El análisis
La única cercanía real es querer tumbar el 78, y ni así se entienden
ERC coincide con SALF en solo cuatro de las cuarenta y dos afirmaciones: de sus dieciséis comparaciones posibles, solo la de Vox registra menos acuerdos. El territorio, con ciento setenta y cinco puntos, es la distancia mayor del par; el régimen, con cuarenta, la menor, y ni siquiera ahí comparten proyecto.
01Un rupturismo con casi un siglo detrás, otro sin apenas recorrido
RegistroLa fusión de varios grupos catalanistas y republicanos que encabeza Francesc Macià da lugar en 1931 a Esquerra Republicana de Catalunya, que a los pocos días de proclamada la Segunda República proclama a su vez la República Catalana. No reniega tarde de la Corona: nace sin haberla reconocido nunca. La dictadura la ilegaliza y la manda al exilio; la democracia la recupera con una fórmula pactista: investir gobiernos a cambio de competencias.
SALF no tiene ese siglo detrás: apenas tiene currículo institucional, y su historia se cuenta en años, no en congresos. Es la organización la que nace de una audiencia y no al revés: Luis Pérez Fernández, conocido como Alvise Pérez, difunde en Telegram filtraciones y denuncias de corrupción durante un tiempo antes de presentar ninguna candidatura, y solo cuando esa comunidad ya está formada llega, con las elecciones europeas de 2024, la entrada en las instituciones. Ninguna ruptura previa lo explica: no hay matriz de la que separarse, solo un canal que decidió concurrir.
La ruptura del régimen les sirve de punto de encuentro, pero llegan desde extremos opuestos. ERC lleva casi un siglo pidiendo otra forma de Estado, con congresos, exilios y encarcelamientos de por medio; SALF lleva apenas unos años de recorrido institucional y ninguna doctrina constitucional propia, solo la denuncia de una casta. Compartir la conclusión no implica compartir el argumento, y las cuatro preguntas del eje de régimen lo confirman.
02Territorio: la brecha mayor del par
CalibraciónDe las nueve distancias del par, la mayor es la territorial: ciento setenta y cinco puntos, con ERC en noventa y cinco, el polo del autogobierno, y SALF en menos ochenta, el centralista. Le sigue la identitaria, con ciento veinte.
Las cuatro preguntas del eje se responden en sentido contrario. ERC sostiene que Cataluña, el País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir su autogobierno y que España debería federalizarse; SALF lo niega en ambos casos. Sobre la lengua, ERC rechaza imponer el castellano como vehicular donde hay lengua propia y SALF lo exige por ley; sobre competencias, ERC no quiere recentralizar nada y SALF sí.
No hay matices ni silencios: es el bloque de desacuerdo más limpio del par, sin una sola pregunta neutral de por medio. Tiene sentido dado el perfil de cada uno: ERC nace del catalanismo republicano, SALF se define como centralista frente a un mapa autonómico que considera fragmentado. En ningún otro eje del par la descripción oficial de ambos encaja con tanta limpieza en sus cuatro respuestas.
03Identidad: dos identitarismos con sujetos distintos
CalibraciónEl eje identitario no es una recta con extremos simétricos: el centro es el universalismo, el polo positivo el identitarismo de las minorías y el negativo el de la mayoría étnica o nacional. ERC puntúa cincuenta, hacia el primero; SALF menos setenta, hacia el segundo. Los ciento veinte puntos que los separan no miden dos grados del mismo identitarismo, sino dos identitarismos con sujetos distintos.
ERC apoya las cuotas de paridad, el lenguaje inclusivo y los derechos colectivos de grupos históricamente discriminados, y rechaza que la identidad cultural española sea un bien a proteger o que la inmigración la amenace. SALF invierte esas seis respuestas: rechaza cuotas, lenguaje inclusivo y derechos colectivos, y defiende la identidad cultural española frente a la inmigración.
