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Referente del test

Martha Nussbaum.

1947-

Sostiene, recuperando la tradición estoica y kantiana, que la lealtad moral primaria del individuo debe ser a la comunidad de los seres humanos en cuanto tales, no al accidente del lugar de nacimiento, y que la educación cívica debería formar ciudadanos del mundo.

La vida

Martha Craven Nussbaum nació en 1947 en Nueva York y se crió en Bryn Mawr, en las afueras acomodadas de Filadelfia, en lo que ella misma ha descrito como una «chilly clear opulence». Su padre, George Craven, era un abogado fiscalista de éxito que trabajaba sin descanso y que, según su hija, bromeaba con haberse equivocado una sola vez en la vida, y fue la vez que creyó que se había equivocado. Ella lo describe a la vez como su modelo y como un racista de reacción visceral, «about shrinking and disgust», una fórmula que reaparecerá décadas después en su trabajo sobre el asco como fundamento del derecho. Su madre, Betty Craven, descendiente de pasajeros del Mayflower, pasaba el día aburrida y bebiendo bourbon escondido en la cocina. Su hermanastro Robert, hijo del primer matrimonio del padre, describe un entorno emocionalmente yermo en el que uno «debía simplemente seguir adelante». La niña leía sola en el desván, sobre todo a Dickens, y encontraba ahí, en sus palabras, una vía de escape «from an amoral life into a universe where morality matters». De noche su padre le recitaba «Invictus», de William Ernest Henley: «I am the master of my fate: I am the captain of my soul».

Entró en Wellesley College y lo dejó en segundo curso para hacerse actriz; después de medio año en una compañía de repertorio que representaba tragedia griega abandonó también el teatro porque, dijo, no había vivido lo suficiente. Se matriculó entonces en filología clásica en la Universidad de Nueva York, donde se licenció, y siguió leyendo tragedia. En una clase de composición griega conoció a Alan Nussbaum, con quien se casó y de quien conservó el apellido. Su acercamiento al judaísmo, una religión que asociaba con la expresividad emocional y con la conciencia social de I. F. Stone y de The Nation, le costó la relación con su padre: no aprobó el matrimonio y no fue a la fiesta de la boda. Su hermanastro Robert lo resumió diciendo que ella fue la niña de los ojos del padre hasta que abrazó el judaísmo.

En 1969 entró en el programa de doctorado de clásicas de Harvard, donde se doctoró en filología clásica en 1975. De aquellos años cuenta dos episodios que después reelaboró teóricamente. Uno, que su director de tesis, el filósofo G. E. L. Owen, la citó en su despacho, le sirvió jerez, recitó a Auden y le tocó los pechos, y que ella lo apartó sin decir una palabra hostil, del mismo modo que nunca había acusado a su madre de estar bebida. El otro, su embarazo de 1972, recién elegida como primera mujer de la Society of Fellows de Harvard: siguió corriendo varios kilómetros al día, llevó la Política de Aristóteles al hospital y volvió a una cena de la sociedad la semana siguiente para que quedara claro que seguía trabajando. Su hija Rachel nació ese año. En 1983 le denegaron la plaza permanente y dejó Harvard, decisión que ella atribuye en parte a una hostilidad hacia una mujer que hablaba demasiado alto. Fue lo más parecido a una crisis que tuvo en su carrera, según el perfil de The New Yorker; la duda, dijo ella, le duró aproximadamente un día.

El giro decisivo llegó desde fuera de la filosofía. Ya en Brown, y siguiendo un consejo de su maestro John Rawls de que quien pueda ser intelectual público tiene el deber de serlo, y una acusación de Bernard Williams a los filósofos morales por negarse a escribir sobre nada importante, empezó a trabajar en calidad de vida en países en desarrollo. Quien la orientó fue el economista Amartya Sen, con quien colaboró desde mediados de los ochenta en el World Institute for Development Economics Research de Helsinki, dependiente de la Universidad de la ONU, y del que fue asesora de investigación hasta 1993. Su conclusión en aquel instituto, contada por ella, fue que no sabía nada del resto del mundo. Aprendió por su cuenta política india, empezó a viajar a países en desarrollo en cada periodo de vacaciones, sin faltar nunca a clase, y llegó a decir que se sentía «a lawyer who has been retained by poor people in developing nations». La India acabó ocupando, en sus palabras a un periodista, el centro de su corazón y de su sentido de la vida.

