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Referente del test

Iris Marion Young.

1949-2006

Filósofa política feminista estadounidense. El universalismo liberal (Rawls, Dworkin) trata la imparcialidad como ideal alcanzable, pero en la práctica universaliza la perspectiva del grupo dominante (varón blanco europeo). La justicia exige una «política de la diferencia» que reconozca a los grupos oprimidos como tales.

La vida

Iris Marion Young nació el 2 de enero de 1949 en Nueva York y se crio en la ciudad. Llegó a la filosofía por dos vías que no tenían nada que ver entre sí: el desencanto con el tipo de erudición que exigía la carrera de filología inglesa, que había sido su primera elección, y la afición al debate que se le quedó de los grupos juveniles de la iglesia presbiteriana en los años del instituto. Se licenció con honores en 1970 en Queens College, del sistema universitario público de la ciudad, en unos años en que le influyó el existencialismo. Ese origen importa para leerla: no viene de la tradición analítica de Harvard o Princeton en la que se escribió la teoría de la justicia contra la que discutiría después.

Hizo el máster y el doctorado en filosofía en la Universidad Estatal de Pensilvania, que terminó en 1974 con una tesis sobre la filosofía del segundo Wittgenstein. Es un dato que conviene retener porque no reaparece: Es un dato que conviene retener porque no reaparece: prácticamente nada de su obra posterior se deja explicar por esa tesis. Su vida adulta transcurrió con David Alexander, con quien estuvo casada treinta y cuatro años y que aparece en los agradecimientos de sus ensayos como lector de borradores; tuvieron una hija, Morgen Alexander-Young.

Su carrera académica no siguió la línea recta de un departamento de filosofía. Enseñó filosofía en el Worcester Polytechnic Institute y en la Universidad de Miami (Ohio) antes de pasar nueve años impartiendo teoría política en la Graduate School of Public and International Affairs de la Universidad de Pittsburgh, que es una escuela de políticas públicas, no una facultad de filosofía. Ese detalle institucional explica buena parte de lo que escribió en esos años: piezas sobre embarazo y legislación de drogas, vivienda, protección social, escritas con el vocabulario de quien tiene que decir qué debería hacer una administración. Solo en 2000 se incorporó al departamento de Ciencia Política de la Universidad de Chicago, donde también estuvo en los consejos del Center for Gender Studies, del programa de Derechos Humanos y del Center for Comparative Constitutionalism. Fue profesora visitante en Fráncfort en el verano de 1995 e investigadora invitada en el Institute for Advanced Study y el Center for Human Values de Princeton, el Instituto de Ciencias Humanas de Viena, la Universidad Nacional Australiana, Nueva Zelanda y el Human Sciences Research Council de Sudáfrica.

Se definía como feminista socialista, y no era una etiqueta de currículum. Al anunciar el nacimiento de su hija escribió a sus amigos que había venido al mundo otra feminista socialista. Fue miembro activa de la Radical Philosophy Association, iba a piquetes con trabajadores en huelga, a manifestaciones contra la guerra y a recoger firmas, y dedicó tiempo a campañas de derechos humanos de las mujeres, derechos laborales y condonación de la deuda africana. Publicó también en revistas de movimiento, como la estadounidense Against the Current, además de publicar en Ethics o en Signs, y empujaba a sus estudiantes a meterse en organizaciones de barrio. En Chicago era además conocida por tocar el piano de jazz en el club de la facultad.

Le diagnosticaron un cáncer de esófago a principios de 2005 y siguió trabajando durante los dieciocho meses que duró la enfermedad. En enero de ese año escribió el ensayo con el que formularía su modelo de responsabilidad por conexión social, preparado para un congreso internacional de filosofía del derecho de mayo de 2005 y publicado ese mismo año por los Anales de la Cátedra Francisco Suárez, de la Universidad de Granada. Murió en su casa del barrio de Hyde Park, en Chicago, el 1 de agosto de 2006, a los 57 años. Le sobrevivieron su marido, su hija, su hermano L. James y su hermana Jacqueline. Dos de sus libros aparecieron después de su muerte.

