El modelo del intelectual ilustrado contra el «infame»: superstición, fanatismo, intolerancia eclesiástica. El criterio para conservar una costumbre no es su antigüedad sino su utilidad pública y su compatibilidad con la razón. La tradición no se respeta por serlo.
«El prejuicio es una opinión sin juicio.»
Original: «Le préjugé est une opinion sans jugement.»
Sutileza / error común
Voltaire NO era demócrata moderno: simpatizaba con el «déspota ilustrado» (Federico II, Catalina II) y desconfiaba del pueblo iletrado. Su ataque va contra la Iglesia y la superstición, no contra la jerarquía social. Tampoco era ateo: era deísta. Leerlo como progresista contemporáneo es proyectar valores del siglo XXI sobre el XVIII.