Desde 1995 enseña en la Universidad de Chicago, donde ocupa desde 1999 la cátedra Ernst Freund Distinguished Service de Derecho y Ética, con nombramientos en la Facultad de Derecho y en el Departamento de Filosofía y adscripciones en clásicas, ciencia política, estudios del sur de Asia y la escuela de teología. Su vida está organizada con una disciplina que ella misma ha convertido en objeto de reflexión: noventa minutos de carrera o gimnasio al día, con las óperas de Mozart memorizadas y reproducidas mentalmente, una hora de canto junto al piano, y una tabla de ejercicio que lleva desde hace dos décadas. Ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2012), el Premio Kioto de Artes y Filosofía (2016), el Premio Berggruen (2018), el Holberg (2021) y el Balzan (2022), además de doctorados honoris causa por 69 universidades. En 2014 fue la segunda mujer que dictó las John Locke Lectures de Oxford. Sigue en activo, y en un seminario de su facultad sobre la vejez replicó por escrito, en un texto titulado «No End in Sight», al colega que defendía la legalidad de la jubilación forzosa pactada. De esa discusión salió Aging Thoughtfully (2017), escrito a dos voces con Saul Levmore. Sus dos libros más recientes vuelven al canto: uno sobre el War Requiem de Britten (2024) y otro sobre ópera y libertad anunciado para abril de 2026.

La obra

Su primera obra es de filología y de filosofía antigua. The Fragility of Goodness: Luck and Ethics in Greek Tragedy and Philosophy (Cambridge, 1986), que empezó a escribir mientras redactaba una tesis mucho más árida sobre un tratado poco atendido de Aristóteles (publicada en 1978 como Aristotle's De Motu Animalium), discute con Platón: rechaza que la vida buena consista en la autosuficiencia y sostiene que la tragedia ocurre precisamente porque la gente vive bien, porque ha contraído compromisos que la dejan expuesta. El libro se abre con una declaración de principios que enumera lo que la filosofía griega le enseñó a admitir: que uno debe elegir constantemente entre bienes inconmensurables, que un acontecimiento que simplemente le sucede puede alterarle la vida sin su consentimiento, y que es igual de problemático confiar el propio bien a amigos, amantes o país que intentar vivir bien sin ellos. Esa línea continúa en Love's Knowledge (1990), donde desarrolla la tesis de que ciertas verdades morales se expresan mejor en forma de relato, en The Therapy of Desire (1994), sobre la ética helenística, y en Poetic Justice (1996), que lleva el argumento al razonamiento judicial.

La segunda línea, la que le da su lugar en el debate internacional, nace de Helsinki. Frente a la costumbre de medir el desarrollo por el PIB per cápita, Sen había insistido en preguntar qué es capaz de hacer y de ser cada persona; Nussbaum dio el paso que Sen se negó a dar y publicó una lista. En Women and Human Development: The Capabilities Approach (Cambridge, 2000) parte de la idea de dignidad humana y deriva de ella diez capacidades centrales que un Estado debe garantizar por encima de un umbral mínimo, entre ellas la vida, la salud corporal, la integridad física, los sentidos e imaginación, las emociones, la razón práctica, la afiliación, la relación con otras especies, el juego y el control sobre el propio entorno político y material. En «Capabilities as Fundamental Entitlements: Sen and Social Justice» (Feminist Economics, 2003) explica las cautelas con las que la construyó: la lista es abierta y revisable, se formula de manera deliberadamente abstracta para que cada sociedad la concrete, se presenta como una «concepción moral parcial» en el sentido de Rawls, sin fundamento metafísico, y apunta a capacidades y no a funcionamientos, para que quien no quiera ejercer un derecho no se vea obligado a ejercerlo. Ahí mismo formula su desacuerdo con Sen: que hable de la libertad como un bien social de uso general le parece un camino problemático, porque unas libertades limitan otras, y lo ilustra con la libertad del rico para financiar campañas frente al valor igual del voto, o la de la empresa para contaminar frente a la del ciudadano para respirar aire limpio.

Frontiers of Justice: Disability, Nationality, Species Membership (Harvard, 2006) lleva ese aparato contra la tradición contractualista, incluido Rawls. Su tesis es que el contrato entre individuos racionales y aproximadamente iguales deja sin resolver tres problemas: qué se debe a las personas con discapacidad severa, qué se debe a quien ha nacido al otro lado de una frontera y qué se debe a los animales no humanos. La discusión sobre animales continuó en «The Capabilities Approach and Animal Entitlements» (2011) y en Justice for Animals: Our Collective Responsibility (2023), donde sostiene que a los animales se les debe justicia y no solo compasión. Creating Capabilities (Harvard, 2011) es la exposición divulgativa del programa.

