«Schlageter, a courageous soldier of the counter-revolution, deserves to be sincerely honoured by us, the soldiers of the revolution. […] But we believe that the great majority of the nationalist-minded masses belong not to the camp of the capitalists but to the camp of the workers. […] Whoever, from lack of comprehension, allies himself with the hirelings of capital we shall fight with every means in our power.»
testpolitica / conceptos / herradura-politica
Herradura política.
Tesis según la cual los extremos del eje izquierda-derecha, en lugar de alejarse en línea recta, se curvan y se acercan en autoritarismo, anti-pluralismo y rechazo del orden liberal.
También conocido como: horseshoe theory · teoría de la herradura · théorie du fer à cheval · Hufeisenmodell · «los extremos se tocan»
Sección 01
Definición
canónica.
La herradura es, antes que nada, una afirmación sobre la forma del espectro político. La recta izquierda-derecha, heredada de la disposición de los escaños en la Asamblea Nacional francesa de 1789, coloca a los extremos en los dos puntos más alejados entre sí que el modelo permite. La herradura dice que esa recta se dobla: pasado cierto grado de radicalización, cada extremo se parece más al otro extremo que al centro del que ambos se han ido alejando. Lo que comparten no sería el programa sino la manera de hacer política: rechazo del pluralismo liberal, lectura del adversario como enemigo, hostilidad a las instituciones representativas, retórica de pureza popular contra élites traidoras.
El nombre se atribuye al escritor y filósofo francés Jean-Pierre Faye (1925-2026), y la referencia habitual es «Théorie du récit: introduction aux langages totalitaires» (Hermann, París, 1972). Conviene tomarse la atribución con pinzas, y esta es la primera cosa que casi ningún artículo dice. El libro no es un tratado sobre sistemas de partidos: su objeto son los lenguajes de los regímenes totalitarios, y las reconstrucciones al uso sitúan la curvatura referida a Otto Strasser y al espectro alemán de 1932, no como ley general del comportamiento político. La genealogía, además, está disputada: la imagen ya se usaba en la República de Weimar a propósito del Frente Negro, otros remiten la tesis a los sociólogos estadounidenses Seymour Martin Lipset y Daniel Bell y a la llamada escuela pluralista, y en Alemania se señala al politólogo Eckhard Jesse como coautor de la versión académica.
El episodio que suele invocarse como prueba histórica del contacto entre los extremos es anterior a la metáfora y está bien documentado. En junio de 1923, ante un pleno del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, Karl Radek dedicó un discurso a Leo Schlageter, un nacionalista alemán fusilado por las tropas francesas de ocupación del Ruhr tras cometer sabotajes, y lo llamó «un valiente soldado de la contrarrevolución» que merecía «ser sinceramente honrado por nosotros, los soldados de la revolución». El texto se publicó, se difundió y bautizó toda una política, la llamada línea Schlageter: el intento comunista de arrancar a las masas nacionalistas del campo de la derecha, ensayo temprano de lo que el vocabulario político alemán llama Querfront, un frente transversal entre extremos opuestos. Pero el mismo discurso contiene su propio desmentido, y es lo que casi nunca se cita: Radek advierte que a quien se alíe con los agentes del capital «lo combatiremos con todos los medios a nuestro alcance». El contacto entre los extremos fue real; el propósito era opuesto. Confundir una operación de captación con un parentesco doctrinal es el error que arrastra la figura desde su origen.
Hay una distinción interna que decide la mayor parte de las discusiones y que casi nadie hace: la versión académica de la herradura afirma lo contrario que la periodística. En Alemania, el concepto administrativo de extremismo toma como punto de referencia «el llamado modelo de la herradura», y la defensa de ese modelo que publica la Agencia Federal para la Educación Cívica lo describe así: los extremistas de izquierda y de derecha «no solo se sitúan en contra del centro democrático, sino también, cosa que los críticos del modelo suelen ocultar, en contra el uno del otro, porque no se tocan», y únicamente están «a una distancia aproximadamente igual del centro». Es decir: el modelo dibuja una herradura precisamente para representar que los extremos no llegan a juntarse. Su objeto declarado, además, es «la comparación de rasgos estructurales de ideologías y formas de dominación, y no la equiparación ni la valoración equivalente». La versión de tertulia invierte la tesis del modelo que dice invocar.