La obra

Ella misma describía su trabajo como dos vías paralelas: una de filosofía política y otra de fenomenología del cuerpo femenino. La segunda empezó antes. «Throwing Like a Girl», que había comenzado a escribir en 1977 y publicó en Human Studies en 1980, lee la manera de moverse, ocupar espacio y lanzar de las mujeres con las herramientas de Merleau-Ponty y de Simone de Beauvoir, y sostiene que lo que ahí se observa no es una anatomía sino una situación aprendida. Es su ensayo más reeditado y sigue siendo lectura de programas de ciencias del deporte. Se recogió en «Throwing Like a Girl» and Other Essays (1990) y se reeditó ampliado como On Female Body Experience (Oxford, 2005), con un texto inédito sobre la menstruación en el que releía El segundo sexo. En esa misma vía están sus dos polémicas feministas tempranas: «Beyond the Unhappy Marriage» (1981), contra la teoría de los sistemas duales que trataba capitalismo y patriarcado como dos sistemas separados que exigían dos teorías separadas, y «Humanism, Gynocentrism and Feminist Politics» (1985), que se negaba a elegir entre el feminismo que ve la feminidad como el obstáculo y el que la reivindica.

Justice and the Politics of Difference (Princeton, 1990) es el libro que la puso en el mapa internacional y le valió el premio Victoria Schuck de la Asociación Estadounidense de Ciencia Política en 1991 al mejor libro sobre mujeres y política. El problema que venía a resolver era el del paradigma distributivo: la costumbre de plantear la justicia como el reparto de un stock de bienes, que según ella no puede dar cuenta del poder de decisión, la división del trabajo ni la cultura, porque no son cosas y no se reparten. Conviene señalar contra quién discutía, porque suele contarse a medias: no solo contra los liberales igualitarios, también contra los comunitaristas. Frente al ideal de comunidad de Sandel o MacIntyre, que Young leía como una exigencia de transparencia entre semejantes, su modelo de sociedad decente era urbano, la red diferenciada y culturalmente plural de la vida en la ciudad, donde los extraños conviven sin asimilarse. El libro que se cita como origen de la política de grupo es también un libro contra el ideal de comunidad.

Inclusion and Democracy (Oxford, 2000) traslada el argumento a la teoría democrática. Su blanco aquí es la democracia deliberativa de corte habermasiano: si el foro solo reconoce como razones las que se presentan en un estilo desapasionado y argumentativo, está premiando una destreza que está repartida de forma desigual, así que la exclusión vuelve a entrar por la puerta del procedimiento. Su propuesta fue ampliar lo que cuenta como comunicación política legítima al saludo, la retórica y la narración. En el mismo libro está su teoría de la representación, que es lo contrario de lo que suele atribuírsele: rechaza que el representante deba parecerse al representado y describe la representación como una relación diferenciada, que deja a los representados «en su pluralidad sin exigir que se los reúna en una identidad común», y como un ciclo entre momentos de autorización y momentos de rendición de cuentas. Entre medias había publicado Intersecting Voices (1997), donde reunió los ensayos de política pública de sus años de Pittsburgh.

