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Referente del test

Karl Polanyi.

1886-1964

Sostiene que un mercado verdaderamente autorregulado requiere convertir trabajo, tierra y dinero en mercancías ficticias, y que esa «desincrustación» de la economía respecto de la sociedad provoca destrucción social a la que la sociedad responde con un contramovimiento de protección.

La vida

Karl Paul Polanyi nació en Viena el 25 de octubre de 1886, en una familia judía germanoparlante y acomodada que se educó en la asimilación laica y que lo crió en Budapest. Su padre, Mihály Pollacsek, era ingeniero y empresario del ferrocarril; su madre, Cecília Wohl, de origen ruso, era una figura conocida del mundo intelectual húngaro, y su abuelo materno un estudioso rabínico que había traducido el Talmud al ruso. La distancia exacta de la familia respecto de su origen queda fijada en un detalle: los hijos magiarizaron el apellido a Polányi, pero el padre nunca cambió el suyo y está enterrado en el cementerio judío de Budapest. Karl entró en el gimnasio Minta con una beca de filántropos judíos, es decir, dentro y fuera a la vez de un mundo que conocía y al que no pertenecía. En enero de 1905, tras una racha de negocios ruinosos, murió el padre; fue un golpe que Karl conmemoró cada año durante el resto de su vida. Su hermano menor, Michael Polanyi, haría el recorrido político inverso: químico y luego filósofo de la ciencia, defendió que la investigación científica funciona como un orden espontáneo análogo al de un mercado libre, y figura entre los participantes de la Sociedad Mont Pèlerin. Los dos hermanos discutieron por carta durante décadas.

Estudió Derecho y Filosofía en las universidades de Budapest y Kolozsvár; según el instituto que custodia su archivo, se doctoró en Derecho en 1909 y se colegió como abogado en 1912. Lo decisivo de aquellos años no fue la carrera sino el 22 de noviembre de 1908, cuando se fundó en Budapest el Círculo Galilei (Galilei Kör), una asociación estudiantil ateo-materialista nacida para defender al jurista Gyula Pikler de la campaña de los grupos universitarios nacional-cristianos. Polanyi fue su primer presidente y dirigió su revista, Szabadgondolat («Pensamiento libre»). El círculo llegó a mil novecientos miembros en su primer curso y fue un semillero de todo el arco radical húngaro: entre sus fundadores estaba György Lukács y entre sus secretarios pasó el joven Mátyás Rákosi, que tres décadas después gobernaría la Hungría estalinista. En 1914 Polanyi participó en la fundación del Partido Radical Ciudadano y ejerció de secretario. Su punto de partida, por tanto, no es el socialismo obrero sino el radicalismo burgués anticlerical: un dato que explica por qué nunca militó en la ortodoxia de la Segunda Internacional.

La Primera Guerra Mundial lo puso de oficial de caballería del ejército austrohúngaro en el frente ruso, del que volvió enfermo y fue hospitalizado en Budapest. Apoyó la república de Mihály Károlyi; cuando Béla Kun la derribó para proclamar la República Soviética de Hungría y esta cayó a su vez ante el régimen autoritario del almirante Horthy, Polanyi salió hacia Viena en 1919 y no volvió a vivir en Hungría. Jeremy Adelman, apoyándose en la biografía de Gareth Dale, sitúa en esa huida su conversión al cristianismo. En Viena hizo su vida profesional: de 1924 a 1933 fue redactor jefe del semanario económico Der Österreichische Volkswirt, especializado en asuntos internacionales, y desde esa tribuna empezó a criticar a la escuela austriaca por construir modelos abstractos que perdían de vista la trama real de los procesos económicos. Ahí se le pegan también el fabianismo, la obra de G. D. H. Cole y el socialismo cristiano. En 1923 se casó con Ilona Duczyńska, ingeniera y revolucionaria polaco-húngara que había estado presa en el proceso contra los galileístas, había militado en el Partido Comunista húngaro, había traducido para Karl Radek en Moscú y fue expulsada del partido por «desviaciones luxemburguistas»; en 1934, tras el aplastamiento del movimiento obrero austriaco, volvió a entrar en el partido para sostener la Schutzbund ya ilegalizada. La hija de ambos, Kari Polanyi Levitt, nació en 1924 y sería economista.

