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Referente del test

Charles Taylor.

1931-

Filósofo canadiense liberal-comunitarista. La identidad personal se forma dialógicamente: necesitamos el reconocimiento del otro (y de los marcos culturales) para constituirnos. El no-reconocimiento o el reconocimiento erróneo no es solo descortesía: es daño real.

La vida

Charles Margrave Taylor nació en Montreal el 5 de noviembre de 1931, en una casa donde el problema que estudiaría durante setenta años ya estaba servido en la mesa. Su madre, Simone Marguerite Beaubien, era francófona y católica, y trabajaba de modista. Su padre, Walter Margrave Taylor, era anglófono y protestante, industrial del acero llegado de Toronto. Lo criaron en las dos lenguas a la vez. Estudió en Selwyn House School entre 1939 y 1946, en Trinity College School entre 1946 y 1949, y se licenció en Historia por la Universidad McGill en 1952.

Ese mismo año se fue a Oxford con una beca Rhodes. En Balliol College se licenció en 1955 en Filosofía, Política y Economía con matrícula de honor, y en 1961 se doctoró con una tesis titulada «Explanation in Social Science» bajo la dirección de Isaiah Berlin. Oxford le dio dos cosas que no se suelen contar juntas. Una fue el desencanto con la filosofía analítica dominante, que lo empujó hacia la hermenéutica y la fenomenología alemanas y francesas. La otra fue la militancia: en 1956 impulsó una de las primeras campañas británicas contra el arma termonuclear y fue el primer presidente de la Oxford Campaign for Nuclear Disarmament, y en 1957 fundó, junto a Raphael Samuel, Gabriel Pearson y Stuart Hall, la revista Universities and Left Review, que a finales de 1959 se fusionó con The New Reasoner para dar origen a New Left Review. Antes de ser el filósofo del reconocimiento, Taylor fue uno de los cuatro fundadores de la primera nueva izquierda británica, la que salió del sobresalto de 1956 (Suez y la invasión soviética de Hungría). Su primer artículo publicado, en el número uno de aquella revista, se titulaba «Can political philosophy be neutral?» y respondía que no.

De vuelta en Canadá se presentó cuatro veces a la Cámara de los Comunes por el Nuevo Partido Democrático, la formación socialdemócrata. En la circunscripción de Mount Royal quedó tercero en 1962, segundo en 1963 y perdió en 1965 frente a un recién llegado llamado Pierre Trudeau, en una campaña que tuvo eco nacional. Lo intentó por última vez en 1968, en Dollard, y volvió a quedar segundo. Fue vicepresidente federal del partido y presidente de su sección quebequesa. Nunca llegó a ser diputado. Es un dato que conviene retener al leerlo: la filosofía política que escribió después la escribió alguien que había perdido cuatro elecciones reales, no alguien que solo hubiera leído sobre ellas.

Enseñó casi toda su carrera en McGill, como profesor de Ciencia Política y Filosofía. Entre 1976 y 1981 ocupó en Oxford la cátedra Chichele de Teoría Social y Política, sucediendo a John Plamenatz, con adscripción a All Souls College. Después fue profesor de Derecho y Filosofía en la Northwestern University entre 2001 y 2007, y pasó por Berkeley, Fráncfort, Harvard y la Universidad Hebrea de Jerusalén. Es católico practicante, y no es un dato de color: explica buena parte de su obra tardía. En 1991 fue nombrado miembro del Conseil de la langue française de Quebec, desde donde criticó la normativa provincial sobre rótulos comerciales. En 1995 recibió el nombramiento de Compañero de la Orden de Canadá y en 2000 el de Gran Oficial de la Orden Nacional de Quebec.

