El ensayo que organizó el debate del siglo XX sobre libertad. Distingue libertad negativa (área en la que nadie interfiere conmigo, «freedom from») de libertad positiva (autodominio, autorrealización, «freedom to»). Defiende la primera contra la totalización de la segunda.
«Se dice normalmente que soy libre en la medida en que ningún hombre ni grupo de hombres interfiere en mi actividad. La libertad política en este sentido es simplemente el área en la que un hombre puede actuar sin ser obstruido por otros. Cuanto más amplia es el área de no interferencia, más amplia es mi libertad.»
Original: «I am normally said to be free to the degree to which no man or body of men interferes with my activity… The wider the area of non-interference, the wider my freedom.»
Sutileza / error común
Berlin no es libertario. Es un pluralista de valor trágico (deudor de Vico y Herder en lo metaético) que defiende la libertad negativa porque la positiva, en su versión colectivista, ha justificado los gulags. Pero acepta sin problema que un Estado redistribuya, regule mercados o financie cultura: él mismo era socialdemócrata laborista. Citarlo contra los impuestos es proyectar sobre él un Nozick que llegará trece años más tarde y al que Berlin se opondría.