El análisis
El PP absorbió a un partido que era su contrario en todo lo que no fuera dinero
En el eje económico su distancia es cero y las ocho preguntas de impuestos, empleo y gasto las responden igual. En religión los separan ciento veinticinco puntos, y Ciudadanos registra la puntuación más alta de los diecisiete partidos del test en no querer penar ninguna opinión.
01Nació en Cataluña, contra el nacionalismo y contra el PP
RegistroCiudadanos se funda en Barcelona en 2006, tras un manifiesto firmado por intelectuales catalanes como Albert Boadella, Félix de Azúa, Arcadi Espada o Francesc de Carreras. El motivo declarado: en Cataluña no había opción no nacionalista que no fuese además conservadora, porque ese espacio lo ocupaba un PP con techo estructural. Nace para llenar un hueco que el PP no podía llenar.
El salto estatal llega en 2015, con el bipartidismo roto. Con Albert Rivera al frente ejerce de bisagra: firma un acuerdo de investidura con el PSOE y después facilita la de un gobierno del PP, y acaba integrado en la familia liberal europea, no en la conservadora. Inés Arrimadas encabeza luego la lista más votada en unas catalanas sin llegar a gobernar.
Rivera descarta después pactar con el PSOE cuando tenía la aritmética para hacerlo, la repetición electoral que sigue arrasa al partido y dimite. Arrimadas hereda un ciclo de derrotas encadenadas, acaba sin concurrir a unas generales, y el PP de Pablo Casado y luego el de Alberto Núñez Feijóo absorbe sus cargos y su electorado.
02Veintidós coincidencias, y casi todas en el mismo sitio
CalibraciónLa afinidad entre ambos es del sesenta y seis por ciento: coinciden en veintidós de las cuarenta y dos afirmaciones. Lo revelador es la distribución: se concentran en tres bloques donde el acuerdo es total, y en el resto la divergencia es igual de sistemática.
El primero es la economía, con distancia cero: ninguna de las ocho preguntas del eje los separa. Los dos quieren bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y rechazan los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, subir el salario mínimo, blindar las pensiones por reparto, la sanidad exclusivamente pública y la renta básica.
Los otros dos son territorio y régimen, a diez y a cinco puntos. Ambos niegan que Cataluña, País Vasco y Galicia sean naciones, rechazan el Estado federal y quieren el castellano vehicular por ley y la recentralización. Ambos sostienen la monarquía, la Constitución y que las élites del 78 no traicionaron a nadie: Ciudadanos es, de los diecisiete, el partido más continuista del 78, por encima del PP.
03La religión, ciento veinticinco puntos
CalibraciónEl eje religioso es la mayor separación del par y de las mayores del test. El PP cae del lado confesional, Ciudadanos del secular, y las cuatro preguntas divergen sin excepción. Es donde el liberalismo de Cs deja de parecerse al del PP.
El PP defiende los privilegios fiscales y patrimoniales de la Iglesia, los símbolos religiosos en escuelas y edificios públicos y la asignatura de religión con efectos académicos plenos. Cs responde lo contrario a las tres. La única concesión es la concertada religiosa, donde no se pronuncia: la mantuvo en los gobiernos autonómicos que compartió con el PP.
En tradición la distancia es de noventa y cinco puntos. El PP defiende la familia de padre, madre e hijos como modelo legal preferente, la tauromaquia como patrimonio y la preservación activa de las costumbres heredadas; Cs rechaza las tres. Es Burke contra Paine, y aquí Cs es el heredero del racionalismo ilustrado: anticlericalismo desde la razón, no desde la crítica posmoderna a la razón.
04La palabra: rechazar los dos catálogos, no solo el ajeno
CalibraciónEn libertad de expresión los separan ochenta y cinco puntos, pero importa más dónde cae cada uno. Ciudadanos puntúa sesenta en el polo de la libertad simétrica, la cifra más alta de los diecisiete; solo SALF le acompaña en ese lado, y más abajo. El PP queda en negativo.
Lo decide la pregunta más directa del eje: si ninguna opinión debe ser delito por su contenido, la considere alguien fascista, de odio, antiespañola o blasfema. Cs dice que sí, el PP que no. Y el reverso: sobre mantener las penas por ofensas a los símbolos del Estado, la corona, las fuerzas armadas o la religión, el PP dice sí y Cs no.
Ahí está la asimetría que casi nunca se nombra. Los dos rechazan las leyes contra el discurso de odio hacia colectivos protegidos, el catálogo punible de la izquierda. Solo uno rechaza además el propio, el que protege bandera, corona y religión. El PP no defiende la libertad de expresión: defiende otro catálogo, la posición mayoritaria del test en los dos bandos.
05El cuerpo y la identidad
CalibraciónEn libertad civil los separan otros noventa y cinco puntos, y Ciudadanos registra la puntuación más alta de los diecisiete, por delante de toda la izquierda. Defiende el aborto como decisión exclusiva de la mujer, la eutanasia como derecho no recortable, y rechaza más cámaras y reconocimiento facial; el PP, lo contrario en los tres. En drogas no se pronuncia: tampoco era un liberalismo doctrinario.
El eje identitario los separa veinticinco puntos, la cuarta distancia más pequeña del par por detrás de economía, régimen y territorio. Pero el eje no es simétrico: su centro no es indefinición sino universalismo. Cs está en el cero exacto, el único de los diecisiete, y eso es una posición y no una ausencia: ciudadanía igual ante la ley, sin grupos reconocidos como sujetos colectivos. En las tres preguntas de reconocimiento de minorías, cuotas de paridad, lenguaje inclusivo y derechos colectivos, los dos responden que no, pero por razones distintas: Cs desde el universalismo y el PP desde la defensa de la identidad mayoritaria.
Aquí no hay ambigüedad. El PP defiende la identidad cultural española como bien colectivo a proteger frente a su dilución, y Cs lo rechaza. En las dos preguntas más duras, inmigración como amenaza cultural y prioridad a los españoles en servicios, Cs dice que no y el PP ni una cosa ni otra. Cs apoya además regularizar a los inmigrantes con arraigo y rechaza blindar fronteras; el PP, lo contrario.
Lo incómodo no va sobre el PP sino sobre lo que se perdió en el traspaso. Quien votaba a Ciudadanos por la economía, por el constitucionalismo territorial y por la defensa del 78 no perdió casi nada al pasarse: en economía son el mismo partido y en las reglas del juego los separan cinco puntos. Quien lo votaba por el laicismo, por el aborto y la eutanasia, y sobre todo por que ninguna opinión sea delito, lo perdió todo: el partido que absorbió el espacio está en la posición contraria en los tres terrenos. Eso es lo que significa que un espacio político se cierre.