El análisis
Lo único que discuten es Europa, y la discuten a la misma distancia exacta del centro
De las cuarenta y dos afirmaciones del test coinciden en cuarenta, y las dos divergencias son la misma pregunta hecha dos veces. En ocho de los nueve ejes la CUP está donde Esquerra o más lejos del centro, siempre en la misma dirección; en el noveno cada uno queda a cuarenta puntos, por su lado.
01Un partido de casi un siglo y una candidatura asamblearia
RegistroEsquerra Republicana de Catalunya se funda en 1931 y es el partido de Francesc Macià y Lluís Companys, que proclamaron la República catalana desde la Generalitat. Republicana, laica y de izquierdas desde el origen, atravesó clandestinidad y exilio, y en la etapa autonómica ha presidido el Govern y negociado apoyos en Madrid.
La Candidatura d'Unitat Popular llega por el camino contrario. Nace de candidaturas municipalistas de base, anticapitalistas e independentistas, y tarda en dar el salto al Parlament. No se organiza como un partido clásico: decide en asamblea, rota los cargos y limita las carreras institucionales, y esa arquitectura es ya una posición política.
El proceso soberanista de la pasada década los colocó en el mismo campo. La CUP se negó a investir a Artur Mas, lo que abrió la puerta a la presidencia de Carles Puigdemont, y nunca ha entrado en un Govern; Esquerra eligió gobernar. Dos ideas de para qué sirve una institución, disputándose el mismo electorado.
02La misma dirección, nunca más cerca del centro
CalibraciónSu afinidad es del ochenta y cuatro por ciento, la decimoquinta de los ciento treinta y seis pares posibles; por número de respuestas suben al puesto once, con cuarenta coincidencias de cuarenta y dos. Y ahí hay un techo: ningún par que quede a distinto lado del cero en algún eje coincide en más afirmaciones.
Lo que ordena el par es la forma del mapa. En ocho ejes la CUP está tan lejos del centro como Esquerra o más, siempre en la misma dirección: noventa frente a cincuenta y cinco en intervención económica, ochenta frente a cincuenta en identidad, y empate exacto en setenta y cinco del lado secular. La CUP ocupa el extremo de los diecisiete en economía, costumbres y territorio; de los ciento treinta y seis pares, solo otro tiene distancia religiosa nula.
La distancia de grado no produce ni una divergencia. Los treinta y cinco puntos de economía no separan ninguna de las ocho preguntas del eje: rechazan por igual bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y apoyan por igual topes al alquiler, impuesto a las grandes fortunas, sanidad exclusivamente pública y renta básica. Ese bloque lo firman siete de los diecisiete, y con los treinta puntos de identidad ocurre igual: seis preguntas, seis respuestas iguales.
03El régimen, donde la etiqueta no se sostiene
CalibraciónLa descripción habitual opone un independentismo institucional a uno antisistema. El eje de régimen no la confirma. Los separan quince puntos, los dos hondamente instalados en el lado rupturista, y responden idénticamente a las cuatro preguntas: ninguno preserva la monarquía, los dos quieren sustituir el régimen del 78, niegan que la Constitución siga funcionando y sostienen que sus élites traicionaron a los ciudadanos.
Dos precisiones lo afilan. Esquerra, el supuesto partido institucional, queda más lejos del continuismo que Podemos, Junts, el BNG y Sumar. Ese bloque de cuatro respuestas lo firman once de los diecisiete: impugnar el 78 no es seña distintiva sino la respuesta mayoritaria del arco. Lo distintivo sería qué se pone en su lugar, y eso no se pregunta.
La etiqueta no nombra entonces una posición sino un método: entrar o no en el ejecutivo, negociar o no un presupuesto. Uno ha gobernado y pactado; el otro ocupa escaños y no pisa el Govern. Es una diferencia real, que decide legislaturas, y no aparece en ningún eje: el test mide posiciones, no relaciones con las instituciones.
04Europa, el único eje que cruza el cero
CalibraciónLa mayor distancia del par son ochenta puntos en el eje internacional, la única que cambia de signo. Esquerra queda a cuarenta del lado cosmopolita y la CUP a cuarenta del soberanista: misma cifra, lados opuestos. La CUP amplifica igual a Sumar, EH Bildu y el BNG y los contradice en el internacional, pero solo aquí los dos quedan a idéntica distancia del centro.
Las dos divergencias son directas y no de intensidad. Esquerra sostiene que España gana más en la Unión Europea de lo que pierde en soberanía y niega que la soberanía nacional deba primar sobre los marcos supranacionales; la CUP responde lo contrario en ambas. Ahí coincide en el número exacto con Vox, los dos únicos en ese valor, y comparte con Frente Obrero, Núcleo Nacional y Falange una casilla que ocupan cuatro de diecisiete: intervencionista dentro y soberanista fuera.
La coincidencia numérica no es coincidencia política, y el resto del eje lo demuestra. La CUP es el único de los diecisiete que rechaza la Unión y a la vez apoya regularizar a los inmigrantes con arraigo y se opone a blindar fronteras: los otros seis que la rechazan responden lo contrario en esas dos. Su euroescepticismo es de procedimiento, no de frontera, y el modelo lleva una corrección expresa para que el vector no contamine lo migratorio, la misma que el PP y Junts en dirección contraria.
05La palabra, y lo que el mapa no mide
CalibraciónQuedan quince puntos en libertad de expresión, sin divergencias y sin motivo para el elogio. Ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, los dos consideran necesarias las leyes contra el discurso de odio y ninguno acepta una regulación mínima de medios y redes. Y los dos derogarían los tipos que protegen a la corona y los símbolos del Estado: recortan el catálogo penal del que quieren salir y conservan el que ampara a los colectivos que reconocen. Esquerra puntúa ahí lo mismo que el PP, y la CUP queda más lejos del polo de libertad que Vox.
Tampoco es ninguno el partido más próximo al otro: el más afín a Esquerra es EH Bildu y el más afín a la CUP es Podemos. Los dos tienen a su vecino más cercano fuera de Cataluña, aunque de los seis pares entre los cuatro independentistas catalanes y EH Bildu del test este sea el más afín.
Queda una anomalía. Un par puntúa más afinidad y coincide en menos respuestas, el de la CUP con Podemos; con EH Bildu y el BNG coincide en las mismas cuarenta, en treinta y nueve y cuarenta. La afinidad mide distancia entre vectores; el recuento, decisiones concretas. Cuando divergen, estos dos están algo más separados en intensidad y algo menos en lo que votarían.
El par desarma las dos lecturas fáciles. Quien presente a la CUP como la versión antisistema de Esquerra tiene que explicar por qué responden lo mismo a las cuatro preguntas del régimen del 78 y a las ocho de economía, y por qué el supuesto partido institucional queda más lejos del continuismo que Podemos. Quien los tenga por el mismo independentismo con dos temperamentos tiene que explicar Europa. Lo que de verdad los separa no es doctrina sino una decisión sobre las instituciones: gobernarlas o no pisarlas. Ningún test de posiciones va a encontrarla, porque no es una posición.