El análisis
El eje que más los separa es el único en el que responden exactamente igual
Es el tercer par más afín de los ciento treinta y seis del test, y el más afín de cuantos todavía registran alguna divergencia: noventa y tres por ciento, cuarenta y una coincidencias de cuarenta y dos. La única discrepancia cae en el segundo eje con más distancia entre los dos; el primero, régimen, no genera ni una sola pese a treinta puntos de separación.
01Entraron al hemiciclo por puertas distintas, y hoy sostienen el mismo gobierno
RegistroEl Bloque llega por primera vez al Congreso en 1996, más de una década después de constituirse como frente en Galicia. Desde entonces su presencia en la Cámara baja ha sido intermitente, y esa vida estatal siempre ha pesado menos que su implantación en las instituciones autonómicas gallegas.
La izquierda abertzale recupera representación en el Congreso en 2011, bajo la coalición Amaiur, un año antes de que EH Bildu se constituyera como marca propia. Antes de esa fecha, buena parte de su espacio político llevaba legislaturas fuera de las papeletas. La normalización llegó, para uno y otro, tras una travesía larga fuera del centro del sistema que hoy dicen querer sustituir.
En la investidura de Pedro Sánchez de 2023, EH Bildu y el Bloque votaron los dos a favor, sosteniendo un gobierno nacido de las reglas que ambos dicen querer reemplazar. La diferencia de peso institucional no ha desaparecido: en la legislatura actual, EH Bildu tiene grupo parlamentario propio y el Bloque comparte el Grupo Mixto con otras fuerzas minoritarias. Practican el rupturismo con intensidad distinta incluso al estar dentro.
02El tercero de ciento treinta y seis, y el primero con alguna grieta
CalibraciónLa afinidad entre EH Bildu y el Bloque es del noventa y tres por ciento, la tercera cifra más alta de los ciento treinta y seis pares del test. Solo dos la superan, Núcleo Nacional con Falange y Esquerra con EH Bildu, y ninguno deja divergencia alguna entre las cuarenta y dos afirmaciones. Este par sí deja una, lo que lo hace el más afín de cuantos todavía registran algún desacuerdo.
La cercanía es mutua y casi simétrica. Para el Bloque, EH Bildu es el socio más afín de los dieciséis partidos del test. Para EH Bildu, el Bloque es el segundo, un solo punto por detrás de Esquerra: cada uno ocupa, en la lista de afinidades del otro, uno de los dos primeros puestos.
Coinciden en cuarenta y una de cuarenta y dos afirmaciones, y lo hacen en casi cualquier terreno: aborto y eutanasia sin límite estatal, consumo adulto de drogas sin persecución, rechazo a la familia tradicional como modelo legal, memoria histórica como política de Estado, cuotas de paridad y lenguaje inclusivo. La única discrepancia real no aparece hasta el eje internacional.
03Régimen: mismas cuatro respuestas, treinta puntos de por medio
CalibraciónEl eje de régimen es, sin embargo, el que más distancia produce entre los dos, treinta puntos, más que ningún otro de los nueve. Y aun así ninguna de sus cuatro preguntas los separa: los dos rechazan que la monarquía deba preservarse, los dos sustituirían el sistema institucional del 78 entero, los dos niegan que la Constitución siga funcionando y los dos firman que las élites del régimen han traicionado a los ciudadanos.
La distancia sale de la escala, no de las respuestas. El Bloque puntúa cincuenta, y es el menos rupturista de los seis nacionalismos periféricos que rechazan el régimen del 78; solo Junts, en cincuenta y cinco, se le acerca. EH Bildu puntúa ochenta, y de ese mismo grupo solo Aliança Catalana y la CUP, empatadas en ochenta y cinco, van más lejos.
Cuatro respuestas idénticas y treinta puntos de diferencia describen un mismo rechazo sostenido con distinta convicción, no un desacuerdo sobre qué hacer con el régimen. La pregunta binaria capta el sí o el no, no cuánto. Es la misma asimetría que ya aparece, con hechos y no con escalas, en el gesto de sostener un gobierno nacido de las urnas del 78 mientras se sostiene que hay que sustituirlo.
04Europa: la única grieta, y el segundo eje más distante
CalibraciónEl internacional es el segundo eje con más distancia del par, veinte puntos, y es también donde aparece la única divergencia. EH Bildu sostiene que España gana más perteneciendo a la Unión Europea de lo que pierde en soberanía; el Bloque no se pronuncia, con una corrección expresa del modelo por un euroescepticismo centrado en pesca y política láctea, no en la pertenencia misma.
En las otras tres preguntas del eje responden igual: los dos rechazan priorizar la soberanía nacional por encima de cualquier marco supranacional, los dos apoyan regularizar a los inmigrantes que llevan tiempo trabajando aquí y los dos se oponen a blindar fronteras. La grieta es solo sobre el balance de pertenecer a la Unión, no sobre inmigración ni sobre soberanía en general.
El Bloque, con cinco puntos, es el último de los diez partidos que quedan del lado europeísta del eje, justo por detrás de Podemos. EH Bildu, con veinticinco, se sitúa a mitad de tabla del mismo lado, empatado con Junts. Es una variación de grado dentro del europeísmo, no una postura contraria, la que produce el único desacuerdo del par.
05Lo demás: seis ejes sin una sola discrepancia
CalibraciónEn costumbres y en libertad civil los dos puntúan exactamente lo mismo, menos treinta y más veinticinco, y las ocho preguntas de ambos ejes coinciden: ninguno defiende la familia tradicional como modelo legal ni la tauromaquia como patrimonio a proteger, y los dos dejan el aborto, la eutanasia y el consumo adulto de drogas fuera del alcance penal del Estado.
En economía y en religión la distancia sube a quince puntos y tampoco hay divergencias: los dos suben el salario mínimo, blindan la sanidad exclusivamente pública y la renta básica universal, y eliminarían los privilegios fiscales de la Iglesia. En identidad y en territorio, con diez puntos cada uno, los dos reconocen a Galicia, Cataluña y el País Vasco como naciones con derecho a decidir, y quedan del lado de las minorías protegidas, no del etnonacional, porque el sujeto que defienden no tiene Estado propio.
Solo en la palabra, apenas cinco puntos, hay otra vez matiz de escala sin discrepancia: los dos consideran necesarias las leyes contra el discurso de odio y ninguno acepta que una opinión no deba ser nunca delito. De los nueve ejes, ocho no dejan un solo desacuerdo entre las cuarenta y dos preguntas; el noveno, el que más los distancia en puntuación, tampoco.
El resultado incomoda a los dos por el mismo motivo. Si coinciden en cuarenta y una de cuarenta y dos preguntas y si el eje que más los separa en puntuación tampoco deja una sola discrepancia, lo que distingue a EH Bildu del Bloque no es una posición política sino un grado de convicción. Al Bloque le queda explicar por qué su rechazo al 78, el más moderado de los seis nacionalismos periféricos que lo comparten, no le impide firmar con EH Bildu, el más intenso de esos seis salvo dos, todo lo demás sin fisuras. A EH Bildu, por qué su socio más cercano tras Esquerra es justo el que menos lejos quiere llevar la ruptura que ambos dicen defender. Y a los dos, por qué siguen sosteniendo en el Congreso, con su voto, al gobierno que nace de las reglas que ninguno acata.
