testpolitica / comparativas
Partido contra
partido.
Las 136 comparativas posibles entre los 17 partidos, calculadas sobre la misma calibración que usa el test. Cada una da la afinidad de vector en los nueve ejes, la distancia eje a eje y la posición de los dos en las 42 afirmaciones.
Ojo con leer el porcentaje como si midiera acuerdo: la afinidad mide distancia de posición y el recuento de afirmaciones mide sentido del voto. PP y PSOE dan 69% de afinidad y solo coinciden en 10 de 42, porque la postura es binaria y la posición es gradual. Cada comparativa desglosa las dos cosas por separado.
Con análisis escrito
Las que tienen ángulo.
Pares con una tesis editorial declarada. El resto se calcula igual, pero sin prosa.
Los dos partidos del turno: más cerca de lo que su retórica sugiere.
Dónde se separan realmente el conservadurismo del 78 y la derecha soberanista.
Comparten treinta respuestas y discrepan sobre el cuerpo, la palabra y el régimen.
El espacio liberal que el PP absorbió.
Una derecha que defiende el régimen y otra que quiere otro, con la economía en medio.
Solo comparten las tres afirmaciones que comparte casi todo el test.
Su mayor distancia es territorial, y Vox está veinte puntos más cerca de otro independentismo catalán.
Cinco ejes sin una sola discrepancia y las cuatro preguntas del régimen enfrentadas.
Tradicionalismo dentro del 78 frente a ruptura del régimen.
Socialdemocracia de gestión frente a izquierda transformadora.
Su desacuerdo sobre el régimen del 78 pesa menos que el económico, y no distingue al PP del PSOE.
La escisión más reciente de la izquierda española.
Qué separa al socio mayoritario del minoritario.
Siete ejes enteros sin una coincidencia: solo comparten Europa y la certeza de que hay opiniones castigables.
Dos rupturismos con proyecto territorial distinto.
Izquierda posmoderna frente a izquierda obrerista.
Los dos independentismos catalanes: economía opuesta, objetivo común.
Independentismo de derecha frente a independentismo etnonacional.
Cuarenta respuestas iguales de cuarenta y dos: lo único que discuten es Europa.
Los dos nacionalismos vascos, separados por régimen y economía.
Independentismos periféricos aliados en Madrid.
Nacionalismos de izquierda en Galicia y Cataluña.
Dos etnonacionalismos que se detestan por la nación que defienden.
La herradura: anticapitalismo por izquierda y por derecha.
Coinciden en el punto exacto en religión y en tradición, y en nada más.
Siete de las ocho preguntas económicas iguales y ciento sesenta y cinco puntos sobre las reglas del juego.
Obrerismo antiwoke: dónde coinciden y dónde no.
Dos derechas sociológicas que solo discuten el modelo de Estado.
El socio territorial que sostiene la legislatura.
El partido más afín al PSOE de los dieciséis, y lo que discuten no es el territorio.
Mucha distancia pregunta a pregunta y un pacto que sostiene la legislatura.
El centro que pactó con los dos bloques.
Idénticos en economía, opuestos en Dios, el cuerpo y Europa.
Aliados parlamentarios con proyectos de Estado distintos.
Dos derechas que coinciden en economía y chocan en el régimen.
Salieron los dos del centro universalista, y no fueron al mismo sitio.
Las dos familias del nacionalsindicalismo español.
Antipolítica frente a partido de gobierno.
Veintiséis respuestas en común y la ruptura entera concentrada en el régimen.
Mismo mapa territorial y de la palabra, ninguna economía compartida.
Diez coincidencias y una incómoda: los dos penan alguna opinión, por catálogos opuestos.
El PSOE está más cerca del PP que de esta izquierda.
Dos respuestas en común de cuarenta y dos, el recuento más bajo del test.
La misma cifra económica exacta y polos opuestos en identidad.
Comparten economía y religión, y ni una sola respuesta sobre quién es el sujeto político.
Diez puntos de distancia económica y ciento setenta en identidad: la herradura y su límite.
Socios en el territorio y en Europa, rivales en economía y en religión.
La misma posición ante la soberanía supranacional y la mayor brecha territorial del par.
Las catorce preguntas de identidad, territorio y Europa, todas en común; la economía, en las antípodas.
Solo empatan en libertad de expresión, y es un empate en penar opiniones, no en protegerlas.
Comparten economía y religión enteras, y no comparten ni una respuesta sobre el Estado.
