El análisis
Sumar se acerca a Núcleo en la economía y se aleja en la ruptura del 78
En economía, Sumar queda a solo diez puntos de Núcleo Nacional: la segunda distancia más corta que el partido registra con cualquiera de los otros dieciséis, solo por detrás de EH Bildu. En identidad los separan ciento setenta puntos con los polos invertidos, y en régimen, pese a responder igual que Podemos a las cuatro preguntas sobre el 78, la distancia de Sumar casi dobla la de aquel.
01Siete de ocho, y solo Bildu queda más cerca
CalibraciónLa afinidad entre Sumar y Núcleo Nacional es del cuarenta por ciento: coinciden en trece de las cuarenta y dos afirmaciones y divergen en veintinueve. Es la decimotercera más baja de las ciento treinta y seis combinaciones posibles del test, y aun así esconde un bloque que desentona con el resto del par: la economía.
De las ocho preguntas económicas coinciden en siete: rechazan bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y apoyan topes al alquiler, impuesto a las grandes fortunas, subida del salario mínimo, pensiones por reparto y sanidad exclusivamente pública. La única divergencia es la renta básica universal, que Sumar defiende y Núcleo rechaza no por aversión liberal al gasto sino por doctrina: salario familiar y encuadramiento sindical, no transferencia incondicionada al individuo.
Esas siete coincidencias dejan una distancia de diez puntos, la menor de las nueve del par. No es poca cosa: de los dieciséis partidos que Núcleo tiene enfrente, solo EH Bildu queda económicamente más cerca, con cinco. Sumar empata el segundo puesto con Esquerra, el BNG y la propia Falange, por delante de Podemos, que se aleja veinte puntos del mismo partido.
02Dos genealogías que no se cruzan
RegistroEl contraste entre dos maneras de rechazar el mercado empieza por cómo llega cada uno a la política institucional. Sumar lo hace en 2023, plataforma que Yolanda Díaz lanza desde la vicepresidencia segunda del Gobierno para reagrupar, tras el desgaste de Unidas Podemos, el espacio a la izquierda del PSOE; la relación con Podemos, llamado a sumarse al proyecto, se rompió pronto y en público. No es un partido con militancia e historia detrás, sino una coalición de formaciones y de figuras que confluyen en una candidatura común.
Frente a la fundación reciente de Sumar, Núcleo Nacional se presenta como heredero de un programa noventa años más antiguo. Ese programa se forja cuando dos organizaciones distintas, las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista de Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo, nacidas a comienzos de los años treinta, y la Falange Española que José Antonio Primo de Rivera funda en octubre de 1933, se fusionan meses después bajo una norma que condena al capitalismo con la misma dureza que al marxismo y encuadra a patronos y obreros en sindicatos verticales del Estado, sin margen para el sindicalismo autónomo.
Son dos genealogías que no se cruzan. Una nace dentro del Gobierno para gestionar una coalición; la otra rechazando el sistema de partidos como concesión al régimen que quiere sustituir, y hoy sobrevive sin representación institucional. Que coincidan en siete de ocho preguntas económicas no viene de un origen compartido, sino de que las dos rechazan, por caminos opuestos, que el mercado organice la distribución.
03Las mismas cuatro respuestas, la mitad de la distancia recorrida
CalibraciónEl eje de régimen es el segundo bloque de acuerdo del par, y es completo: cuatro preguntas, la misma respuesta. Ni Sumar ni Núcleo sostienen que la monarquía parlamentaria deba preservarse; los dos afirman que el régimen del 78 debería sustituirse, que la Constitución ya no funciona en lo esencial y que sus élites han traicionado a los ciudadanos.
Podemos responde igual a las cuatro preguntas, y sin embargo la distancia con Núcleo no es la misma. Sumar puntúa veinte del lado rupturista; Podemos, cincuenta y cinco. Frente al noventa y cinco de Núcleo, eso deja a Sumar a setenta y cinco puntos y a Podemos a cuarenta: la brecha de Sumar casi dobla la de su antiguo socio, pese a firmar idénticas casillas.
