El análisis
Comparten la costumbre, disputan el Estado
En tradición, religión, libertad civil, expresión y territorio coinciden en las veinte preguntas, sin una sola discrepancia. En régimen, el eje que decide quién manda mañana, no coinciden en ninguna de las cuatro: los ciento setenta puntos que los separan ahí solo los superan dos pares de los ciento treinta y seis del test.
01Veinte respuestas en cinco ejes, y luego el corte
CalibraciónLa afinidad entre el PP y Falange Española de las JONS es del cincuenta y cuatro por ciento: noventa y tres pares del test registran más y cuarenta y dos menos. Y sin embargo coinciden en veintiséis de las cuarenta y dos afirmaciones, cifra que solo superan treinta y uno de los ciento treinta y seis pares. Afinidad y recuento de coincidencias miden cosas distintas, y aquí también se separan.
El reparto es casi geométrico. Tradición, religión, libertad civil, expresión y territorio suman veinte preguntas sin una discrepancia. Las dieciséis divergencias restantes caen enteras en los otros cuatro ejes: siete en economía, cuatro en régimen, tres en el internacional, dos en identidad. Solo hay otro par con exactamente este mismo reparto: el PP frente a Núcleo Nacional, heredero contemporáneo de la misma doctrina.
La coincidencia no es casual: Falange y Núcleo comparten vector en casi todo. Pero Falange tiene una capa que Núcleo no tiene: dio nombre y doctrina al régimen anterior al que el PP administra hoy, no es una reivindicación posterior sin paso por el poder.
02La doctrina que el franquismo absorbió y disolvió
RegistroLas Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista se forman a comienzos de los años treinta en torno a Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo. José Antonio Primo de Rivera funda Falange Española en octubre de 1933, y meses después ambas se fusionan. Su programa condena a la vez capitalismo y marxismo, propone sindicatos verticales y un Estado nacional-sindicalista, y rechaza el Estado liberal y el sistema de partidos.
José Antonio es fusilado en 1936. En 1937, en plena guerra, el decreto de unificación funde por orden de Franco a falangistas y carlistas en un partido único bajo su mando, apartando a la dirección falangista que se resiste. De aquel programa se implanta la parte sindical, sindicatos de encuadramiento obligatorio que suprimen el sindicalismo autónomo y el derecho de huelga; la económica queda archivada tras el giro tecnocrático de finales de los cincuenta. El Movimiento se disuelve por ley en 1977.
Alianza Popular la funda al año siguiente, Manuel Fraga Iribarne, ministro con Franco, junto a otros altos cargos de aquella administración. Su apuesta es reforma, no ruptura: acepta monarquía parlamentaria, Constitución, mercado e integración europea. El PP administra hoy la corriente que gestionó el desmontaje del aparato que alojó la doctrina falangista; Falange, sin representación institucional desde entonces, reclama el programa anterior a su propia absorción.
03Ciento veinticinco puntos: ni capitalismo ni mercado libre
CalibraciónEn economía el PP puntúa cincuenta del lado del mercado, la misma cifra que Vox y Ciudadanos, justo detrás de Aliança Catalana. Falange marca setenta y cinco del lado intervencionista, exactamente lo mismo que Sumar. Ciento veinticinco puntos de distancia, y siete de las ocho preguntas del eje se responden al revés.
El PP dice sí a bajar impuestos a las empresas y a flexibilizar el despido, y no a topes al alquiler, impuesto a las grandes fortunas, subida del salario mínimo, pensiones por reparto blindadas y sanidad exclusivamente pública. Falange responde lo contrario en las siete, junto al bloque completo de la izquierda parlamentaria y los nacionalismos periféricos: Sumar, Podemos, Esquerra, Bildu, la CUP y el BNG.
La octava, la renta básica universal, la rechazan los dos, pero no por el mismo motivo. El PP porque no cree que corresponda al Estado sostenerla; la doctrina falangista, con su salario familiar y su sindicato vertical, tampoco contempla una transferencia universal incondicionada. No es que a Falange le parezca demasiado gasto: es la forma de gasto equivocada.
04Cinco ejes sin una sola grieta
CalibraciónEn tradición y religión hacen pleno en las ocho preguntas: familia de padre, madre e hijos como modelo legal, tauromaquia como patrimonio, costumbres heredadas preservadas y rechazo a la memoria histórica como política de Estado; concertada religiosa financiada, símbolos religiosos en edificios públicos, religión con efectos académicos y rechazo a eliminar los privilegios fiscales de la Iglesia. Los separan cuarenta y cinco puntos en tradición y treinta y cinco en religión, y aun así ninguna respuesta distinta.
En libertad civil coinciden en las cuatro: rechazan el aborto como decisión exclusiva de la mujer y la eutanasia como derecho amplio, y apoyan más videovigilancia y perseguir el consumo de drogas. En expresión, también las cuatro: ninguna opinión debe ser delito por su contenido, sobran las leyes de odio hacia colectivos protegidos, pero deben mantenerse las que protegen a la corona, el ejército y los sentimientos religiosos. Esa postura, además de Falange, solo la comparten Vox y Núcleo entre los diecisiete.
El territorial es la menor distancia del par, treinta y tres puntos, la más pequeña de las nueve, y coinciden en las cuatro preguntas: niegan que Cataluña, el País Vasco y Galicia sean naciones con derecho a decidir su encaje, rechazan el federalismo, exigen el castellano como lengua vehicular por ley y quieren recentralizar competencias. Es el eje donde menos cabría esperar acuerdo, y es donde el acuerdo es total.
05Ciento setenta puntos: quién manda mañana
CalibraciónEl régimen es el mayor desacuerdo del par, y por mucha distancia. El PP marca setenta y cinco del lado continuista, la segunda posición más alta de los diecisiete tras Ciudadanos; Falange, noventa y cinco del rupturista, empatada con Núcleo en el extremo. Ciento setenta puntos que solo superan dos pares de los ciento treinta y seis, Ciudadanos frente a esos mismos partidos, e iguala exactamente al PP frente a Núcleo.
Las cuatro preguntas se invierten sin excepción: monarquía, Constitución, sustitución del régimen y traición de las élites. Sobre preservar la monarquía solo cinco de los diecisiete acompañan al PP, PSOE, Vox, Ciudadanos y el PNV; Falange queda con los otros once, desde Núcleo hasta Sumar y la CUP, formaciones con las que casi no comparte nada más.
El internacional y la identidad cierran el bloque divergente. El PP defiende la pertenencia a la Unión Europea y rechaza anteponer la soberanía a cualquier marco supranacional; Falange, antieuropeísta y antiatlantista por doctrina, sostiene lo contrario, y solo coinciden en reforzar fronteras. En identidad no ocupan polos opuestos: el centro del eje es el universalismo y los dos se sitúan del lado de la mayoría. Solo se separan en si la inmigración amenaza esa cultura y si hay que priorizar a los españoles en servicios públicos: Falange dice que sí, el PP no fija postura.
El par incomoda a los dos. El PP defiende una Constitución redactada para enterrar el Estado de partido único y sindicato vertical que la doctrina falangista llegó a administrar, y aun así no registra con Falange ni una divergencia en cinco de los nueve ejes; su catálogo de opiniones punibles lo comparte con los mismos dos partidos que comparten con Falange casi todo lo demás. A Falange le queda otra pregunta: cómo reclamar hoy sanidad íntegramente pública codo con codo con Sumar o la CUP, cuando el único Estado que implantó parte de su programa lo hizo prohibiendo los sindicatos libres y la huelga que esos mismos partidos defienden. Uno reformó el tronco autoritario del que viene; el otro nunca aceptó que se podara.
