testpolitica / pensadores / james-madison

Referente del test

James Madison.

1751-1836

Diseña la arquitectura del constitucionalismo moderno. Separación de poderes, control de facciones, república extensa para diluir mayorías tiránicas. Es el modelo del régimen del 78 y de toda democracia liberal occidental.

La vida

Nació el 16 de marzo de 1751 en Port Conway, Virginia, y fue allí por casualidad: su abuelo materno, de apellido Conway, tenía una plantación en el lugar y su madre estaba de visita cuando dio a luz a su primer hijo. La genealogía familiar que el propio Madison autorizó en 1833 fecha el nacimiento el 5 de marzo de 1751 según el calendario juliano entonces vigente, y da el nombre de la madre como Nelly Conway, no Eleanor. Los Madison eran una de las viejas familias terratenientes del Piedmont virginiano: la riqueza estaba en las plantaciones y en los esclavos, y el patrimonio mueble era comparativamente pequeño. Ese detalle, aparentemente contable, resultó importante un siglo y medio después, cuando se rastrearon los intereses económicos de los constituyentes.

Preparó el ingreso en la universidad en su propia casa, con el clérigo de la parroquia, Thomas Martin, que era de Nueva Jersey y probablemente influyó en que lo enviaran a Princeton en 1769, a los dieciocho años, en vez de al College of William and Mary de Virginia. Comprimió en un curso los estudios de los dos últimos años y se quedó un año más para aprender hebreo, un dato que, junto a su afición por la teología, ha hecho pensar a varios biógrafos que se preparaba para el ministerio. Al volver a casa dio clase a sus hermanos pequeños. No ejerció ninguna profesión: vivió de la plantación, de los sueldos de los cargos que ocupó y de la generosidad de su padre, y no se casó hasta 1794, de modo que dispuso de casi veinte años de vida adulta enteramente dedicados a leer y a la política. Su salud era mala y él contaba con morir joven. En una carta de noviembre de 1772 escribe que sus sensaciones de los últimos meses le han avisado de que no espere una vida larga ni sana, y que por eso tiene poco ánimo para emprender nada difícil de adquirir e inútil de poseer. Vivió ochenta y cinco años.

Su primer cargo llegó en 1774, en el comité de seguridad del condado, con veintitrés años. Dieciocho meses después fue elegido delegado en la Convención de Virginia de 1776, que él llamó su entrada en la vida pública, y allí hizo su primera intervención de peso. El borrador de la Declaración de Derechos garantizaba a todos los hombres la más plena tolerancia en el ejercicio de la religión. Madison propuso sustituir tolerancia por derecho, con el argumento de que tolerar implica tener jurisdicción sobre lo tolerado, y de que quien puede tolerar puede dejar de hacerlo. El texto aprobado recogió esa corrección. Es una distinción que hoy suena obvia y que en 1776 no lo era, y explica por qué su nombre aparece con tanta frecuencia en el debate sobre relaciones entre iglesias y Estado, un terreno distinto de aquel por el que se le suele citar.

Entre 1784 y 1785 volvió sobre lo mismo en la asamblea de Virginia, contra un proyecto de ley que destinaba una contribución al sostenimiento de maestros de la religión cristiana. Redactó contra él una memoria en quince puntos que circuló sin firma, y que sigue siendo su texto más leído fuera del Federalista. De ahí pasó a la convención comercial de Annapolis de 1786, que fracasó como reunión y sirvió como palanca para convocar la de Filadelfia. En Filadelfia, en 1787, llegó con un memorándum previo que sus colegas de Virginia convirtieron en el plan que se puso encima de la mesa el primer día y del que salió la Constitución. La convención sesionó a puerta cerrada y Madison, que asistió a todas las sesiones, tomó notas taquigráficas que después pasó a limpio. Nunca las publicó en vida. Su testamento se las dejó a su mujer con el encargo expreso de publicarlas, ella no pudo costear la edición y las vendió al Gobierno: el Congreso las compró por treinta mil dólares mediante una ley aprobada el 3 de marzo de 1837, y aparecieron en 1840 editadas por Henry D. Gilpin. Casi todo lo que se sabe de lo que se discutió en aquella sala se sabe porque él lo anotó y decidió cuándo se leería.

