El análisis
El único eje en el que empatan mide lo que ninguno de los dos defiende
En libertad de expresión su distancia es de cero puntos exactos y en el internacional, de cinco. En los otros siete cruzan el cero y solo comparten una de sus treinta y cuatro respuestas, que además es un doble silencio.
01Cinco casillas de cuarenta y dos, y ninguna es un acuerdo
CalibraciónSu afinidad es del cuarenta y ocho por ciento y coinciden en cinco afirmaciones de cuarenta y dos, frente a una media de sesenta y uno por ciento y veinte casillas en el test. Seis ejes enteros no producen ni una coincidencia: economía, costumbres, religión, cuerpo, territorio y régimen suman veintiocho respuestas seguidas en direcciones opuestas.
Lo que ordena el par es su forma. Siete de los nueve ejes los colocan a distinto lado del cero, y los dos que no son justamente los que casi no los separan. Seis pares del test cruzan el cero en siete ejes o más y guardan a la vez alguna distancia de cinco puntos o menos; este es el único con dos.
Las ocho preguntas de esos dos ejes se reparten a la mitad, y las coincidencias son magras. Dos son negaciones que firman quince de los diecisiete: ninguno suscribe que una opinión no deba ser delito por su contenido ni acepta una regulación mínima de medios y redes, algo que solo sostienen Ciudadanos y SALF. Las otras dos son europeas, y las comparte casi todo el arco central.
02El empate exacto sobre la palabra
CalibraciónSu distancia en libertad de expresión es de cero puntos: los dos marcan veinticinco del lado de la restricción, la misma cifra exacta. Es la única de sus nueve distancias que se anula, y no hay nada que celebrar: los dos rechazan el principio que da nombre al eje.
Las dos preguntas que deciden el catálogo se responden al revés. El PP conserva los tipos que penalizan las ofensas a la corona, a los símbolos del Estado y a los sentimientos religiosos, y rechaza las leyes contra el discurso de odio; Esquerra hace lo inverso, y el modelo le anota que propuso derogar aquellos tipos. Cuatro de los diecisiete conservan el primer catálogo; nueve, el segundo.
El eje es simétrico por diseño: penar una opinión cuenta igual la pene quien la pene, y por eso dos catálogos invertidos dan la misma cifra. Tampoco es rareza del par: de los ocho que empatan a cero ahí, cinco divergen en dos de sus cuatro preguntas, y siempre son esas dos. No es un acuerdo sobre la palabra, sino un intercambio de listas.
03Un recurso, una sentencia y una autonomía suspendida
RegistroEsquerra Republicana de Catalunya se funda en 1931, en vísperas de la Segunda República, y es el partido de Francesc Macià y Lluís Companys, que la proclamaron desde la Generalitat. Republicana, laica y de izquierdas desde el origen, atravesó clandestinidad y exilio.
Alianza Popular llega del extremo contrario. La funda en 1976 Manuel Fraga Iribarne, que había sido ministro de Franco; participó en la ponencia constitucional y firmó el texto, y de su refundación en los ochenta salió el Partido Popular. Esa derecha pactó gobiernos en Madrid con la Convergència de Jordi Pujol y con el PNV; con Esquerra no hay antecedente equivalente.
El cruce que los define es de otro signo. El recurso del PP contra la reforma del Estatut y la sentencia del Constitucional que anuló parte de aquel articulado abrieron el ciclo soberanista; cuando culminó, el PP respaldó la suspensión de la autonomía catalana y la dirección de Esquerra acabó juzgada y condenada. El PSOE volvió luego a la mesa con indultos, reforma penal y amnistía; el PP se opuso a las tres.
04La quinta coincidencia es un silencio
CalibraciónPreguntados por si el Estado debe priorizar a los españoles frente a los inmigrantes en el acceso a servicios, los dos quedan neutrales por motivos opuestos, anotados a mano en el modelo. Esquerra no tiene a los españoles por sujeto, corrección que alcanza a los siete nacionalismos periféricos del test; el PP es el octavo neutral y el único ajeno a ese grupo, porque no los excluye de la sanidad universal y a la vez evita pronunciarse.
El eje no es simétrico: su centro es el universalismo y sus polos son contrarios. Esquerra firma las tres afirmaciones de reconocimiento de minorías, cuotas de paridad, lenguaje inclusivo y derechos colectivos, y el PP las rechaza; el PP quiere que el Estado proteja la identidad cultural española y Esquerra lo niega. Sobre si la inmigración amenaza la cultura receptora, el PP es el único de los diecisiete que no responde.
Las dos divergencias del eje internacional son también migratorias, y las pone el PP. Esquerra regularizaría a quien lleva años trabajando aquí y se opone a blindar fronteras; el PP calla sobre lo primero y defiende lo segundo, y el modelo debe corregirle ambas casillas porque su posición europea predeciría lo contrario. Cuatro de sus cinco correcciones caen en inmigración e identidad; a Esquerra, dos en total.
05El régimen, la Iglesia y un territorio que explica poco
CalibraciónEl eje territorial es su mayor distancia, ciento sesenta puntos, y divergen en sus cuatro preguntas. La cifra dice menos de lo que aparenta: treinta y cuatro pares del test tienen una distancia territorial mayor.
El segundo es el régimen, ciento cuarenta y cinco puntos y ninguna respuesta común. El PP es el segundo más continuista de los diecisiete, tras Ciudadanos; Esquerra queda hondo en el rupturismo. Dos distinguen poco: sustituir el régimen lo firman doce partidos y la frase sobre las élites que traicionaron, trece, Vox incluido. Separan las otras dos, la monarquía y la vigencia de la Constitución del 78.
El tercero es la religión, ciento treinta y cinco puntos y las cuatro divergentes. El PP defiende la concertada religiosa, los símbolos en edificios públicos y la asignatura con efectos académicos, y no tocaría los privilegios de la Iglesia: es el cuarto más confesional, detrás solo de Vox y de los dos falangistas. Esquerra responde al revés y comparte con la CUP el extremo secular. Siguen ciento cinco puntos de economía, cien de costumbres y setenta y cinco de libertad civil, donde el PP es otra vez cuarto.
El par deja a los dos sin su titular. Quien en el PP presente a Esquerra como el adversario por el mapa tiene que explicar que esa misma distancia territorial lo separa de Junts, catorce puntos más afín, y que con la CUP es mayor: lo que hunde este par no es el territorio, son la economía, la Iglesia, el cuerpo y la forma del Estado. Quien en Esquerra presente al PP como el partido de la mordaza tiene que explicar que ocupan el mismo punto del único eje que mide si una opinión puede ser delito, y que lo único que los distingue es qué opiniones.