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Referente del test

Roger Scruton.

1944-2020

Filósofo británico, esteta y agricultor en Wiltshire. Conservar es amar lo concreto: una lengua, un paisaje, un rito, una arquitectura, una nación. El sujeto conservador no es el ideólogo abstracto sino el vecino que cuida lo recibido y lo entrega mejor.

La vida

Roger Vernon Scruton nació el 27 de febrero de 1944 en Buslingthorpe, una aldea de Lincolnshire, y se crio con dos hermanas en High Wycombe y Marlow, en Buckinghamshire. Su padre, John «Jack» Scruton, era maestro y venía de una casa obrera adosada de Ancoats, en Manchester; había llegado a la enseñanza por una beca de grammar school y, según contó el hijo, detestaba a las clases altas y quería dos cosas, el campo inglés y los sindicatos. Su madre, Beryl Claris Haynes, cultivaba el ideal contrario, el de la distinción social y la conducta de caballero, que el marido se aplicaba a demoler. Los dos habían sido criados como cristianos pero se tenían por humanistas, así que en casa no hubo religión. El dato importa porque desmiente la lectura cómoda del personaje: el filósofo del apego a lo heredado no heredó ninguna de sus posiciones, las construyó contra su propia casa. Aprobó el eleven-plus y estudió en la Royal Grammar School de High Wycombe entre 1954 y 1962, de donde salió con matrículas en matemáticas puras y aplicadas, física y química. Cuando anunció que tenía plaza en Cambridge, su padre dejó de hablarle. Poco después el colegio lo expulsó: durante una obra de teatro suya el director se encontró el escenario en llamas y a una chica medio desnuda apagando el fuego. En el año que siguió fregó platos en un Lyons de Mile End Road y viajó a dedo por Grecia y Egipto hasta el Líbano.

Entró en Jesus College (Cambridge) en 1962 para hacer ciencias naturales y el primer día se cambió a moral sciences, es decir, filosofía; su tutor fue A. C. Ewing. Se graduó en 1965 con doble matrícula. Su madre, operada de un cáncer de mama justo antes de que él subiera a Cambridge, murió por esas fechas. Dio clases en la Universidad de Pau, en Francia, donde conoció a Danielle Laffitte, y vivió también en Roma. En mayo de 1968 estaba en París visitándola y vio desde una ventana del Barrio Latino cómo los estudiantes arrancaban adoquines, volcaban coches y reventaban escaparates. Aquella noche discutió con una amiga que venía de las barricadas: él le preguntó qué pensaba poner en el sitio de la burguesía a la que despreciaba, y ella le contestó dándole «Les mots et les choses» de Foucault. Scruton fechó siempre ahí su conservadurismo, y conviene subrayar que no lo fecha en una lectura sino en un descubrimiento social: se encontró al otro lado de la barricada respecto de todos sus conocidos. Volvió a Cambridge, empezó el doctorado en 1967 y fue research fellow en Peterhouse entre 1969 y 1971.

En 1971 obtuvo plaza fija en Birkbeck College de Londres, la institución de educación de adultos donde las clases empiezan a las seis de la tarde. Enseñó allí veintiún años: primero lecturer, después reader y desde 1985 catedrático de estética. Como las mañanas le quedaban libres, estudió derecho en la Inns of Court School of Law entre 1974 y 1976 y fue admitido como barrister en 1978, aunque no llegó a ejercer porque no podía costearse el año de prácticas. En 1974 fue socio fundador del Conservative Philosophy Group, un club de cenas al que asistió Margaret Thatcher antes de ser primera ministra. En 1982 fundó The Salisbury Review, revista conservadora que dirigió hasta 2001 y que nació además enfrentada al thatcherismo, no a su servicio. En 1984 la revista publicó un artículo de Ray Honeyford, director de un colegio de Bradford, contra la educación multicultural: Honeyford tuvo que jubilarse y vivir un tiempo con protección policial, la British Association for the Advancement of Science acusó a la revista de racismo científico y el departamento de filosofía de Glasgow boicoteó una charla suya. Scruton dio por perdida a partir de ahí su carrera universitaria británica, y sostuvo que había valido la pena.

