El análisis
El partido menos afín a Aliança Catalana no es Núcleo Nacional: es Ciudadanos
Ninguno de los dieciséis partidos con los que se compara registra una afinidad tan baja con Aliança Catalana como Ciudadanos: cuarenta y ocho por ciento, por debajo incluso de Falange y Núcleo Nacional, sus antípodas en economía. Coinciden en diecisiete de cuarenta y dos preguntas, y en las doce de territorio, régimen e internacional no comparten ni una.
01Dos catalanismos que nacieron para negarse el uno al otro
RegistroCiudadanos nace en Barcelona en 2006, alrededor de un manifiesto que firman intelectuales como Albert Boadella, Félix de Azúa, Arcadi Espada y Francesc de Carreras. El diagnóstico: en Cataluña no existía una opción que rechazara el nacionalismo sin ser además conservadora, porque ese espacio lo ocupaba un PP con techo estructural. El partido nace para llenar ese hueco desde el centro y acaba integrado en la familia liberal europea.
Aliança Catalana no le disputa el espacio a Ciudadanos: nace en el extremo opuesto, el de la identidad y no el del individuo universal. La encabeza Sílvia Orriols desde la alcaldía de Ripoll, sin genealogía convergente, en el hueco que deja el agotamiento del procés independentista. Su familia europea es la identitaria, Alternative für Deutschland y Reconquête, no la liberal a la que perteneció Ciudadanos, y su preferencia nacional catalana, centrada en la inmigración, le disputa votantes a Junts y a Esquerra, no al espacio que dejó vacío el partido nacido en Barcelona.
El contraste histórico es más incómodo que el ideológico. El proyecto fundacional de Ciudadanos era que Cataluña necesitaba una alternativa no identitaria; dos décadas después el territorio produce un partido identitario que ni siquiera comparte el sujeto nacional que entonces se discutía. Ciudadanos, mientras tanto, dejó de concurrir a las generales y el PP absorbió buena parte de su electorado: el par enfrenta a un proyecto ya cerrado con uno que todavía crece.
02El único acuerdo sólido: bajar impuestos
CalibraciónLa economía es, con diferencia, su menor distancia: cinco puntos, frente a los más de setenta que separan casi todos los demás ejes del par. Coinciden en siete de las ocho preguntas: bajar los impuestos a las empresas, flexibilizar el despido, y rechazar los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, subir el salario mínimo, blindar las pensiones por reparto intactas y la renta básica universal.
La única divergencia es la sanidad: Ciudadanos rechaza que deba ser exclusivamente pública y Aliança Catalana no tiene propuesta documentada al respecto, así que el modelo la deja neutral. Aliança Catalana puntúa cincuenta y cinco en el eje económico, la cifra más alta de los diecisiete partidos del test; Ciudadanos se queda en cincuenta, empatado con el PP y con Vox. Los dos quieren un Estado que recaude y gaste menos.
Lo que los une no viene de la misma doctrina. Ciudadanos defiende el mercado desde el individualismo universalista de la Ilustración; Aliança Catalana suprime patrimonio y sucesiones, capitaliza parcialmente las pensiones y deroga el tope al alquiler, combinado con proteccionismo industrial catalán. El dato desmiente el reflejo que asocia etnonacionalismo con estatismo: eso describe a Núcleo Nacional y a Falange, no a Aliança Catalana, la más liberal en economía de los diecisiete.
03El sujeto de la identidad: universalismo contra etnonacionalismo catalán
CalibraciónEl eje identitario no es simétrico: su centro no es la indefinición sino el universalismo, y sus polos son contrarios, identitarismo de minorías a un lado y de mayoría al otro. Ciudadanos ocupa el cero exacto, el único de los diecisiete partidos del test que lo hace; Aliança Catalana marca setenta y cinco puntos hacia el polo de la mayoría protegida, y esa es la distancia entre ambos.
Aun así coinciden en tres de las seis preguntas: ninguno apoya las cuotas de paridad ni el lenguaje inclusivo oficial, y ninguno cree que el Estado deba proteger la identidad cultural española como bien colectivo. La tercera esconde un motivo distinto en cada caso: Ciudadanos la rechaza por principio universalista, Aliança Catalana porque su sujeto de protección no es el español sino el catalán, algo que el modelo corrige de forma expresa.
