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Referente del test

Carl Schmitt.

1888-1985

Jurista alemán, miembro del NSDAP (1933-1936), autor del decisionismo. Ataca al liberalismo desde dentro de la teoría jurídica: el Estado de derecho liberal pretende eliminar la decisión soberana mediante normas; pero la EXCEPCIÓN revela que detrás de toda norma hay alguien que decide cuándo la norma se aplica.

La vida

Carl Schmitt nace el 11 de julio de 1888 en Plettenberg, un pueblo del Sauerland westfaliano, segundo de los cinco hijos de Johann Schmitt, administrador de una caja de enfermos, y de Louise Steinlein. La familia es católica y de clase media baja en una Prusia protestante: no es un detalle decorativo, porque el catolicismo minoritario y provinciano es el punto de vista desde el que mira toda su vida al Estado liberal del norte. Se educa interno en el convictorio católico de Attendorn y estudia en el instituto estatal de la localidad. Quería estudiar filología; un tío le insistió hasta que se matriculó en Derecho. Empezó en Berlín en el semestre de verano de 1907, donde por su propio relato posterior se sintió un joven oscuro de origen modesto frente a un ambiente que le repelía; pasó a Múnich en 1908 y desde el invierno de 1908-1909 a Estrasburgo, entonces alemana, donde se doctoró en 1910 con una tesis de derecho penal, «Über Schuld und Schuldarten», dirigida por Fritz van Calker.

La Primera Guerra Mundial lo coloca, casi por accidente, dentro del objeto que estudiará el resto de su vida. Se alista voluntario en febrero de 1915 en el regimiento de infantería bávaro de Múnich, pero lo declaran apto solo para servicio de guarnición y a finales de marzo lo destinan al Estado Mayor General suplente del I Cuerpo de Ejército bávaro, es decir, a la oficina que administraba el estado de sitio en la retaguardia. El futuro teórico de la excepción pasa la guerra tramitándola desde un despacho. En ese mismo Múnich frecuenta la bohemia de Schwabing: se hace amigo de Hugo Ball, uno de los fundadores del dadaísmo, y del editor Franz Blei, publica textos literarios que él mismo llamaría después «dadá avant la lettre» y escribe un estudio sobre el poeta Theodor Däubler. Se había habilitado en 1914 con «Der Wert des Staates und die Bedeutung des Einzelnen».

Su vida privada le costó cara. En 1916 se casó con Pawla Dorotić, que se presentaba como hija de la aristocracia croata y resultó ser una impostora; durante un tiempo firmó como Carl Schmitt-Dorotić. El Tribunal Territorial de Bonn anuló el matrimonio en 1924, pero la Iglesia no lo hizo, de modo que cuando en 1926 se casó con una antigua alumna suya, la serbia Duška Todorović, quedó excomulgado como católico hasta la muerte de ella en 1950. De ese segundo matrimonio nació su única hija, Anima (1931-1983), casada con el historiador del derecho español Alfonso Otero Varela, catedrático en Santiago de Compostela. La carrera académica fue rápida: Escuela Superior de Comercio de Múnich en 1920, Greifswald y Bonn en 1921, Escuela Superior de Comercio de Berlín en 1928, Colonia en 1933 y de nuevo Berlín entre 1933 y 1945. Conviene retener quién lo ayudó a subir: su primer puesto y la llamada a Berlín se los debía al economista judío Moritz Julius Bonn, dedicó la «Verfassungslehre» de 1928 a su amigo judío Fritz Eisler, caído en 1914, y hasta 1933 mantuvo trato cordial con Hans Kelsen, Hermann Heller y Erich Kaufmann.