En el primer Congreso presentó las doce enmiendas declarativas de derechos que satisfacían las objeciones de los estados; diez fueron ratificadas. En el invierno de 1790 y 1791 encabezó la oposición al banco nacional de Hamilton sosteniendo que constituir un banco no figuraba entre los poderes conferidos al Congreso, perdió la votación y perdió también el dictamen ante Washington, y esa derrota marca su paso a la oposición y el nacimiento del primer sistema de partidos. En 1794 se casó con Dolley Payne Todd, viuda de veintiséis años criada entre cuáqueros; él tenía cuarenta y tres y ella le sobrevivió trece años. En 1798 redactó las resoluciones con las que Virginia protestó contra las leyes de extranjería y sedición. Fue secretario de Estado con Jefferson y presidente entre 1809 y 1817. Su guerra con Inglaterra, que él mismo había considerado durante años imprudente e inútil, se declaró el 18 de junio de 1812; el 24 de agosto de 1814 los británicos llegaron a Bladensburg mientras en la Casa Blanca se ponía la mesa para la comida de las tres, y esa noche ardieron los edificios públicos. Se retiró veinte años a Montpelier, se ocupó de la Universidad de Virginia, mantuvo más de cien esclavos y murió allí el 28 de junio de 1836, sin poder tragar el desayuno, contestando a su sobrina que no le pasaba nada más que un cambio de opinión.

La obra

El Federalista son ochenta y cinco artículos de prensa publicados en Nueva York entre octubre de 1787 y agosto de 1788 y firmados por Publius, escritos por Hamilton, John Jay y Madison para ganar la ratificación en el estado más dudoso. La atribución habitual le da a Madison el número 10, el 14, los 18 a 20 en colaboración con Hamilton, la serie del 37 al 58 y los números 62 y 63. El número 10 discute contra una ortodoxia que entonces era casi unánime, la de que el gobierno republicano solo funciona en territorios pequeños y homogéneos, y lo hace invirtiendo el argumento: como la facción nace de la libertad, suprimirla curaría la enfermedad matando al enfermo, y como el reparto desigual de la propiedad es su fuente más duradera, el remedio no está en homogeneizar sino en ampliar. Extender la esfera, escribe, mete dentro más variedad de partidos e intereses y hace menos probable que una mayoría del conjunto comparta un motivo común para invadir los derechos de los demás.

Los números 39, 47 y 51 son la parte de arquitectura. El 39 define el resultado como una composición: ni una constitución nacional ni una federal, sino federal en su fundamento, en parte federal y en parte nacional en el origen de sus poderes, nacional en la operación de esos poderes y federal en su extensión. El 47 responde a la acusación antifederalista de que el proyecto mezclaba los poderes, y para ello relee a Montesquieu, del que dice que había tomado la constitución inglesa como el espejo de la libertad política: la separación no exige que los departamentos no se toquen, sino que ninguno controle por entero a otro. El 51 saca de ahí la doble seguridad del sistema compuesto, donde el poder cedido por el pueblo se divide primero entre dos gobiernos y luego se subdivide dentro de cada uno.

La serie que da nombre a la posición que este test asocia a su nombre es otra. El número 49 responde a una propuesta de Jefferson, que quería convocar una convención popular cada vez que dos de los tres poderes entendieran que un tercero había invadido sus competencias. Madison concede la lógica republicana del argumento y la rechaza por sus consecuencias: apelar con frecuencia al pueblo implica reconocer un defecto, y privaría al gobierno de la veneración que el tiempo confiere a todas las cosas, sin la cual ni el más sabio ni el más libre de los gobiernos tendría estabilidad. El 62 desarrolla el mismo temor por el lado de la ley ordinaria, con una definición de inseguridad jurídica que no ha envejecido: de poco sirve que las leyes las hagan los elegidos por uno si son tan voluminosas que no se pueden leer o cambian tanto que nadie que sepa lo que dice la ley hoy puede adivinar lo que dirá mañana. El 63 defiende el Senado como cuerpo capaz de suspender el golpe que el pueblo medita contra sí mismo hasta que la razón recupere autoridad.

Junto a eso hay dos textos que la etiqueta de arquitecto constitucional deja fuera y que conviene leer. Uno es el número 54, donde defiende la cláusula de los tres quintos poniendo el argumento en boca de un hermano del sur y concluyendo que la Constitución acierta al ver a los esclavos en su carácter mixto de personas y de propiedad. El otro es el número 40, escrito para justificar que la convención se hubiera saltado su mandato, que era el propósito único y expreso de revisar los artículos de la Confederación: en todos los grandes cambios de gobiernos establecidos, escribe, las formas deben ceder ante la sustancia. Es el mismo autor, el mismo año y el mismo periódico que el número 49. Fuera del Federalista quedan la memoria de 1785 contra la contribución religiosa, las resoluciones de Virginia de 1798, el informe de 1800 que las desarrolla y un ensayo sobre la nulificación fechado en 1835 y 1836, el último año de su vida.