La tercera línea es la de las emociones y el derecho. Upheavals of Thought: The Intelligence of Emotions (Cambridge, 2001) recupera una versión de la teoría estoica según la cual las emociones no son energías ciegas que empujan al sujeto, sino juicios sobre el mundo, y por tanto materia de la filosofía moral. Hiding from Humanity: Disgust, Shame, and the Law (Princeton, 2004) aplica esa tesis al derecho penal y sostiene que el asco es una emoción poco fiable como base legal. Political Emotions: Why Love Matters for Justice (Harvard, 2013) argumenta que una democracia estable necesita cultivar emociones y no solo principios. Anger and Forgiveness: Resentment, Generosity, Justice (Oxford, 2016) va contra una idea asentada en la terapia y en parte del feminismo, la de que la ira es debida al propio respeto, y propone en su lugar una «ira de transición» que registra la injusticia sin desear la devolución del daño. En paralelo escribió sobre educación y sobre religión. Cultivating Humanity: A Classical Defense of Reform in Liberal Education (1997) y Not For Profit: Why Democracy Needs the Humanities (2010) defienden las humanidades como condición de la ciudadanía democrática y no como adorno. Sex and Social Justice (1998) reunió su feminismo universalista. Y una serie que rara vez se lee junta, The Clash Within: Democracy, Religious Violence, and India's Future (2007), Liberty of Conscience (2008) y The New Religious Intolerance (2012), aplica el mismo aparato al nacionalismo religioso, al hindutva indio y al miedo europeo y estadounidense al velo y a la mezquita.

Cómo se le ha leído

El foro que abrió Boston Review en 1994 alrededor de «Patriotism and Cosmopolitanism» es probablemente el episodio más citado de su recepción, y conviene leerlo entero porque las objeciones se han repetido desde entonces casi sin variación. Respondieron veintinueve autores, entre ellos Kwame Anthony Appiah, Hilary Putnam, Amy Gutmann, Benjamin Barber, Immanuel Wallerstein, Arthur Schlesinger, Nathan Glazer, Michael Walzer, Charles Taylor y Judith Butler. Walzer aceptó los argumentos concretos sobre educación y rechazó el marco: nadie le ha ofrecido nunca la ciudadanía del mundo ni le ha explicado su procedimiento de decisión, y sus lealtades, como sus relaciones, empiezan en el centro. Taylor añadió que las democracias modernas son empresas exigentes de autogobierno que necesitan un grado de solidaridad entre compatriotas que no se obtiene apelando a la humanidad en general. Nussbaum contestó que ese contraste está exagerado, que ella no descalifica el patriotismo como tal sino el que se conforma con ignorar el resto del mundo y el que enseña que el propio país es mejor solo por ser propio, y les devolvió una objeción incómoda: ninguno de los veintinueve mencionó a la Comunidad Europea al discutir las posibilidades de deliberación transnacional.

En economía del desarrollo y en teoría de la justicia, la discusión no es sobre el cosmopolitismo sino sobre la lista. La Stanford Encyclopedia of Philosophy resume la posición: Nussbaum suscribe una lista bien definida que, sostiene, debería quedar consagrada en la constitución de cada país, mientras que Sen se ha negado de manera consistente a defender «una lista canónica predeterminada, elegida por teóricos sin discusión social general ni razonamiento público». De ahí salen las dos críticas recurrentes. La primera, que la lista deja poco espacio a la deliberación democrática y al respeto por la agencia (Crocker, Robeyns, el propio Sen), a lo que se ha replicado que esa objeción malinterpreta el papel de la filosofía y el estatuto de la propuesta (Claassen). La segunda es de arquitectura: Nussbaum defiende con vehemencia que todas las personas del mundo tengan derecho a un umbral en las diez capacidades, pero, más allá de señalar que corresponde a los gobiernos garantizarlas, guarda silencio sobre quién soporta exactamente la carga, cuando una teoría de la justicia debería especificar deberes y no solo derechos. Conviene, en cualquier caso, no confundir la lista con una doctrina de la buena vida: ella insiste en que es una concepción parcial y política, y en que apunta a capacidades y no a funcionamientos, precisamente para no obligar a nadie a vivir de una manera determinada.