En 1932 llega al punto más alto de su influencia política y lo hace todavía contra los nazis. Representó al Gobierno del Reich de Franz von Papen, junto a Carl Bilfinger y Erwin Jacobi, ante el Tribunal de Estado en el pleito del llamado golpe de Prusia, la destitución por decreto del Gobierno socialdemócrata de Otto Braun. Como asesor en la sombra del círculo de Kurt von Schleicher redactó papeles para gobernar con el artículo 48 e ignorar las mociones de censura meramente destructivas, un plan cuyo objetivo declarado era mantener a comunistas y nacionalsocialistas lejos del poder. Cuando Hindenburg descartó ese plan y Hitler llegó a la cancillería, Schmitt cambió de bando en semanas: ingresó en el NSDAP el 1 de mayo de 1933 con el número de afiliado 2.098.860. En Colonia se negó a firmar la resolución de sus colegas a favor de Kelsen cuando el régimen lo destituyó, pese a que Kelsen había impulsado su nombramiento allí. En 1935 calificó las leyes raciales de Núremberg de «constitución de la libertad» en la revista jurídica alemana de referencia, y en octubre de 1936 dirigió el congreso «El judaísmo en la ciencia jurídica», donde pidió que a los autores judíos se dejara de citarlos o se los marcara como judíos. Pocas semanas después, una campaña interna promovida desde las SS lo acusó de oportunista y converso de última hora: perdió sus cargos en el partido, aunque conservó el carné, el título de consejero de Estado prusiano y la cátedra de Berlín gracias a la protección de Göring y de Hans Frank.

El final de la guerra lo sorprende en Berlín. Las tropas soviéticas lo detienen el 30 de abril de 1945 y lo sueltan tras un interrogatorio breve; los estadounidenses lo arrestan el 26 de septiembre y lo internan en campos berlineses hasta el 10 de octubre de 1946. Medio año después vuelve a ser detenido y trasladado a Núremberg, donde permanece incomunicado del 29 de marzo al 13 de mayo de 1947 mientras el fiscal jefe adjunto Robert Kempner lo interroga como acusado potencial. Nunca llegó a ser acusado, y Kempner explicó después por qué: no encontró un delito que imputarle en sentido jurídico. En la celda escribió «Sabiduría de la celda», que integraría en «Ex Captivitate Salus» (1950). A finales de 1945 lo habían separado del servicio público sin derecho a pensión; se negó a someterse al proceso de desnazificación, con el argumento anotado en su diario en octubre de 1949 de que resistir colaborando le parecía un método nazi, y nunca volvió a ocupar una cátedra. Se retiró a Plettenberg, llamó a su casa «San Casciano» por el lugar del destierro de Maquiavelo y durante años publicó bajo seudónimo. Murió allí el 7 de abril de 1985, Domingo de Resurrección, casi con noventa y siete años, tras una esclerosis cerebral que en sus últimos tiempos le hacía creerse perseguido por ondas. Está enterrado en el cementerio católico de Plettenberg-Eiringhausen bajo la inscripción griega «kai nomon egno», «y conoció el nomos». En 1991 se publicó su «Glossarium», las anotaciones de 1947 a 1951, que no contienen una sola palabra de pesar por el Holocausto y sí entradas antisemitas: desde entonces el antisemitismo dejó de ser un capítulo lateral de su biografía para convertirse en el eje de la discusión sobre ella.

La obra

Sus primeros libros no van de amigos y enemigos, sino de un problema técnico: si la sentencia se deduce de la ley. «Gesetz und Urteil» (1912) responde que no, y que una decisión judicial es correcta cuando otro juez habría decidido igual, con lo que el criterio se desplaza de la norma a la práctica de quien decide. «Der Wert des Staates und die Bedeutung des Einzelnen» (1914) es su habilitación. «Politische Romantik» (1919) es un ajuste de cuentas por la derecha y contra la derecha: acusa al romanticismo político alemán, Adam Müller a la cabeza, de convertir la política en ocasión estética y de no decidir nunca nada. «Die Diktatur» (1921) introduce la distinción que más falta hace hoy cuando se usa su vocabulario a la ligera: la dictadura comisarial suspende la constitución para salvarla, según el modelo del dictador romano y con mandato y plazo, mientras que la dictadura soberana la destruye para fundar otra. No son grados de lo mismo: son cosas distintas.

El bloque de Weimar es el que le da estatura académica. «Politische Theologie» (1922) y «Römischer Katholizismus und politische Form» (1923), este último reeditado con imprimátur eclesiástico, salen de su etapa de Bonn y de su interés por el derecho canónico. Su obra más extensa y menos citada es la «Verfassungslehre» (1928), que separó la teoría de la constitución de la teoría general del Estado y fundó un género: de ahí salen la doctrina del núcleo esencial intangible de una constitución y la categoría de las garantías institucionales, que sigue viva en la dogmática constitucional española contemporánea, con Schmitt citado o sin citar. «Der Hüter der Verfassung» (1931) sostiene contra Kelsen que el guardián de la constitución debe ser el presidente y no un tribunal; el desenlace de aquella polémica explica por qué hoy discutir sobre el Tribunal Constitucional es discutir sobre Kelsen y no sobre Schmitt. «Legalität und Legitimität» (1932) cierra el ciclo, y su título se lo tomó prestado a Otto Kirchheimer, socialista y antiguo doctorando suyo.

