El análisis
Idénticos en el objetivo, opuestos en todo lo demás
Su distancia en el eje territorial es cero: los dos están en el extremo del pluralismo, con la misma puntuación exacta. En economía los separan ochenta puntos. Comparten el único objetivo que los define y su desacuerdo se concentra entero en el dinero: divergen en las ocho preguntas de economía y coinciden en las doce de territorio, régimen y expresión.
01Dos linajes que solo coinciden en el final
RegistroEsquerra Republicana de Catalunya se funda en 1931, en vísperas de la Segunda República, y es el partido de Francesc Macià y Lluís Companys, los dos presidentes de la Generalitat que proclamaron la República catalana. Su tradición es republicana, de izquierdas y laica, con casi un siglo de continuidad y una larga travesía por la clandestinidad y el exilio.
Junts procede del tronco opuesto. Es heredero de Convergència, el partido de Jordi Pujol que gobernó Cataluña durante más de dos décadas desde una posición nacionalista moderada, democristiana en lo social y liberal en lo económico, y que durante años fue socio parlamentario tanto de gobiernos del PSOE como del PP en Madrid. Su refundación en la formación actual llega tras el desgaste de aquella marca y el giro al independentismo explícito.
El proceso soberanista de la pasada década es lo que los ha colocado en la misma casilla. Un partido que fue de izquierda republicana y otro que fue de derecha pujolista comparten hoy la misma prioridad, y compiten por la hegemonía del mismo espacio con estrategias distintas: Esquerra optando por la negociación con Madrid y la gestión institucional, Junts por la confrontación y la reivindicación de la vía unilateral.
02El único eje donde son el mismo partido
CalibraciónEn el eje territorial su distancia es de cero puntos, y los dos están prácticamente en el extremo de la escala. Comparten esa posición con muy pocos: solo otros dos pares del test coinciden en el eje territorial con distancia cero, Aliança Catalana con EH Bildu en el mismo lado pluralista y Núcleo con Falange en el extremo opuesto.
Es la definición de un partido de objetivo único. Todo lo demás en sus programas es negociable, revisable y de hecho ha sido revisado; esto no. Y explica por qué pueden pactar entre ellos y con quien haga falta sobre cualquier materia mientras el objetivo se mantenga.
También explica por qué su relación es tan hostil pese a la coincidencia: cuando dos partidos comparten el único punto que define a su electorado, la competencia se traslada íntegramente a quién lo representa mejor y quién ha cedido más. La rivalidad no es a pesar de la coincidencia, es a causa de ella.
03La economía los parte por la mitad
CalibraciónLa mayor distancia del par es la económica, y es de las grandes del test. Divergen en las ocho preguntas del eje, sin una sola coincidencia.
Junts defiende bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y se opone a los topes al alquiler, al impuesto sobre las grandes fortunas, a subidas del salario mínimo, al blindaje de las pensiones por reparto, a una sanidad exclusivamente pública y a la renta básica. Esquerra sostiene lo contrario en cada uno de esos puntos.
Es la distancia que separa a una izquierda republicana de una derecha liberal, intacta bajo la bandera común. Si el objetivo compartido desapareciera, no quedaría razón alguna para que estos dos partidos coincidieran en nada.
04La inmigración, la grieta que ya no se disimula
CalibraciónHay una divergencia que merece atención propia porque marca el desplazamiento reciente de Junts. En la pregunta sobre si la inmigración a gran escala amenaza la cultura y la identidad del país receptor, Junts responde que sí y Esquerra que no. Lo mismo ocurre con reforzar fronteras y reducir la entrada de inmigrantes.
Ese giro tiene una explicación competitiva bastante clara: la aparición de un independentismo catalán abiertamente etnonacional le disputa a Junts el electorado por su derecha, igual que Vox se lo disputa al PP en el resto de España. La respuesta ha sido endurecer el discurso identitario.
Esquerra ha ido en dirección contraria, sosteniendo la regularización de inmigrantes con arraigo y un catalanismo de adscripción voluntaria antes que de origen. Es la vieja discusión sobre si la nación se define por la lengua y la voluntad de pertenecer o por la procedencia, y hoy separa a los dos socios del mismo proyecto.
05Tradición, religión y costumbres
CalibraciónEl resto de las distancias apuntan todas en la misma dirección. En el eje religioso Esquerra está en el extremo secular, coherente con su tradición republicana y anticlerical, mientras Junts queda cerca del centro, con el poso democristiano de Convergència todavía visible.
En tradición, Junts defiende la familia formada por padre, madre e hijos como modelo de referencia y la preservación de las costumbres heredadas; Esquerra rechaza ambas cosas y defiende la memoria histórica como política activa del Estado, que Junts no suscribe.
Y en libertad civil, Esquerra sostiene el aborto como decisión exclusiva de la mujer y la despenalización del consumo adulto de drogas, y se opone a ampliar la videovigilancia. Junts no se pronuncia sobre el aborto ni sobre la videovigilancia, y rechaza despenalizar las drogas. Pero votó a favor de la eutanasia, tanto en la ley original como en su agilización posterior: no ha aparcado la agenda moral entera, solo la parte que le cuesta electorado. Es una derecha selectiva con la agenda moral, no una que la haya abandonado.
Esquerra y Junts son la demostración más limpia de que el eje territorial no es una dimensión más del espectro sino una que, cuando se activa, cancela a todas las demás. Coinciden en un solo eje con la misma puntuación exacta, y ese empate basta para sostener una alianza que en cualquier otra circunstancia sería impensable entre una izquierda republicana y una derecha liberal. Es también su fragilidad: el día que el objetivo compartido deje de ser la prioridad, no queda nada que los una.