El 8 de febrero de 2007, el primer ministro quebequés Jean Charest creó una comisión de consulta sobre las prácticas de acomodo ligadas a las diferencias culturales y la puso en manos de Taylor y del historiador y sociólogo Gérard Bouchard. Recorrieron la provincia tomando testimonio durante un año, presentaron el informe el 22 de mayo de 2008 y disolvieron la comisión el 18 de junio. Fue su salto más expuesto de la teoría a la administración, y también el que más caro le saldría. Los reconocimientos llegaron después en cascada: Premio Hegel (1997), Templeton (2007, dotado con 1,5 millones de dólares), Kioto (2008), Kluge (2015, compartido con Jürgen Habermas), el primer Premio Berggruen (2016, un millón de dólares) y el Premio Ratzinger (2019). Sigue vivo. Es profesor emérito de McGill, cumplió noventa y cuatro años en noviembre de 2025, y en 2026 su nombre figuraba en la lista de apoyos publicada por una de las campañas por el liderazgo del NDP.

La obra

El primer libro sale del doctorado. «The Explanation of Behaviour» (1964) es una demolición sistemática del conductismo de B. F. Skinner, entonces hegemónico en psicología. El blanco real no era Skinner sino algo más ancho, lo que Taylor llamaría después naturalismo: «the ambition to model the study of man on the natural sciences», la ambición de calcar el estudio del hombre de las ciencias naturales. Volvió a la carga en 1971 con el ensayo «Interpretation and the Sciences of Man», esta vez contra la revolución conductista de la ciencia política estadounidense (Easton, Dahl, Almond, Verba). Frente a ese programa propuso otro: una hermenéutica de la acción humana, aprendida en Dilthey, Heidegger, Merleau-Ponty y Gadamer, según la cual comprender a alguien es descifrar significados sobre un trasfondo tácito, no medir conductas.

«Hegel» (1975) y «Hegel and Modern Society» (1979) devolvieron a Hegel a la discusión anglosajona como interlocutor legible y no como curiosidad continental, y son la razón por la que su teoría posterior de la identidad tiene la forma que tiene. Los dos volúmenes de «Philosophical Papers» (1985), «Human Agency and Language» y «Philosophy and the Human Sciences», recogen los ensayos donde ese aparato se aplica a la agencia, el lenguaje y la crítica del atomismo.

«Sources of the Self: The Making of Modern Identity» (1989) es su libro mayor y no es un tratado sobre el yo, sino una genealogía: de dónde salió la idea moderna de un yo interior con profundidad propia, y qué fuentes morales la sostienen todavía. En 1991 dictó las Massey Lectures, publicadas como «The Malaise of Modernity» y reeditadas en Estados Unidos como «The Ethics of Authenticity» (1992), donde defiende que la autenticidad es un ideal moral serio degradado en autorrealización narcisista, y reprocha a los teóricos políticos, de Hobbes y Locke a Rawls y Dworkin, haber descuidado el modo en que los individuos surgen dentro de sociedades. En 1992, «The Politics of Recognition» aparece en el volumen editado por Amy Gutmann para Princeton; según la propia descripción editorial, la pregunta es si las instituciones de la democracia liberal dejan sitio, o deben dejarlo, al reconocimiento del valor de tradiciones culturales distintivas. En 1993 «Reconciling the Solitudes» reúne sus escritos canadienses de 1965 a 1992, incluida su comparecencia ante la comisión Bélanger-Campeau, con la tesis de la «diversidad profunda»: reconocer la singularidad de Quebec dentro de un sistema federal reformado, no fuera de él.

