El análisis
Ni el pasado ni el territorio: su desacuerdo entero es la forma del Estado
De los ciento treinta y seis pares del test solo cinco tienen un único eje que cambie de signo y ese eje es el del régimen, y los cinco son del PSOE. Este es el de mayor distancia: ciento cincuenta puntos, más del doble que su segunda separación.
01El partido que pactó la ley y el que sostiene sus mayorías
RegistroETA se constituye en 1959 con jóvenes salidos del nacionalismo vasco, y a su alrededor existió durante décadas un espacio político que no condenó su violencia. El socialismo vasco estuvo entre sus objetivos: ETA asesinó a cargos del PSOE, entre ellos Fernando Buesa y el exministro Ernest Lluch. Hubo también terrorismo de Estado, el del GAL, con condenas firmes que alcanzaron a altos cargos de Interior de un gobierno socialista.
El PSE-EE firmó el Pacto de Ajuria Enea, que aisló a aquel espacio, y el PSOE pactó después con el gobierno del PP la Ley de Partidos de 2002, con la que quedó fuera de las urnas. ETA cesó su actividad armada en 2011 y se disolvió en 2018. EH Bildu se constituye en 2012 tras un debate interno que asumió las vías exclusivamente políticas.
Lo que vino después invierte la figura. La izquierda abertzale, con Arnaldo Otegi como figura del giro, ha reconocido el dolor causado sin que ese reconocimiento cerrara la discusión sobre su alcance, y sostiene hoy investiduras y presupuestos del partido que pactó aquella ley. En Euskadi los socialistas gobiernan con el PNV y EH Bildu es la oposición; en Navarra el gobierno socialista se sostiene con sus votos.
02Ciento cincuenta puntos en un eje de cuatro preguntas
CalibraciónOcho de los nueve ejes los colocan del mismo lado del cero: economía, costumbres, religión, cuerpo, palabra, identidad, territorio y marcos supranacionales. El noveno los separa ciento cincuenta puntos. De los ciento treinta y seis pares, solo trece tienen un único eje que cambie de signo; en cinco ese eje es el del régimen, y los cinco son del PSOE.
En esos cinco el PSOE es la constante, siempre en setenta puntos de continuismo del 78; lo que varía es cuánto baja el otro: veinte Sumar, cincuenta el BNG, cincuenta y cinco Podemos, setenta Esquerra, ochenta EH Bildu. Este es por eso el de mayor distancia y menor afinidad de los cinco. Lo que el PSOE discute no es una izquierda ni una periferia: es dónde pone cada socio las reglas.
Divergen en las cuatro, sin una sola respuesta común. El PSOE sostiene que la monarquía parlamentaria debe preservarse y que la Constitución del 78 funciona en lo esencial; EH Bildu, que el régimen debería sustituirse y que sus élites traicionaron a los ciudadanos. La última distingue poco: la firman trece de los diecisiete. Separan las otras tres, y las tres preguntan bajo qué forma de Estado.
03El territorio separa menos de lo que la conversación supone
CalibraciónSu segunda distancia son setenta puntos en territorio, y dicen lo contrario de lo que parece: la separación media del test en ese eje pasa de noventa. El par que el debate público define por el territorio queda bajo la media justo ahí, y coincide en tres de las cuatro preguntas: Estado federal, ninguna imposición legal del castellano y ninguna recentralización.
La divergencia es la premisa: si Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir sobre su autogobierno. El PSOE responde que no, y no es un rasgo de este par: es la única divergencia territorial que mantiene también con Junts, la CUP, el BNG, el PNV y Esquerra. La respuesta la pone el PSOE, no sus interlocutores.
Importa con quién la comparte: ocho responden que no, y los otros siete son el PP, Vox, Ciudadanos, SALF, Frente Obrero, Núcleo y Falange. Queda al lado una tensión que el test no comenta: el PSOE suscribe que el Estado proteja los derechos colectivos de los grupos históricamente diferenciados, y la afirmación cita entre ellos, con esas palabras, a las naciones sin Estado.
04Doce preguntas seguidas sobre las costumbres, Dios y el cuerpo
CalibraciónTres ejes enteros no producen ni una divergencia. En tradición, que con cinco puntos es su menor distancia, los dos rechazan la familia de padre, madre e hijos como modelo legal, la tauromaquia como patrimonio y la preservación de las costumbres heredadas, y defienden la memoria histórica como política de Estado. En religión rechazan los cuatro apoyos públicos a la Iglesia.
En libertad civil coinciden otra vez en las cuatro: aborto como decisión de la mujer, eutanasia como derecho no recortable, consumo adulto de drogas fuera del alcance penal y rechazo a más cámaras y reconocimiento facial. Doce afirmaciones seguidas con la misma respuesta, en los tres ejes que pasan por ser el terreno de las divisiones morales.
En expresión coinciden en tres de cuatro y ninguna es un elogio: ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, los dos consideran necesarias las leyes contra el discurso de odio y ninguno acepta una regulación mínima de medios y redes. Divergen en los tipos que castigan las ofensas a la corona y a los símbolos del Estado: EH Bildu despenaliza la ofensa al símbolo que no siente propio y conserva la protección penal de los colectivos; el PSOE no se pronuncia y esos tipos siguen vigentes.
05El techo económico del PSOE y una cuenta sobre el instrumento
CalibraciónEn economía los separan cuarenta puntos y coinciden en seis de las ocho preguntas: empresas, alquiler, grandes fortunas, despido, salario mínimo y pensiones. Las dos divergencias son la sanidad exclusivamente pública y la renta básica universal, las mismas que separan al PSOE de Sumar, Podemos, Esquerra, el BNG y la CUP: es su techo, no un rasgo de EH Bildu.
En el internacional los separan treinta y cinco puntos y coinciden en tres de cuatro: la Unión Europea compensa lo que cuesta en soberanía, esta no prima sobre los marcos supranacionales y conviene regularizar a los inmigrantes con arraigo. Divergen en blindar fronteras, donde el PSOE es el único de los diecisiete que no responde. En identidad, quince puntos y los dos del lado de las minorías protegidas.
Queda una cuenta sobre el instrumento. Se anota una corrección manual cuando el vector de un eje no predice lo que un partido hace en una pregunta concreta. El PSOE necesita nueve, empatado con Ciudadanos en el tercer perfil que más de los diecisiete; EH Bildu, dos, entre los que menos. El partido con más años de gobierno acumula las excepciones.
El resultado incomoda a los dos y a un tercero que no está en el par: el test da al PSOE un setenta por ciento de afinidad con EH Bildu y un sesenta y nueve con el PP, y treinta y dos coincidencias frente a diez. A EH Bildu le queda explicar cómo se sustituye desde dentro un régimen cuyas mayorías sostiene, y por qué el test lo pone más cerca del PSOE que del PNV, con quien comparte el sujeto nacional. Al PSOE, por qué su desacuerdo con un socio que le firma treinta y dos de cuarenta y dos afirmaciones cabe en cuatro preguntas que nunca ha puesto sobre la mesa. Lo costoso de este par no es ninguna de las nueve distancias: es una historia que ningún eje mide.