Después de 1933 escribe para el régimen: «Staat, Bewegung, Volk» (1933) y «Über die drei Arten des rechtswissenschaftlichen Denkens» (1934). Luego se repliega al derecho internacional, primero para justificar la expansión alemana y después por interés propio en el problema de fondo. «Der Leviathan in der Staatslehre des Thomas Hobbes» (1938) lee el símbolo hobbesiano como un fracaso; «Land und Meer» (1942) opone el orden terrestre al elemento marino; y «Der Nomos der Erde», escrito a comienzos de los años cuarenta y publicado en 1950, es el más ambicioso: sostiene que todo orden jurídico nace de una toma y un reparto del suelo, y dedica un capítulo entero a las «Relecciones de Indis et de iure belli» de Francisco de Vitoria, la pieza con la que enlaza su historia del derecho de gentes europeo con la Escuela española.

La obra tardía es la menos conocida y la más sorprendente. «Ex Captivitate Salus» (1950) reúne los textos del cautiverio y contiene su autorretrato como último representante consciente del ius publicum europaeum y como el capitán Benito Cereno de Melville, rehén a bordo de su propio barco: una imagen de exculpación que hay que leer sabiendo que lo es. «Hamlet oder Hekuba» (1956) defiende que el silencio de Shakespeare sobre la culpa de la reina es la irrupción de la historia real en la obra, y por tanto que ninguna pieza artística es un universo autónomo. «Theorie des Partisanen» (1963) parte de la guerrilla española de 1808 a 1813, sigue la línea Clausewitz-Lenin-Mao-Salan y distingue al partisano telúrico, que defiende un suelo y tiene enemigo real, del partisano ideológico, que combate a un enemigo absoluto y ya no admite límite. «Politische Theologie II» (1970) responde a la tesis de que la teología política había quedado liquidada, sostenida por el teólogo Erik Peterson, amigo suyo hasta 1933.

Cómo se le ha leído

La primera izquierda schmittiana no está en los años noventa: está en Weimar, y eso cambia el sentido de la actual. Otto Kirchheimer se doctoró con él en Bonn; Franz Neumann le escribió una carta entusiasta el 7 de septiembre de 1932 por «Legalität und Legitimität»; Ernst Fraenkel frecuentaba sus seminarios; Walter Benjamin le escribió en diciembre de 1930 reconociendo deudas con «Die Diktatur»; Georg Lukács elogió su «Politische Romantik». El biógrafo Reinhard Mehring resume la situación diciendo que Schmitt fue algo así como el jurista de cabecera de la Teoría Crítica y de la Escuela de Fráncfort. Lo que atraía a aquellos juristas socialistas era su lectura material de la constitución, más porosa a las reivindicaciones sociales que el formalismo, y la posibilidad de traducir la oposición amigo-enemigo a la de trabajo y capital. Cuando en 1933 vieron para qué servía la teoría, Kirchheimer y Neumann volvieron a defender la legalidad formal y emigraron. Ese precedente es el argumento más fuerte contra la reapropiación contemporánea y también el que la explica: Ernst Bloch lo llamó una de las prostitutas del absolutismo nacionalsocialista, mientras Alexandre Kojève decía que en Alemania solo merecía la pena viajar a Plettenberg, y Jürgen Habermas ha reprochado a esa izquierda tapar el hueco de una teoría marxista de la democracia con la crítica fascista de la democracia.