En 1979 la filósofa Kathy Wilkes lo invitó a un seminario clandestino de Praga organizado por el disidente Julius Tomin; su primera conferencia allí fue sobre el argumento del lenguaje privado de Wittgenstein. Contó después que al llamar al timbre dos policías lo agarraron en el rellano, que Tomin salió a discutir con ellos y que él logró entrar de todos modos. Dentro había profesores viejos, poetas, curas de paisano, estudiantes vetados por los delitos políticos de sus padres, y casi todos figuraban de fogoneros. Durante diez años, dentro de la Jan Hus Educational Foundation, entró libros, organizó cursos, hizo traducir samizdat y montó un circuito por el que la gente se examinaba en sótanos y los ejercicios salían del país en valija diplomática hacia un título externo de la Universidad de Cambridge, cuya facultad de teología fue la única que respondió a la petición de ayuda. En 1985 lo detuvieron en Brno y lo expulsaron; el 17 de junio de ese año pasó al índice de personas indeseables. La ciudad de Plzeň le dio el Premio del Primero de Junio en 1993 y Václav Havel la Medalla al Mérito de primera clase en 1998.

Dejó Birkbeck en 1992 y pasó tres años como catedrático de filosofía en la Universidad de Boston; desde 1995 vivió como escritor independiente, con puestos académicos parciales en Buckingham, St Andrews, Virginia y Washington. Se había casado con Danielle Laffitte en septiembre de 1973 y se divorció en 1979. En una cacería del Beaufort Hunt conoció a Sophie Jeffreys, historiadora de la arquitectura, con quien se casó en 1996 y tuvo dos hijos, nacidos en 1998 y 2000; vivieron en Sunday Hill Farm, en Brinkworth (Wiltshire), la finca que él llamaba Scrutopia. En 1999 el matrimonio creó una empresa de comunicación, Horsell's Farm Enterprises, entre cuyos clientes estaba Japan Tobacco International. En enero de 2002 The Guardian publicó un correo filtrado en el que los Scruton pedían subir su iguala mensual de 4.500 a 5.500 libras y ofrecían colocar un artículo cada dos meses en la gran prensa; él llevaba años escribiendo a favor del tabaco sin declarar el pago. El Financial Times le retiró la columna a los pocos días y The Wall Street Journal lo apartó de sus páginas por no haber declarado el pago. Scruton respondió que el documento era privado y robado. Fue nombrado caballero en 2016 y en noviembre de 2018 el gobierno británico lo puso al frente de la comisión Building Better, Building Beautiful. En abril de 2019, después de que el New Statesman publicase una entrevista suya y la promocionase en redes, el gobierno lo destituyó del cargo sin explicación oficial; la revista sacó luego la transcripción íntegra y corrigió por nota de la redacción una frase mal transcrita, y él volvió a la comisión como copresidente. Ese mismo verano supo que tenía cáncer de pulmón. Murió el 12 de enero de 2020 en el Cromwell Hospital de Londres, a los 75 años; lo enterraron el 24 de enero en el cementerio de Garsdon, tras un funeral en la abadía de Malmesbury al que asistió el primer ministro húngaro Viktor Orbán.

La obra

Escribió alrededor de cincuenta libros y más de la mitad no son de política. El tronco de la obra es la estética. Su tesis doctoral se convirtió en «Art and Imagination: A Study in the Philosophy of Mind» (Routledge & Kegan Paul, 1974), donde defiende que lo propio del interés estético es apreciar algo por sí mismo y no por lo que sirve. De ahí salen «The Aesthetics of Architecture» (Princeton University Press, 1979), que discute con el funcionalismo del movimiento moderno y con la idea de que un edificio se justifica por su programa; «The Aesthetics of Music» (1997), el más técnico de todos; «Beauty» (2009); y el documental «Why Beauty Matters» (BBC Two, 2009), que le dio un público muy superior al de sus libros. Paul Guyer, en su historia de la estética del siglo XX, lo sitúa como el esteta británico más importante después de Richard Wollheim. Es el dato que cualquier retrato suyo debería poner primero, porque enseñó estética durante veintiún años y nunca ocupó una cátedra de filosofía política.