La última etapa es religiosa y lingüística. «A Secular Age» (2007) discute la tesis clásica de la secularización (Weber, Steve Bruce) partiendo de un hecho: la modernidad no hizo desaparecer la religión, la diversificó y en muchos sitios la hizo crecer. Lo que cambió no fue la cantidad de creyentes sino las condiciones de la creencia, que pasó de ser el suelo por defecto a ser una opción entre otras. Alrededor de ese libro orbitan «Varieties of Religion Today» (2002), «Modern Social Imaginaries» (2004) y «Laïcité et liberté de conscience» (2010) con Jocelyn Maclure. Después vinieron «Retrieving Realism» (2015) con Hubert Dreyfus, «The Language Animal» (2016), «Reconstructing Democracy» (2020) con Patrizia Nanz y Madeleine Beaubien Taylor, y «Cosmic Connections» (2024), publicado a los noventa y dos años. Él mismo se ha descrito como un «monomaniaco» con una sola aspiración de fondo: construir una antropología filosófica convincente. Todo lo anterior es esa aspiración vista desde ángulos distintos.

Cómo se le ha leído

Las objeciones vinieron encuadernadas con el original. La edición ampliada de 1994 del volumen de Gutmann añadió el ensayo de Jürgen Habermas sobre el reconocimiento en el Estado constitucional democrático y el comentario de Kwame Anthony Appiah sobre la tensión entre identidades personales y colectivas y «the dangerous tendency of multicultural politics to gloss over such tensions». Will Kymlicka reconstruyó el argumento sobre bases instrumentales en 1995: las culturas importan porque dan al individuo un contexto de elección, no porque sean bienes colectivos intrínsecamente valiosos, que es la premisa holista de Taylor. Nancy Fraser partió el campo en dos, política del reconocimiento (cambio cultural y simbólico) frente a política de la redistribución (reestructuración económica), y abrió el debate sobre si la primera desplazó a la segunda. La objeción más dura llegó desde el pensamiento indígena: Glen Coulthard sostiene, apuntando expresamente a la teoría de Taylor, que la política del reconocimiento en su forma contemporánea reproduce las configuraciones de poder colonial que las demandas indígenas pretendían superar. Himani Bannerji publicó en 2000 una crítica en línea parecida.

El caso quebequés es el ejemplo mejor documentado de cómo se tergiversa a un autor con su propio texto. El informe de 2008 recomendó prohibir los signos religiosos solo a los agentes del Estado con poder coercitivo (jueces, fiscales, policías, funcionarios de prisiones y presidencia y vicepresidencia de la Asamblea Nacional) y autorizarlos expresamente a docentes, funcionarios y personal sanitario. Los partidos que querían prohibiciones mucho más amplias invocaron durante años la recomendación Bouchard-Taylor para extenderla y pedir lo contrario de lo que decía. El 14 de febrero de 2017, semanas después del atentado contra la mezquita de la ciudad de Quebec, Taylor publicó una carta abierta en La Presse retirando su apoyo a esa recomendación: la gente, dijo, la había entendido mal como una cuestión de autoridad y quería extenderla a maestros y hasta a personal de guardería, alimentando el miedo y ahondando la división. Su copresidente Bouchard no lo siguió y siguió pidiendo un marco regulador. El líder del Parti Québécois, Jean-François Lisée, lo acusó de ceder ante los extremistas; el primer ministro liberal Philippe Couillard reclamó el giro como respaldo a su propia posición. En 2019 Quebec aprobó una ley de laicidad del Estado que iba mucho más allá del informe, y ambos copresidentes objetaron en público. El mismo párrafo sirvió a los dos bandos y acabó repudiado por su autor.

Quedan dos etiquetas que se le pegan y que sus propios textos desmienten. La primera es la de defensor del modelo canadiense de multiculturalismo: el informe que firmó sostiene que «the Canadian multiculturalism model does not appear to be well adapted to conditions in Québec» y propone en su lugar el interculturalismo, con el francés como lengua pública común y un deber explícito de integración. La segunda es «nacionalista quebequés»: se presentó cuatro veces por un partido federal y sus escritos canadienses defienden la singularidad de Quebec dentro de un federalismo reformado, no en su lugar. Hay además una asimetría curiosa en su público. Quien lo lee por «A Secular Age» suele llegar desde el catolicismo y la crítica conservadora de la modernidad (Templeton en 2007, Ratzinger en 2019) y rara vez abre el ensayo del reconocimiento; quien lo lee por el ensayo del reconocimiento suele llegar desde la izquierda identitaria y rara vez abre el libro sobre la creencia. Son la misma antropología filosófica mirada por dos ventanas, y casi nadie las mira las dos.

