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Referente del test

Isaiah Berlin.

1909-1997

El ensayo que organizó el debate del siglo XX sobre libertad. Distingue libertad negativa (área en la que nadie interfiere conmigo, «freedom from») de libertad positiva (autodominio, autorrealización, «freedom to»). Defiende la primera contra la totalización de la segunda.

La vida

Nació en Riga el 6 de junio de 1909, cuando la ciudad era capital de la gobernación rusa de Livonia. Fue el único hijo superviviente de Mendel Berlin, comerciante de maderas acomodado, y de Marie Volshonok. Riga quedaba fuera de la Zona de Residencia, el territorio al que la legislación imperial confinaba a los judíos, así que la familia vivía allí por una de las excepciones previstas para comerciantes y artesanos: en las entrevistas biográficas que grabó con Michael Ignatieff, Berlin describió con detalle la mecánica de aquel régimen, incluidos los sobornos rutinarios a la policía que permitían registrarse con un oficio que no se ejercía. Por parte paterna la familia procedía del jasidismo de Lubavitch. En casa se hablaba ruso, alemán y yidis. En 1915, con el avance alemán amenazando con cortar a la familia de los bosques de los que vivía, se trasladaron a Andreapol, un poblado maderero de la gobernación de Pskov; en 1916, a Petrogrado.

Allí, con siete años, presenció las dos revoluciones de 1917. El episodio que él mismo señaló siempre como formativo no fue político sino físico: vio a un agente zarista, de los que disparaban desde los tejados, arrastrado por una turba calle abajo. «Nunca lo he olvidado. Todo mi horror al terrorismo viene de ahí», dijo más de setenta años después. Tras el acoso bolchevique inicial, la familia obtuvo la ciudadanía letona y pudo volver a Riga en 1920, y de allí emigró a Gran Bretaña en 1921. Vivieron primero en Surbiton, un suburbio del sur de Londres, y después en el centro. Berlin llegó sin saber inglés y se educó en la St Paul's School.

En Oxford estudió en el Corpus Christi College: primero Greats (lenguas clásicas, historia antigua y filosofía) y luego PPE (filosofía, política y economía), con matrícula en ambas. En 1932 obtuvo un puesto de profesor en el New College y, en noviembre de ese mismo año, fue elegido para una Prize Fellowship de All Souls, la distinción académica más codiciada del país y, hasta entonces, cerrada a los judíos: fue el primero, y por su propia cuenta el único en el colegio entre 1932 y 1947, cuando llegó Keith Joseph. Durante los años treinta participó en la gestación de lo que se llamaría filosofía de Oxford u ordinary language philosophy; J. L. Austin, A. J. Ayer y Stuart Hampshire se reunían en sus habitaciones. En paralelo iba por otro camino: Solomon Rachmilevich, un menchevique emigrado sin cátedra ni obra, le abrió las querellas ideológicas rusas y la filosofía alemana posterior a Kant, y R. G. Collingwood lo empujó hacia Vico y Herder. Por entonces militaba, «más o menos», en el Partido Laborista.

Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para los servicios británicos de información en Nueva York (1940-1942) y después en la embajada británica en Washington (1942-1946), donde su tarea era redactar informes semanales sobre la política estadounidense; de esa etapa procede la anécdota que él mismo contaba de Churchill invitando a comer a Irving Berlin creyendo que invitaba a Isaiah. Entre finales de 1945 y comienzos de 1946 pasó cuatro meses en la Unión Soviética. Conoció a Borís Pasternak y, en Leningrado, en noviembre de 1945, a Anna Ajmátova: la conversación se prolongó toda la noche en la Casa de la Fuente y él salió a la calle a las once de la mañana siguiente. Ajmátova lo incorporó como una de las tres dedicatorias de su «Poema sin héroe» y, según recordaba Berlin, fue denunciada por Zhdánov poco después. Volvieron a verse en 1965, cuando ella recibió un doctorado honoris causa en Oxford. Aquellos encuentros con supervivientes de la intelectualidad rusa perseguida fijaron su anticomunismo y buena parte de su programa intelectual posterior.

