El análisis
Casi todo lo que los separa cabe en cuatro preguntas
Coinciden en treinta y tres de cuarenta y dos afirmaciones y su distancia en el eje de régimen es de ciento veinticinco puntos, más del doble que la siguiente. Cuatro de sus nueve divergencias son las cuatro preguntas sobre las reglas del juego, y no comparten ni una respuesta.
01Del 'no nos representan' al consejo de ministros
RegistroPodemos se presenta en 2014, impulsado por profesores de ciencia política de la Complutense alrededor de Pablo Iglesias, y recoge el malestar del movimiento de las plazas de 2011. Su marco fundacional no enfrentaba izquierda contra derecha sino casta contra gente, y esa distinción tenía un destinatario preciso: el bipartidismo, con el PSOE dentro.
La construcción teórica era explícita: la hegemonía populista de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, el pueblo como sujeto que se construye frente a una élite, con Íñigo Errejón como principal traductor de ese aparato a estrategia electoral. El objetivo declarado era el sorpasso, desplazar al PSOE como fuerza principal de la izquierda. No llegó a producirse.
Ocurrió lo contrario. En 2020 Podemos entró en el primer gobierno de coalición de la democracia española y Pablo Iglesias ocupó una vicepresidencia, pactada con el mismo Pedro Sánchez que había declarado que no dormiría tranquilo con ellos en el consejo de ministros. Iglesias se retiró al año siguiente, Yolanda Díaz heredó el espacio y la ruptura posterior con Sumar devolvió a Podemos a la oposición desde dentro de la mayoría.
02Ciento veinticinco puntos en un solo eje
CalibraciónLa mayor distancia del par está en el eje de régimen, y no es una distancia más: es más del doble que la segunda. El PSOE queda muy arriba en el continuismo del 78 y Podemos claramente del lado rupturista. Casi la mitad de sus divergencias totales, cuatro de nueve, se concentran en este único eje de cuatro preguntas.
Y divergen en las cuatro. El PSOE sostiene que la monarquía parlamentaria debe preservarse y que la Constitución sigue funcionando en lo esencial; Podemos lo niega. Podemos sostiene que el régimen institucional debería sustituirse por uno nuevo y que las élites del 78 han traicionado a los ciudadanos; el PSOE lo niega. No hay una sola respuesta compartida en todo el eje.
Es el desacuerdo que dio origen a Podemos, medido pregunta a pregunta. Lo notable es que convivió con un gobierno compartido una legislatura entera sin que ninguna de las cuatro cosas se moviera: ni la forma de Estado, ni el texto constitucional, ni las élites que se prometía desalojar.
03La economía: dos preguntas marcan la frontera
CalibraciónEl eje económico es la segunda mayor distancia, y su composición desmiente la etiqueta. De las ocho afirmaciones coinciden en seis: los dos rechazan bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido, y los dos apoyan los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, subir el salario mínimo y mantener íntegras las pensiones por reparto.
Las dos divergencias son justo las que delimitan el perímetro de la socialdemocracia clásica. Podemos defiende una sanidad exclusivamente pública que reduzca al máximo los conciertos con la privada y una renta básica universal financiada por el Estado. El PSOE se opone a la segunda y no se pronuncia sobre la primera, porque en el gobierno mantiene los conciertos en lugar de eliminarlos.
Podemos queda cerca del extremo intervencionista y el PSOE en una posición moderada del mismo lado: no discrepan en el rumbo sino en dónde está el techo. Que la frontera sea la misma que separa al PSOE de Sumar sugiere que no es una peculiaridad de Podemos, sino el límite propio del PSOE.
04Dieciocho respuestas idénticas y ciento cuarenta puntos de distancia
CalibraciónEn cuatro ejes seguidos, tradición, religión, libertad civil e identitarismo, hay dieciocho afirmaciones y responden lo mismo a las dieciocho. Familia, toros, costumbres heredadas y memoria histórica. Concertada religiosa, privilegios de la Iglesia, símbolos y asignatura de religión. Aborto, eutanasia, videovigilancia y drogas. Cuotas, lenguaje inclusivo, derechos colectivos, identidad española, inmigración y prioridad a los españoles. Ni una discrepancia.
Y sin embargo esos cuatro ejes suman ciento cuarenta puntos de distancia, cincuenta de ellos solo en identitarismo. El voto es binario y la posición es gradual: los dos apoyan las cuotas de paridad, pero no con la misma intensidad. Cuando dos partidos responden igual a dieciocho preguntas y el modelo sigue separándolos, la separación no está en qué apoyan sino en cuánto.
La diferencia doctrinal existe aunque no aparezca en la papeleta. El identitarismo de Podemos procede de la tradición Laclau y Mouffe, con los derechos diferenciados por grupo como eje articulador del proyecto. El del PSOE es un desplazamiento reciente sobre una base universalista que nunca ha repudiado del todo. Misma respuesta, distinta razón para darla.
05Territorio, fronteras y lo que ninguno deja decir
CalibraciónEn territorial hay cuarenta y cinco puntos de distancia y una sola divergencia: Podemos sostiene que Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir su autogobierno, y el PSOE lo niega. En lo demás coinciden, incluido avanzar hacia un Estado federal y rechazar la recentralización. El PSOE practica un federalismo asimétrico negociado sin suscribir la premisa que lo justificaría.
En el eje internacional la distancia es de cuarenta puntos, pero los dos están del lado cosmopolita: sostienen que España gana más en la Unión Europea de lo que pierde en soberanía, que esta no debe primar sobre los marcos supranacionales y que conviene regularizar a los inmigrantes con arraigo. La única divergencia es reforzar fronteras: Podemos se opone y el PSOE no se pronuncia. El socio que gestiona la política migratoria es el que evita comprometerse.
La menor distancia de los nueve ejes está en libertad de expresión, y no es un elogio. Ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, los dos consideran necesarias las leyes que penalizan el discurso de odio y ninguno acepta que la regulación estatal de medios y redes sea mínima. Solo divergen en los tipos que protegen a la corona, los símbolos del Estado y los sentimientos religiosos: Podemos los derogaría, el PSOE calla y deja en pie la ley de seguridad ciudadana que prometió retirar. Discrepan en el catálogo, no en la premisa.
El resultado incomoda a las dos partes por igual. Podemos nació para sustituir al PSOE y el test le atribuye un setenta y dos por ciento de afinidad con él: su desacuerdo entero cabe en nueve afirmaciones de cuarenta y dos, y cuatro son sobre las reglas del juego, no sobre lo que se hace dentro de ellas. El PSOE tiene que explicar en qué se distingue de la izquierda que dice contener si coincide con ella en dieciocho preguntas seguidas y en seis de las ocho económicas. Querer gobernar el régimen y querer sustituirlo resultaron compatibles con compartir consejo de ministros una legislatura entera, lo que dice algo sobre la firmeza del desacuerdo o sobre la solidez del régimen, y probablemente sobre las dos cosas.