Fuentes de esta biografía · 5

  1. «judges, Crown prosecutors, police officers, prison guards and the president and vice-president of the National Assembly of Québec be prohibited from doing so; • teachers, public servants, health professionals and all other government employees be authorized to do so;»

    Gérard Bouchard y Charles Taylor, Building the Future: A Time for Reconciliation, Quebec, 2008, recomendación G2 sobre el uso de signos religiosos por empleados públicos, p. 271. Fuente primaria. fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  2. «In an open letter published today in the Montreal daily La Presse, Charles Taylor writes that he no longer backs one of the central recommendations of the commission that he presided over with sociologist Gérard Bouchard.»

    Jonathan Montpetit, «Religious garb OK for cops, judges, says Bouchard-Taylor report's co-author», CBC News, 14 de febrero de 2017. Incluye declaraciones directas de Taylor a la CBC. fuente

  3. «Focusing on Taylor's theory of the politics of recognition, Glen Coulthard has argued that "instead of ushering in an era of peaceful coexistence grounded on the Hegelian idea of reciprocity, the politics of recognition in its contemporary form promises to reproduce the very configurations of colonial power that indigenous peoples' demands for recognition have historically sought to transcend"»

    Sarah Song, «Multiculturalism», Stanford Encyclopedia of Philosophy (revisión sustantiva del 14 de octubre de 2024), apartado sobre las críticas poscoloniales, citando Coulthard 2007, pp. 438-439. fuente

  4. «It is now joined by Jürgen Habermas's extensive essay on the issues of recognition and the democratic constitutional state and by K. Anthony Appiah's commentary on the tensions between personal and collective identities, such as those shaped by religion, gender, ethnicity, race, and sexuality, and on the dangerous tendency of multicultural politics to gloss over such tensions.»

    Descripción editorial de Multiculturalism: Examining the Politics of Recognition, ed. Amy Gutmann, Princeton University Press, 1994 (edición ampliada del volumen de 1992). fuente

  5. «He analyses the singularity of Quebec within the larger Canadian mosaic, providing a reasoned defence for the recognition of Quebec's distinctiveness within a reformed federal system.»

    Descripción editorial de Reconciling the Solitudes: Essays on Canadian Federalism and Nationalism, de Charles Taylor, ed. Guy Laforest, McGill-Queen's University Press, 1993. fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Identitarismo · polo Identitarismo de minorías (woke)El multiculturalismo y «la política del reconocimiento» · 1992

Filósofo canadiense liberal-comunitarista. La identidad personal se forma dialógicamente: necesitamos el reconocimiento del otro (y de los marcos culturales) para constituirnos. El no-reconocimiento o el reconocimiento erróneo no es solo descortesía: es daño real.

«La identidad está parcialmente conformada por el reconocimiento o su ausencia, a menudo por el RECONOCIMIENTO ERRÓNEO de los otros. La demanda de reconocimiento cobra urgencia por los supuestos vínculos entre reconocimiento e identidad.»

Original: «Identity is partly shaped by recognition or its absence, often by the misrecognition of others.»

Sutileza / error común

Taylor es liberal anclado en la tradición canadiense (Quebec, multiculturalismo institucional). NO es «woke escolar» ni teórico militante de la cancelación. Su defensa del reconocimiento de identidades culturales colectivas es comunitarista, hegeliana, no posmoderna. Cuando las redes lo reducen a bandera del wokismo americano están proyectando un debate político ajeno sobre un filósofo canadiense liberal.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Charles Taylor también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

El multiculturalismo y «la política del reconocimiento»

Charles Taylor · 1992 · FCE

Y tú

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