El análisis
Su mayor distancia es el territorio, y es la que menos explica
El eje territorial los separa ciento ochenta y cinco puntos, la mayor de sus nueve distancias. Vox está casi igual de lejos de Junts y de Aliança Catalana y con ellas alcanza el cincuenta y cinco y el cincuenta y nueve por ciento de afinidad; con Esquerra se queda en el treinta y nueve.
01Ochenta años de diferencia y un mismo objeto de disputa
RegistroEsquerra Republicana de Catalunya se funda en 1931, en vísperas de la Segunda República, alrededor de Francesc Macià y Lluís Companys y de dos proclamaciones de República catalana. La dictadura la empujó a la clandestinidad y al exilio y fusiló a Companys; volvió a la legalidad en la Transición.
Vox se constituye a finales de 2013 con cuadros salidos del PP, Santiago Abascal entre ellos, y es marginal hasta que las elecciones andaluzas de 2018 lo meten en la aritmética parlamentaria. Su programa fundacional se ordena alrededor de la recentralización del Estado y de ilegalizar a las formaciones que promueven la secesión, Esquerra entre ellas.
El choque llegó con el proceso soberanista. Vox ejerció la acusación popular en el juicio del Tribunal Supremo contra la dirección que Esquerra encabezaba, se opuso a los indultos y recurrió la amnistía. Esquerra pasó del unilateralismo al pacto y sostuvo en Madrid las mayorías de un gobierno al que Vox se opone desde el lado contrario.
02Ocho ejes de nueve a distinto lado del cero
CalibraciónSu afinidad es del treinta y nueve por ciento y de las cuarenta y dos afirmaciones coinciden en tres. Ocho de los nueve ejes los colocan a distinto lado del cero; el único compartido es el de expresión, que es además su menor distancia, quince puntos. Todo lo común cabe en el eje que mide si una opinión puede ser delito.
Siete ejes se resuelven sin una sola respuesta compartida: economía con sus ocho preguntas, costumbres, religión, cuerpo, identidad, territorio y marcos supranacionales. Las casillas comunes solo aparecen en expresión, dos de cuatro, y en régimen, una de cuatro. La suma de sus nueve distancias es la quinta más alta de los ciento treinta y seis pares.
Conviene no exagerar: no son el par más distante. Su afinidad es la décima más baja y otros cinco pares se quedan en tres. Lo casi limpio es la forma del desacuerdo: treinta y ocho de sus treinta y nueve divergencias enfrentan un sí contra un no. La excepción es un silencio, el de Esquerra sobre priorizar a los ciudadanos españoles, a quienes el modelo no tiene por sujeto suyo.
03El territorio: la mayor distancia y el peor predictor
CalibraciónVox puntúa noventa negativo, solo por delante de Núcleo Nacional y Falange en el extremo unitario; Esquerra puntúa noventa y cinco, empatada con Junts y por detrás solo de la CUP. Ciento ochenta y cinco puntos, y las cuatro preguntas divergentes: naciones con derecho a decidir, Estado federal, castellano vehicular por ley y recentralización.
Y sin embargo el territorio no predice nada. Vox conserva esa cifra exacta con Junts y con él llega al cincuenta y cinco por ciento; con Aliança Catalana la distancia territorial es de ciento ochenta y la afinidad sube al cincuenta y nueve, con veinticuatro respuestas comunes. Cinco independentismos casi igual de lejos de Vox dan afinidades del treinta y cinco al cincuenta y nueve.
La comprobación inversa es peor. Esquerra y Aliança Catalana están a cinco puntos en territorio y su afinidad es del sesenta por ciento, uno más que la de Aliança con Vox. Compartir el objetivo tampoco acerca. Lo que aleja a Vox de Esquerra está en religión, ciento sesenta puntos, y en costumbres e identidad, ciento treinta y cinco.
04El eje identitario, donde Aliança Catalana se va con Vox
CalibraciónEl eje identitario no mide grados de una misma cosa. Su centro es el universalismo y sus polos son contrarios: a un lado la protección activa de las minorías, al otro la de la mayoría cultural frente a su dilución. Esquerra queda en cincuenta positivo y Vox en ochenta y cinco negativo. Seis preguntas, seis divergencias.
Que Esquerra aparezca del lado de las minorías con un proyecto nacional propio no es una anomalía del instrumento: la nación que defiende no tiene Estado, así que en el marco español funciona como grupo diferenciado que reclama reconocimiento, igual que EH Bildu y el BNG. Suscribe las cuotas de paridad, el lenguaje inclusivo oficial y los derechos colectivos, y niega que haya que proteger la identidad cultural española. Vox responde lo contrario en las cinco que ambos contestan.
La prueba está en Aliança Catalana. Defiende la misma independencia que Esquerra y en el identitario cae a setenta y cinco negativo, a diez puntos de Vox: lo que protege es la mayoría de su territorio frente a la inmigración. Dos independentismos catalanes en polos contrarios del mismo eje, una diferencia que el territorial no ve.
05Las tres coincidencias no son suyas
CalibraciónNinguna de las tres es bilateral. Que ninguna opinión deba ser delito por su contenido lo niegan quince de los diecisiete partidos, ellos incluidos, y lo mismo ocurre con la regulación mínima de medios y redes. Que las élites del 78 traicionaron a los ciudadanos lo firman trece de diecisiete. Coinciden donde coincide el arco entero.
Las dos preguntas de expresión que los enfrentan forman un quiasmo exacto. Vox rechaza las leyes que penalizan el discurso de odio hacia colectivos protegidos y defiende los que castigan ofensas a la corona, a los símbolos del Estado y a los sentimientos religiosos. Esquerra responde lo inverso y fue proponente de retirar esos delitos del Código Penal. El modelo corrige a mano una casilla a cada uno, porque el eje predice cuánto castiga un partido, no qué castiga.
En régimen firman la misma frase y el eje los separa noventa y cinco puntos. Vox es uno de los cinco partidos del lado continuista: defiende la monarquía parlamentaria y sostiene que la Constitución funciona en lo esencial. Esquerra responde lo contrario en las tres. Uno es antiélite sin ser antisistema; el otro ha sostenido las mayorías de las élites que dice querer desalojar.
El dato incómodo es el mismo para los dos y es territorial. A Vox, porque con Aliança Catalana, que quiere la misma independencia que Esquerra, alcanza veinte puntos más de afinidad: lo que lo acerca a un independentismo catalán no es la bandera, es a quién cree cada uno que el Estado debe proteger. A Esquerra, porque otro independentismo catalán, a cinco puntos de ella en el eje que la define, cae del lado de Vox en el identitario, y porque lo único que comparte con Vox es la certeza de que hay opiniones castigables, una casilla que firman quince de los diecisiete. El territorio es su mayor distancia y su peor explicación: dice qué frontera se discute, no quién está con quién.