El análisis
El régimen del 78 los separa lo mismo que a Sumar del PSOE: lo que decide es el dinero
Su mayor distancia son ciento veinticinco puntos en economía; la del régimen, noventa y cinco, es solo la quinta de las nueve, cinco más que la que Sumar mantiene con el partido con el que gobierna. Coinciden en cuatro de las cuarenta y dos afirmaciones, y dos de esas cuatro las firman quince de los diecisiete partidos.
01Cuatro casillas de cuarenta y dos, y dos no distinguen nada
CalibraciónSu afinidad es del cincuenta y cuatro por ciento y coinciden en cuatro afirmaciones de cuarenta y dos. Siete de los nueve ejes no producen ni una: economía, costumbres, religión, cuerpo, identidad, territorio y régimen suman treinta y cuatro respuestas seguidas en direcciones opuestas. Solo catorce de los ciento treinta y seis pares posibles llegan a siete ejes limpios de coincidencia, y ninguno a ocho.
Las cuatro caen enteras en sus dos ejes de menor distancia. Dos son casi unanimidad del arco: quince de los diecisiete rechazan que ninguna opinión deba ser delito por su contenido, y otros quince que la regulación de medios y redes sea mínima. Las dos preguntas restantes de ese eje son un intercambio exacto: Sumar quiere las leyes contra el discurso de odio y derogaría las penas por ofender a la corona, y el PP hace lo inverso. Cada uno despenaliza solo el catálogo ajeno.
Las otras dos coincidencias son europeas. En el eje internacional su distancia es de cero puntos exactos: los dos marcan cuarenta y cinco del lado cosmopolita y son los dos únicos de los diecisiete en esa cifra. Y aun así divergen en las dos preguntas migratorias del eje: Sumar regularizaría a quien lleva años trabajando aquí y no blindaría fronteras, y el PP defiende el refuerzo fronterizo. Coinciden en Bruselas y no en la frontera.
02Ciento veinticinco puntos: la frontera es el dinero
CalibraciónEl eje económico es su mayor distancia y divergen en las ocho preguntas. El PP defiende bajar los impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y rechaza los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, subir el salario mínimo, las pensiones por reparto intactas y la renta básica. Sumar responde lo contrario en las ocho.
Importa dónde cae cada uno. El PP puntúa cincuenta del lado del mercado, la misma cifra exacta que Vox y que Ciudadanos, y solo Aliança Catalana queda por delante. Sumar puntúa setenta y cinco del intervencionista, la misma cifra exacta que Falange Española, anticapitalista por raíces opuestas. Compartir número en un eje no es compartir proyecto.
Las dos últimas preguntas marcan la vieja frontera de la socialdemocracia, las dos en las que el PSOE se detiene ante toda su izquierda: sanidad exclusivamente pública y renta básica universal. Sumar cruza las dos, el PP se opone a las dos, y en la renta básica responde lo mismo que el PSOE. Ahí el techo del socio mayoritario y el suelo de la derecha se tocan.
03Un partido de 1976 y una plataforma de 2023
RegistroAlianza Popular la funda en 1976 Manuel Fraga Iribarne, que había sido ministro de Franco, y de su refundación a finales de los ochenta, con José María Aznar al frente, sale el Partido Popular: una organización de casi medio siglo que ha gobernado España y buena parte de las comunidades autónomas.
Sumar llega por el camino contrario. Nace en 2023 como plataforma impulsada por Yolanda Díaz, entonces vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, para reagrupar el espacio a la izquierda del PSOE. No es un partido clásico sino una confluencia cuyo linaje es más viejo que la marca: Izquierda Unida se articuló en los ochenta alrededor del Partido Comunista de España.
Entre los dos no hay historia de pacto ni competencia por un mismo votante: se han ignorado. Lo que comparten es la aritmética. El PP ha formado gobiernos autonómicos con Vox y Sumar entró en el Consejo de Ministros como socio minoritario del PSOE: los dos dependen de un tercero para gobernar.
04El eje del régimen no distingue lo que se supone que distingue
CalibraciónEn régimen divergen en las cuatro preguntas, sin una respuesta común. El PP preserva la monarquía parlamentaria, da por vigente la Constitución del 78, rechaza sustituir el sistema institucional y niega que sus élites hayan traicionado a los ciudadanos. Sumar responde lo contrario a las cuatro. Son noventa y cinco puntos, y aun así el quinto desacuerdo de los nueve.
La cifra se entiende comparándola. Sumar mantiene con el PSOE, con el que comparte gobierno, noventa puntos en ese mismo eje y las mismas cuatro divergencias. Vistos desde Sumar, los dos partidos del turno quedan a cinco puntos uno de otro en las reglas del juego y a ochenta en economía: el eje que el debate público trata como frontera principal es el único donde son intercambiables.
Las respuestas pesan distinto en el arco. Sustituir el régimen lo firman doce de los diecisiete, y la frase sobre las élites que traicionaron, trece: las de Sumar son aquí las posiciones mayoritarias del test. Las del PP no, porque es uno de los cinco que quedan del lado continuista y uno de los cuatro que niegan la traición. Y Sumar es el menos rupturista de los doce del lado contrario: impugna el régimen desde el punto más próximo a la raya y desde dentro de su gobierno.
05Los cuatro ejes de en medio
CalibraciónQuedan cuatro desacuerdos de tres cifras, y el mayor es el territorial: ciento veinte puntos y las cuatro preguntas divergentes. Sumar suscribe que Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir y el Estado federal; el PP, el castellano vehicular por ley y la recentralización. En territorio Sumar se separa del PSOE en una pregunta y del PP en las cuatro.
Siguen la religión, ciento quince puntos, y las costumbres, noventa, otra vez con las cuatro divergentes en cada uno. El PP defiende la concertada religiosa, los símbolos en edificios públicos, la asignatura con efectos académicos, los privilegios fiscales de la Iglesia, la familia de padre, madre e hijos como modelo legal y la tauromaquia. Sumar responde al revés en las ocho.
El eje identitario los separa cien puntos y no mide grados de lo mismo: su centro es el universalismo y sus polos son contrarios. Divergen en las seis preguntas, pero dos son un silencio: sobre si la inmigración amenaza la cultura receptora y si hay que priorizar a los españoles en los servicios, Sumar responde que no y el PP ni una cosa ni otra. Queda la libertad civil, ochenta puntos: en aborto, eutanasia y videovigilancia el PP responde lo mismo que Vox, Núcleo Nacional y Falange.
El par incomoda a los dos. Al PP, que sus dos indicadores no cuadran: el test le da con Sumar la misma afinidad que con Falange Española, cincuenta y cuatro por ciento, con veintidós coincidencias menos. Es propiedad de la métrica, no equivalencia política, pero el dato queda: su desacuerdo con la izquierda del gobierno mide lo mismo que el que mantiene con el falangismo. A Sumar, que su rupturismo es el más templado de los doce que impugnan el 78, y que el eje del régimen, el que ordena su relato sobre quién sostiene el muro, deja al PP y al PSOE a cinco puntos uno de otro. Lo que de verdad los separa no es la forma del Estado: son ciento veinticinco puntos sobre quién paga qué, ciento veinte sobre el poder territorial y ciento quince sobre la Iglesia.