El análisis
De acuerdo en la forma del Estado, en contra de todo lo que el Estado hace
De los cuarenta y nueve pares que el test separa cien puntos o más en economía, este es el más afín: setenta y cuatro por ciento. Coinciden en las doce preguntas sobre territorio, régimen y libertad de expresión, y divergen en las ocho económicas sin una sola respuesta común.
01Doce coincidencias en un sitio y ninguna en el otro
CalibraciónSu afinidad es del setenta y cuatro por ciento, el puesto veintisiete de los ciento treinta y seis pares posibles y trece puntos sobre la media del test. Coinciden en veintitrés afirmaciones de cuarenta y dos, y lo llamativo es dónde: doce caen en tres ejes que firman enteros, el territorio, el régimen y la libertad de expresión.
El otro bloque apunta al revés. En economía no comparten ni una casilla de ocho, con cien puntos de distancia, la mayor del par. De los cuarenta y nueve pares separados cien puntos o más ahí, ninguno llega a esta afinidad: los dos siguientes se quedan en setenta y dos.
El patrón excede a estos dos partidos. Acuerdan en cómo se organiza el poder: quién decide, en qué territorio y qué puede decirse. No acuerdan en qué hace ese poder con el dinero. Es la superficie exacta de un pacto de investidura y el motivo de que no sea otra cosa.
02Dos linajes que acabaron en la misma aritmética
RegistroSumar nace como coalición electoral alrededor de Yolanda Díaz, que llegaba desde el Ministerio de Trabajo con la reforma laboral como aval. Reúne a Izquierda Unida, a los comunes, a Más Madrid y a varias formaciones territoriales, y hereda el espacio de Unidas Podemos con menos impugnación del régimen y más gestión.
Junts procede del tronco contrario. Es heredero de Convergència, el partido de Jordi Pujol que gobernó la Generalitat dos décadas desde un nacionalismo burgués, democristiano en lo social y liberal en lo económico, y fue socio parlamentario de gobiernos de los dos signos en Madrid, negociando competencias y no la forma del Estado. Su refundación es posterior al giro independentista.
Lo que los ha puesto del mismo lado de una mayoría no es doctrina sino aritmética. No hay programa común: hay materias que se negocian una por una y un veto que Junts activa cuando le conviene. Ninguna de las dos ha llamado nunca convergencia a eso, y el test explica por qué no podría.
03Coincidir en el régimen no es un vínculo bilateral
CalibraciónSus cuatro respuestas de régimen, contra la monarquía y la Constitución del 78, a favor de sustituirlas y de que las élites del 78 traicionaron a los ciudadanos, las firman once de los diecisiete. Solo cinco sostienen lo contrario en las dos primeras: PP, PSOE, Vox, Ciudadanos y el PNV. Coincidir ahí es responder como la mayoría del arco, no vincularse con nadie.
Y coinciden por razones opuestas. Sumar quiere otro régimen español, republicano y plurinacional, y su rupturismo es el más templado de los doce partidos de ese lado: veinte puntos, más cerca de la raya que ningún otro. Junts no propone otro régimen español, propone no estar dentro de ninguno. Treinta y cinco puntos esconden dos operaciones sin relación entre sí.
En expresión, la misma exigencia para los dos. Firman idénticas las cuatro preguntas del eje, un patrón que comparten ocho partidos: rechazan que ninguna opinión pueda ser delito por su contenido, sostienen las leyes de discurso de odio y se oponen a la vez a penar ofensas a los símbolos del Estado. Pero Sumar llega desde cuarenta puntos y Junts desde quince, y en los dos casos una de las cuatro es corrección manual: el acuerdo es firme en las casillas y delgado en el vector.
04Cien puntos y ocho negativas seguidas
CalibraciónEl eje económico no admite matiz: ocho preguntas, ocho respuestas enfrentadas, de los impuestos a las empresas y el despido a las pensiones por reparto, la sanidad exclusivamente pública y la renta básica. Sumar en el intervencionismo, Junts en un liberalismo moderado que lo coloca en las ocho del mismo lado que el PP y Ciudadanos.
El contexto ordena la cifra. Sumar diverge en las ocho con seis de sus dieciséis interlocutores: Junts, Ciudadanos, Aliança Catalana, PP, SALF y Vox. Con los otros cinco su afinidad no llega al sesenta y dos por ciento; con Junts es del setenta y cuatro, entre sus siete perfiles más próximos.
Una comprobación lo cierra. Veintidós pares coinciden en las doce preguntas de territorio, régimen y expresión: son el bloque plurinacional al completo. De esos veintidós, los seis que además divergen en las ocho económicas llevan todos el mismo nombre. Junts es la costura del bloque, el único socio que comparte su arquitectura del Estado y rechaza entera su economía.
05La menor distancia del par contiene su desacuerdo más duro
CalibraciónEl eje internacional es donde el vector menos los separa, veinte puntos, y parte sus cuatro preguntas por la mitad. Coinciden en lo europeo: los dos afirman que España gana más en la Unión de lo que pierde en soberanía y los dos rechazan anteponerle la soberanía nacional. Divergen en las que hablan de personas: regularización de inmigrantes con arraigo y refuerzo de fronteras.
Agrupadas las cuatro preguntas sobre inmigración, repartidas entre dos ejes (amenaza cultural, prioridad de los españoles en servicios, regularización y fronteras), no comparten ninguna. De los veintidós pares que firman las doce del Estado, solo este y Podemos con Junts se quedan a cero ahí: el desacuerdo más difícil de la legislatura cae donde el vector los pinta más juntos.
El identitario lo remata: segunda mayor distancia, setenta puntos, y aun así coinciden en cuatro de seis preguntas. Sumar está en el polo de reconocimiento de minorías, con solo Podemos y la CUP por delante. Junts firma las tres de reconocimiento, que suscriben nueve partidos, y la de la inmigración como amenaza cultural, que suscriben siete: el único de los diecisiete en las dos listas. Su cinco no es el centro universalista de Ciudadanos sino el saldo de dos identitarismos que se anulan al promediar.
El par incomoda a los dos. A Sumar, porque su acuerdo completo está en la forma del Estado y su desacuerdo total en la redistribución, que define su proyecto, y porque el eje donde firma contra el régimen del 78 lo tiene a veinte puntos de la raya, el rupturismo más tibio de ese lado. A Junts, porque el partido frente al que se define en Madrid le queda más cerca que el PSOE, que Podemos y que la CUP, y quien de verdad se le acerca es Aliança Catalana. Y cinco de sus diecinueve divergencias no son un sí contra un no sino un silencio suyo. Una legislatura puede sostenerse sobre doce respuestas comunes acerca de quién decide, mientras nadie ponga encima de la mesa las ocho que hablan de dinero.