Marie Jean Antoine Nicolas de Caritat nació en Ribemont, en Picardía, el 17 de septiembre de 1743. El título de marqués venía de una señoría del Delfinado que la familia poseía desde el siglo XVI: era nobleza de provincias, sin fortuna ni peso en la corte. Su padre, Antoine de Caritat, oficial del regimiento de Barbançon acuartelado en el pueblo, murió el 22 de octubre de ese mismo año en unas maniobras en Alsacia, cuando el hijo tenía cinco semanas. Lo crió su madre, Marie Madeleine Catherine Gaudry, muy devota, que consagró al niño a la Virgen y lo vistió con ropa de niña hasta los nueve años. A esa edad, por intervención de un tío paterno obispo, pasó a manos de un preceptor jesuita, después al colegio de los jesuitas de Reims y finalmente al Collège de Navarre de París. El adulto que salió de ahí fue anticlerical toda su vida.
Su primera carrera fue la de matemático. En 1765, con veintidós años, publicó un trabajo sobre cálculo integral que d'Alembert y Bézout informaron con entusiasmo, y el 25 de febrero de 1769, con veinticinco, entró en la Académie royale des sciences apadrinado por d'Alembert, de quien acabó siendo discípulo, amigo y legatario universal. En 1773 lo eligieron adjunto del secretario perpetuo de la Academia, y el cargo traía consigo una obligación que resultó decisiva: redactar los elogios fúnebres de los académicos muertos. Fue escribiendo semblanzas de científicos difuntos como el matemático se convirtió en prosista, y como el prosista descubrió la historia de las ciencias que luego vertebraría su última obra.
De qué vivía es una pregunta con respuesta incómoda. En 1775 su amigo Turgot, entonces controlador general de finanzas, lo nombró inspector general de la Moneda. Condorcet se instaló en el Hôtel des Monnaies, que era a la vez su oficina y su casa, y allí llevó a su madre. Cuando Turgot cayó en 1776 presentó la dimisión, se la rechazaron, y siguió en el puesto hasta 1790. Es decir: durante los quince años en que escribió contra los privilegios, la esclavitud colonial y la intolerancia religiosa, su sueldo lo pagaba la administración real que la Revolución iba a desmontar. En 1782 entró en la Académie française, derrotando la candidatura de Bailly. En 1786, con cuarenta y dos años, se casó con Sophie de Grouchy, de veintidós, que abrió en el Hôtel des Monnaies un salón por el que pasaron Jefferson, Beccaria, Beaumarchais, Madame de Staël, Olympe de Gouges y Thomas Paine, con quien Condorcet hizo amistad. Grouchy no era la anfitriona decorativa del matrimonio: tradujo al francés la «Teoría de los sentimientos morales» de Adam Smith y sería después la editora de las obras de su marido. La única hija de ambos, Éliza, nació en mayo de 1790.
No fue diputado en los Estados Generales de 1789. Entró en política por el ayuntamiento de París en 1790, y se radicalizó rápido: tras la fuga del rey a Varennes, en junio de 1791, fue de los primeros en pedir la república, y con Paine y Achille du Chastellet sacó la hoja intermitente «Le Républicain», donde publicó un texto satírico proponiendo sustituir a la familia real por autómatas. Elegido a la Asamblea Legislativa, fue su secretario en octubre de 1791, vicepresidente en enero de 1792 y presidente de quincena del 5 al 19 de febrero. En abril de 1792 presentó el informe sobre la organización general de la instrucción pública. Después lo eligieron a la Convención cinco departamentos a la vez y ocupó el escaño por el Aisne. En el juicio a Luis XVI votó que era culpable de conspirar contra la libertad, pero se negó por principio a la pena de muerte y pidió la pena más dura del código por debajo de la ejecución. En febrero de 1793 presentó su proyecto de Constitución; en junio la Convención aprobó en su lugar el texto montañés de Hérault de Séchelles.
Entonces cometió el error que lo mató: publicó «Aux citoyens français, sur la nouvelle constitution», un ataque público al texto que había derrotado al suyo. El 8 de julio de 1793, a propuesta del montañés Chabot, la Convención decretó su arresto, y el 3 de octubre Amar lo incorporó al acta de acusación por el complot girondino. Avisado por su amigo Cabanis, se escondió nueve meses en casa de Rose Marie Boucher, viuda del escultor Vernet, en la calle des Fossoyeurs de París, hoy rue Servandoni. Fue allí, proscrito y sin esperanza de publicarlo, donde escribió el «Bosquejo». El 25 de marzo de 1794 abandonó el escondite para no comprometer a su protectora, pasó unos días oculto en las canteras de Clamart y fue detenido en una taberna del pueblo; el relato tradicional dice que se delató pidiendo una tortilla de doce huevos. Lo encerraron en la casa de detención de Bourg-de-l'Égalité, el antiguo Bourg-la-Reine, y dos días después apareció muerto en la celda, a finales de marzo de 1794. La causa nunca se estableció: se han propuesto el agotamiento, un edema pulmonar y un veneno que habría llevado en un anillo, y las fuentes ni siquiera coinciden en el día exacto. Lo enterraron en la fosa común de un cementerio que después se desafectó, así que el cuerpo se perdió. El féretro que el 12 de diciembre de 1989, en el bicentenario de la Revolución, entró en el Panteón de París junto a los de Grégoire y Monge, va vacío.