El capítulo español es el más denso y el menos conocido dentro de España. Empieza antes del nazismo: en octubre de 1929 Schmitt dio en Madrid una conferencia sobre Donoso Cortés en el Centro de Intercambio Intelectual Germano-Hispano, y en febrero de 1930 la «Revista de Occidente» publicó su ensayo sobre la neutralización de la cultura. «La defensa de la Constitución» se tradujo en 1931, el mismo año que su edición alemana, y la «Teoría de la Constitución» en 1934, por Francisco Ayala, que la prologó con reservas explícitas sobre el concepto místico de pueblo que sostiene el edificio. Después de 1939 la relación se institucionaliza: Francisco Javier Conde, que llegaría a dirigir el Instituto de Estudios Políticos, tradujo «El Leviathan» (Madrid, 1941) y los «Estudios políticos» (1941); Schmitt viajó a España en 1943 y 1944 a dar conferencias sobre Francisco de Vitoria; el Instituto publicó «Tierra y Mar» en 1952 y «Ex Captivitate Salus» apareció en Santiago de Compostela en 1960. Su propia hija Anima tradujo «Diálogo de los nuevos espacios» (1962) y «Teoría del partisano» (1966) para el Instituto, cuya colección dirigía Jesús Fueyo Álvarez. El 21 de marzo de 1962, el Instituto, dirigido entonces por Manuel Fraga Iribarne, lo nombró miembro de honor: era la primera vez que concedía esa distinción desde su creación en 1939. El resultado bibliográfico es medible: según el recuento de Piet Tommissen hasta 1978, España encabezaba el mundo en traducciones de Schmitt, con 34 obras de 85 vertidas al castellano y 31 publicadas en España, frente a las 15 de Italia.

Sobre las tergiversaciones conviene ser preciso en tres puntos. El primero es cronológico: Schmitt no fue nacionalsocialista antes de 1933 y su plan de 1932 iba dirigido precisamente a mantener a los nazis fuera del poder, lo que no lo exculpa de nada pero desmonta la versión del ideólogo de toda la vida y hace más incómoda, no menos, la pregunta por qué lo llevó a firmar en mayo. Sobre esa pregunta la discusión académica sigue viva y no está resuelta: hay quien la explica por ambición y oportunismo sin afinidad ideológica, y quien sostiene que su jurisprudencia antiliberal y su antisemitismo lo predisponían, tesis que se reforzó cuando el «Glossarium» salió a la luz en 1991. El segundo punto es que su crítica del liberalismo no es la que se le atribuye desde fuera: Leo Strauss le objetó lo contrario de lo habitual, que seguía siendo demasiado liberal porque atacaba al liberalismo desde dentro de su propio horizonte. El tercero es que la apropiación nunca ha sido de un solo signo. En España lo leyeron y le escribieron conservadores como Luis Díez del Corral, Álvaro d'Ors, Rafael Calvo Serer o el propio Fraga, pero también Manuel García Pelayo, Antonio Truyol y Serra o Enrique Tierno Galván. Fuera de Europa, la recepción china creció desde finales de los noventa con Liu Xiaofeng y se intensificó a partir de 2012 con juristas como Jiang Shigong, en torno a la pregunta por el Estado fuerte. Citar a Schmitt no equivale a suscribirlo, y usar su vocabulario sin las fechas equivale a leer la mitad.

Fuentes de esta biografía · 7

  1. «La porción europea de la humanidad ha vivido hasta hace poco en una época cuyos conceptos jurídicos han estado íntegramente acuñados desde el Estado, y que lo presuponen como modelo de la unidad política. La época de la estatalidad toca ahora a su fin. No vale la pena desperdiciar más palabras en ello.»

    Carl Schmitt, prólogo de 1963 a «El concepto de lo político», edición de Alianza Editorial, traducción de Rafael Agapito. Es el marco desde el que él mismo relee el texto de 1932: el fin de la época del Estado como modelo de la unidad política. fuente · sostiene 3 pasajes de esta ficha

  2. «Some authors point to Schmitt’s strong ambition and his opportunistic character but deny ideological affinity [...] But a strong case has been made that Schmitt’s anti-liberal jurisprudence, as well as his fervent anti-semitism, disposed him to support the Nazi regime»

    Lars Vinx, «Carl Schmitt», The Stanford Encyclopedia of Philosophy, §1 «Biographical Sketch». Las dos explicaciones que siguen enfrentadas en la discusión académica. fuente · sostiene 4 pasajes de esta ficha

  3. «Schmitt joined the Nazi Party on 1 May 1933. [...] Within days, he rejoiced in the burning of Jewish authors' "un-German" and "anti-German" writings and called for a much more extensive purge, to include works by authors influenced by "Jewish" ideas.»