Chocan al máximo en territorio y en régimen a la vez, y su menor distancia es un cruce de catálogos penales.
La afinidad más baja del PP, y su único punto en común es que los dos justifican penar opiniones.
Comparten cuatro respuestas de cuarenta y dos, y ninguna la defienden ellos: es el consenso ajeno del test.
Siete partidos quedan más lejos de Vox que el PSOE, pese a presentarse como polos opuestos.
Aliança Catalana no comparte con nadie tan pocas respuestas como con el PSOE: doce de cuarenta y dos.
Coinciden en ocho de los nueve ejes, y el noveno, el régimen, concentra toda su distancia.
El PSOE comparte treinta respuestas con la CUP y solo diez con el PP, y el test lo acerca más al PP.
Coinciden en treinta y una de cuarenta y dos respuestas; casi todo lo que falta es régimen y Europa.
Coinciden en solo tres respuestas de cuarenta y dos, y su mayor distancia no es el régimen: es la identidad.
Firman las ocho preguntas económicas y hasta la amenaza migratoria, pero de naciones distintas.
Pleno en tradición y en religión, y ni una coincidencia en las dieciocho preguntas sobre el Estado.
Sus posturas ante Europa son vecinas en el eje, y no comparten ni una sola respuesta sobre ella.
En laicismo y libertades del cuerpo, quien llega más lejos del centro es Ciudadanos, no Sumar.
Coinciden en cuarenta y una de cuarenta y dos respuestas, y lo que de verdad los separa no lo mide ningún eje.
Firman las doce preguntas sobre quién manda y ninguna de las ocho sobre qué hacer con el dinero.
El extremo opuesto de Sumar en identidad comparte con él casi toda la arquitectura del Estado.
Sumar iguala con la CUP la afinidad que tiene con el PSOE, pero aquí solo discrepan en tres preguntas.
Coinciden en las ocho preguntas de régimen y territorio pese a treinta y veinticinco puntos de distancia.
En régimen son los dos rupturistas menos alejados del centro, consecutivos y sin nadie entre ambos.
No discuten el programa sino el sujeto: la única casilla que no comparten no es un desacuerdo.
Sin una sola coincidencia económica, pero empatados punto por punto en el régimen del 78.
Coinciden en derribar el régimen del 78, pero ocupan los polos opuestos del eje identitario.
Solo un hueco separa sus cuarenta y dos respuestas ideológicas, y ni siquiera es un desacuerdo real.
En territorio, su menor distancia, coinciden en las cuatro; en régimen, la mayor, en ninguna.
En ocho de los nueve ejes el Bloque queda más cerca del centro que Podemos; en el territorial, no.
En economía solo los separan diez puntos; en identidad, ciento ochenta de doscientos posibles.
Comparten cuatro de cuarenta y dos respuestas; en siete de los nueve ejes no coinciden en nada.
Nació contra el proyecto de país de Esquerra, y coincide con ella en dieciséis de cuarenta y dos preguntas.
En identidad, el eje que más cerca los sitúa, discrepan en cinco de sus seis preguntas.
De los dieciséis pares de Aliança Catalana, el de menor afinidad es este: solo economía los une.
Ciudadanos, el más continuista del test, y EH Bildu solo coinciden fuera de las preguntas sobre el Estado.
Discuten España entera y no discuten una sola regla del juego: pleno acuerdo en el régimen del 78.
A diez puntos en costumbres, religión y cuerpo; a más de ciento cuarenta en economía, territorio y régimen.
Ciudadanos es el único con cero exacto en identidad; el Bloque, pese al nombre, protege minorías.
Coinciden en cerrar España hacia dentro y chocan al máximo en qué régimen debe gobernarla.
Comparten casi todo el laicismo y se separan al extremo en qué régimen debería gobernar España.
El par menos afín de los ciento treinta y seis coincide, aun así, en cerrar España hacia dentro.
Los dos únicos partidos que no penarían ninguna opinión, y casi nada más en común entre los diecisiete.
Comparten independencia y régimen, y su afinidad apenas supera la que Aliança Catalana tiene con Vox.
Coinciden en las catorce preguntas sobre la nación y se separan al máximo en si el 78 debe seguir.
El anticapitalismo de Núcleo los acerca en economía y los aleja al máximo en el mapa territorial.
Dieciséis coincidencias en economía, régimen y religión, y ninguna sobre qué nación sustituye al 78.