El tercer foco de su recepción es su papel de polemista dentro del feminismo. En 1999 publicó en The New Republic «The Professor of Parody», un ataque frontal a Judith Butler y al feminismo posmoderno al que acusaba de haberse retirado a una política simbólica que no alimenta a las mujeres hambrientas, no protege a las maltratadas ni consigue derechos para gais y lesbianas. La respuesta fue dura en sentido contrario: Gayatri Spivak habló de la «misión civilizadora» de Nussbaum y la historiadora Joan Scott de un relato moral que se servía a sí mismo. El episodio se lee mejor con un dato que suele omitirse: cinco años antes, Butler había respondido en el foro de Boston Review con un argumento sobre la variabilidad cultural de lo universal, y Nussbaum lo citó entonces como ejemplo del tipo de proceso que ella misma favorecería. La disputa no era, por tanto, entre una universalista y una particularista sin más, sino sobre qué cuenta como trabajo político. Hoy su obra circula por vías bastante separadas entre sí: la lista de capacidades en el desarrollo, la educación y los derechos humanos; el trabajo sobre asco y vergüenza en derecho penal y en litigios sobre derechos de las minorías sexuales; el argumento sobre la ira en debates de justicia transicional; y el cosmopolitismo en teoría política. Quien la lee solo por una de esas vías tiende a atribuirle posiciones que ella ha matizado en las otras.

Fuentes de esta biografía · 7

  1. «No task is more difficult than balancing sensitivity to many local traditions against the perception of common human needs and capabilities. On the one hand, we want to admit that we may have much to learn from what we find elsewhere; on the other hand, frequently justice and human sympathy should lead us to criticize what we see. I have tried to answer these tough questions elsewhere (for example, my essays in a forthcoming volume, Women, Culture, and Development, ed. Nussbaum and J. Glover, Oxford 1995); and Judith Butler's eloquent statement shows the type of process I would favor.»

    Martha C. Nussbaum, «Martha Nussbaum Responds», punto 3 («Getting the Universal Right»), Boston Review, vol. XIX, núm. 5 (1994). Fuente primaria: la valoración de la respuesta de Judith Butler al foro, cinco años antes de «The Professor of Parody». fuente · sostiene 5 pasajes de esta ficha

  2. «On the other hand, Sen has conspicuously refused to endorse any account of the central capabilities. Thus the exa mples mentioned above remain in limbo: clearly they are examples of some things he thinks very important, but it is not clear to what extent he is prepared to recommend them as important goals for all the world's people, goals connected with the idea of social justice itself.»

    Martha C. Nussbaum, «Capabilities as Fundamental Entitlements: Sen and Social Justice», Discussion Paper 56, Universidad de Hitotsubashi (2002), p. 16. Fuente primaria. fuente · sostiene 3 pasajes de esta ficha

  3. «It tells scores of talented young women that they need not work on changing the law, or feeding the hungry, or assailing power through theory harnessed to material politics. They can do politics in safety of their campuses, remaining on the symbolic level, making subversive gestures at power through speech and gesture. This, the theory says, is pretty much all that is available to us anyway, by way of political action, and isn’t it exciting and sexy?»

    Martha C. Nussbaum, «The Professor of Parody. The hip defeatism of Judith Butler», The New Republic, 22 de febrero de 1999, sección VI. Fuente primaria. fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  4. «She was steered toward the issue by Amartya Sen, the Indian economist, who later won the Nobel Prize. In 1986, they became romantically involved and worked together at the World Institute of Development Economics Research, in Helsinki. At the institute, she told me, she came to the realization that “I knew nothing about the rest of the world.”»

    Rachel Aviv, «The Philosopher of Feelings», The New Yorker, 25 de julio de 2016. fuente · sostiene 4 pasajes de esta ficha

  5. «Nussbaum passionately advocates that all people all over the world should be entitled, as a matter of justice, to threshold levels of all the capabilities on her list, but apart from mentioning that it is the governments’ duties to guarantee these entitlements (2006: 70), she remains silent on the question of who precisely should bear the burdens and responsibilities for realizing these capabilities.»