Queda una pregunta que rompe la simetría: si el Estado debe priorizar a los españoles frente a los inmigrantes en sanidad, vivienda y ayudas. SALF dice que sí; ERC no toma postura, y el modelo la registra como neutral a propósito, porque el sujeto que ERC protege no son los españoles sino los catalanes. La pregunta, escrita para medir el polo etnonacional español, no tiene destinatario en su vector.
04Régimen: la distancia menor, y por motivos que no se tocan
CalibraciónEl régimen es, dentro del par, el eje donde menos distancia hay: cuarenta puntos, con ERC en menos setenta y SALF en menos treinta, ambos del lado rupturista. Ahí caen tres de las cuatro coincidencias totales del par: los dos creen que la Constitución del 78 ya no funciona, que debería sustituirse por otro sistema y que las élites del régimen han traicionado a los ciudadanos.
Conviene no sobrevalorar esa coincidencia. La tercera afirmación, sobre las élites traidoras, la suscriben trece de los diecisiete partidos: no distingue a nadie, es la respuesta mayoritaria del arco. La única pregunta del eje donde no coinciden fija justo el objeto de la ruptura: si la monarquía parlamentaria debe preservarse. ERC dice que no, coherente con un partido que nunca la reconoció; SALF no tiene postura fijada pese a sus filtraciones contra la Casa Real, y el modelo corrige a mano sus cuatro respuestas del eje porque su rupturismo no llegó a convertirse en programa.
La posición en el eje también matiza el acuerdo. SALF, en menos treinta, es de los partidos rupturistas del test el que queda más cerca del centro, solo por detrás de Sumar; ERC, en menos setenta, está bastante más lejos. Cuarenta puntos es la menor distancia del par y nace de dos rupturismos que se cruzan en la conclusión sin compartir diagnóstico ni salida.
05La palabra tiene una coincidencia; el cuerpo, tres silencios
CalibraciónEn libertad de expresión los separan cincuenta puntos: SALF puntúa veinticinco, en el polo de la libertad simétrica; ERC menos veinticinco, del lado de las opiniones punibles. SALF es, junto con Ciudadanos, uno de los dos únicos partidos del test en el lado positivo de ese eje: rechaza tanto las leyes contra el discurso de odio como las que penalizan ofensas a los símbolos del Estado.
De las cuatro preguntas del eje, ERC solo coincide con SALF en una: que las leyes que penalizan ofensas a la Corona, el Estado o las Fuerzas Armadas no deberían mantenerse. El motivo no es el mismo. SALF llega ahí por libertarismo de expresión general; ERC, por su posición republicana, coherente con haber impulsado eliminar esos delitos del Código Penal. En las otras tres, ERC se aleja: apoya las leyes contra el discurso de odio hacia colectivos protegidos y pide más regulación de medios, lo contrario de SALF.
En libertad civil la distancia es de setenta puntos y tiene forma de silencio: ERC defiende el aborto y la eutanasia como decisiones personales y se opone a ampliar la vigilancia estatal; en las tres, SALF no registra postura y el modelo la corrige a neutral. Solo divergen sin silencio en drogas: ERC apoya despenalizar el consumo adulto que no daña a terceros, SALF no. El resto del par, economía, tradición, religión e internacional, no deja matices: cuatro bloques de entre noventa y ciento cinco puntos sin coincidencia alguna.
El par incomoda a las dos lecturas fáciles. A ERC le corresponde explicar por qué comparte más respuestas con el PP, cinco de cuarenta y dos, que con SALF, solo cuatro, aunque la afinidad entre ambos pares apenas se diferencia en un punto. A SALF le corresponde explicar la pieza que falta: ataca a la Corona sin proponer sustituirla, coincide con ERC en tumbar el régimen sin compartir ni una razón de fondo, y su rupturismo, a diferencia del de ERC, todavía no tiene un proyecto de Estado que lo sostenga.