De ahí que convenga separar tres afirmaciones que viajan juntas y que tienen valores de verdad distintos. La primera es la convergencia de estilo: dogmatismo, intolerancia hacia la creencia ajena, disposición a negar la palabra al contrario. Esta tiene respaldo empírico razonable y además simétrico. En una serie de tres estudios, dos de ellos sobre muestras de la Unión Europea y de Estados Unidos, van Prooijen y Krouwel encontraron que «la intolerancia dogmática es mayor entre los extremistas de izquierda y de derecha que entre los moderados» y concluyeron que, «con independencia del contenido, las creencias políticas extremas predicen intolerancia dogmática». La segunda es la convergencia de contenido, y ahí la evidencia va en contra. Simon Choat lo resume: es cierto que ambos extremos atacan la globalización neoliberal y a sus élites, «pero no hay acuerdo alguno entre extrema izquierda y extrema derecha sobre quién cuenta como élite, por qué es un problema y qué hacer al respecto». Para uno el problema de la globalización es que ha liberado al capital; para el otro, que ha erosionado una comunidad cultural homogénea. Las soluciones que se siguen son incompatibles. A esa objeción de fondo, Pierre Rimbert añade otra sobre el uso de la figura: la asimilación de la izquierda a la extrema derecha sería «elemento central del cordón sanitario» destinado a volver impresentable «toda propuesta política que rompa con el orden económico». La tercera afirmación es la convergencia táctica: pactos puntuales entre enemigos declarados, del discurso de Radek al pacto germano-soviético. Es real, es histórica y es exactamente lo que su nombre indica, un cálculo, no una afinidad.
La ciencia política de partidos tiene además un modelo mejor para lo que la herradura intenta captar. Giovanni Sartori sistematizó en «Parties and Party Systems» (1976) el pluralismo polarizado: sistemas de alta distancia ideológica en los que, como resume Jocelyn Evans, «partidos extremistas antisistema forman oposiciones bilaterales a los partidos gobernantes que ocupan el espacio central». Oposiciones bilaterales significa dos oposiciones que atacan al centro desde lados opuestos y que son mutuamente excluyentes: no pueden sumarse entre ellas. La geometría que resulta no es una herradura que se cierra, sino dos pinzas que nunca llegan a tocarse. Con esa herramienta se explica lo mismo (por qué un sistema con dos extremos fuertes se vuelve inestable) sin afirmar de paso que los extremos sean la misma cosa.
Queda el nivel donde la convergencia sí es fuerte, y no es el programático. Hannah Arendt lo situó en el sujeto: «el sujeto ideal del régimen totalitario no es el nazi convencido ni el comunista convencido, sino aquel para quien ya no existe la distinción entre hecho y ficción ni la distinción entre verdadero y falso». Esa es la mejor formulación disponible de lo que la herradura señala bien. Es una tesis sobre la relación con la realidad y sobre el funcionamiento del régimen, no sobre la política fiscal ni sobre el modelo territorial.
El caso español añade un matiz que se pierde cuando se importa el debate anglosajón. Aquí el emparejamiento económico entre los dos extremos no es una metáfora: es doctrina fundacional escrita. La norma programática de Falange Española de las JONS, redactada en noviembre de 1934, declara en su punto 10 que «repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares», y añade a continuación que «nuestro sentido espiritual y nacional repudia también al marxismo»; el punto 14 defiende «la tendencia a la nacionalización del servicio de Banca». Un lector que dé por supuesto que toda derecha radical es liberal en economía está proyectando otra tradición. Al mismo tiempo, ese texto anuncia en su punto 6 un Estado que será «un instrumento totalitario» y en el que «se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos», de modo que la coincidencia se agota donde empieza todo lo demás.
Eso es, en el fondo, lo que un modelo de varios ejes permite ver y uno de una sola recta no. En la calibración de este test, la CUP y Falange distan quince puntos en el eje económico, diez en el de régimen y veinte en el de libertad de expresión, y a la vez ciento noventa y seis en el territorial, ciento setenta y cinco en el identitario y ciento setenta en el religioso. La CUP y Vox ocupan exactamente el mismo punto del eje internacional, cuarenta puntos hacia el polo soberanista, por razones opuestas. Podemos y Núcleo Nacional distan veinte puntos en economía y ciento ochenta en identitarismo. La conclusión es que la herradura no es una propiedad del espectro sino de un eje concreto. Preguntar si la herradura es verdadera no tiene respuesta; preguntar en qué eje se dobla, sí.
Sección 02
Fuentes
verificadas.
Cada afirmación factual del cuerpo se rastrea a alguna de estas fuentes. Si una afirmación no encaja, es un fallo nuestro: dilo.
«Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes […] Nuestro sentido espiritual y nacional repudia también al marxismo.»
«The ideal subject of totalitarian rule is not the convinced Nazi or the convinced Communist, but people for whom the distinction between fact and fiction (i.e., the reality of experience) and the distinction between true and false (i.e., the standards of thought) no longer exist.»
«Links- und Rechtsextremisten stehen in diesem Modell nicht nur konträr zur demokratischen Mitte, sondern auch – was vielfach von Kritikern des Modells unterschlagen wird – konträr gegeneinander, denn sie berühren sich nicht. Sie sind nur in etwa gleich weit von der "Mitte" entfernt. […] Dem Extremismusmodell geht es jedoch um den Vergleich von Strukturmerkmalen (totalitärer) Ideologien und Herrschaftsformen und nicht um ideologische Gleichsetzung bzw. Gleichbewertung.»
«First, we show that dogmatic intolerance is stronger among left- and right-wing extremists than moderates, in both the EU (Study 1) as well as the US (Study 2). […] We conclude that independent of content, extreme political beliefs predict dogmatic intolerance.»
«Can we instead find convergence between far left and far right at the level of policy? It is true that both attack neoliberal globalisation and its elites. But there is no agreement between far left and far right over who counts as the “elite”, why they are a problem, and how to respond to them.»
«Conversely, the latter displays high ideological distance, with extremist anti-system parties forming bilateral oppositions to the governing parties which occupy the centre space in an effort to retain an electoral majority (1976: 132–40).»
«Mille voix hypnotiques psalmodient cette antienne : les extrêmes se rejoignent, la gauche radicale fait le lit du fascisme. […] Élément central du cordon sanitaire qui vise à rendre infréquentable toute proposition politique en rupture avec l’ordre économique […] l’assimilation de la gauche à l’extrême droite vient au commentateur aussi spontanément que le braiment à l’âne»
«Los liberales lo utilizan para remachar en lo de siempre: «los extremos se tocan» es su interpretación, «fascismo y comunismo fueron las dos facetas del totalitarismo en el siglo xx y sus epígonos posmodernos siguen en las andadas».»
«The horseshoe metaphor was used during the Weimar Republic to describe the ideology of the Black Front. […] The theory is attributed to the French philosopher Jean-Pierre Faye in his 1972 book Théorie du récit: introduction aux langages totalitaires, in relation to Otto Strasser. […] Others have attributed the theory, also called the centrist/extremist theory and sometimes referred to as the Pluralist School, as having come from the American sociologists Seymour Martin Lipset and Daniel Bell, and others who became part of the neoconservative movement in the United States. […] Because the theory is also popular in Germany, a co-contributor to the theory is the German political scientist Eckhard Jesse.»
Sección 03
En España,
hoy.
En España la figura circula con tres nombres y tres usos que conviene no mezclar. «Los extremos se tocan» es la versión divulgativa, y su reverso está documentado: Steven Forti, al examinar la etiqueta «rojipardo», anota que «los liberales lo utilizan para remachar en lo de siempre: “los extremos se tocan” es su interpretación», con el totalitarismo del siglo XX como marco. La fórmula sirve así para agrupar en un mismo bloque a los partidos situados a la izquierda del PSOE y a los situados a la derecha del PP, con la equidistancia como conclusión implícita. «Rojipardo» es la versión de red social y designa a quien combina anticapitalismo con tradicionalismo cultural o soberanismo: usada con rigor describe una familia ideológica con genealogía trazable, el nacional-bolchevismo de la Alemania de Weimar; usada como descalificación cierra el debate sin entrar en el argumento. Y «herradura» se emplea también en dirección inversa, desde los extremos hacia el centro, en la fórmula «los dos grandes partidos son lo mismo», que es una afirmación distinta y con otra carga de prueba. La particularidad española es que aquí una mitad del emparejamiento sí aparece en los datos y la otra no. El nacional-sindicalismo es anticapitalista por doctrina fundacional, de modo que en la calibración de este test Falange y Núcleo Nacional quedan en el lado intervencionista del eje económico, cerca de la CUP y de Podemos, mientras Vox queda en el lado de mercado: la derecha española no es una sola cosa en economía. En el eje de identidad, en cambio, esos mismos partidos quedan en los extremos opuestos del arco.
Sección 04
Trampas
comunes.