    «Carl Schmitt», Wikipedia en inglés, sección «Nazi Party membership». fuente

  4. «Höhepunkt der Schmittschen Parteipropaganda war die im Oktober 1936 unter seiner Leitung durchgeführte Tagung Das Judentum in der Rechtswissenschaft. [...] Hier bekannte er sich ausdrücklich zum nationalsozialistischen Antisemitismus und forderte, jüdische Autoren in der juristischen Literatur nicht mehr zu zitieren oder jedenfalls als Juden zu kennzeichnen.»

    «Carl Schmitt», Wikipedia en alemán, sección «Zeit des Nationalsozialismus», sobre el congreso de octubre de 1936 que dirigió. fuente · sostiene 7 pasajes de esta ficha

  5. «El término partisano es sinónimo de guerrillero, revolucionario, y surge tras la ocupación de España por parte de Napoleón entre 1808 y 1813.»

    «Carl Schmitt», Wikipedia en español, sección «Teoría del partisano». fuente

  6. «Sé muy bien que me dirijo —decía Schmitt— a miembros de una nación que desde hace siete años, desde 1936, ha mantenido su posición en la gran lucha del mundo y cuya gran historia está doblemente vinculada al tema de esta conferencia: por la hazaña militar, marítima, administrativa y cultural del descubrimiento y europeización de un Nuevo Mundo y por la hazaña simultánea en el terreno de la ciencia y del espíritu de la fundación de un nuevo derecho de gentes europeo»

    Carl Schmitt en una de sus conferencias españolas de los años cuarenta, citada por José Antonio López García, «La presencia de Carl Schmitt en España», Revista de Estudios Políticos (Nueva Época), núm. 91, enero-marzo de 1996, pág. 146, que la remite a «Cambio de estructura del Derecho internacional» (Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1943). fuente · sostiene 5 pasajes de esta ficha

  7. «Entre sus discípulos se contaron conservadores como Luis Díez del Corral, Álvaro d’Ors, Rafael Calvo Serer o Manuel Fraga, pero también progresistas como Manuel García Pelayo, Antonio Truyol y Serra o Enrique Tierno Galván.»

    Jorge Freire, «Schmitt en España», Letras Libres, 16 de mayo de 2017; reseña de Miguel Saralegui, «Carl Schmitt, pensador español», Trotta, Madrid, 2016. fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Lib. civil · polo Coacción civilTeología política · 1922

Jurista alemán, miembro del NSDAP (1933-1936), autor del decisionismo. Ataca al liberalismo desde dentro de la teoría jurídica: el Estado de derecho liberal pretende eliminar la decisión soberana mediante normas; pero la EXCEPCIÓN revela que detrás de toda norma hay alguien que decide cuándo la norma se aplica.

«Soberano es quien decide sobre el estado de excepción. La distinción específicamente política, a la que pueden reconducirse las acciones y los motivos políticos, es la distinción entre amigo y enemigo.»

Original: «Souverän ist, wer über den Ausnahmezustand entscheidet. Die spezifisch politische Unterscheidung ist die Unterscheidung von Freund und Feind.»

Sutileza / error común

Schmitt no es un monárquico tradicionalista ni un fascista mussoliniano. Es un DECISIONISTA: lo políticamente real no es la norma sino el momento en que alguien decide quién es amigo y quién enemigo. Eso lo hace incompatible no solo con el liberalismo, sino con el conservadurismo burkeano (que confía en la tradición) y con el totalitarismo ideológico estalinista. Es peligroso precisamente porque es lúcido: detecta el punto ciego del Estado de derecho. Eso explica su atractivo inquietante para una parte de la izquierda contemporánea (Mouffe, Agamben) tanto como para la derecha autoritaria.

Lib. expresión · polo Censura / penar opinionesEl concepto de lo político · 1932

Para Schmitt lo político se reduce a la distinción amigo/enemigo. Si el adversario es enemigo existencial, silenciarlo no es violación de un principio sino la propia esencia del poder soberano. El Estado liberal de Weimar, que pretende neutralidad, es para Schmitt una ilusión.

«La distinción política específica, a la cual pueden reducirse las acciones y motivos políticos, es la distinción entre amigo y enemigo.»

Original: «Die spezifisch politische Unterscheidung, auf welche sich die politischen Handlungen und Motive zurückführen lassen, ist die Unterscheidung von Freund und Feind.»

