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Referente del test

George Orwell.

1903-1950

Denuncia que la censura no la imponía solo el Estado sino que la editorial inglesa de los años 40 se autocensuraba para no ofender al aliado soviético. La libertad de prensa se sostiene con la voluntad de decir lo que molesta.

La vida

Eric Arthur Blair nació el 25 de junio de 1903 en Motihari, en la presidencia de Bengala de la India británica (hoy estado de Bihar). Su padre, Richard Walmesley Blair, era funcionario del Departamento del Opio del Indian Civil Service: supervisaba la producción y el almacenamiento del opio que el imperio cultivaba en la India para venderlo en China. Su madre, Ida Mabel Limouzin, venía de una familia de comerciantes franceses instalada en Moulmein, en Birmania. La madre y los hijos volvieron a Inglaterra en 1904 y el padre se quedó en su destino, de modo que el niño apenas lo trató hasta los ocho años. Blair situó luego a su familia con una precisión poco frecuente en un memorialista: la llamó «lower-upper-middle class» y la definió por el dinero, la franja que vivía con entre 300 y 2.000 libras al año, «my own family was not far from the bottom». Esa posición, la de quien tiene los modales de una clase y la renta de otra, es el material de casi todo lo que escribió sobre Inglaterra.

Fue un becario pobre entre ricos. Con beca entró en 1911 en el internado preparatorio de St Cyprian's, en Eastbourne, donde coincidió con Cyril Connolly, que treinta años después le publicaría en la revista «Horizon». Ganó becas para Wellington y para Eton, y en 1917 pasó a Eton como King's Scholar; salió en 1921. Ahí se acabaron los estudios: no había dinero familiar para la universidad ni notas para otra beca. En octubre de 1922 embarcó en el SS Herefordshire rumbo a Birmania, todavía provincia de la India británica, donde vivía su abuela materna. El 29 de noviembre fue nombrado subsuperintendente de distrito en prácticas de la Indian Imperial Police, con 525 rupias al mes. Estuvo cinco años de policía colonial, de la escuela de instrucción de Mandalay a destinos sucesivos hasta Katha, en la Alta Birmania. Aprendió birmano con rapidez, frecuentaba iglesias karen y sus compañeros lo tenían por un tipo raro. Contrajo dengue en 1927, obtuvo permiso para volver a Inglaterra en julio y, de vacaciones en Cornualles en septiembre, decidió no regresar; su dimisión tuvo efecto el 12 de marzo de 1928. La frase con la que resumió aquellos años no admite lectura ambigua: «I was in the Indian Police five years, and by the end of that time I hated the imperialism I was serving with a bitterness which I probably cannot make clear». De ahí salieron la novela «Burmese Days» y los ensayos «A Hanging» y «Shooting an Elephant».

Entre 1928 y 1932 se metió deliberadamente en la pobreza: lavó platos en hoteles y restaurantes de París, durmió en asilos y vagabundeó por el sur de Inglaterra. El libro que salió de ahí, «Down and Out in Paris and London» (1933), lo firmó con seudónimo para no avergonzar a su familia por la etapa de vagabundo. En noviembre de 1932 le dejó la elección a su agente, Leonard Moore, y le ofreció cuatro nombres: P. S. Burton, Kenneth Miles, George Orwell y H. Lewis Allways. Se quedó con el tercero porque le pareció «a good round English name»: George por el patrón de Inglaterra y Orwell por un río de Suffolk. Mientras publicaba sus primeras novelas dio clase en escuelas privadas menores y despachó en la librería Booklovers' Corner de Hampstead hasta enero de 1936. En junio se casó con Eileen O'Shaughnessy.

