El análisis
Lo que los separa no es Cataluña: es la forma del Estado
De los nueve ejes del test solo uno los coloca a distinto lado del cero, y no es el territorial: es el del régimen, con setenta puntos de continuismo del 78 frente a setenta de rupturismo. En territorio los separan setenta y cinco puntos y una sola de las cuatro preguntas.
01Gobernaron Cataluña juntos antes de suspenderla y volver a pactar
RegistroEsquerra Republicana de Catalunya se funda en 1931, en vísperas de la Segunda República, con Francesc Macià y Lluís Companys como figuras fundacionales. El PSOE opera en Cataluña federado con el PSC. Antes de ser adversarios fueron socios de gobierno: socialistas catalanes, Esquerra e Iniciativa compartieron la Generalitat en dos gobiernos consecutivos, con Pasqual Maragall y José Montilla de presidentes.
De ahí salió la reforma del Estatut, negociada en el Parlament, recortada en las Cortes y aprobada en referéndum con Esquerra pidiendo el no por insuficiente. La sentencia del Tribunal Constitucional que anuló parte de aquel articulado, tras el recurso del PP, abrió el ciclo soberanista posterior. Los dos partidos que lo pactaron quedaron en lados opuestos del desenlace.
El proceso los separó del todo. El PSOE respaldó con el PP y Ciudadanos la suspensión de la autonomía catalana; Esquerra se opuso y su dirección acabó juzgada y condenada. Sin que nada se resolviera, volvieron a la mesa: Esquerra facilitó la llegada de Pedro Sánchez al gobierno y sostuvo sus mayorías, y el gobierno socialista indultó, reformó el Código Penal y pactó una amnistía.
02Ocho ejes del mismo lado, uno enfrente
CalibraciónSu afinidad es del setenta y uno por ciento y coinciden en treinta y dos de las cuarenta y dos afirmaciones. Comparten lado en ocho de los nueve ejes: economía, costumbres, religión, cuerpo, discurso, identidad, territorio y marcos supranacionales. En religión los separan cuarenta y cinco puntos sin divergir en ninguna de las cuatro preguntas, pese a que Esquerra empata con la CUP en el extremo secular de los diecisiete.
El único eje que los pone a distinto lado del cero es el del régimen, con una simetría casi burlona: setenta puntos del lado continuista y setenta del rupturista, ciento cuarenta de distancia. Es casi el doble que la segunda separación del par, los setenta y cinco del eje territorial, y cuatro de sus diez divergencias caben ahí, en un eje de solo cuatro preguntas.
La afinidad conviene leerla con cuidado: mide distancia entre posiciones, no coincidencia de respuestas. El test atribuye al PSOE una afinidad marginalmente superior con Junts, con quien coincide en dieciocho afirmaciones en lugar de treinta y dos. Cuando el recuento y la distancia apuntan en direcciones distintas, esa divergencia es el dato.
03El territorio: setenta y cinco puntos y una sola pregunta
CalibraciónEsquerra puntúa noventa y cinco en el eje territorial, casi en el extremo del pluralismo, empatada con Junts y por detrás solo de la CUP. El PSOE queda en veinte, la cifra más baja de los diez partidos que el test sitúa en ese lado, y ese es el terreno que ocupa casi todo el debate público sobre ellos.
Y de las cuatro preguntas territoriales coinciden en tres: defienden avanzar hacia un Estado federal, rechazan el castellano vehicular garantizado por ley y niegan que las comunidades tengan demasiadas competencias. El modelo necesita tres correcciones expresas del lado socialista: federalismo declarado, la ley educativa que retiró la mención vehicular y traspasos en dirección contraria a la recentralización.
La única divergencia es la premisa: si Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir. El PSOE responde que no: acepta la palabra nación y rechaza el derecho a decidir. Con Junts, con Bildu, con la CUP, con el BNG y con el PNV, la única pregunta territorial que lo separa es la misma. No es una propiedad de Esquerra: es del PSOE.
04El régimen: cuatro preguntas, ninguna respuesta común
CalibraciónEl eje de régimen no admite lectura amable: divergen en las cuatro preguntas. El PSOE sostiene que la monarquía parlamentaria debe preservarse y que la Constitución del 78 sigue funcionando en lo esencial; Esquerra lo niega. Esquerra sostiene que el régimen institucional debería sustituirse y que sus élites han traicionado a los ciudadanos; el PSOE lo niega.
De esas cuatro, una mide menos de lo que parece. La afirmación sobre las élites que traicionaron a los ciudadanos la suscriben trece de los diecisiete partidos, incluidos partidos que han gobernado: no es antisistema, es la respuesta mayoritaria del arco. Lo que distingue a Esquerra son las otras tres, que van sobre la forma del Estado.
La asimetría afecta a los dos. El PSOE es uno de los cinco partidos que el test coloca del lado continuista, y llegó ahí desde una tradición republicana propia para acabar de principal garante del edificio del 78. Esquerra lleva la palabra republicana en el nombre y lo sustituiría mientras administra sus instituciones y sostiene sus mayorías. Uno defiende un marco que su doctrina no eligió; el otro habita el que quiere reemplazar.
05Cuatro de las diez divergencias son un silencio
CalibraciónSolo seis de sus diez divergencias enfrentan un sí contra un no. En las otras cuatro uno de los dos carece de posición documentada, y en tres el que calla es el PSOE: los conciertos sanitarios, el refuerzo de fronteras y las penas por ofender a la corona o a los símbolos del Estado. La cuarta es inversa: Esquerra queda neutral sobre priorizar a los españoles porque no los tiene por sujeto.
Las dos divergencias económicas son la sanidad exclusivamente pública y la renta básica universal, exactamente las mismas dos que separan al PSOE de Sumar, de Podemos, de Bildu, del BNG y de la CUP. Seis socios de izquierda, la misma frontera en las mismas dos casillas. No es peculiaridad de Esquerra: es el techo del PSOE, el viejo perímetro de la socialdemocracia clásica.
Su menor distancia de los nueve ejes está en libertad de expresión, diez puntos, y no es un elogio. Ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, los dos consideran necesarias las leyes de discurso de odio y ninguno acepta que la regulación de medios y redes sea mínima. Discrepan en un tipo penal: Esquerra propuso derogar los artículos que protegen a la corona y al Estado; el PSOE rebajó las penas sin retirarlos.
Ninguna de las dos versiones que circulan sobre este par encaja con los datos. Quien lo presente como el precio que el PSOE paga por la legislatura tiene que explicar treinta y dos coincidencias de cuarenta y dos y un desacuerdo económico reducido a las dos preguntas en las que frena a toda su izquierda. Quien lo presente como convergencia natural tiene que explicar que el único eje donde están a distinto lado del cero es el que pregunta bajo qué forma de Estado, y que ahí no comparten ni una respuesta. Cataluña produce entre ellos una sola divergencia frontal; el régimen, cuatro. Coinciden en casi todo lo que un gobierno hace a diario y discrepan en el marco que lo contiene: un aliado parlamentario sin proyecto de Estado común.