El análisis
El eje donde el test los pinta juntos es el que peor los describe
En identitarismo los separan cinco puntos, la menor de sus nueve distancias, y aun así divergen en cinco de las seis preguntas del eje: de los nueve pares que quedan ahí a cinco o menos, es el único al que le ocurre. Los parten el territorio y el régimen, doscientos ochenta y cinco puntos sumados y ocho preguntas sin una respuesta común.
01Nació en Barcelona contra la casa que el otro heredó
RegistroCiudadanos se funda en Barcelona en 2006 sobre un manifiesto de intelectuales catalanes, entre ellos Albert Boadella, Félix de Azúa, Arcadi Espada y Francesc de Carreras, con un diagnóstico concreto: en Cataluña la única alternativa al nacionalismo era un PP con techo estructural. El hueco lo definía un adversario preciso, el consenso convergente que llevaba más de dos décadas gobernando la Generalitat.
Junts es el heredero de esa Convergència, el partido de Jordi Pujol: nacionalismo burgués, democristiano en lo social y liberal en lo económico, socio parlamentario de gobiernos de los dos signos en Madrid a cambio de competencias. Su refundación llega tras el desgaste de la marca y el giro al independentismo explícito. Los dos nacieron catalanes y en la misma discusión, cada uno desde un extremo.
Los desenlaces también se reflejan. Ciudadanos dio el salto estatal, hizo de bisagra con los dos bloques, encabezó con Inés Arrimadas la lista más votada en unas catalanas sin gobernar, dejó de concurrir a las generales y el PP se quedó su electorado. Junts volvió a hacer de bisagra en Madrid con un independentismo etnonacional por su derecha que le ha endurecido el discurso migratorio.
02Un partido de máximos y otro de promedios
CalibraciónCiudadanos registra la puntuación más alta de los diecisiete en cuatro de los nueve ejes: libertad civil, libertad de expresión, internacional y régimen. Ningún otro llega a dos, salvo Falange, que suma el máximo religioso y comparte el de tradición. Es un partido doctrinal: deduce cada posición de una premisa y acaba en el extremo de la escala cada vez que la aplica.
Junts es la figura inversa. Cinco de sus nueve ejes quedan a quince puntos o menos del centro, y ningún otro partido pasa de tres. Necesita diez correcciones manuales sobre las cuarenta y dos afirmaciones, solo por detrás de Aliança Catalana, y deja cinco sin responder, el máximo del test empatado con ella. Quien se define por un eje resuelve los otros ocho uno a uno.
Por eso el mismo sesenta por ciento significa cosas opuestas. Para Ciudadanos, Junts es su quinto perfil más próximo de dieciséis; para Junts, Ciudadanos es el duodécimo. La afinidad media de Junts con el resto del test es la segunda más alta de los diecisiete y la de Ciudadanos la tercera más baja: los máximos alejan de todos y el centro acerca a casi todos.
03El territorio y el régimen son el mismo desacuerdo
CalibraciónSus dos mayores distancias, ciento cincuenta puntos en territorio y ciento treinta y cinco en régimen, se reparten ocho preguntas sin una sola respuesta común. Ciudadanos niega que Cataluña, País Vasco y Galicia sean naciones con derecho a decidir, rechaza el Estado federal y quiere el castellano vehicular por ley y la recentralización; Junts sostiene lo contrario en las cuatro.
En régimen, Ciudadanos es el más continuista del 78 de los diecisiete, por encima del PP: preserva la monarquía, da por vigente la Constitución y niega que sus élites hayan traicionado a los ciudadanos, frase que suscriben trece partidos. Junts firma las cuatro contrarias desde una posición menos rupturista que Esquerra, Bildu, Aliança Catalana y la CUP: no propone otro régimen español, propone no estar dentro de ninguno.
Conviene ordenar las cifras. Cuarenta y ocho de los ciento treinta y seis pares llegan a ciento cincuenta puntos o más en territorio, así que ahí no hay récord. Lo llamativo es la suma: solo quince pares alcanzan ciento treinta en los dos ejes a la vez, y doce incluyen al PP o a Ciudadanos. Para quien ocupa la cima del continuismo son un desacuerdo y no dos.
04Cinco puntos de identidad, cinco divergencias de seis
CalibraciónEl eje identitario no es simétrico: su centro es el universalismo y sus polos son contrarios, reconocimiento de minorías a un lado e identitarismo de mayoría al otro. Ciudadanos es el único de los diecisiete en el cero exacto, y no por indefinición: el modelo necesita seis correcciones manuales para registrarlo, porque el cálculo lo arrastraba hacia los dos polos. Su cero es oposición razonada a ambos.
El cinco de Junts es otro objeto. Firma las tres preguntas de reconocimiento (cuotas de paridad, lenguaje inclusivo oficial y derechos colectivos de grupos diferenciados), que suscriben nueve partidos, y firma también que la inmigración amenaza la cultura receptora, que suscriben siete. Es el único de los diecisiete en las dos listas: su promedio no es un centro, son dos tirones que se anulan.
Su única coincidencia del eje, que ninguno quiere un Estado que proteja la identidad cultural española frente a su dilución, esconde razones opuestas. Ciudadanos rechaza que ninguna identidad cultural sea un bien colectivo a blindar; Junts reclama ese blindaje para otra, y por eso el modelo documenta que la cultura amenazada en su caso es la catalana y lo deja neutral ante una prioridad a los españoles que no le corresponde.
05El dinero, Dios y la palabra
CalibraciónEn economía coinciden en las ocho preguntas: bajar impuestos a las empresas, flexibilizar el despido, y rechazar los topes al alquiler, el impuesto a las grandes fortunas, el salario mínimo, el blindaje de las pensiones por reparto, la sanidad exclusivamente pública y la renta básica. Ciudadanos puntúa cincuenta, empatado con el PP y con Vox; Junts, veinticinco: el único bloque donde vector y recuento dicen lo mismo.
En religión ocurre lo contrario que en identidad: cincuenta y cinco puntos de eje y las cuatro respuestas iguales, y de los cincuenta pares que las firman idénticas solo siete lo hacen desde más lejos. Los dos eliminarían los privilegios de la Iglesia y rechazan los símbolos religiosos en lo público, y los dos callan sobre la concertada, silencio que en ambos es una corrección manual.
En expresión los separan setenta y cinco puntos y coinciden en una casilla: ninguno mantendría las penas por ofender a la corona o a los símbolos del Estado. Preguntados si ninguna opinión debe ser delito, solo dos partidos dicen que sí y Ciudadanos es uno; Junts conserva el catálogo del discurso de odio y retira el que protege símbolos que no siente propios.
El par incomoda a los dos. A Ciudadanos, porque el heredero del nacionalismo contra el que se fundó es su quinto perfil más próximo de dieciséis y firman sin excepción las ocho preguntas de dinero y las cuatro de religión: lo que combatía era un eje, no una manera de entender el mundo, y el partido más liberal del test calla sobre las drogas y sobre la memoria histórica. A Junts, porque su cinco identitario no es universalismo sino el saldo de dos identitarismos opuestos que la barra esconde y el cuestionario destapa. Coinciden en dieciocho afirmaciones de cuarenta y dos, la mediana exacta del test, y aun así siete de sus nueve ejes se separan cincuenta puntos o más: ningún otro par que llegue al sesenta por ciento de afinidad acumula tantos. No discrepan sobre cómo vivir, sino sobre de quién es el Estado.