El análisis
Sumar está a la misma distancia del PSOE que de la CUP, y con la CUP discrepa en tres casillas
El test les da un ochenta por ciento de afinidad, exactamente la misma cifra que Sumar obtiene con el PSOE. Con su socio de gobierno coincide en treinta y tres de las cuarenta y dos afirmaciones; con la CUP, en treinta y nueve.
01Dos ochenta por ciento que no significan lo mismo
CalibraciónSu afinidad es del ochenta por ciento, la vigésima de los ciento treinta y seis pares posibles. En toda la tabla un solo par empata con este en la cifra, y es Sumar con el PSOE. Cuando dos indicadores del mismo test coinciden y significan cosas distintas, conviene mirar el segundo.
Ese segundo indicador es el recuento de respuestas. Con la Candidatura, Sumar diverge en tres casillas; con el PSOE, en nueve. La afinidad mide distancia entre vectores y admite que dos partidos queden lejos en grado sin discrepar en nada; el recuento mide qué votarían de hecho. Catorce de los ciento treinta y seis pares bajan de tres divergencias, y en exactamente tres se quedan dos, este y el de la Candidatura con Podemos.
El vecindario lo confirma desde los dos lados. Para la Candidatura, Sumar es el quinto de los dieciséis, por detrás de Podemos, EH Bildu, el BNG y Esquerra; para Sumar, la Candidatura empata en quinto con el PSOE. Y un detalle de método: Sumar necesita una sola corrección manual sobre las cuarenta y dos afirmaciones, el perfil que menos las precisa junto con Podemos.
02Desde el gobierno hacia abajo y desde el municipio hacia arriba
RegistroSumar se construye de arriba abajo y desde una vicepresidencia en ejercicio. La plataforma se articula alrededor de Yolanda Díaz, vicepresidenta y ministra de Trabajo cuando puso en marcha el proceso previo de escucha, y cuaja como coalición de organizaciones que ya existían: Izquierda Unida, los Comuns catalanes, Más Madrid, Compromís. Su razón de ser era conservar un espacio de gobierno, y su primer problema fue de reparto.
La Candidatura d'Unitat Popular se construyó al revés y sin horizonte de ejecutivo. Nace de candidaturas municipalistas anticapitalistas e independentistas que ganaron ayuntamientos antes de entrar en el Parlament, decide en asamblea, rota los cargos y limita las carreras institucionales. Nunca ha formado parte de un Govern: no es preferencia táctica sino una tesis sobre dónde reside el poder.
Hay un terreno donde la asimetría es total, y es justo el que los separa en el test. La Candidatura no concurre a las europeas porque tiene a la Unión por una arquitectura antidemocrática, y esa ausencia es doctrina; Sumar concurre y se integra en las familias continentales. En Cataluña, en cambio, compiten por un electorado que se solapa, porque los Comuns están en la coalición.
03Ocho preguntas sobre el Estado, ninguna divergencia
CalibraciónEl eje territorial los separa cuarenta y tres puntos y no produce una sola discrepancia. Los dos sostienen que Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir, avanzarían hacia un Estado federal y rechazan imponer el castellano como lengua vehicular y recentralizar competencias. La Candidatura marca noventa y ocho, la posición más plurinacional de los diecisiete; Sumar, cincuenta y cinco.
El eje de régimen los separa sesenta y cinco puntos y tampoco registra ninguna. Es una cifra alta para un silencio: de todas las combinaciones de par y eje que no producen discrepancia, solo siete la superan. Ninguno preserva la monarquía parlamentaria, los dos sustituirían el régimen del 78, niegan que la Constitución siga funcionando y firman que sus élites traicionaron a los ciudadanos.
El contraste con el PSOE revela qué mide el eje. Ahí la distancia son noventa puntos y produce cuatro divergencias, el eje entero, porque el socialismo queda al otro lado del cero. Ese bloque de respuestas lo comparten once de los diecisiete, desde Sumar, que con menos veinte es el más próximo al centro de los doce de ese lado, hasta Falange, en menos noventa y cinco: las preguntas registran de qué lado se está, no cuánto.
04Veintinueve respuestas más, y ninguna en defensa de la palabra
CalibraciónEn economía los separan quince puntos y responden igual a las ocho preguntas. La Candidatura marca noventa del lado intervencionista, el extremo de los diecisiete; Sumar, setenta y cinco, el número exacto de Falange: coincidencia aritmética con un nacionalsindicalismo anticapitalista, no parentesco. Los dos cruzan las dos afirmaciones donde el PSOE se detiene: la sanidad exclusivamente pública y la renta básica universal.
En libertad de expresión la distancia es cero exacto, uno de los ocho casos del test, y las cuatro respuestas coinciden sin que ninguna defienda la expresión. Ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, algo que solo firman Ciudadanos y SALF; los dos consideran necesarias las leyes contra el discurso de odio; ninguno acepta una regulación mínima de medios y redes. Y los dos derogarían las penas por ofender a la corona: recortan el catálogo que ampara lo que no sienten propio y conservan el que ampara a los colectivos que reconocen.
Los cuatro ejes restantes repiten el patrón. En identidad los separan cinco puntos y solo una de las seis preguntas no coincide: Podemos, la Candidatura y Sumar son, por ese orden, los tres más alejados del centro universalista hacia las minorías protegidas. En libertad civil son otros cinco y en costumbres quince, con las cuatro respuestas iguales. En religión son veinte, con la Candidatura empatada con Esquerra en el extremo secular, y las cuatro coinciden: la casilla es binaria y la escala no.
05Europa, en las coordenadas exactas del PP y de Vox
CalibraciónLa mayor distancia del par son ochenta y cinco puntos en el eje internacional, el único de los nueve donde cambian de signo. Sumar queda en cuarenta y cinco del lado cosmopolita, el número exacto del PP, y la Candidatura en cuarenta del soberanista, el número exacto de Vox: reproducen punto por punto las coordenadas de ese par.
Y ahí se acaba el parecido, porque la misma cifra esconde contenidos opuestos. PP y Vox divergen en tres de las cuatro preguntas del eje y coinciden en reforzar las fronteras; Sumar y la Candidatura divergen en dos, las europeas, y coinciden en las migratorias: regularizarían a quien lleva años trabajando aquí y ninguno blindaría las fronteras. La Candidatura lleva dos correcciones expresas para que su euroescepticismo no contamine esa mitad.
Queda la tercera divergencia, y no lo es. Preguntados por si el Estado debe priorizar a los españoles frente a los inmigrantes, Sumar responde que no y la Candidatura queda neutral, porque no maneja a los españoles como categoría propia. Ocho de los diecisiete son neutrales ahí: los siete nacionalismos sin Estado y el PP, que elude por otro motivo. Esa casilla infla el recuento de todo par entre partido estatal y nacionalismo periférico: es un límite del instrumento, no una posición.
El resultado incomoda a los dos. A Sumar le toca explicar por qué el partido con el que gobierna le discute nueve casillas y el que quiere marcharse del Estado solo tres, dos de ellas Bruselas; y por qué en el régimen, donde el PSOE lo abandona, la Candidatura le acompaña en las cuatro respuestas. A la Candidatura le toca explicar que aquello por lo que existe no mueva ni una de las cuarenta y dos. Y a los dos les queda la casilla que ninguno reclama: en libertad de expresión están a distancia cero, y ninguna de sus cuatro respuestas la defiende.