De vuelta en Oxford, una research fellowship de All Souls en 1950 lo liberó de la docencia. En 1956 se casó con Aline Halban, nacida de Gunzbourg. En 1957 fue elegido Chichele Professor de Teoría Social y Política y nombrado caballero, título que aceptó con incomodidad («creo en la igualdad, no quería un título, no quería disfrazarme, no quería ir a Palacio»). En 1966 fue el fundador y primer presidente del Wolfson College de Oxford, un colegio de posgrado que levantó con dinero de la Wolfson Foundation y de la Ford Foundation y que diseñó explícitamente contra la jerarquía de los colegios antiguos: una sola sala común, sin mesa alta ni togas. Dejó la cátedra Chichele en 1967 y la presidencia de Wolfson en 1975; presidió la British Academy entre 1974 y 1978. Recibió la Orden del Mérito en 1971 y el Premio Jerusalén en 1979. Sionista desde la adolescencia y colaborador de Chaim Weizmann, nunca se trasladó a Israel; su última intervención pública, dictada el 16 de octubre de 1997, fue un texto sobre israelíes y palestinos que Ha'aretz publicó el 7 de noviembre, dos días después de su muerte en Oxford, a los ochenta y ocho años. Está enterrado en el cementerio de Wolvercote.

La obra

Su primer libro llegó por descarte. En 1933, H. A. L. Fisher, director del New College, le encargó el volumen sobre Marx de la Home University Library después de que lo rechazaran Harold Laski, Frank Pakenham y G. D. H. Cole. Berlin, que llevaba un año dando clase de filosofía, aceptó con un argumento poco heroico: «si no escribo sobre él, no lo leeré nunca, y nunca sabré de qué están hablando». «Karl Marx: His Life and Environment» (1939) sigue en catálogo en su quinta edición. El encargo decidió su carrera: para escribirlo tuvo que leer a Herzen, a Plejánov y a los polemistas rusos del XIX, y de ahí salió el historiador de las ideas en lugar del filósofo analítico.

El giro se consumó durante la guerra. Una conversación con el lógico de Harvard H. M. Sheffer lo convenció de que en filosofía pura no aportaría nada original y moriría sabiendo lo mismo que al empezar, mientras que en historia de las ideas al menos aprendería. El resultado fue una racha de siete años que contiene casi todo lo que hoy se cita de él. «Lev Tolstoy's Historical Scepticism» apareció en Oxford Slavonic Papers en 1951 y se reeditó en 1953 como libro con el título «The Hedgehog and the Fox»: a partir de un verso de Arquíloco («la zorra sabe muchas cosas, el erizo una sola pero grande») sostiene que Tolstói era una zorra convencida de que debía ser un erizo, y que de esa contradicción nace su filosofía de la historia. «Historical Inevitability» (1954), leída como primera conferencia conmemorativa Auguste Comte con el título «History as an Alibi», ataca el determinismo histórico por lo que tiene de coartada moral. Y en 1958 llegó la conferencia inaugural de la cátedra Chichele. Ninguno de los tres textos fue bien recibido: del segundo dijo que no hubo en Inglaterra una sola reseña favorable, y del tercero que «produjo una tormenta de insultos».

Desde mediados de los sesenta escribió casi exclusivamente sobre los críticos de la Ilustración, y con una intención declarada: recuperar a autores con los que no estaba de acuerdo porque habían visto algo que el racionalismo ilustrado no veía. Acuñó la etiqueta en la entrada «The Counter-Enlightenment» del Dictionary of the History of Ideas (vol. 2, 1973). «Vico and Herder: Two Studies in the History of Ideas» (1976) reconstruye a los dos fundadores del historicismo; «The Magus of the North», escrito en 1965 sobre J. G. Hamann y publicado en 1993, hace lo propio con el irracionalismo naciente; a Joseph de Maistre y a Georges Sorel les dedicó ensayos largos recogidos después en «Against the Current» (1979). El gran libro sobre el romanticismo que planeaba nunca se escribió: las Mellon Lectures de 1965 se publicaron como «The Roots of Romanticism» en 1999, dos años después de su muerte.

