El análisis
Sus dos euroescepticismos son vecinos en el eje y no comparten ni una respuesta
En el eje internacional los separan cuarenta y cinco puntos y no hay ningún partido entre ellos: el Bloque cierra el lado cosmopolita y Vox abre el soberanista, con la cifra exacta de la CUP. Es el más estrecho de los siete ejes que resuelven sin una casilla común, y los otros seis llegan o superan los cien puntos.
01Tres casillas de cuarenta y dos, y ninguna la ponen ellos
CalibraciónSu afinidad es del cuarenta y seis por ciento y coinciden en tres de las cuarenta y dos afirmaciones. Solo siete de los ciento treinta y seis pares bajan de cuatro coincidencias, y Vox aparece en cinco de esos siete. Entre los seis que se quedan en tres, este es el de mayor afinidad: distancia entre posiciones y recuento de casillas no miden lo mismo.
Ocho de los nueve ejes los colocan a distinto lado del cero: doce pares llegan a ocho cruces o más y solo uno cruza los nueve. Siete se resuelven sin una respuesta compartida: economía con sus ocho preguntas, costumbres, religión, cuerpo, identidad, territorio y marcos supranacionales. Catorce pares alcanzan siete ejes limpios y ninguno llega a ocho.
Las tres casillas comunes no son suyas. Dos afirman que hay opiniones castigables y que la regulación de medios y redes no debe ser mínima, y las responden igual quince de los diecisiete: solo Ciudadanos y SALF se salen. La tercera, que las élites del 78 traicionaron a los ciudadanos, la firman trece, y Vox mediante una corrección expresa del modelo.
02Un frente que impugnó el marco y un partido que quiere recentralizarlo
RegistroEl Bloque no nació como partido sino como frente. Se constituye en 1982 en una asamblea en A Coruña que reúne organizaciones previas, la más influyente la Unión do Povo Galego. Su referente doctrinal es Castelao, que escribió Sempre en Galiza en el exilio, y su agravio fundacional el estatuto gallego plebiscitado en 1936 que el golpe dejó sin vigencia. Sus primeros diputados se negaron a acatar la Constitución.
Vox se constituye a finales de 2013 con cuadros salidos del PP, entre ellos Santiago Abascal, Alejo Vidal-Quadras y José Antonio Ortega Lara, con el reproche de que el partido matriz había cedido en unidad nacional. Su programa fundacional se ordena alrededor de la recentralización, la supresión del Estado de las autonomías y la ilegalización de las formaciones que promueven la secesión.
En Europa acabaron en familias contrarias. El Bloque milita en la Alianza Libre Europea, la de las naciones sin Estado, y pidió el no en el referéndum sobre la Constitución Europea; su reproche apunta a políticas comunitarias que tocan a la pesca y al lácteo gallegos. El de Vox es de principio: la cesión de soberanía. Cuando el Bloque pidió aquel no, Vox no existía.
03Europa: cuarenta y cinco puntos y ninguna casilla
CalibraciónEl eje internacional es su segunda menor distancia y el más estrecho de los siete que no producen ni una coincidencia. El Bloque marca cinco, la posición más próxima al cero de los diecisiete y la última del lado cosmopolita. Vox marca cuarenta negativo, la primera del soberanista, y comparte esa cifra exacta con la CUP. Entre ambos no hay ningún partido.
Y las cuatro preguntas divergen. Vox sostiene que España debe priorizar su soberanía por encima de cualquier marco supranacional, y el Bloque lo niega. A la inversa, el Bloque es el único de los diecisiete que no responde si España gana más en la Unión de lo que pierde en soberanía: el modelo lo corrige a mano para recoger una crítica sectorial que no impugna la pertenencia.
Las otras dos preguntas del eje no van de Bruselas sino de fronteras: el Bloque apoya regularizar a quien lleva años trabajando aquí y rechaza blindarlas, y Vox responde lo contrario. Su soberanismo es además selectivo, eurocrítico y atlantista a la vez, y por eso el eje lo deja en cuarenta, con cinco partidos por debajo. Estar cerca no es coincidir: el número resume dos desconfianzas sin sujeto común.
04Ciento setenta puntos de territorio que no ordenan el resultado
CalibraciónEl territorial es su mayor distancia, con las cuatro preguntas divergentes y una que nombra Galicia: si Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir. El Bloque responde que sí y marca ochenta, sexto de los diecisiete. Vox responde que no y marca noventa negativo, con solo Núcleo y Falange por debajo, y defiende el castellano vehicular por ley y la recentralización.
De los siete partidos que superan los setenta puntos de pluralismo territorial, el Bloque es el segundo menos distante de Vox, tras el PNV. Con el PNV, Vox llega al cincuenta y siete por ciento y a diecinueve casillas comunes; con el Bloque, al cuarenta y seis y a tres. La frontera que se discute dice qué se discute, no quién está con quién.
Lo que sí ordena es la identidad, ciento veinticinco puntos, y el eje no es simétrico: su centro es el universalismo y sus polos son contrarios. Vox queda en ochenta y cinco negativo, en el polo de la mayoría, tercero por abajo tras Núcleo y Falange. El Bloque queda en cuarenta positivo, en el de las minorías protegidas, por la misma razón que Esquerra y EH Bildu: la nación que defiende no tiene Estado.
05La palabra, las reglas y el reparto
CalibraciónSu menor distancia son quince puntos en libertad de expresión, y no es un elogio para ninguno. Vox marca diez negativo, tercero menos punitivo de los diecisiete y empatado con el PNV; el Bloque, veinticinco, la cifra del PP y de Esquerra. El intercambio es simétrico: Vox rechaza las leyes contra el discurso de odio y conserva las penas por ofender a la corona y a los símbolos del Estado, uno de los cuatro que lo hacen; el Bloque responde lo inverso.
En régimen los separan setenta y cinco puntos y divergen en tres de las cuatro preguntas. Vox marca veinticinco continuista, la posición más baja de los cinco partidos de ese lado, y es el único que suscribe la frase contra las élites del 78 mientras defiende la monarquía y da por vigente la Constitución. El Bloque marca cincuenta negativo, el menos rupturista de los seis nacionalistas periféricos de enfrente.
El resto son veinte preguntas seguidas sin coincidencia. Economía, ciento cinco puntos: Vox marca cincuenta del lado del mercado, la cifra exacta del PP y de Ciudadanos; el Bloque, cincuenta y cinco del intervencionista, la de Esquerra. Religión, ciento treinta; costumbres, ciento quince; cuerpo, cien. Vox es tercero por arriba en las dos primeras, tras Falange y Núcleo, y tercero por abajo en libertad civil: contra el aborto como decisión de la mujer, la eutanasia como derecho amplio y la despenalización del consumo adulto de drogas.
El resultado incomoda a los dos. Al Bloque, porque el test lo deja casi a la misma distancia de vector de Vox, de Núcleo Nacional y de Falange Española, y con los dos últimos comparte trece casillas frente a las tres de Vox: siete económicas, las cuatro del régimen y las dos de la palabra. No es que los extremos se toquen: el nacionalsindicalismo es anticapitalista y un recuento no distingue de dónde viene una posición. A Vox, porque su desconfianza de Bruselas lo deja en la cifra exacta de la CUP. Y a los dos, que su único acuerdo afirmativo lo firman trece de los diecisiete: coincidir donde casi nadie discrepa no acerca a nadie.