«The Meaning of Conservatism» (1980) fue su tercer libro y el que, según él, le arruinó la carrera universitaria. No es un panfleto de partido: lo describió como una defensa de corte hegeliano de los valores tories frente a su traición por los partidarios del libre mercado, y esa frase basta para deshacer la confusión más común sobre él. Apoyó a Thatcher, sobre todo tras las Malvinas, pero nunca creyó que el mercado resolviera todo, y la revista que fundó en 1982 se hizo contra el thatcherismo entendido como proyecto ideológico. «Thinkers of the New Left» (1985) reunía ensayos del Salisbury Review sobre catorce figuras, entre ellas E. P. Thompson, Foucault, Sartre, Gramsci, Althusser, Lukács, Habermas y Galbraith: la editorial lo saldó tras una acogida hostil y él reconoció que la crítica lo dejó hundido. Treinta años más tarde lo reescribió y amplió como «Fools, Frauds and Firebrands» (Bloomsbury, 2015). La línea política sigue en «England: An Elegy» (2000), «The Need for Nations» (2004), «A Political Philosophy: Arguments for Conservatism» (2006) y «Where We Are» (2017), y su tesis constante es que la lealtad territorial es la raíz de todo gobierno con ley y libertad, y que cada ampliación de jurisdicción por encima del Estado nacional resta rendición de cuentas.

Tres libros suyos no caben en la etiqueta y son los que más discusión seria han generado. «Sexual Desire: A Moral Philosophy of the Erotic» (1986) construye una ética sexual sobre la idea de que el deseo apunta a una persona concreta y no a una sensación, de modo que lo que él llama perversión consiste en anular al otro; Martha Nussbaum, que lo reseñó al salir, lo consideró el intento filosófico más interesante hasta la fecha sobre la moral de tratarse mutuamente como compañeros sexuales, y a la vez le objetó que no aplicaba su propio principio del otro con el mismo rasero en todos los casos. «Animal Rights and Wrongs» (2000) y «On Hunting» (1998) discuten con el utilitarismo de Peter Singer desde una posición deontológica: para tener derechos habría que poder cargar también con deberes. Y «Green Philosophy: How to Think Seriously About the Planet» (2011) sostiene que conservar y conservación son la misma política, y que el cuidado del entorno funciona mejor por apego local y por responsabilidad de quien vive en el sitio que por tratados globales y burocracias internacionales. A su lado están los manuales que le daban de comer como autónomo («A Short History of Modern Philosophy», «A Dictionary of Political Thought», «Kant», «Spinoza»), varias novelas, entre ellas «Notes from Underground» (2014), sobre la Praga clandestina que conoció, dos óperas con libreto propio («The Minister», 1994, y «Violet», 2005) y un libro sobre vino salido de la columna que firmó en el New Statesman entre 2001 y 2009.

Cómo se le ha leído

Su trayectoria pública es un arco de ida y vuelta que conviene contar entero. Entre 1980 y 1992 fue un apestado en la universidad británica: colegas que lo vilipendiaban, un libro saldado, boicots a sus conferencias y ninguna posibilidad realista de promoción. Se marchó a Boston y luego vivió de escribir. Después el país que lo expulsó lo fue readmitiendo: miembro de la British Academy en 2008, caballero en 2016, presidente de una comisión gubernamental en 2018 y, al morir, objeto de homenajes del primer ministro, del ministro de Vivienda y de media bancada conservadora. El informe de su comisión, «Living with Beauty», se publicó el 30 de enero de 2020, dieciocho días después de su muerte, y el ministro de Vivienda anunció que el trabajo de la comisión seguiría adelante. Esa es la paradoja de su recepción: pasó de ser el conservador al que los conservadores no citaban a ser el único al que citan todos.

Hoy lo reivindican dos públicos que apenas se solapan. Uno es el nacionalismo europeo de fronteras y soberanía: en junio de 2006 dio una conferencia en Amberes invitado por el Vlaams Belang, y explicó por qué aceptaba con un argumento que no era de afinidad sino de método («Now my instinct, when it comes to intimidation, is to side with the victim. If people tell me that I must not associate with Jim because all decent people are boycotting him, then my instinct is to associate with Jim»), además de decir a una revista belga que iría igualmente si lo invitaba el Partido Socialista valón; en 2019 recibió la Gran Cruz al Mérito de Polonia y la Orden del Mérito húngara de manos de Orbán. El otro público es el de la arquitectura tradicional y el urbanismo de escala humana, que lo lee por sus libros de estética y por el informe de la comisión y que no comparte necesariamente nada de lo anterior. Lo que casi ninguno de los dos cita es el libro verde. Quien use a Scruton como aval de un programa que defiende la agroindustria, el crecimiento sin límite o el desprecio por la conservación del paisaje está usando a un autor que escribió justo lo contrario, y quien lo tome por doctrinario del mercado tendrá que encajar cómo se describía él mismo en esa entrevista de 2019, donde dijo que nunca había sido «an ardent free-marketeer».