Conviene saber cómo se formó su bibliografía, porque explica buena parte de las discusiones sobre él. Berlin dictaba, publicaba en revistas, actas y suplementos, y no recogía nada. A partir de 1978 Henry Hardy editó los volúmenes que convirtieron aquella dispersión en una obra: «Russian Thinkers» y «Concepts and Categories» en 1978, «Against the Current» en 1979, «Personal Impressions» en 1980, «The Crooked Timber of Humanity» en 1990, «The Sense of Reality» en 1996 y la antología «The Proper Study of Mankind» en 1997, además de series de conferencias que Berlin había abandonado en forma de mecanoscrito y que aparecieron póstumas: «Freedom and its Betrayal» (2002) y «Political Ideas in the Romantic Age» (2006), esta última el original de 111.000 palabras del que salieron tanto aquellas conferencias como la lección de 1958. A eso se suman cuatro volúmenes de correspondencia. Que la mitad del corpus se editara después de 1978, y una parte después de su muerte, es la razón de que sus tesis aparezcan en formulaciones distintas y de que la exégesis siga viva.

Cómo se le ha leído

La objeción técnica llegó pronto y sigue en pie. Gerald MacCallum sostuvo en 1967 que no hay dos conceptos de libertad sino uno solo, de estructura triádica (un agente es libre de ciertos obstáculos para hacer o ser algo), y que la dicotomía de Berlin es un artefacto de su propio planteamiento. Charles Taylor, alumno suyo en Oxford, defendió en 1979 la libertad positiva como «concepto de ejercicio» frente al «concepto de oportunidad» del liberalismo negativo. Y los neorrepublicanos, Quentin Skinner y sobre todo Philip Pettit, reclamaron un tercer concepto que la dicotomía no puede ver: la libertad como no dominación. Su caso de prueba es el esclavo de un amo benévolo, que no sufre interferencia alguna y sigue sin ser libre. Por el otro flanco se le acusó desde el principio de que su pluralismo de valores era relativismo con otro nombre (Leo Strauss, Arnaldo Momigliano); Berlin respondió que el pluralismo presupone un «horizonte humano» común que hace comprensibles entre sí formas de vida incompatibles, mientras que el relativismo lo niega.

El uso político que se hace de él suele ser el inverso del suyo. Se le cita desde la derecha económica como si la libertad negativa implicara el Estado mínimo, y su propio texto dice otra cosa: ofrecer derechos políticos y garantías frente al Estado «a hombres medio desnudos, analfabetos, desnutridos y enfermos es burlarse de su condición», y esos hombres «necesitan asistencia médica o educación antes de poder entender un aumento de su libertad, o servirse de él». Él mismo lamentó después no haber insistido más en los males que la libertad negativa ha servido para justificar, la explotación bajo el laissez-faire entre ellos. Los datos biográficos apuntan en la misma dirección: militancia laborista antes de la guerra, incomodidad expresa con su título nobiliario por razones igualitarias, y un juicio duro sobre los años ochenta británicos, a los que atribuía «un enorme debilitamiento de la mentalidad benevolente del Estado del bienestar». La lectura contraria y más interesante es la de John Gray (1995): si los valores son de veras inconmensurables, el liberalismo no puede reclamar validez universal, de modo que el pluralismo de Berlin disuelve su propio liberalismo. George Crowder y William Galston respondieron que la reconciliación es posible a cambio de retocar ambos términos. Esa discusión es la que lo mantiene en imprenta.

Tiene además un episodio que se le reprocha desde la izquierda. A principios de los sesenta, consultado por la Universidad de Sussex sobre la cátedra de historia rusa que iba a ofrecerse a Isaac Deutscher, biógrafo de Trotski, Berlin se descolgó del comité. Su versión es que no vetó a nadie: «nunca voté en contra ni les dije que no lo contrataran, solo dije que, para exponerlo a los estudiantes, hace falta alguien más». Deutscher no obtuvo la plaza y el caso lo persiguió el resto de su vida; David Caute lo reabrió en «Isaac and Isaiah: The Covert Punishment of a Cold War Heretic» (Yale, 2013). Desde la derecha se le ha reprochado justo lo contrario: tibieza y exceso de tolerancia. Y desde todas partes, no haber escrito nunca el libro sistemático. Su respuesta implícita está en el credo que dictó en 1994 para la Universidad de Toronto, donde después de repasar el siglo concluye que no hay solución final sino regateo: «tanta libertad por tanta igualdad, tanta expresión individual por tanta seguridad, tanta justicia por tanta compasión». Añadió, sabiendo lo que decía, que no es una bandera bajo la que nadie vaya a querer marchar.

Fuentes de esta biografía · 7

  1. «It is true that to offer political rights, or safeguards against intervention by the state, to men who are half naked, illiterate, underfed, and diseased is to mock their condition; they need medical help or education before they can understand, or make use of an increase in their freedom.»