Cómo se le ha leído

La tergiversación más antigua y la más persistente empezó en vida suya y con un texto suyo. Las resoluciones de Virginia de 1798 declaran que los estados, partes del pacto, tienen el derecho y el deber de interponerse cuando el gobierno federal ejerce poderes no concedidos. Treinta años después, los nulificadores y los secesionistas las adoptaron como su credo fundacional, y Madison dedicó los últimos seis años de su vida a negar el parentesco por escrito, sosteniendo que la interposición correspondía a los estados en conjunto y no a uno solo, llamando a la nulificación y a la secesión herejías gemelas que debían enterrarse en la misma fosa y afirmando que sin supremacía de la Constitución federal el sistema sería como una vaina en manos de un soldado sin espada dentro. Su biógrafo del siglo XIX, que reproduce esa defensa entera y la considera técnicamente impecable, añade la objeción que sigue en pie: la interpretación que dio treinta años después se opone al entendimiento universal que sus contemporáneos tuvieron del texto cuando se escribió. Quien lo cite hoy en cualquier discusión sobre competencias territoriales está usando un documento que su autor pasó su vejez acotando.

La segunda gran relectura llegó en 1913, con la interpretación económica de la Constitución de Charles Beard, que declara basar su investigación entera en la ciencia política de Madison y sostiene que el número 10 formuló, antes que Lassalle y que Jhering, la idea de que el derecho no crece sino que se hace a la medida de intereses determinables. Beard convirtió al redactor del plan de Virginia en un materialista avant la lettre y, de paso, comprobó que Madison no figuraba entre los tenedores de deuda pública, lo que le permitió tomar una posición desinteresada frente al sistema financiero de Hamilton. De ahí arranca la doble vida del personaje: el mismo número 10 se lee como carta fundacional del pluralismo de grupos de interés, como prueba de que la Constitución nació para proteger la propiedad, y como argumento a favor de los contrapesos contramayoritarios. Las tres lecturas se apoyan en párrafos reales.

Hoy se le reivindica desde posiciones incompatibles. Quien defiende tribunales constitucionales y límites materiales a lo que puede decidir una mayoría parlamentaria lo cita como fundador; quien defiende la descentralización territorial cita las resoluciones del 98; quien critica el bloqueo institucional de las democracias contemporáneas cita su diseño como origen del problema, no como solución. Dos cautelas valen para todas esas lecturas. La primera es que no era un demócrata en el sentido corriente del término: distingue expresamente entre democracia y república, y su república existe para filtrar la voluntad popular, no para ejecutarla. La segunda es que tampoco era un continuista puro, y esta es la que se pasa por alto con más frecuencia: el hombre que escribió contra las apelaciones frecuentes al poder constituyente había participado el año anterior en una convención que excedió su mandato, sustituyó el orden legal vigente y justificó por escrito haberlo hecho. Su doctrina no dice que un régimen no se cambie nunca; dice que cambiarlo es una operación excepcional, con un coste que se paga en estabilidad, y que confundir la excepción con el procedimiento ordinario destruye lo que se pretendía reparar.

Fuentes de esta biografía · 7

  1. «Upon the subject of slavery he thought much and wrote much and always earnestly and humanely. How to get rid of it was a problem which he never solved to his own satisfaction. [...] it never occurred to him that the way to abolish slavery was--to abolish it. How kind he was as a master, Paul Jennings bears witness. "I never," he says, "saw him in a passion, and never knew him to strike a slave, though he had over a hundred; neither would he allow an overseer to do it."»

    Sydney Howard Gay, James Madison, Houghton Mifflin, Boston, 1884, cap. XXI, sobre los años de retiro en Montpelier, citando a Paul Jennings. fuente · sostiene 5 pasajes de esta ficha

  2. «Because it is proper to take alarm at the first experiment on our liberties. We hold this prudent jealousy to be the first duty of Citizens, and one of the noblest characteristics of the late Revolution. The free men of America did not wait till usurped power had strengthened itself by exercise, and entangled the question in precedents. They saw all the consequences in the principle, and they avoided the consequences by denying the principle. [...] the same authority which can force a citizen to contribute three pence only of his property for the support of any one establishment, may force him to conform to any other establishment in all cases whatsoever?»