En enero de 1933 Hitler llegó al poder en Alemania y el parlamento austriaco quedó suspendido; el editor liberal del Volkswirt no podía mantener en plantilla a un socialista notorio y Polanyi tuvo que dimitir. Se marchó a Londres, donde se ganó la vida como periodista y profesor particular, se integró en los círculos del Christian Left y publicó en 1935 «The Essence of Fascism» dentro del volumen colectivo Christianity and the Social Revolution. Desde 1936 dio clases de historia económica y social inglesa para la Workers' Educational Association, el programa de educación de adultos de las universidades de Oxford y Londres: los apuntes de aquellas clases nocturnas, preparados en trenes y autobuses de cercanías, son el material del que salió La gran transformación. Durante años solicitó plaza en universidades británicas, de Oxford a Hull, y no consiguió ninguna. En 1940 una beca Rockefeller de tres años lo llevó como investigador residente al Bennington College de Vermont, donde escribió el libro mientras Ilona seguía en Londres bajo los bombardeos; la correspondencia del matrimonio en esos meses, en la que ella cuenta las bombas y él la campiña de Nueva Inglaterra, es uno de los pasajes que sus biógrafos encuentran más incómodos. El libro se publicó en 1944.

La guerra le tocó de cerca: su hermana Sophie quedó atrapada en Viena y fue asesinada en el Holocausto, con el gueto de Kielce como último paradero conocido. En 1947 obtuvo su primer nombramiento académico, profesor visitante de Economía en la Universidad de Columbia, pero el gobierno estadounidense negó el visado de entrada a Ilona por su pasado comunista, de modo que el matrimonio se instaló en Pickering, Ontario, y Polanyi se pasó años haciendo el viaje a Nueva York para dar clase. Se retiró en 1953 y dirigió después, con una ayuda de la Fundación Ford, un proyecto interdisciplinar sobre los aspectos económicos del crecimiento institucional que cristalizó en el volumen colectivo Trade and Market in the Early Empires (1957). En 1963 editó con Ilona The Plough and the Pen, una antología de literatura húngara para el público anglófono, y en octubre de ese año volvió a Hungría por primera vez desde 1919. Su última iniciativa pública fue fundar una revista, Co-Existence. Murió en Pickering el 23 de abril de 1964, a los setenta y siete años. Ilona le sobrevivió catorce y se ocupó de editar su obra póstuma.

La obra

Su primera intervención de peso no fue un libro sino una polémica. En la Viena de los años veinte organizaba en su casa un seminario privado sobre el modelo de una economía socialista democrática, y defendía una economía colectivizada pero no centralizada, articulada por instituciones municipales y funcionales, en la que los precios se negociarían entre asociaciones de productores y de consumidores en lugar de fijarse en una oficina de planificación. El objetivo declarado era impedir que las decisiones económicas se tomaran sobre una base puramente técnica. De ahí salió su discusión con Ludwig von Mises, que en 1920 había negado que fuera posible el cálculo económico racional bajo socialismo. La otra pieza de esa etapa es «The Essence of Fascism» (1935), escrita ya en el exilio inglés: allí sostiene que lo que separa al fascismo del socialismo no es la política económica sino el rechazo del descubrimiento cristiano de la persona individual, una tesis que reaparece literalmente en el último capítulo de su libro mayor.

The Great Transformation: The Political and Economic Origins of Our Time (1944) viene a resolver un problema histórico concreto, no teórico: por qué un siglo de paz europea relativa terminó en dos guerras mundiales, el hundimiento del patrón oro y regímenes totalitarios. Su respuesta desmonta el siglo XIX en cuatro instituciones (equilibrio de potencias, patrón oro, Estado liberal y mercado autorregulado) y hace de la última la matriz de las otras tres. Contra quién discute está escrito con nombres: «escritores liberales como Spencer y Sumner, Mises y Lippmann ofrecen un relato del doble movimiento sustancialmente parecido al nuestro, pero le dan una interpretación enteramente distinta». Es decir, no discute los hechos con ellos sino la causalidad: donde el liberal ve el proteccionismo estrangulando una buena idea, Polanyi ve a la sociedad defendiéndose de una idea imposible. El método es historia económica inglesa de archivo, y su bisagra es un episodio menor y muy específico: la decisión de los jueces de paz de Berkshire reunidos en Speenhamland en mayo de 1795, que subvencionó salarios según el precio del pan, y su derogación en la reforma de la Ley de Pobres de 1834. En ese arco de treinta y nueve años sitúa Polanyi la aparición y la retirada de lo que llama el «derecho a vivir».

Después de 1950 giró hacia la antigüedad, y el giro es coherente: si el mercado autorregulado fue una excepción histórica, había que demostrarlo en las economías que no lo tuvieron. Trade and Market in the Early Empires (1957), editado con Conrad Arensberg y Harry Pearson, y su capítulo «The Economy as Instituted Process» plantean el problema de si las herramientas de la teoría de precios sirven para sociedades sin mercados formadores de precios. La respuesta es la distinción entre el significado sustantivo de «económico» (la dependencia material del hombre respecto de la naturaleza y de sus semejantes) y el formal (la lógica de elegir entre usos alternativos de medios escasos), que según él no tienen nada en común. Sobre esa base propone tres formas de integración (reciprocidad, redistribución e intercambio), tomadas en parte de Malinowski y Thurnwald. Sus interlocutores aquí ya no son los economistas liberales sino los formalistas de la antropología económica, que postulaban la universalidad de la conducta maximizadora. Dahomey and the Slave Trade (1966) y The Livelihood of Man (1977) se publicaron tras su muerte, editados a partir de apuntes de clase y manuscritos inéditos.