Donde sí divergen es en lo sustantivo. Aliança Catalana sostiene que la inmigración a gran escala amenaza la cultura del país receptor, y Ciudadanos lo niega. Sobre priorizar a los ciudadanos españoles frente a los inmigrantes, Ciudadanos dice que no y Aliança Catalana queda neutral, otra vez porque su prioridad declarada son los catalanes. Comparte polo de la escala con Vox, pero no comparte nación: son dos identitarismos de mayoría que no defienden la misma mayoría.
04El Estado que cada uno quiere destruir, y por qué
CalibraciónEl régimen es su mayor distancia, ciento sesenta y cinco puntos, y las cuatro preguntas del eje divergen sin excepción. Ciudadanos preserva la monarquía, sostiene que la Constitución del 78 funciona en lo esencial y niega que sus élites hayan traicionado a los ciudadanos: es el más continuista del régimen de los diecisiete, por encima incluso del PP. Aliança Catalana responde lo contrario en las cuatro.
Aliança Catalana marca menos ochenta y cinco, la misma cifra que la CUP y Frente Obrero, y por debajo solo quedan Núcleo Nacional y Falange. Pero es una rupturista distinta: no quiere otro régimen español, quiere no pertenecer a ninguno. El territorio repite el patrón, ciento cuarenta y cinco puntos sin coincidencia: Ciudadanos defiende el castellano vehicular por ley y niega que Cataluña sea nación con derecho a decidir; Aliança Catalana sostiene lo contrario y queda neutral ante un Estado federal que no es su meta, porque su meta es la independencia.
El internacional añade ciento treinta y cinco puntos, también sin respuesta compartida. Ciudadanos es el más cosmopolita de los diecisiete y sostiene que España gana más en la Unión Europea de lo que pierde en soberanía; Aliança Catalana marca menos sesenta, más lejos de Bruselas que Vox, calibrado en menos cuarenta. Sumando territorio, régimen e internacional, doce preguntas en total, no comparten una sola respuesta: el bloque de desacuerdo más ancho de los nueve ejes.
05Cuerpo, palabra y herencia: paradojas dentro de cada bando
CalibraciónEn religión los separan cien puntos y las cuatro preguntas divergen. Ciudadanos es secular en las cuatro, se opone a los privilegios fiscales de la Iglesia y a los símbolos religiosos en lo público; Aliança Catalana defiende la concertada religiosa, esos símbolos y la asignatura de religión con efectos académicos. Es un catolicismo cultural catalán, no el secularismo que buena parte del catalanismo histórico reivindicó.
En libertad de expresión, un eje diseñado para ser simétrico, coinciden en rechazar las leyes contra el discurso de odio y las que penan ofensas a símbolos del Estado. Pero divergen en lo general: Ciudadanos sostiene que ninguna opinión debe ser delito por su contenido y Aliança Catalana no, porque su libertad de expresión es asimétrica, contraria a la mordaza retórica pero partidaria de tipificar el anticatalanismo como delito grave. Ciudadanos y SALF son los únicos del test en el lado positivo del eje.
En libertad civil coinciden en el aborto y en la eutanasia, esta última anclada en un voto real en el Parlament, y divergen en vigilancia y en drogas: Aliança Catalana quiere más cámaras y no penalizaría el consumo adulto, la misma mezcla que sostiene en tradición, donde apoya el matrimonio igualitario, propone abolir la tauromaquia y a la vez reivindica las costumbres heredadas. Es tradicionalismo selectivo, no liberalismo ni conservadurismo integral.
El par incomoda a los dos lados. Quien presente a Aliança Catalana como el equivalente catalán de un liberalismo de mercado tiene que explicar por qué ninguno de sus dieciséis pares le sale tan lejos como Ciudadanos, ni siquiera Falange o Núcleo Nacional, que defienden justo lo contrario en economía. Y quien en Ciudadanos vea solo un ultranacionalismo sin matices tiene que explicar las siete coincidencias económicas y la eutanasia compartida. La asimetría es la lección: para Ciudadanos, Aliança Catalana es su cuarta afinidad más baja de dieciséis; para Aliança Catalana, Ciudadanos es sencillamente la última.
