechaza anteponer la soberanía nacional y blindar fronteras. Frente Obrero responde lo contrario en las ocho.
Los tres ejes preguntan lo mismo desde ángulos distintos: quién es el sujeto de la política. Para Frente Obrero, una clase trabajadora nacional, con un Estado unitario que la proteja y fronteras que eviten que se abarate. Para Podemos, un demos plural con naciones dentro y minorías reconocidas.
04El eje identitario no dice lo que parece
CalibraciónEste eje no mide grados de una misma cosa: su centro es el universalismo, el Estado que protege individuos, y de ahí se sale en dos direcciones contrarias, proteger a las minorías discriminadas o a la mayoría cultural frente a su dilución. Podemos ocupa el máximo del test en la primera, ochenta y cinco; Frente Obrero está en la segunda, pero solo en cuarenta, lejos de los noventa y cinco de Núcleo y Falange.
Aun así divergen en las seis, y la contradicción aparente es instructiva: la respuesta es binaria y la posición, gradual. Podemos apoya las cuotas de paridad, el lenguaje inclusivo oficial y los derechos colectivos de grupos discriminados, y Frente Obrero rechaza los tres. A la inversa, sostiene lo que Podemos niega: que el Estado deba proteger la identidad cultural española, que la inmigración masiva la amenace y que haya que priorizar a los españoles.
La calibración tuvo que corregir a mano cinco respuestas de Frente Obrero, frente a una sola de Podemos, porque un vector por eje no capturaba su caso: es neutral en videovigilancia, porque su autoritarismo es de clase y no securitario; contrario a las leyes de discurso de odio; y neutral en las que penan ofensas a la corona, en memoria histórica y en tauromaquia.
05Los vecinos reales de cada uno
CalibraciónSolo cinco de los ciento treinta y seis pares posibles reúnen las dos cosas: coincidencia completa en las ocho económicas y en las cuatro de régimen, y divergencia completa en las catorce de identidad, territorio y mundo. Los cinco tienen dentro a Frente Obrero, con Podemos, Sumar, ERC, EH Bildu y el BNG, y este es el de menor distancia económica.
El dato que lo ordena todo está en las afinidades. Frente Obrero coincide en treinta y tres de las cuarenta y dos afirmaciones con Núcleo Nacional y en otras treinta y tres con Falange, y en dieciocho con Podemos. Donde rompe con los nacional-sindicalistas es en religión, con divergencia en las cuatro preguntas: ahí su anticlericalismo marxista lo devuelve al lado de Podemos.
La simetría obliga a mirar el otro lado. Podemos también viaja en paquete: coincide en las cuarenta y dos con Sumar y con EH Bildu, y por encima del ochenta y cinco por ciento con ERC, BNG y la CUP. Su crítica al capitalismo no circula sola, va con la plurinacionalidad y las minorías, y el ocho de ocho con Frente Obrero prueba que ese paquete es una decisión, no una deducción.
El resultado incomoda a los dos por igual. Frente Obrero sostiene que la clase es la base y la identidad, superestructura; sus respuestas lo acercan mucho más a los dos partidos que ponen la nación primero, treinta y tres coincidencias, que al partido con el que comparte casi exactamente la posición económica, dieciocho. Si la identidad fuese superestructura, esa cuenta saldría al revés. Podemos sostiene que el pueblo se construye articulando demandas heterogéneas; las suyas vienen articuladas siempre igual, y fuera de esa articulación hay una izquierda que le da la razón en las ocho preguntas sobre la propiedad y ninguna en las catorce sobre la nación. Comparten el diagnóstico sobre quién posee y no el sujeto que debería cambiarlo, que es el desacuerdo más antiguo de los dos.