El análisis
Todo su desacuerdo cabe en el 78, salvo una casilla, y esa casilla es Europa
Solo cinco de los ciento treinta y seis pares del test tienen un único eje que cambie de signo, y en los cinco es el del régimen: todos son del PSOE. Este es el segundo más afín y el que menos respuestas comparte, y lo que lo separa de Esquerra y de EH Bildu es una pregunta sobre Europa.
01Un frente que rechazó el marco y un partido que solo ha gobernado Galicia con él
RegistroEl Bloque no nació como partido sino como frente. Se constituye en 1982 en A Coruña reuniendo organizaciones previas, la más influyente la Unión do Povo Galego, y conserva una estructura interna de bloques con vida propia. Su referente doctrinal es Castelao, y su agravio fundacional el estatuto gallego plebiscitado en 1936 que el golpe dejó sin vigencia.
Su relación con el marco del 78 empezó por el rechazo. Las organizaciones de las que sale pidieron el no a la Constitución, sus primeros diputados se negaron a acatarla y acabaron fuera del Parlamento gallego, y el frente no concurrió al marco autonómico hasta mediados de los ochenta. El estatuto con el que hoy reclama competencias lo impugnaron sus fundadores.
El socialismo gallego llegó desde el lado contrario y solo ha presidido la Xunta en coalición; la última vez con el propio Bloque, en un gobierno de presidente socialista y vicepresidente nacionalista. Después vinieron la salida de Xosé Manuel Beiras hacia Anova, la etapa de Ana Pontón y el respaldo del Bloque a investiduras socialistas en Madrid.
02Ciento veinte puntos en el único eje que cambia de signo
CalibraciónOcho de los nueve ejes los colocan del mismo lado del cero: economía, costumbres, religión, cuerpo, palabra, identidad, territorio y marcos supranacionales. El noveno los separa ciento veinte puntos. De los ciento treinta y seis pares posibles solo cinco tienen un único eje que cambie de signo, y en los cinco es el del régimen: los del PSOE con Sumar, Podemos, Esquerra, EH Bildu y el Bloque.
El PSOE es la constante de ese grupo, siempre en setenta puntos de continuismo del 78; lo que varía es cuánto baja el otro, y el Bloque baja a cincuenta, con solo Sumar menos lejos. Divergen en las cuatro preguntas sin una respuesta común: el PSOE preserva la monarquía y sostiene que la Constitución funciona; el Bloque la sustituiría y afirma que sus élites traicionaron a los ciudadanos.
La última distingue poco: la firman trece de los diecisiete partidos, y las cuatro juntas, once. Lo que sí distingue es una cuenta que no cuadra: de los cinco pares este es el segundo por afinidad, setenta y cinco por ciento, y el último por respuestas compartidas, treinta y una de cuarenta y dos. La afinidad mide distancia entre vectores; el recuento, casillas.
03Europa: la casilla que lo separa de sus cuatro compañeros de figura
CalibraciónEl Bloque puntúa cinco en el eje internacional, la posición más próxima al cero de los diecisiete y la última del lado cosmopolita. El PSOE marca sesenta, el segundo más cosmopolita por detrás solo de Ciudadanos. Son cincuenta y cinco puntos, la mayor separación internacional que el PSOE mantiene con cualquiera de esos cinco socios: con Sumar son quince.
Ahí está la única casilla que aleja a este par de los de Esquerra y EH Bildu. El Bloque no responde si España gana más perteneciendo a la Unión Europea de lo que pierde en soberanía, y el PSOE responde que sí. El modelo lo corrige a mano para recoger su euroescepticismo sectorial, el de la pesca y el lácteo: una reserva sobre la arquitectura comunitaria, no sobre la pertenencia.
La segunda divergencia del eje invierte los papeles. A si conviene reforzar el control de fronteras y reducir la entrada de inmigrantes, el Bloque responde que no y el PSOE no responde: es el único de los diecisiete que deja esa casilla vacía. El partido que gestiona la política migratoria del Estado es el que evita comprometerse con ella.
04El territorio separa sesenta puntos y la identidad, cinco
CalibraciónEn territorio los separan sesenta puntos y coinciden en tres de las cuatro preguntas: Estado federal, ningún castellano vehicular impuesto por ley y ninguna recentralización. La divergencia es la premisa: si Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir sobre su autogobierno. El PSOE responde que no.
No es un rasgo del Bloque: es la única divergencia territorial que el PSOE mantiene también con Sumar, Podemos, Esquerra, Junts, EH Bildu, el PNV y la CUP. Ocho interlocutores y la misma casilla; la respuesta la pone él. Con veinte puntos es además el último de los diez partidos que caen del lado del pluralismo territorial.
En identidad los separan cinco puntos y los dos quedan del lado de las minorías protegidas, no del etnonacional, porque la nación que el Bloque defiende no dispone de Estado. Coinciden en las cuotas de paridad, el lenguaje inclusivo oficial, los derechos colectivos y en negar que la inmigración amenace la cultura receptora. La divergencia la produce el instrumento: el modelo lo deja neutral sobre priorizar a los españoles, que no son su sujeto, y el PSOE responde que no.
05Doce preguntas seguidas, un techo y una coincidencia incómoda
CalibraciónTres ejes enteros no producen ni una divergencia. En tradición, su menor distancia junto a identidad, rechazan la familia de padre, madre e hijos como modelo legal, la tauromaquia como patrimonio y la preservación de las costumbres heredadas, y defienden la memoria histórica como política de Estado. En religión rechazan los cuatro apoyos públicos a la Iglesia; en libertad civil firman aborto, eutanasia y drogas fuera del alcance penal.
En economía los separan veinticinco puntos y coinciden en seis de las ocho preguntas: empresas, alquiler, grandes fortunas, despido, salario mínimo y pensiones. Las dos divergencias son la sanidad exclusivamente pública y la renta básica universal, las mismas que separan al PSOE de Sumar, Podemos, Esquerra, EH Bildu, la CUP y Frente Obrero: es su techo, no un rasgo del Bloque.
En expresión los separan diez puntos y no es un elogio. Ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, los dos consideran necesarias las leyes contra el discurso de odio y ninguno quiere una regulación mínima de medios y redes. Solo divergen en las penas por ofender a la corona y a los símbolos del Estado: el Bloque despenaliza el símbolo que no siente propio; el PSOE calla y la mordaza sigue vigente.
El resultado incomoda a los dos. Al Bloque le queda explicar cómo se sustituye un régimen cuyo estatuto usa para reclamar competencias, cuya Xunta vicepresidió junto al partido que lo defiende y cuyas investiduras sostiene en Madrid. Al PSOE, por qué su desacuerdo con un socio que le firma treinta y una de cuarenta y dos afirmaciones cabe casi entero en cuatro preguntas que nunca ha puesto sobre la mesa, y por qué las tres casillas que deja vacías, conciertos sanitarios, penas por ofender los símbolos y refuerzo de fronteras, son tres cosas que su gobierno ya tiene decididas. Coinciden en doce preguntas sobre las costumbres, Dios y el cuerpo, y discrepan sobre bajo qué Estado se aplican.