El análisis
Coinciden en las ocho preguntas de economía y en ninguna de las de religión ni territorio
Junts y Se Acabó La Fiesta comparten un sesenta y dos por ciento de afinidad y las ocho respuestas del eje económico, la distancia más pequeña de las nueve. El territorio, en cambio, los separa ciento setenta y cinco puntos, y junto con la religión es uno de los dos únicos ejes donde no coinciden en ninguna pregunta.
01Un pactismo que se rompió, un canal que se hizo partido
RegistroEl tronco del que sale Junts es Convergència, más de dos décadas de gobierno de la Generalitat bajo Jordi Pujol con una combinación de liberalismo económico y democracia cristiana en las costumbres, que sostuvo en Madrid gobiernos a cambio de competencias. Su idea de catalanidad era de arraigo y no de origen: catalán era quien vivía y trabajaba en Cataluña.
Ese pactismo se rompió con la declaración de independencia y la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que llevó a Carles Puigdemont a un exilio en Bruselas del que la formación todavía no ha vuelto. Junts per Catalunya nace de esa ruptura: cambió el pacto por la confrontación con el Estado sin renunciar al perfil económico liberal de su origen.
Se Acabó La Fiesta no viene de ninguna escisión. Luis Pérez Fernández, conocido como Alvise Pérez, construyó primero una audiencia en Telegram con filtraciones y denuncias de corrupción, y solo después la convirtió en candidatura, entrando en las instituciones por las europeas de 2024. El canal antecede al partido y le ha hecho también de estructura.
02Ocho de ocho: la coincidencia que ninguna etiqueta anticipa
CalibraciónEl eje económico es la distancia más pequeña de las nueve para este par, solo diez puntos, y también de las más pequeñas entre las ciento treinta y seis comparativas del test. En las ocho preguntas del eje responden exactamente lo mismo, sin excepción: bien bajar impuestos a las empresas y flexibilizar el despido; mal los topes al alquiler, el impuesto a las fortunas, subir el salario mínimo, capitalizar las pensiones y la renta básica.
Llegan ahí por caminos distintos. Junts conserva el perfil de mercado moderado de una burguesía catalana de tradición empresarial, la misma que sostenía a Convergència. Se Acabó La Fiesta lo plantea como corolario antipolítico: el Estado que sube impuestos y reparte subvenciones es el mismo que alimenta a la casta que denuncia, así que cuanto menos intervenga, menos hay que repartir.
El acuerdo tiene un límite que conviene señalar. Ninguno es anticapitalista: ni el nacionalismo catalán de raíz convergente ni el nacionalpopulismo de Alvise Pérez comparten la herradura económica de Núcleo Nacional o Falange, que rechazan el mercado desde la derecha identitaria. Aquí el rechazo al régimen no viene acompañado de rechazo al capitalismo, y eso separa a este par del nacionalsindicalismo con el que a veces se lo confunde.
03El régimen: la misma frase, dos motivos que no se cruzan
CalibraciónEn régimen la distancia es de veinticinco puntos, la segunda más pequeña del par, y coinciden en tres de cuatro preguntas: el régimen debería sustituirse por uno nuevo, la Constitución del 78 ya no funciona en lo esencial, y las élites han traicionado a los ciudadanos y deben ser desalojadas en bloque. Conviene matizar esta última: la suscriben trece de los diecisiete partidos del test, así que no distingue a este par, es la respuesta mayoritaria del arco.
La cuarta pregunta, si la monarquía debe preservarse, sí separa algo real. Junts responde que no, con la misma nitidez con que rechaza el resto del edificio: no defendería una corona que no es la suya. Se Acabó La Fiesta no toma postura, y es el único de los diecisiete sin respuesta asignada ahí: ataca a la Casa Real con filtraciones, pero sin alternativa republicana declarada, así que el modelo corrige la casilla a neutral.
El acuerdo sobre sustituir el régimen esconde dos proyectos que no se tocan. Para Junts, el régimen del 78 es ilegítimo porque no es el Estado catalán que reclama: su rupturismo es territorial. Para Se Acabó La Fiesta, es ilegítimo porque lo gestiona una clase política corrupta: pide desalojar a esas élites dentro del mismo Estado español, no fuera de él, así que su rupturismo es de personal, no de arquitectura territorial.
04Frontera sí, nación no
CalibraciónEl territorio es la mayor distancia del par, ciento setenta y cinco puntos, de las más amplias entre las ciento treinta y seis comparativas del test, y un eje sin ninguna coincidencia: Junts sostiene que Cataluña, el País Vasco y Galicia son naciones con derecho a decidir y defiende el Estado federal; Se Acabó La Fiesta niega las dos cosas, exige el castellano vehicular por ley en toda España y pide recentralizar competencias.
Y sin embargo, en identidad e internacional, ejes con distancias de setenta y cinco y ochenta y cinco puntos, aparece una coincidencia que no cuadra: los dos ven la inmigración a gran escala como amenaza cultural y quieren reforzar el control de fronteras. Es el reflejo del giro migratorio reciente de Junts, que ha endurecido su discurso ante la presión de Aliança Catalana y ha perdido el componente reformista que antes se le reconocía.
La coincidencia es de casilla, no de sujeto. Junts rechaza que el Estado proteja la identidad cultural española y queda neutral sobre priorizar a los españoles: su nación de referencia es la catalana, y su control de fronteras pasa por los Mossos y por exigir catalán para residir, no por blindar la frontera exterior que reclama Se Acabó La Fiesta. Responden lo mismo a la amenaza cultural, y nombran un país distinto.
05Fe y palabra: el eje donde no hay ni una respuesta común
CalibraciónEn religión la distancia es de solo treinta y cinco puntos, de las más pequeñas del par, y aun así es el otro eje sin ninguna coincidencia: en las cuatro preguntas responden distinto. Se Acabó La Fiesta defiende la concertada religiosa, los símbolos en edificios públicos y la asignatura de religión con efectos académicos; Junts se opone a las tres, aunque queda neutral sobre la concertada por su herencia democristiana. La puntuación cercana no implica ninguna respuesta compartida: la afinidad mide distancia, no coincidencia postura a postura.
En libertad de expresión los separan cuarenta puntos y solo coinciden en una de cuatro: los dos derogarían las leyes que penan las ofensas a la corona, al ejército o a los sentimientos religiosos, uno porque no son símbolos propios, el otro por libertad simétrica. Ahí acaba el acuerdo: Se Acabó La Fiesta es, junto con Ciudadanos, uno de los dos únicos partidos del test del lado positivo del eje, y rechaza también las leyes contra el discurso de odio; Junts las mantendría.
En tradición, la distancia de cincuenta puntos esconde tres coincidencias de cuatro: los dos mantendrían la familia de padre, madre e hijos como modelo legal, preservarían las costumbres heredadas y rechazan que la memoria histórica sea política de Estado. Solo la tauromaquia los separa, del lado esperable de un partido con gobierno autonómico en Cataluña: Junts no la protegería como patrimonio.
El par incomoda a quien busca un eje único de lectura. Comparten el mercado entero y la voluntad de acabar con el régimen institucional, y ese acuerdo no nace de una cercanía ideológica sino de que ninguno defiende lo que hay: uno porque no es su Estado, el otro porque no se fía de quien lo gestiona. En cuanto se pregunta qué naturaleza tiene la nación o qué papel corresponde a la fe, el acuerdo desaparece sin una sola respuesta compartida. No hay aquí una antipolítica común: hay dos rupturas que usan la misma frase contra las élites para proyectos que no vuelven a cruzarse.