Partió hacia España en torno al 23 de diciembre de 1936. El Partido Comunista británico desconfiaba de él, así que viajó con una carta de presentación del Independent Labour Party para John McNair, en Barcelona, y acabó de miliciano y luego cabo del POUM en el frente de Aragón. Medía 1,88 y le habían advertido que no asomase por encima del parapeto; en mayo de 1937, cerca de Huesca, un francotirador le atravesó el cuello a las cinco de la mañana. Lo evacuaron en camilla a Siétamo y de ahí al hospital de Lleida. Cuando volvió a Barcelona, el POUM estaba ilegalizado y sus dirigentes detenidos: él y Eileen se escondieron y escaparon en tren en la primera semana de julio, y el 13 de julio de 1937 una denuncia ante el Tribunal de Espionaje y Alta Traición de Valencia los acusó de «trotskismo rabioso». En 1938 se afilió al ILP.

El resto fue enfermedad y trabajo a destajo. Ingresó tuberculoso en el sanatorio de Preston Hall (Aylesford, Kent) en marzo de 1938 y pasó el invierno siguiente en Marraquech, con el viaje pagado en secreto por un benefactor. Rechazado para el ejército por salud, sirvió en la Home Guard, produjo programas para la India en el servicio oriental de la BBC entre 1941 y 1943, dirigió la sección literaria del semanario «Tribune» con la columna «As I Please» y cubrió Francia y Alemania para «The Observer» en 1945. En 1944 él y Eileen habían adoptado a un niño al que llamaron Richard Horatio Blair. Ella murió el 29 de marzo de 1945, cuando el niño tenía diez meses, por una reacción alérgica a la anestesia durante una histerectomía de la que apenas le había avisado, para no inquietarlo con el coste. Orwell se llevó al niño a Barnhill, una granja aislada de la isla escocesa de Jura, y allí escribió su última novela. Entró en el hospital de Hairmyres antes de la Navidad de 1947, recibió estreptomicina en 1948 y hubo que suspenderla por una necrólisis epidérmica tóxica; pasó por el sanatorio de Cranham en enero de 1949 y terminó en el University College Hospital de Londres, donde se casó con Sonia Brownell el 13 de octubre de 1949. Murió de una hemorragia pulmonar el 21 de enero de 1950, a los 46 años. Está enterrado como Eric Arthur Blair en el cementerio de All Saints, en Sutton Courtenay (Oxfordshire).

La obra

Los cuatro primeros libros son reportaje encubierto convertido en literatura. «Down and Out in Paris and London» (1933) y «Burmese Days» (1934) resuelven el mismo problema técnico por dos vías: cómo contar la miseria y el imperio desde dentro, sin el filtro del observador compasivo de clase media. Gollancz rechazó la novela birmana por miedo a demandas por difamación y salió antes en Estados Unidos, en Harper & Brothers. Le siguieron «A Clergyman's Daughter» (1935) y «Keep the Aspidistra Flying» (1936), dos novelas de fracaso social que él mismo consideró menores.

«The Road to Wigan Pier» (1937) es el libro que le enemistó con su propio bando. Se lo encargó Victor Gollancz para el Left Book Club, y la primera mitad cumple: descripción de la vida en las minas de Lancashire y Yorkshire, presupuestos domésticos, vivienda, paro. La segunda mitad es un ensayo autobiográfico que argumenta a favor del socialismo y a la vez ridiculiza a los socialistas que conocía: «One sometimes gets the impression that the mere words 'Socialism' and 'Communism' draw towards them with magnetic force every fruit-juice drinker, nudist, sandal-wearer, sex-maniac, Quaker, 'Nature Cure' quack, pacifist, and feminist in England». Gollancz publicó el libro con un prólogo propio para desmarcarse. El comunista «Daily Worker» respondió sacando de contexto la frase sobre que las clases trabajadoras huelen, y Orwell amenazó con querella. La discusión de fondo era esta: si el socialismo es una teoría de clase media sobre una clase obrera con la que no se convive, no llegará nunca a esa clase obrera.

