Alexis Charles Henri Clérel de Tocqueville nació en París el 29 de julio de 1805, en una familia de la nobleza normanda a la que la Revolución había pasado factura por partida doble. Su bisabuelo materno era Malesherbes, el ministro que aceptó defender a Luis XVI en su proceso y murió guillotinado en 1794. Sus padres, Hervé Clérel de Tocqueville y Louise Madeleine Le Peletier de Rosanbo, se negaron a emigrar, fueron encarcelados bajo el Terror y se salvaron por la caída de Robespierre la víspera de la fecha prevista para su ejecución. Una hermana de su madre y el marido de esta, hermano mayor del escritor Chateaubriand, sí subieron al cadalso, y sus huérfanos se criaron en casa de los Tocqueville junto a Alexis y sus dos hermanos mayores. Nada de esto es anécdota de portada: creció en una casa donde 1789 no era un tema de discusión sino una experiencia doméstica reciente, y donde el legitimismo era la posición por defecto.
El padre hizo carrera de prefecto durante la Restauración y llegó a par de Francia en 1828. Destinado al Mosela en 1817, llevó consigo al hijo, que estudió en el colegio real de Metz hasta el bachillerato de 1823, se licenció en Derecho en París en 1826 y siguió con asiduidad las clases de Guizot entre 1828 y 1830. Por esos años adolescentes se produjo la ruptura silenciosa con la fe heredada, que él mismo situó décadas después, en carta privada, en la biblioteca paterna y en la lectura sin guía de los autores del siglo XVIII: siguió tratando la religión como hecho social decisivo, pero ya nunca la escribió desde dentro. El 5 de abril de 1827 fue nombrado juez auditor en el tribunal de Versalles. Allí conoció a Gustave de Beaumont, sustituto del fiscal, con quien compartiría el viaje, el encargo oficial y media vida intelectual.
La revolución de julio de 1830 lo dejó en una posición incómoda: prestó a regañadientes el juramento de magistrado al régimen de Luis Felipe, gesto que lo enemistó con los suyos sin volverlo fiable para los nuevos. La salida fue una comisión oficial: estudiar el sistema penitenciario de los Estados Unidos. Embarcaron en El Havre el 2 de abril de 1831 y reembarcaron en Nueva York el 20 de febrero de 1832, tras unos nueve meses de recorrido que incluyó Nueva York, Boston, Filadelfia, los Grandes Lagos, la frontera de Michigan, el Bajo Canadá, el Misisipi y Nueva Orleans. A finales de 1831, en la orilla izquierda del río, junto a un lugar llamado Memphis, presenció el paso de una columna de choctaws deportados hacia el oeste en pleno invierno, con el río arrastrando bloques de hielo; lo escribió en el libro advirtiendo al lector de que no estaba cargando las tintas, porque lo había visto con sus propios ojos. Dejó la magistratura poco después de volver.
De regreso publicó con Beaumont el informe encargado y, en enero de 1835, el primer volumen de La democracia en América. Ese mismo año se casó, contra el consejo de familia y amigos, con Mary Mottley, inglesa, protestante y plebeya, a la que había conocido en Versalles; no tuvieron hijos. El éxito del libro le abrió las instituciones: la Academia de Ciencias Morales y Políticas y, el 23 de diciembre de 1841, la Academia Francesa, que lo eligió para el sillón 18 con treinta y seis años. En 1839 entró en la Cámara por Valognes, en la Mancha, escaño que conservó hasta 1851; fue consejero general del departamento desde 1842 y presidente del consejo general desde 1849. De su trabajo parlamentario salen las dos piezas que peor encajan en el retrato de manual: el informe del 23 de julio de 1839 sobre los esclavos de las colonias, que firmó como ponente de la comisión, y los dos informes de 1847 sobre Argelia, adonde había viajado en 1841 y en 1846.
El 27 de enero de 1848 dijo a la Cámara que dormían sobre un volcán, entre reclamaciones del hemiciclo. Un mes después caía la monarquía de Julio. Fue elegido a la Asamblea Constituyente, entró en la comisión que redactó la constitución de la Segunda República, aprobó la represión de las jornadas de junio y el 12 de septiembre habló contra la enmienda que quería inscribir el derecho al trabajo en el preámbulo; la enmienda se rechazó. De junio a octubre de 1849 fue ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete de Odilon Barrot, justo en los meses en que el cuerpo expedicionario francés tomaba Roma y restauraba a Pío IX frente a la república de Mazzini. Se opuso al golpe de Luis Napoleón del 2 de diciembre de 1851: estuvo entre los diputados que se reunieron en la alcaldía del distrito X de París para votar la destitución del presidente, pasó unos días encerrado en Vincennes y salió de la política para siempre. Murió de tuberculosis el 16 de abril de 1859 en la villa Montfleury de Cannes, a los cincuenta y tres años, y está enterrado en el cementerio de Tocqueville, en la Mancha.