    James Madison, Memorial and Remonstrance against Religious Assessments, 20 de junio de 1785, puntos 3 y 4. The Founders' Constitution, vol. 5, Amendment I (Religion), doc. 43, University of Chicago Press. FUENTE PRIMARIA. fuente

  3. «Liberty is to faction what air is to fire, an aliment without which it instantly expires. But it could not be less folly to abolish liberty, which is essential to political life, because it nourishes faction, than it would be to wish the annihilation of air, which is essential to animal life, because it imparts to fire its destructive agency. [...] Extend the sphere, and you take in a greater variety of parties and interests; you make it less probable that a majority of the whole will have a common motive to invade the rights of other citizens; or if such a common motive exists, it will be more difficult for all who feel it to discover their own strength, and to act in unison with each other.»

    James Madison, The Federalist No. 10, Daily Advertiser, 22 de noviembre de 1787. Ed. Project Gutenberg del texto completo de The Federalist Papers. FUENTE PRIMARIA. fuente · sostiene 6 pasajes de esta ficha

  4. «Repeated violations of these parchment barriers have been committed by overbearing majorities in every State. In Virginia I have seen the bill of rights violated in every instance where it has been opposed to a popular current. [...] Wherever there is an interest and power to do wrong, wrong will generally be done, and not less readily by a powerful & interested party than by a powerful and interested prince.»

    James Madison, carta a Thomas Jefferson, 17 de octubre de 1788, sobre la utilidad limitada de una declaración de derechos. The Founders' Constitution, vol. 1, cap. 14, doc. 47, University of Chicago Press. FUENTE PRIMARIA. fuente

  5. «That this Assembly doth explicitly and peremptorily declare, that it views the powers of the federal government, as resulting from the compact, to which the states are parties [...] and that in case of a deliberate, palpable, and dangerous exercise of other powers, not granted by the said compact, the states who are parties thereto, have the right, and are in duty bound, to interpose for arresting the progress of the evil, and for maintaining within their respective limits, the authorities, rights and liberties appertaining to them.»

    Virginia Resolution against the Alien and Sedition Acts, redactada por James Madison y aprobada por la Asamblea General de Virginia el 24 de diciembre de 1798. The Avalon Project, Yale Law School. FUENTE PRIMARIA. fuente

  6. «In fact, the inquiry which follows is based upon the political science of James Madison, the father of the Constitution and later President of the Union he had done so much to create. [...] long before Lassalle had thought it through, our own Madison had formulated it, after the most wide-reaching researches in history and politics.»

    Charles A. Beard, An Economic Interpretation of the Constitution of the United States, Macmillan, Nueva York, 1913, cap. I. fuente

  7. «While waiting, at just about 3, as Sukey, the house-servant, was lolling out of a chamber window, James Smith, a free colored man who had accompanied Mr. Madison to Bladensburg, gallopped up to the house, waving his hat, and cried out, "Clear out, clear out! General Armstrong has ordered a retreat!" All then was confusion. [...] I walked on to a Methodist minister's, and in the evening, while he was at prayer, I heard a tremendous explosion, and, rushing out, saw that the public buildings, navy yard, ropewalks, &c., were on fire.»

    Paul Jennings, A Colored Man's Reminiscences of James Madison, George C. Beadle, Brooklyn, 1865, pp. 8-11, sobre el 24 de agosto de 1814. FUENTE PRIMARIA. fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Diseña la arquitectura del constitucionalismo moderno. Separación de poderes, control de facciones, república extensa para diluir mayorías tiránicas. Es el modelo del régimen del 78 y de toda democracia liberal occidental.

«Por facción entiendo cierto número de ciudadanos, estén en mayoría o en minoría, que actúan movidos por el impulso de una pasión común o de un interés adverso a los derechos de los demás ciudadanos. La ambición debe contrarrestar a la ambición. El interés del hombre debe ligarse a los derechos constitucionales del cargo.»

Original: «Ambition must be made to counteract ambition. The interest of the man must be connected with the constitutional rights of the place.»

Sutileza / error común

Madison no es demócrata radical, es REPUBLICANO CONSTITUCIONAL. Teme la «tiranía de la mayoría» y para él la Constitución existe precisamente para limitar lo que esa mayoría puede hacer. Es la arquitectura del régimen del 78: separación de poderes, Tribunal Constitucional como guardián de la Constitución contra mayorías circunstanciales, derechos fundamentales como límite a cualquier ley.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que James Madison también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

En el polo opuesto

En la misma tradición

Sección 04

Por dónde
empezar.

El Federalista

James Madison y otros · 1787 · FCE

Y tú

¿Estás más cerca de James Madison de lo que crees?

Nueve ejes, cincuenta y cuatro preguntas, diecisiete partidos. Sin registro y sin servidor: tus respuestas no salen del navegador.

Hacer el test