«Homage to Catalonia» (1938), rechazado de antemano por Gollancz y publicado por Fredric Warburg en Secker & Warburg, fue un fracaso comercial en vida del autor. Después vino «Coming Up for Air» (1939), escrito en Marruecos. Pero el aparato conceptual por el que se le sigue citando está en los ensayos de la década siguiente. «Notes on Nationalism» (1945) separa el patriotismo del nacionalismo definiendo el segundo como «the habit of identifying oneself with a single nation or other unit, placing it beyond good and evil and recognizing no other duty than that of advancing its interests». «The Prevention of Literature» (1946) sostiene que quince años antes la libertad intelectual había que defenderla de conservadores, católicos y fascistas, y que ahora tocaba defenderla de comunistas y compañeros de viaje. Y «Politics and the English Language» (1946) traslada el problema al plano de la prosa: «Political language – and with variations this is true of all political parties, from Conservatives to Anarchists – is designed to make lies sound truthful and murder respectable, and to give an appearance of solidity to pure wind». David Astor, su director en «The Observer», regalaba ese ensayo a cada periodista que entraba en la redacción.

«Animal Farm», escrita entre noviembre de 1943 y febrero de 1944 mientras trabajaba en «Tribune», tuvo una historia editorial que ilustra su propia tesis. Gollancz la rechazó por considerarla un ataque a la Unión Soviética, aliada en plena guerra. Jonathan Cape aceptó y luego se echó atrás después de consultar a Peter Smollett, funcionario del Ministerio de Información británico identificado años más tarde como agente soviético. T. S. Eliot la rechazó en Faber & Faber. La publicó Secker & Warburg el 17 de agosto de 1945, y el prefacio que Orwell había escrito para ella se quedó fuera de la imprenta y siguió inédito hasta 1972. «Nineteen Eighty-Four» apareció el 8 de junio de 1949, escrita en Jura entre recaídas de tuberculosis, y es la última obra que llegó a ver publicada.

Cómo se le ha leído

El adjetivo «orwelliano» se ha despegado del autor hasta significar poco más que «cosa que me incomoda», y con él viaja el malentendido más extendido: que «Nineteen Eighty-Four» es una sátira del socialismo. Lo que Orwell dijo de sí mismo está escrito y fechado: «Every line of serious work that I have written since 1936 has been written, directly or indirectly, against totalitarianism and for democratic socialism, as I understand it». Se afilió al Independent Labour Party en 1938, dirigió algo más de un año la sección literaria de un semanario de la izquierda laborista y no se retractó de esa posición en ningún momento. Su blanco era un tipo de régimen, no un programa económico, y esa distinción es exactamente la que se pierde cuando se le cita como testigo de cargo contra la izquierda.

Los dos bandos de la Guerra Fría se lo repartieron en cuanto murió. Su viuda, Sonia Brownell, vendió los derechos cinematográficos de «Animal Farm» a Carleton Alsop y Finis Farr, agentes encubiertos de la Office of Policy Coordination de la CIA, que financió la película de dibujos animados de 1954 y forzó cambios en el guion, entre ellos el final; el Information Research Department del Foreign Office británico produjo además tiras cómicas de la misma fábula para colocarlas en prensa de todo el mundo. Desde los años ochenta, comentaristas conservadores estadounidenses han argumentado que hoy militaría con ellos. La objeción que se les hace no es ideológica sino metodológica: no hay forma de comprobar qué habría opinado sobre debates posteriores a 1950 alguien que llevaba décadas muerto cuando surgieron.