La última etapa es la de la injusticia estructural, y es la que más ha crecido después de su muerte. La abren «Responsibility and Global Labor Justice» (2004) y el ensayo del modelo de conexión social (2005 y 2006), y la cierran los dos libros póstumos, Global Challenges (Polity, 2007) y Responsibility for Justice (Oxford, 2011, con prólogo de Martha Nussbaum). El problema es el daño sin autor identificable: una camiseta cosida en condiciones indignas al final de una cadena en la que cada eslabón cumple las reglas aceptadas. Contra el modelo de responsabilidad como culpa, que mira hacia atrás, busca a quién sancionar y da por buenas las condiciones de fondo, Young propuso una responsabilidad política compartida, orientada al futuro, que cuestiona precisamente esas condiciones de fondo y que solo puede saldarse mediante acción colectiva. En paralelo escribió sus ensayos posteriores al 11 de septiembre: con Daniele Archibugi sostuvo que los atentados debían haberse tratado como crímenes contra la humanidad y perseguido con derecho penal y cooperación internacional, poniendo como precedentes a España frente a ETA, a Italia frente a las Brigadas Rojas y a Estados Unidos tras el atentado de Oklahoma City; y en «The Logic of Masculinist Protection» analizó el Estado de seguridad como un hogar encabezado por un protector que ofrece amparo a cambio de obediencia.

Cómo se le ha leído

Lo que más ha crecido de su obra no es la parte que la hizo famosa. El modelo de conexión social se ha convertido en herramienta corriente fuera de la filosofía política: cadenas de suministro, estándares laborales, responsabilidad climática, ética empresarial y justicia global lo usan para pensar daños difusos, y Responsibility for Justice es hoy su libro más citado en esos campos. Las huellas institucionales van en la misma dirección: la Asociación Estadounidense de Ciencia Política concede el premio Okin-Young de teoría política feminista, Pittsburgh creó en 2008 un premio Iris Marion Young al compromiso político, Chicago puso su nombre en noviembre de 2006 al ciclo de conferencias de su centro de estudios de género, y Penn State lo asoció a una beca de un instituto de verano para estudiantes de grupos infrarrepresentados que se plantean estudiar filosofía. Oxford publicó en 2009 el volumen colectivo Dancing with Iris, y Princeton reeditó Justice and the Politics of Difference en 2022 en su colección de clásicos con un prólogo de Danielle Allen. En español, el libro se tradujo como La justicia y la política de la diferencia (Madrid, Instituto de la Mujer, colección Feminismos, 2000, con reedición en 2004); Dialnet le registra unas 160 citas, y existe una monografía en castellano dedicada a ella, Género, emancipación y diferencia(s). La teoría política de Iris Marion Young, de Mariam Martínez-Bascuñán (Plaza y Valdés, 2012).

La tergiversación habitual consiste en citarla como origen de la política de identidad y, de ahí, de la idea de que una persona se reduce a su grupo. Sus propios textos lo desmienten en cuatro sitios. Primero, negó que los grupos tengan identidad común: en «Gender as Seriality» (1994) tomó de Sartre la distinción entre grupo y serie para describir a las mujeres como un colectivo serial que no se define «ni por ninguna identidad común ni por un conjunto común de atributos que compartan todos los individuos de la serie». Segundo, rechazó la representación por semejanza, que es justo el mecanismo que se le atribuye. Tercero, escribió en 1997 que el énfasis en las cuestiones culturales y en la política de la identidad estaba haciendo menos visible el acceso a los recursos y el poder sobre ellos. Y cuarto, nunca abandonó la economía política: su primera polémica feminista publicada fue contra la teoría de los sistemas duales, y en 1997 discutió con Nancy Fraser en New Left Review precisamente por separar redistribución y reconocimiento, con réplica de Fraser en el número siguiente. El error simétrico, menos frecuente pero igual de común entre quienes solo la conocen de oídas, es archivarla como comunitarista: el ideal de comunidad era uno de sus blancos declarados.

Nada de eso la deja indemne, y conviene decirlo con la misma claridad. Los universalistas liberales replican que una ciudadanía diferenciada por grupos debilita el estatuto común de ciudadano y obliga al Estado a certificar quién pertenece a qué grupo, que es una competencia incómoda de conceder; y lectores próximos a ella señalan que su noción de la representación como relación diferenciada queda poco especificada, hasta el punto de que la Stanford Encyclopedia of Philosophy la describe directamente como vaga. La discusión sigue abierta: incluso quienes la rechazan discuten con su vocabulario.