Tres cosas hay que decirlas completas para no falsear la ficha. La primera: en un ensayo de 1990 escribió que estaba justificado inculcar a los niños repugnancia hacia la homosexualidad, y en 2010 declaró a The Guardian que ya no defendía esa posición; las dos mitades del dato van juntas. La segunda: el asunto del tabaco de 2002 no es una opinión discutible sino un hecho documentado, un pago mensual de una tabacalera mientras publicaba a su favor sin declararlo, y su defensa fue que el correo era privado y estaba robado, no que el pago no existiera. La tercera: la entrevista de 2019 es el episodio que más precisión exige, y conviene contarlo con lo que dijo cada parte. La secuencia la describió la propia revista: publicó la pieza, la promocionó en redes y, después de eso, Scruton fue destituido «without official explanation». De sus frases sobre Hungría circuló la primera mitad y no la segunda, que es donde llamaba «such nonsense» la idea de que se tratase de un imperio judío. Ante la polémica el New Statesman publicó la grabación entera «in the interests of transparency» y corrigió por nota de la redacción una frase mal transcrita sobre las bandas juveniles; meses después el secretario de Estado de Vivienda pidió perdón en nombre del gobierno por el papel que este había tenido. Esa misma transcripción contiene, sin recorte alguno, lo que dijo sobre China y sobre la palabra islamofobia, que muchos lectores seguirán encontrando indefendible. Las dos cosas son verdad a la vez, y una ficha honesta no elige entre ellas.

Fuentes de esta biografía · 11

  1. «Like the pleasure of friendship, the pleasure in beauty is curious: it aims to understand its object, and to value what it finds.»

    Roger Scruton, epígrafe de «Living with Beauty», informe final de la Building Better, Building Beautiful Commission, Ministry of Housing, Communities & Local Government, enero de 2020, p. ii (fuente primaria: frase suya que el informe coloca bajo sus fechas de nacimiento y muerte) fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  2. «The Commission published its final report – Living with beauty – on 30 January 2020. [...] *Sir Roger passed away on Sunday 12 January 2020 following a period of illness.»

    Ministry of Housing, Communities & Local Government, ficha oficial de la Building Better, Building Beautiful Commission, gov.uk (fuente oficial: fecha de publicación del informe y fecha de su muerte, dieciocho días antes) fuente

  3. «It is an artful book, composed with a satanic mendacity, selectively appropriating facts in order to show that culture and knowledge are nothing but ‘discourses’ of power. The book is not a work of philosophy, but an exercise in rhetoric. Its goal is subversion, not truth»

    Roger Scruton, «Gentle Regrets: Thoughts from a Life» (Continuum, 2005), p. 35, citado en Anthony O’Hear, «Roger Scruton, 1944-2020», Biographical Memoirs of Fellows of the British Academy, XIX, 2020, p. 452 (fuente primaria: lo que Scruton escribió sobre el libro de Foucault que le dieron en París en mayo de 1968) fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  4. «Sir Roger Scruton has been appointed to Chair the commission, with further commissioners to be announced in due course.»

    Ministry of Housing, Communities & Local Government, «James Brokenshire: building better and beautiful will deliver more homes», gov.uk, 3 de noviembre de 2018 (fuente oficial: anuncio de su nombramiento como presidente de la comisión) fuente

  5. «a knighthood for Professor Roger Scruton, often described as Britain’s foremost philosopher»

    Cabinet Office, «The Queen’s Birthday Honours 2016», gov.uk, 10 de junio de 2016 (fuente oficial: lista de honores en la que se le concede el título de caballero) fuente

  6. «In a leaked email to Japan Tobacco International seeking a £1,000 rise on his existing £4,500 monthly fee, Prof Scruton argued that in a business "largely conducted by shysters and sharks" he represented value for money. [...] The whole thing is quite immoral - the stealing of private correspondence and making it public," protested Prof Scruton.»