- Confundir la herradura de tertulia con el modelo académico del que toma el nombre. En la ciencia política alemana el Hufeisenmodell dibuja una herradura para representar justo lo contrario de lo que se le atribuye: que los extremos están a distancia parecida del centro y siguen siendo contrarios entre sí «porque no se tocan». Y el objeto declarado del modelo de extremismo al que sirve de referencia es comparar rasgos estructurales de ideologías y formas de dominación, no equipararlas ni valorarlas igual: comparar y equiparar son operaciones distintas. La versión periodística invierte la tesis del modelo que dice citar y además le añade una conclusión moral que el modelo no autoriza.
- Confundir convergencia de estilo con convergencia de programa. Que dos actores compartan dogmatismo, antipluralismo y retórica anti-élites no dice nada sobre qué proponen hacer. Ambos extremos atacan a «las élites», pero no coinciden en quién es la élite, por qué es un problema ni qué hacer con ella, y de ahí salen programas incompatibles. Un sindicato anticapitalista y una milicia étnica pueden compartir estilo sin compartir programa, base social ni víctimas.
- Tomar la atribución a Jean-Pierre Faye como pacífica. Faye no escribió un tratado sobre sistemas de partidos sino sobre la fabricación de los lenguajes totalitarios; la metáfora ya se usaba en la Alemania de Weimar a propósito del Frente Negro; otras genealogías la remiten a Lipset, a Bell y a la escuela pluralista estadounidense, y en Alemania se señala a Eckhard Jesse como coautor de la versión académica. Citar «Faye 1972» como si zanjara el asunto es citar de oídas.
- Leer una alianza táctica como un parentesco doctrinal. El discurso de Radek sobre Schlageter, que es el episodio fundacional de todo esto, honra a un nacionalista muerto y en el mismo texto anuncia que combatirá «con todos los medios» a quien se alíe con el capital. Era una operación de captación de masas, no una fusión de doctrinas.
- Usar «herradura» para hablar del centro. La tesis es sobre los extremos: PP y PSOE no son herradura, son dos partidos del mismo régimen liberal-democrático. La afirmación de que ambos son intercambiables es otra cosa distinta, se demuestra con otros datos (voto legislativo y acción de gobierno) y no se sostiene ni se cae con la herradura.
- Suponer que la herradura es verdadera o falsa en bloque. Es una propiedad de cada eje, no del espectro. En un modelo de nueve ejes se dobla en el económico y en el de régimen, y se abre al máximo en el identitario y en el territorial, con los mismos partidos.
Conceptos relacionados
Rojipardo
Etiqueta de adversario para quien combina anticapitalismo de izquierdas con tradicionalismo cultural o soberanismo de derechas. Con ese nombre no se llama casi nadie: lo pusieron en circulación sus críticos en la Rusia y la Francia de 1992 y 1993, y la doctrina que señala se llama nacionalbolchevismo.
Distinción amigo-enemigo
Tesis de Carl Schmitt: lo político no se reduce a lo económico, lo moral o lo estético, sino a la distinción existencial entre amigo y enemigo público.
Iliberalismo
Régimen que conserva elecciones competitivas pero vacía los límites que contienen al que las gana: tribunales, prensa independiente, derechos de minorías y control parlamentario. Fareed Zakaria lo puso en circulación en 1997 como advertencia y Viktor Orbán lo reivindicó en 2014 como proyecto de Estado.
Diagrama de Nolan
Sistema de coordenadas de dos ejes, libertad económica y libertad personal, con el que David Nolan sustituyó en 1971 la recta izquierda-derecha; sigue siendo la plantilla de casi todos los tests políticos y deja fuera los debates que no caben en sus dos ejes.
Y tú
¿Sabrías situarte en los nueve ejes?
Otros conceptos
Diagrama de Nolan
Entrada completa
Libertad negativa y libertad positiva
Entrada completa
Régimen del 78
Entrada completa
Rojipardo
Entrada completa
Etnonacionalismo
Entrada completa
Woke
Entrada completa
Distinción amigo-enemigo
Entrada completa
Conservadurismo
Entrada completa
Comunitarismo
Entrada completa
Multiculturalismo
Entrada completa
Cosmopolitismo
Entrada completa
Soberanía
Entrada completa
Federalismo
Entrada completa
Anarquismo
Entrada completa
Populismo
Entrada completa
Ley Mordaza
Entrada completa
Memoria democrática
Entrada completa
Laicismo
Entrada completa
Plurinacionalidad
Entrada completa
Atlantismo
Entrada completa
Iliberalismo
Entrada completa
