Carl Schmitt nace el 11 de julio de 1888 en Plettenberg, un pueblo del Sauerland westfaliano, segundo de los cinco hijos de Johann Schmitt, administrador de una caja de enfermos, y de Louise Steinlein. La familia es católica y de clase media baja en una Prusia protestante: no es un detalle decorativo, porque el catolicismo minoritario y provinciano es el punto de vista desde el que mira toda su vida al Estado liberal del norte. Se educa interno en el convictorio católico de Attendorn y estudia en el instituto estatal de la localidad. Quería estudiar filología; un tío le insistió hasta que se matriculó en Derecho. Empezó en Berlín en el semestre de verano de 1907, donde por su propio relato posterior se sintió un joven oscuro de origen modesto frente a un ambiente que le repelía; pasó a Múnich en 1908 y desde el invierno de 1908-1909 a Estrasburgo, entonces alemana, donde se doctoró en 1910 con una tesis de derecho penal, «Über Schuld und Schuldarten», dirigida por Fritz van Calker.
La Primera Guerra Mundial lo coloca, casi por accidente, dentro del objeto que estudiará el resto de su vida. Se alista voluntario en febrero de 1915 en el regimiento de infantería bávaro de Múnich, pero lo declaran apto solo para servicio de guarnición y a finales de marzo lo destinan al Estado Mayor General suplente del I Cuerpo de Ejército bávaro, es decir, a la oficina que administraba el estado de sitio en la retaguardia. El futuro teórico de la excepción pasa la guerra tramitándola desde un despacho. En ese mismo Múnich frecuenta la bohemia de Schwabing: se hace amigo de Hugo Ball, uno de los fundadores del dadaísmo, y del editor Franz Blei, publica textos literarios que él mismo llamaría después «dadá avant la lettre» y escribe un estudio sobre el poeta Theodor Däubler. Se había habilitado en 1914 con «Der Wert des Staates und die Bedeutung des Einzelnen».
Su vida privada le costó cara. En 1916 se casó con Pawla Dorotić, que se presentaba como hija de la aristocracia croata y resultó ser una impostora; durante un tiempo firmó como Carl Schmitt-Dorotić. El Tribunal Territorial de Bonn anuló el matrimonio en 1924, pero la Iglesia no lo hizo, de modo que cuando en 1926 se casó con una antigua alumna suya, la serbia Duška Todorović, quedó excomulgado como católico hasta la muerte de ella en 1950. De ese segundo matrimonio nació su única hija, Anima (1931-1983), casada con el historiador del derecho español Alfonso Otero Varela, catedrático en Santiago de Compostela. La carrera académica fue rápida: Escuela Superior de Comercio de Múnich en 1920, Greifswald y Bonn en 1921, Escuela Superior de Comercio de Berlín en 1928, Colonia en 1933 y de nuevo Berlín entre 1933 y 1945. Conviene retener quién lo ayudó a subir: su primer puesto y la llamada a Berlín se los debía al economista judío Moritz Julius Bonn, dedicó la «Verfassungslehre» de 1928 a su amigo judío Fritz Eisler, caído en 1914, y hasta 1933 mantuvo trato cordial con Hans Kelsen, Hermann Heller y Erich Kaufmann.
En 1932 llega al punto más alto de su influencia política y lo hace todavía contra los nazis. Representó al Gobierno del Reich de Franz von Papen, junto a Carl Bilfinger y Erwin Jacobi, ante el Tribunal de Estado en el pleito del llamado golpe de Prusia, la destitución por decreto del Gobierno socialdemócrata de Otto Braun. Como asesor en la sombra del círculo de Kurt von Schleicher redactó papeles para gobernar con el artículo 48 e ignorar las mociones de censura meramente destructivas, un plan cuyo objetivo declarado era mantener a comunistas y nacionalsocialistas lejos del poder. Cuando Hindenburg descartó ese plan y Hitler llegó a la cancillería, Schmitt cambió de bando en semanas: ingresó en el NSDAP el 1 de mayo de 1933 con el número de afiliado 2.098.860. En Colonia se negó a firmar la resolución de sus colegas a favor de Kelsen cuando el régimen lo destituyó, pese a que Kelsen había impulsado su nombramiento allí. En 1935 calificó las leyes raciales de Núremberg de «constitución de la libertad» en la revista jurídica alemana de referencia, y en octubre de 1936 dirigió el congreso «El judaísmo en la ciencia jurídica», donde pidió que a los autores judíos se dejara de citarlos o se los marcara como judíos. Pocas semanas después, una campaña interna promovida desde las SS lo acusó de oportunista y converso de última hora: perdió sus cargos en el partido, aunque conservó el carné, el título de consejero de Estado prusiano y la cátedra de Berlín gracias a la protección de Göring y de Hans Frank.
El final de la guerra lo sorprende en Berlín. Las tropas soviéticas lo detienen el 30 de abril de 1945 y lo sueltan tras un interrogatorio breve; los estadounidenses lo arrestan el 26 de septiembre y lo internan en campos berlineses hasta el 10 de octubre de 1946. Medio año después vuelve a ser detenido y trasladado a Núremberg, donde permanece incomunicado del 29 de marzo al 13 de mayo de 1947 mientras el fiscal jefe adjunto Robert Kempner lo interroga como acusado potencial. Nunca llegó a ser acusado, y Kempner explicó después por qué: no encontró un delito que imputarle en sentido jurídico. En la celda escribió «Sabiduría de la celda», que integraría en «Ex Captivitate Salus» (1950). A finales de 1945 lo habían separado del servicio público sin derecho a pensión; se negó a someterse al proceso de desnazificación, con el argumento anotado en su diario en octubre de 1949 de que resistir colaborando le parecía un método nazi, y nunca volvió a ocupar una cátedra. Se retiró a Plettenberg, llamó a su casa «San Casciano» por el lugar del destierro de Maquiavelo y durante años publicó bajo seudónimo. Murió allí el 7 de abril de 1985, Domingo de Resurrección, casi con noventa y siete años, tras una esclerosis cerebral que en sus últimos tiempos le hacía creerse perseguido por ondas. Está enterrado en el cementerio católico de Plettenberg-Eiringhausen bajo la inscripción griega «kai nomon egno», «y conoció el nomos». En 1991 se publicó su «Glossarium», las anotaciones de 1947 a 1951, que no contienen una sola palabra de pesar por el Holocausto y sí entradas antisemitas: desde entonces el antisemitismo dejó de ser un capítulo lateral de su biografía para convertirse en el eje de la discusión sobre ella.