    Ingrid Robeyns y Morten Fibieger Byskov, «The Capability Approach», The Stanford Encyclopedia of Philosophy, sección sobre las teorías capacitarias de la justicia. fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  6. «Her books include Aristotle's De Motu Animalium (1978); The Fragility of Goodness: Luck and Ethics in Greek Tragedy and Philosophy (1986, updated edition 2000); Love's Knowledge (1990); The Therapy of Desire (1994, updated edition 2009); Poetic Justice (1996); For Love of Country (1996); Cultivating Humanity: A Classical Defense of Reform in Liberal Education (1997); Sex and Social Justice (1998); Women and Human Development (2000); Upheavals of Thought: The Intelligence of Emotions (2001); Hiding From Humanity: Disgust, Shame, and the Law (2004); Frontiers of Justice: Disability, Nationality, Species Membership (2006); The Clash Within: Democracy, Religious Violence, and India’s Future (2007); Liberty of Conscience: In Defense of America’s Tradition of Religious Equality (2008); From Disgust to Humanity: Sexual Orientation and Constitutional Law (2010); Not For Profit: Why Democracy Needs the Humanities (2010); Creating Capabilities: The Human Development Approach (2011); The New Religious Intolerance: Overcoming the Politics of Fear in an Anxious Age (2012); Philosophical Interventions: Book Reviews 1985-2011 (2012); Political Emotions: Why Love Matters for Justice (2013); Anger and Forgiveness: Resentment, Generosity, Justice (2016); Aging Thoughtfully: Conversations about Retirement, Romance, Wrinkles, and Regret (co-authored with Saul Levmore, 2017); The Monarchy of Fear: A Philosopher Looks at Our Political Crisis (2018); The Cosmopolitan Tradition: A Noble but Flawed Ideal (2019);»

    Relación de libros de la ficha oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago (actualizada en 2026). fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  7. «Biography 1947 Born in New York, U.S.A. 1975 Ph.D. in Classical Philology, Harvard University 1980-1983 Associate Professor of Philosophy and Classics, Harvard University 1984-1985 Associate Professor of Philosophy and Classics, Brown University 1985-1989 Professor of Philosophy, Classics and Comparative Literature, Brown University 1987-1993 Research Advisor, World Institute for Development Economics Research, United Nations University 1989-1995 University Professor and Professor of Philosophy, Classics and Comparative Literature, Brown University 1995-1996 Professor of Law and Ethics, The University of Chicago 1996-1998 Ernst Freund Professor of Law and Ethics, The University of Chicago 1999- Ernst Freund Distinguished Service Professor of Law and Ethics, The University of Chicago»

    Ficha de la laureada, Premio Kioto 2016 en Artes y Filosofía (campo de Pensamiento y Ética), Fundación Inamori. Cronología oficial. fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Internacional · polo CosmopolitaLos límites del patriotismo (con Joshua Cohen, eds.) · 1996

Sostiene, recuperando la tradición estoica y kantiana, que la lealtad moral primaria del individuo debe ser a la comunidad de los seres humanos en cuanto tales, no al accidente del lugar de nacimiento, y que la educación cívica debería formar ciudadanos del mundo.

«Mi tesis es que deberíamos reconocer una lealtad moral fundamental al ideal muy antiguo del cosmopolita, la persona cuya lealtad primaria es a la comunidad de seres humanos del mundo entero.»

Original: «I shall argue that this emphasis on patriotic pride is both morally dangerous and, ultimately, subversive of some of the worthy goals patriotism sets out to serve… we should recognize humanity wherever it occurs, and give its fundamental ingredients, reason and moral capacity, our first allegiance and respect.»

Sutileza / error común

Nussbaum no propone abolir las naciones ni borrar identidades particulares. Su modelo, tomado de los estoicos (Hierocles), son círculos concéntricos de pertenencia: familia, ciudad, nación, humanidad. La crítica que recibió en el debate del Boston Review (Walzer, Taylor, Putnam, Himmelfarb) le forzó a precisar: el cosmopolitismo es una orientación moral primaria, no una negación del arraigo. En obras posteriores («The Cosmopolitan Tradition», 2019) reconoce las limitaciones del modelo estoico-kantiano (excesivamente racionalista, ciego a deberes materiales hacia los más débiles) y lo complementa con su enfoque de capacidades. No es una globalista económica del Foro de Davos: es una filósofa de tradición liberal-igualitaria preocupada por dignidad humana universal.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Martha Nussbaum también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

Los límites del patriotismo (For Love of Country?)

Martha Nussbaum y Joshua Cohen (eds.) · 1996 · Paidós

Y tú

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