El análisis
Todo su desacuerdo cabe en Bruselas: sobre Cataluña responden lo mismo
Coinciden en treinta y nueve de las cuarenta y dos afirmaciones, y de sus tres divergencias dos son la Unión Europea y la tercera es una casilla que el modelo deja vacía. En las ocho preguntas sobre territorio y régimen, que es de lo que se supone que discuten, no hay ninguna.
01Dos anticapitalismos con teorías opuestas del poder
RegistroPodemos se constituye en 2014 alrededor de profesores de la Complutense encabezados por Pablo Iglesias, en el clima que dejó el 15-M. Su armazón teórico es el populismo de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe: un pueblo construido frente a una casta, un liderazgo que lo encarna y una vía electoral que en 2020 terminó en gobierno de coalición.
La Candidatura d'Unitat Popular llega por el camino contrario: una confluencia de candidaturas municipales asamblearias que se construyó ayuntamiento a ayuntamiento antes de entrar en el Parlament, con rotación de cargos y rechazo del liderazgo personalista. Tampoco concurre a las europeas, porque tiene a la Unión por una arquitectura antidemocrática, y esa ausencia es doctrina, no cálculo.
El episodio que mejor los separa es la investidura de la Generalitat de 2015. La Candidatura tenía la llave y la entregó a su militancia, que se dividió, y el bloqueo obligó a cambiar de candidato. Uno necesita a alguien que encarne al pueblo, el otro reparte la decisión entre asambleas: comparten el diagnóstico anticapitalista y discrepan en dónde reside el poder.
02Treinta y nueve de cuarenta y dos, y las tres que faltan
CalibraciónSu afinidad es del ochenta y siete por ciento, la duodécima de los ciento treinta y seis pares posibles. Solo catorce pares del test acumulan menos divergencias, y de los que se quedan en dos, dos son de la Candidatura.
Lo informativo no es el recuento sino dónde caen esas tres. Dos son la misma discusión europea y la tercera no es un desacuerdo sino un hueco del modelo. Los siete ejes restantes no producen ninguna: se resuelven con treinta y dos respuestas idénticas.
La relación es asimétrica. Para la Candidatura, Podemos es el más próximo de los dieciséis, por delante de EH Bildu, del BNG y de Esquerra, el otro independentismo catalán de izquierda, que queda en cuarto lugar; para Podemos, la Candidatura es el quinto. Y esas mismas tres casillas la separan de Sumar, mientras que con EH Bildu y el BNG se queda en dos: su discrepancia con toda la izquierda del test es siempre la misma.
03Ocho preguntas sobre la ruptura, ninguna divergencia
CalibraciónEl eje territorial los separa treinta y tres puntos y no produce una sola discrepancia. Los dos sostienen que Cataluña, País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir, avanzarían hacia un Estado federal y rechazan imponer el castellano como lengua vehicular y recentralizar competencias. La Candidatura puntúa noventa y ocho, la posición más plurinacional de los diecisiete; Podemos, sesenta y cinco.
Treinta y tres puntos es poco: la distancia media entre dos partidos cualesquiera en ese eje supera los noventa. Y la que hay no se registra, porque el eje mide cómo se reparte el poder territorial y no cuál debe ser el desenlace. El test no pregunta si Cataluña debe constituirse en Estado: una cuestión nominal sobre un desenlace envejece mal.
El eje de régimen repite el patrón: treinta puntos y las cuatro preguntas idénticas. Ninguno preserva la monarquía parlamentaria, los dos sustituirían el régimen del 78 y los dos firman que sus élites traicionaron a los ciudadanos. Ese bloque exacto de cuatro respuestas lo comparten once de los diecisiete: el rupturismo es la respuesta mayoritaria del arco, no la seña de identidad de nadie.
04Los dos extremos del cuestionario
CalibraciónEn economía los separan cinco puntos y responden igual a las ocho preguntas. La Candidatura marca noventa del lado intervencionista, la posición más extrema de los diecisiete. Cruzan juntos las dos afirmaciones donde el PSOE se detiene, la sanidad exclusivamente pública y la renta básica universal, y ese bloque de ocho respuestas lo firman siete partidos.
La Candidatura ocupa un polo del test en cuatro de los nueve ejes: economía, tradición y territorio en solitario, y religión empatada con Esquerra. Podemos ocupa uno solo, el identitario, con ochenta y cinco puntos del lado de las minorías protegidas y la Candidatura a cinco. Responden lo mismo en las cuatro preguntas de libertad civil, con distancia cero exacta.
En libertad de expresión los separan diez puntos y coinciden en las cuatro preguntas, ninguna por defenderla. Ninguno suscribe que una opinión no deba ser nunca delito por su contenido, algo que solo firman Ciudadanos y SALF, y los dos consideran necesarias las leyes contra el discurso de odio. Y los dos derogarían los tipos que protegen a la corona y a los símbolos del Estado: despenalizan la ofensa al símbolo que no sienten propio y conservan la protección penal de los colectivos que reconocen.
05Europa, y una casilla que el modelo deja vacía
CalibraciónEl internacional es el único de los nueve ejes en el que cruzan el cero: Podemos queda en veinte del lado cosmopolita y la Candidatura en cuarenta del soberanista, y de los setenta pares que cruzan esa línea este es el más afín. Podemos sostiene que España gana más en la Unión de lo que pierde en soberanía y rechaza que esta prime sobre los marcos supranacionales; la Candidatura responde lo contrario en ambas. Son sus dos únicos desacuerdos reales, y aun así esos sesenta puntos quedan por debajo de la media del test en ese eje.
Su puntuación internacional es exactamente la de Vox, y ahí termina el parecido. En las dos preguntas europeas responden lo mismo; en las dos migratorias del mismo eje, al revés: la Candidatura regularizaría a los inmigrantes con arraigo y no reforzaría las fronteras. Vox es además el partido menos afín a la Candidatura de los dieciséis. Mismo número, contenido opuesto: el eje mezcla dos debates, y el PP, Ciudadanos, Junts y la propia Candidatura llevan corrección expresa en su mitad migratoria.
Queda la tercera divergencia, y no es un desacuerdo. Preguntados por si el Estado debe priorizar a los ciudadanos españoles frente a los inmigrantes, Podemos responde que no y la Candidatura queda neutral, porque no usa a los españoles como categoría propia, igual que Esquerra, Junts, Aliança Catalana, EH Bildu, el PNV y el BNG, y también el PP, que llega ahí por elusión y no por no usar la categoría. Uno lo niega y al otro la pregunta no le alcanza: contarlo como discrepancia es una asimetría del modelo, no una posición.
Se suele resumir este par como dos rupturismos separados por el proyecto territorial, y el test dice otra cosa: en las ocho preguntas sobre territorio y régimen no hay una sola divergencia. Su desacuerdo entero cabe en dos casillas de cuarenta y dos, las dos sobre Bruselas, y la tercera que añade el recuento es un hueco de medición. A Podemos le queda explicar en qué se distingue de un partido que quiere marcharse del Estado que él quiere refundar. A la Candidatura, que su única discrepancia medible con la izquierda española sea europea, y que aquello por lo que existe no mueva ni una de las cuarenta y dos respuestas.