Fuentes de esta biografía · 6

  1. «Most of us contribute to a greater or lesser degree to the production and reproduction of structural injustice precisely because we follow the accepted and expected rules and conventions of the communities and institutions in which we act.»

    Iris Marion Young, «Responsibility and Global Labor Justice», The Journal of Political Philosophy, vol. 12, núm. 4 (2004), pp. 365-388, en la p. 377. Fuente primaria. fuente

  2. «Democratic states do not usually, and ought never, respond arbitrarily and with military power to terrorist attacks committed inside their borders. Spain in response to threats from the Basque separatist group ETA, Italy in dealing with the Red Brigades, the United States in response to the bombing in Oklahoma City, all mobilised the instruments of law and police power.»

    Daniele Archibugi e Iris Marion Young, «Envisioning a Global Rule of Law», Eurozine, 14 de junio de 2002 (versión revisada de «Toward a Global Rule of Law», Dissent, primavera de 2002). Fuente primaria, en coautoría. fuente

  3. «She was led to philosophy by the congruence of two unrelated factors: her disenchantment with the scholarship required of an English major, her first choice at college, and an attraction to debating encountered in the youth groups of the Presbyterian Church in her high-school days. In college, she was influenced by existentialism. Her PhD. from Pennsylvania State University was a reading of Wittgenstein's later philosophy.»

    Meena Dhanda, «Alternative ideals: Iris Marion Young, 1949-2006», Radical Philosophy, núm. 140, noviembre-diciembre de 2006, obituario. fuente

  4. «Cheerfully announcing the birth of her daughter, Morgan, Iris Young wrote to her friends, “Another socialist feminist has come into the world!”»

    Mechthild Nagel, «Iris M. Young, 1949-2006», Against the Current, núm. 128, mayo-junio de 2007 (Solidarity). fuente

  5. «Women are “a serial collective defined neither by any common identity nor by a common set of attributes that all individual in the series share” (1994, 737).»

    Georgia Warnke, «Intersections Between Analytic and Continental Feminism», Stanford Encyclopedia of Philosophy, citando a Young, «Gender as Seriality: Thinking about Women as a Social Collective», Signs, vol. 19, núm. 3 (1994), p. 737. fuente

  6. «Basing her vision of the good society on the differentiated, culturally plural network of contemporary urban life, she argues for a principle of group representation in democratic publics and for group-differentiated policies. [...] Winner of the 1991 Victoria Schuck Award, American Political Science Association»

    Princeton University Press, ficha editorial de Justice and the Politics of Difference, reedición de 2022 en la colección Princeton Classics con prólogo de Danielle S. Allen. fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Identitarismo · polo Identitarismo de minorías (woke)La justicia y la política de la diferencia · 1990

Filósofa política feminista estadounidense. El universalismo liberal (Rawls, Dworkin) trata la imparcialidad como ideal alcanzable, pero en la práctica universaliza la perspectiva del grupo dominante (varón blanco europeo). La justicia exige una «política de la diferencia» que reconozca a los grupos oprimidos como tales.

«El ideal de imparcialidad es una ficción idealista. Es imposible adoptar un punto de vista moral no situado; si un punto de vista no está situado, no es punto de vista alguno.»

Original: «The ideal of impartiality is an idealist fiction. It is impossible to adopt an unsituated moral point of view.»

Sutileza / error común

Young teoriza las «cinco caras de la opresión» (explotación, marginación, carencia de poder, imperialismo cultural, violencia) y argumenta que tratar individuos formalmente iguales reproduce desigualdades de grupo. Es la matriz teórica del argumento «la igualdad formal oculta la opresión real». No existe una traducción canónica completa al español publicada por editorial mayor; circulan capítulos sueltos en revistas académicas.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Iris Marion Young también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

La justicia y la política de la diferencia

Iris Marion Young · 1990

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