El motivo no es un matiz de discurso. Sumar gobierna: ocupa ministerios del régimen que dice querer sustituir y depende de un PSOE que es uno de sus garantes declarados. Un cuestionario de sí o no no distingue entre suscribir un diagnóstico y construir la identidad política sobre él; un vector graduado sí, y ahí aparece la distancia real entre dos izquierdas que responden lo mismo.
04Ciento setenta puntos, con los polos invertidos
CalibraciónEl eje identitario no mide grados: su centro es el universalismo y sus polos son opuestos, minorías a un lado, mayoría al otro. Sumar se sitúa en setenta y cinco del primero: cuotas de paridad, lenguaje inclusivo oficial, derechos colectivos de grupos discriminados. Núcleo se sitúa en noventa y cinco del segundo: identidad cultural española que proteger, inmigración como amenaza, prioridad para los españoles. No coinciden en ninguna de las seis preguntas del eje.
Ciento setenta puntos es la tercera mayor distancia identitaria que Núcleo registra con cualquier partido, por detrás de Podemos (ciento ochenta) y la CUP (ciento setenta y cinco). Es la misma lógica que en régimen, en sentido contrario: Sumar es algo menos extremo que Podemos en su identitarismo de minorías, y eso lo acerca diez puntos al polo opuesto de Núcleo en vez de alejarlo.
El resto de ejes de polos opuestos acompaña sin excepción: ciento cincuenta y tres en territorio, entre plurinacionalidad e hipercentralismo; ciento cuarenta y cinco en religión, entre laicismo y confesionalidad; ciento treinta y cinco en tradición y ciento treinta en libertad civil, donde Sumar defiende el aborto y Núcleo lo contrario. La excepción es el internacional: Sumar, más europeísta que Podemos, queda a ciento treinta puntos de Núcleo, veinticinco más que su antiguo socio, cuyo euroescepticismo lo acerca al polo soberanista.
05El mismo instrumento penal, catálogos invertidos
CalibraciónEn libertad de expresión la distancia es de veinte puntos, la segunda menor del par tras la económica. Como en régimen, la cercanía no nace de que los dos defiendan la libertad de expresión: los dos rechazan que ninguna opinión deba ser nunca delito, y los dos rechazan que la regulación sobre medios y redes deba ser mínima. Coinciden en el instrumento, no en para qué sirve.
El catálogo es exactamente inverso. Sumar defiende las leyes contra el discurso de odio hacia colectivos protegidos y quiere derogar los tipos que castigan las ofensas a la corona, las fuerzas armadas y los sentimientos religiosos. Núcleo responde al revés: rechaza las leyes de discurso de odio, que llama ingeniería social, y defiende los tipos que protegen los símbolos del Estado y la religión. Cada uno quiere silenciar al contrario y proteger a los suyos.
Es la aplicación de un principio que atraviesa el proyecto: penar una opinión por su contenido es autoritario lo haga quien lo haga, y ninguno de los dos queda libre de esa etiqueta. La distancia de veinte puntos no mide tolerancia sino un desplazamiento menor dentro de la misma premisa punitiva: a quién le toca callar, no si alguien debe callar.
La conclusión incomoda a los dos lados. Sumar construye buena parte de su identidad frente a lo que Núcleo defiende (identidad cultural española, familia tradicional, privilegios de la Iglesia, Estado unitario) y aun así comparte con él siete de ocho respuestas económicas y las cuatro preguntas sobre el fin del 78. A Núcleo, coincidir en economía y régimen con la coalición que más se le opone en identidad, territorio y religión no le compra esos ciento setenta puntos de distancia. Y a Sumar le queda una pregunta incómoda: si su ruptura con el 78 es tan real como la de Podemos, por qué el test la registra con la mitad de convicción.