El episodio que más ha condicionado su lectura póstuma es la lista de 1949. Desde el sanatorio, Orwell entregó a su amiga Celia Kirwan, que acababa de entrar en el Information Research Department, un documento con 38 nombres de periodistas, académicos y actores que, escribió, «in my opinion are crypto-communists, fellow-travellers or inclined that way and should not be trusted as [anti-communist] propagandists». Salía de un cuaderno privado de unos 135 nombres, hoy en el archivo Orwell del University College de Londres. Cuando la copia en papel carbón del documento se publicó en 2003 aparecieron las dos lecturas previsibles: la de quienes lo consideran una delación (Neal Ascherson escribió que hay diferencia entre denunciar el estalinismo y denunciar a personas conocidas; Paul Foot habló de una posición macartista al final de su vida) y la de quienes sostienen que el documento solo servía para descartar esos nombres como propagandistas anticomunistas, como sostuvo la propia Kirwan y en una discusión en la que se ha llegado a calificar el episodio de relativamente trivial. Al margen de la política están las críticas que se le hacen desde otros ángulos: la lectura feminista de Daphne Patai, que en 1984 examinó su obra como un estudio de ideología masculina y ha descrito su actitud hacia la homosexualidad como abiertamente hostil, y el reproche de que su antiimperialismo, sincero y de primera mano, convive con el vocabulario racial corriente en la Inglaterra de su tiempo.

Fuentes de esta biografía · 6

  1. «I was in the Indian Police five years, and by the end of that time I hated the imperialism I was serving with a bitterness which I probably cannot make clear. In the free air of England that kind of thing is not fully intelligible. In order to hate imperialism you have got to be part of it.»

    George Orwell, «The Road to Wigan Pier», 1937, segunda parte (fuente primaria) fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  2. «As soon as I knew that the bullet had gone clean through my neck I took it for granted that I was done for. I had never heard of a man or an animal getting a bullet through the middle of the neck and surviving it.»

    George Orwell, «Homage to Catalonia», 1938, capítulo 12 (fuente primaria) fuente

  3. «The Spanish war and other events in 1936-37 turned the scale and thereafter I knew where I stood. Every line of serious work that I have written since 1936 has been written, directly or indirectly, against totalitarianism and for democratic socialism, as I understand it.»

    George Orwell, «Why I Write», Gangrel, verano de 1946 (fuente primaria) fuente

  4. «Political language – and with variations this is true of all political parties, from Conservatives to Anarchists – is designed to make lies sound truthful and murder respectable, and to give an appearance of solidity to pure wind.»

    George Orwell, «Politics and the English Language», Horizon, abril de 1946 (fuente primaria) fuente

  5. «Fifteen years ago, when one defended the freedom of the intellect, one had to defend it against Conservatives, against Catholics, and to some extent — for they were not of great importance in England — against Fascists. Today one has to defend it against Communists and 'fellow-travelers'.»

    George Orwell, «The Prevention of Literature», Polemic, enero de 1946 (fuente primaria) fuente

  6. «It contains 38 names of journalists, scholars and actors who "in my opinion are crypto-communists, fellow-travellers or inclined that way and should not be trusted as [anti-communist] propagandists".»

    John Ezard, «Blair's babe: did love turn Orwell into a government stooge?», The Guardian, 21 de junio de 2003 (prensa) fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Lib. expresión · polo Libertad simétricaSobre la libertad de prensa · 1945

Denuncia que la censura no la imponía solo el Estado sino que la editorial inglesa de los años 40 se autocensuraba para no ofender al aliado soviético. La libertad de prensa se sostiene con la voluntad de decir lo que molesta.

«Si la libertad significa algo, significa el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír.»

Original: «If liberty means anything at all it means the right to tell people what they do not want to hear.»

Sutileza / error común

Orwell escribió esto contra la izquierda intelectual británica, no contra la derecha. La tesis del prefacio es que las élites culturales de su tiempo (incluida la suya) se autocensuraban para no herir al stalinismo aliado. Es decir: Orwell no es el «free speech warrior» que las redes pintan; es alguien que defiende la libertad de expresión ESPECIALMENTE CUANDO LO QUE SE DICE INCOMODA A LA PROPIA TRIBU. Eso es lo que distingue al polo + de la queja selectiva.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que George Orwell también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

En el polo opuesto

En la misma tradición

Sección 04

Por dónde
empezar.

Sobre la libertad de prensa (prefacio a Rebelión en la granja)

George Orwell · 1945

Y tú

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