    Kevin Maguire y Julian Borger, «Scruton in media plot to push the sale of cigarettes», The Guardian, 24 de enero de 2002 (medio que publicó el correo filtrado; se recogen el contenido del documento y la réplica del propio Scruton) fuente

  7. «Roger Scruton, the philosopher and writer, has been sacked as a Wall Street Journal commentator for failing to declare his £4,500 monthly retainer from one of the world's biggest tobacco firms. [...] He was dropped as a columnist by the FT within days of the disclosure.»

    Jamie Wilson, «Wall Street Journal drops Scruton over tobacco cash», The Guardian, 5 de febrero de 2002 (consecuencias del caso en los dos diarios para los que escribía) fuente

  8. «And in that essay I experimented with the view that maybe something similar can be said about homosexuality. And I don't now agree with that, because I think that – it's such a complicated thing, homosexuality. It's not one thing, anyway. So I wouldn't stand by what I said then.»

    Roger Scruton entrevistado por Simon Hattenstone, «Roger Scruton: A pessimist’s guide to life», The Guardian, 5 de junio de 2010 (fuente primaria: se le pregunta por su ensayo de 1990 sobre la homosexualidad y responde con sus propias palabras) fuente

  9. «The piece was also published online and promoted on Twitter by George, after which Roger Scruton was sacked without official explanation from his role as a government adviser on architectural matters. [...] It is highly unusual to release the transcript of a print interview but in the interests of transparency, we are happy to do so. [...] Editor’s note: An error in the transcription was corrected on 26 April at 23:09pm. Roger Scruton said of gang membership, “I don’t say it’s something that is special to black people”, rather than “I know it’s something that is special”.»

    New Statesman, «The Roger Scruton interview: the full transcript», 26 de abril de 2019 (relato de la propia revista sobre la secuencia de los hechos, motivo por el que publicó la grabación entera y nota de la redacción corrigiendo una frase mal transcrita) fuente · sostiene 3 pasajes de esta ficha

  10. «I was pleased that Sir Roger agreed to return to work on the Commission following the New Statesman’s article, and the decision to remove him from his post. This was clearly a deeply regrettable episode, and I’m profoundly sorry for the role that the government played in it.»

    Robert Jenrick, secretario de Estado de Vivienda, discurso de presentación del informe «Living with Beauty», Garden Museum de Lambeth, gov.uk, 30 de enero de 2020 (fuente oficial: disculpa del gobierno británico por la destitución de 2019) fuente

  11. «Now my instinct, when it comes to intimidation, is to side with the victim. If people tell me that I must not associate with Jim because all decent people are boycotting him, then my instinct is to associate with Jim. [...] When the Belgian magazine Humo questioned him about this he said that if the Parti Socialiste , the largest party in Wallonia, the French-speaking part of Belgium, invited him he would go too.»

    Roger Scruton, discurso «Immigration, Multiculturalism and the Need to Defend the Nation State», Amberes, 23 de junio de 2006, por invitación del Vlaams Belang; texto íntegro y presentación de Paul Belien en The Brussels Journal, 24 de junio de 2006 (fuente primaria: la razón que él dio para aceptar la invitación) fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Tradición · polo TradicionalistaCómo ser conservador · 2014

Filósofo británico, esteta y agricultor en Wiltshire. Conservar es amar lo concreto: una lengua, un paisaje, un rito, una arquitectura, una nación. El sujeto conservador no es el ideólogo abstracto sino el vecino que cuida lo recibido y lo entrega mejor.

«La respuesta conservadora a la modernidad es abrazarla, pero abrazarla críticamente, con plena conciencia de que los logros humanos son raros y precarios, de que no tenemos derecho dado por Dios a destruir nuestra herencia, sino que debemos siempre someternos pacientemente a la voz del orden.»

Original: «The conservative response to modernity is to embrace it, but to embrace it critically, in full consciousness that human achievements are rare and precarious, that we have no God-given right to destroy our inheritance, but must always patiently submit to the voice of order.»

Cómo ser conservador (2014)

Sutileza / error común

Scruton es contemporáneo y polemista, divide opiniones. Algunas de sus posiciones públicas (sobre Hungría, sobre Soros, sobre el islam) le valieron escándalos públicos en 2019. Su filosofía estética y su trabajo sobre la belleza («Beauty», 2009) son lo más sólido. Reducirlo a tertuliano de derechas británico es perder al filósofo.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Roger Scruton también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

Cómo ser conservador

Roger Scruton · 2014 · Homo Legens

Y tú

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