    Isaiah Berlin, «Two Concepts of Liberty» (1958), en Four Essays on Liberty (Oxford University Press, 1969), sección I fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  2. «I am afraid I have no dramatic answer to offer: only that if these ultimate human values by which we live are to be pursued, then compromises, trade-offs, arrangements have to be made if the worst is not to happen. So much liberty for so much equality, so much individual self-expression for so much security, so much justice for so much compassion.»

    Isaiah Berlin, «A Message to the Twenty-First Century», discurso de aceptación del doctorado honoris causa, Universidad de Toronto, 25 de noviembre de 1994; publicado íntegro en The New York Review of Books, 23 de octubre de 2014 fuente

  3. «I saw a man like that, a Pharaon, being dragged off by a lynching [?] in the street, a pale man struggling with the crowd dragging him to a very nasty fate. I've never forgotten it. My whole horror of terrorism dates […] from that.»

    Isaiah Berlin, entrevistas biográficas con Michael Ignatieff, cinta 2 (20 de octubre de 1988), transcripción publicada por la Isaiah Berlin Virtual Library, Wolfson College, Oxford fuente

  4. «There was much opposition to the new idea of a graduate college with a fellowship of researchers, founded on a degree of equality between members of the college […] gathered in a single common room, untrammelled by the traditional hierarchy of the older foundations […]»

    Isaiah Berlin, «The Foundation of Wolfson College, Oxford», publicado originalmente como «Notes on the Foundation of Wolfson College» en Lycidas 1 (1973), 2-4, sección III fuente

  5. «to condemn the oyster for wishing to avoid the sufferings that led to the disease that might, in some cases, result in a pearl, was neither reasonable nor just. The oyster wished to live an oyster's life, to realise itself as an oyster»

    Isaiah Berlin, «Israel: A Nation Among Nations», publicado como «A Nation Among Nations» en Jewish Chronicle Colour Magazine, 4 de mayo de 1973, 28-34 fuente

  6. «In 1932 he was appointed to a lectureship at New College, and shortly afterwards became the first Jew to be elected to a Prize Fellowship at All Souls, considered one of the highest accolades in British academic life.»

    Joshua Cherniss y Steven Smith, «Isaiah Berlin», Stanford Encyclopedia of Philosophy, revisión de 12 de febrero de 2022, sección 1 (Life) fuente

  7. «In an influential article, the American legal philosopher Gerald MacCallum (1967) put forward the following answer: there is in fact only one basic concept of freedom, on which both sides in the debate converge. What the so-called negative and positive theorists disagree about is how this single concept of freedom should be interpreted. Indeed, in MacCallum's view, there are a great many different possible interpretations of freedom, and it is only Berlin's artificial dichotomy that has led us to think in terms of there being two.»

    Ian Carter, «Positive and Negative Liberty», Stanford Encyclopedia of Philosophy, sección 5 (One Concept of Liberty: Freedom as a Triadic Relation) fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Lib. civil · polo Libertad civilCuatro ensayos sobre la libertad · 1958

El ensayo que organizó el debate del siglo XX sobre libertad. Distingue libertad negativa (área en la que nadie interfiere conmigo, «freedom from») de libertad positiva (autodominio, autorrealización, «freedom to»). Defiende la primera contra la totalización de la segunda.

«Se dice normalmente que soy libre en la medida en que ningún hombre ni grupo de hombres interfiere en mi actividad. La libertad política en este sentido es simplemente el área en la que un hombre puede actuar sin ser obstruido por otros. Cuanto más amplia es el área de no interferencia, más amplia es mi libertad.»

Original: «I am normally said to be free to the degree to which no man or body of men interferes with my activity… The wider the area of non-interference, the wider my freedom.»

Sutileza / error común

Berlin no es libertario. Es un pluralista de valor trágico (deudor de Vico y Herder en lo metaético) que defiende la libertad negativa porque la positiva, en su versión colectivista, ha justificado los gulags. Pero acepta sin problema que un Estado redistribuya, regule mercados o financie cultura: él mismo era socialdemócrata laborista. Citarlo contra los impuestos es proyectar sobre él un Nozick que llegará trece años más tarde y al que Berlin se opondría.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Isaiah Berlin también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

Cuatro ensayos sobre la libertad

Isaiah Berlin · 1958 · Alianza Editorial

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