Sutileza / error común

Schmitt ingresó en el partido nazi en mayo de 1933 y justificó teóricamente la noche de los cuchillos largos. No es solo un teórico sospechoso: es el jurista que dio cobertura conceptual a la supresión legal del adversario. La criminalización de la opinión disidente no es para Schmitt un fallo del Estado, es el Estado funcionando.

Jurista y teórico político alemán. Lo político se define existencialmente por la distinción amigo/enemigo. La unidad política exige homogeneidad sustancial del pueblo (Volk). Soberano es quien decide sobre el estado de excepción.

«Toda democracia real descansa en el principio de que no solo los iguales son iguales, sino que los desiguales no serán tratados igualmente. La democracia requiere, pues, primero homogeneidad y, segundo, si surge la necesidad, eliminación o erradicación de la heterogeneidad.»

Original: «Every actual democracy rests on the principle that not only are equals equal but unequals will not be treated equally. Democracy requires, therefore, first homogeneity and second, if the need arises, elimination or eradication of heterogeneity.»

Sutileza / error común

La distinción amigo/enemigo es POLÍTICA, no étnica per se (puede aplicarse a clases, religiones, ideologías). Sin embargo, Schmitt se afilió al partido nazi en 1933, fue «jurista de la corona» del régimen, y su teoría de la unidad política como homogeneidad sustancial del Volk fue históricamente cargada por su nazismo activo. Hoy es referente intelectual del etnonacionalismo y del «iliberalismo» (Orbán, AfD, alt-right). El uso contemporáneo del schmittismo no es unívoco: hay schmittianos de izquierda (Mouffe, Agamben).

Internacional · polo SoberanistaEl concepto de lo político · 1932

Define lo político como la distinción amigo/enemigo, denuncia el universalismo liberal como máscara de imperialismo y propone un orden mundial de grandes espacios (Großräume) jerárquicos en lugar de un orden universal abstracto.

«La distinción específicamente política, a la que pueden reconducirse las acciones y los motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo.»

Original: «Die spezifisch politische Unterscheidung, auf welche sich die politischen Handlungen und Motive zurückführen lassen, ist die Unterscheidung von Freund und Feind.»

Sutileza / error común

Schmitt fue Kronjurist del régimen nazi entre 1933 y 1936 y eso pesa al leerlo. Pero su crítica del universalismo liberal ha sido recogida por figuras de izquierda (Chantal Mouffe, Giorgio Agamben) y por realistas de derecha. Su célebre paráfrasis «wer Menschheit sagt, will betrügen» («quien dice humanidad, quiere engañar», «Begriff des Politischen», §6, p. 55 de la edición de 1932) la atribuye él mismo a Proudhon, aunque la frase exacta nunca ha sido localizada en Proudhon: parece reformulación de un dicho atribuido. La tesis: invocar a la «humanidad» convierte al adversario en infrahumano (no enemigo legítimo, sino criminal/monstruo) y legitima guerras totales sin contención. La crítica es analítica más que normativa: aviso de cómo el lenguaje universalista puede esconder hegemonía concreta. NO leerlo es empobrecedor; leerlo sin su biografía es ingenuo.

Régimen · polo RupturistaTeología política · 1922

Decisionismo. La soberanía no se revela en la norma sino en quien suspende la norma. La política se constituye por la distinción amigo/enemigo, no por procedimientos liberales. La excepción revela quién manda de verdad.

«Soberano es quien decide sobre el estado de excepción.»

Original: «Souverän ist, wer über den Ausnahmezustand entscheidet.»

Sutileza / error común

Schmitt fue jurista del régimen nazi a partir de 1933 («Kronjurist»). Justificó la suspensión del Estado de Weimar y la noche de los cuchillos largos («Der Führer schützt das Recht», 1934). Eso pesa, y mucho. Pero su análisis es influyente a izquierda y derecha: lo citan Mouffe, Agamben, Žižek tanto como Alain de Benoist o la new right estadounidense. En España es referencia para entender tanto el «que se rompa o que se rompa» como las llamadas a procesos constituyentes.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Carl Schmitt también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

El concepto de lo político

Carl Schmitt · 1932 · Alianza Editorial

Sobre el parlamentarismo

Carl Schmitt · 1923 · Tecnos

El nomos de la tierra en el Derecho de Gentes del «Jus publicum europaeum»

Carl Schmitt · 1950 · Editorial Comares / Struhart

Teología política

Carl Schmitt · 1922 · Trotta

Y tú

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