Casi gemela de Núcleo, es Falange quien más aleja a Esquerra en religión, cuerpo y mundo.
Solo el par con Vox registra menos coincidencias, y hasta en tumbar el 78 discrepan en la Corona.
En ocho ejes de nueve queda por debajo de la media de distancia; en economía, vota como el PP.
Quien nunca firmó el 78 lo defiende hoy, y quien lo pactó generaciones quiere derribarlo.
Casi sin distancia en el territorio que los une; sin una sola respuesta común en economía.
Coinciden más en tumbar el régimen que en cuánto autogobierno reclaman para su nación.
En territorio llegan casi al techo de distancia del test; en economía, Núcleo vota más con la CUP.
Su afinidad queda casi en el centro exacto de la tabla, entre pleno acuerdo en régimen y nulo en economía.
La afinidad más baja de las dieciséis comparativas de Junts, pese a coincidir en tumbar el 78.
Ocho de ocho en economía, y ni una respuesta compartida en religión o en territorio.
Coincide más con Bildu, sin compartir nación, que con Esquerra, su socio en la secesión catalana.
Empatan a veintiuna respuestas de cuarenta y dos: acuerdo total en religión, ninguno en régimen.
Coinciden en las cuatro preguntas de régimen y en ninguna de las ocho de economía.
El BNG es su nacionalismo periférico más afín tras Junts, por delante del PNV, Bildu, Esquerra y la CUP.
Comparten el rechazo íntegro al régimen y se enfrentan por completo en el territorio.
Acuerdo pleno en régimen e internacional; en economía, la segunda mayor brecha de todo el test.
Coinciden en bloque en régimen, religión y exterior; en territorio no comparten ni una respuesta.
SALF es su segundo partido más afín de los dieciséis, por delante de todo el nacionalismo periférico.
Coinciden en cuarenta de cuarenta y dos preguntas, pero la Candidatura prefiere a Bildu antes que a Esquerra.
Bildu y el BNG forman el tercer par más afín del test, y el primero con alguna divergencia real.
La afinidad económica más alta que Núcleo encuentra fuera de su doctrina se la da la izquierda vasca.
Coinciden en régimen al completo; en expresión empatan en puntos pero no en las respuestas.
La distancia económica es de las menores que registra Bildu; la territorial, de las mayores.
Quieren tumbar el mismo régimen y ni siquiera en eso coinciden: discrepan sobre la Corona.
Comparten la nación en catorce preguntas y no comparten el poder en las otras doce.
Casi empatan en territorio e identidad, y aun así ambos son más afines al PSOE que entre sí.
Coinciden en las ocho preguntas culturales y en ninguna de las veintidós sobre el modelo de Estado.
Apenas discrepan en familia y costumbre, pero es de las peores afinidades que registra cada uno.
PNV y Falange comparten fe y costumbre, pero no una sola respuesta sobre el Estado que las gobierna.
El PNV, que nunca firmó la Constitución, sale calibrado más continuista que Vox frente al 78.
Cuarenta puntos de distancia identitaria no producen ni una discrepancia; los cuarenta y cinco de Europa, sí.
CUP y Falange abren la mayor grieta territorial del test y casi no discrepan en economía.
CUP y Frente Obrero casi empatan en economía y régimen, pero el territorio abre su mayor grieta mutua.
CUP y Núcleo casi coinciden en tirar el 78, pero su eje territorial toca el techo de todo el test.
La CUP es el peor encaje de las dieciséis comparativas de SALF, pese a casi coincidir en tirar el 78.
Lo que separa al BNG de Núcleo en cinco ejes es la misma plantilla que comparte con Falange.
BNG y Frente Obrero acuerdan entero en economía y régimen, y ahí es donde más se distancian en cifra.
Coinciden en tumbar el régimen y no en la nación que vendría después: ciento setenta y ocho puntos de territorio.
El régimen es su único punto de acuerdo, y ni siquiera llegan a él por el mismo motivo.
Núcleo y SALF comparten el mapa identitario entero, pero su economía y su libertad de expresión son opuestas.
Frente Obrero y Falange coinciden en treinta y tres de cuarenta y dos preguntas; solo la religión los separa.
Frente Obrero y SALF coinciden en quién es español y rompen entero en quién debería ser dueño de qué.
Coinciden en la nación y divergen en el Estado que la gobierna: seis ejes casi calcados, dos opuestos.
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