Conviene medir el tamaño real de esa bibliografía: un solo libro escrito y publicado por él en vida, un volumen colectivo que coordinó, dos obras póstumas armadas por otros y un puñado de artículos dispersos en revistas alemanas, inglesas y estadounidenses. Casi todo lo que se cita hoy como «Polanyi» sale de un único libro escrito en tres años, a los cincuenta y tantos, por un profesor de adultos sin plaza universitaria.

Cómo se le ha leído

En su propio tiempo no influyó casi nada. La gran transformación salió en 1944, el mismo año en que se preparaba en Bretton Woods la arquitectura financiera de posguerra, y su autor no vio venir ni la fuerza de la macroeconomía keynesiana ni el consumo de masas: Adelman lo llama por eso «el profeta fallido de la economía moral», y observa que el mercado, para Polanyi, solo podía ser fuente de enriquecimiento para unos y opresión para otros, nunca un espacio donde se satisfacen (y se inventan) deseos. Su recuperación ha llegado en oleadas, siempre en crisis: primero en el malestar de los años setenta, después con fuerza a partir de 2008. Hoy lo citan con elogio Joseph Stiglitz, Thomas Piketty y buena parte de la socialdemocracia anglosajona. El dato más elocuente sobre la lentitud de ese reconocimiento es que el libro no tuvo editorial británica propia hasta 2024, cuando Penguin Classics lo publicó en el Reino Unido ochenta años después: el país cuya historia económica cuenta el libro no lo había impreso nunca.

Lo reivindican a la vez dos familias políticas que no se hablan entre sí, y eso no es un malentendido sino una consecuencia del propio texto, donde el contramovimiento protector incluye a sindicalistas y a terratenientes conservadores. Por la izquierda, Nancy Fraser propone corregirlo con un «triple movimiento» que añada la emancipación a la mercantilización y la protección, porque proteger a la sociedad puede significar también proteger jerarquías. Por el otro lado, el Blue Labour británico de Maurice Glasman construye su base filosófica combinando aristotelismo con la crítica polanyiana de la sociedad de mercado, y su posición resultante es conservadora en lo social y de izquierdas en lo económico; Glasman cita a Aristóteles, a Burke y a Polanyi como sus tres influencias. En antropología económica, historia antigua y sociología económica su huella es más profunda que en economía: el sustantivismo perdió el debate dentro de la disciplina económica y lo ganó fuera, con Moses Finley y Marshall Sahlins entre sus lectores directos.

Tres tergiversaciones recurrentes conviene desactivar. La primera es leerlo como enemigo de los mercados: el propio libro dice que «el fin de la sociedad de mercado no significa en absoluto la ausencia de mercados», que seguirán asegurando la libertad del consumidor, señalando los desplazamientos de la demanda y sirviendo de instrumento de contabilidad, y lo que quiere sacar de la fijación por precios no son los productos sino el trabajo, la tierra y el dinero. La segunda es tratarlo como un texto sin costuras: Fred Block y Margaret Somers, que son quienes más han hecho por sistematizarlo, señalan una tensión en el núcleo del libro, porque Polanyi sostiene a la vez que la era liberal desincrustó la economía y que el mercado descansa siempre sobre condiciones jurídicas, intelectuales y políticas; las dos cosas no pueden ser literalmente ciertas, y la lectura fecunda es la segunda. La tercera es dar por firme su caso histórico central: G. D. H. Cole leyó el manuscrito y le avisó por carta de que trataba Speenhamland como algo mucho más universal de lo que fue, su hermano Michael y R. H. Tawney le señalaron errores y exageraciones, y Polanyi lo mandó a imprenta igual porque tenía prisa. La historiografía posterior ha dado bastante la razón a Cole. Que el libro haya sobrevivido a esa objeción indica dónde está su fuerza: la tesis de que los mercados se instituyen políticamente no depende de que la reconstrucción de Speenhamland sea exacta.

Fuentes de esta biografía · 6

  1. «There was nothing natural about laissez-faire; free markets could never have come into being merely by allowing things to take their course. Just as cotton manufactures — the leading free trade industry — were created by the help of protective tariffs, export bounties, and indirect wage subsidies, laissez-faire itself was enforced by the state. The thirties and forties saw not only an outburst of legislation repealing restrictive regulations, but also an enormous increase in the administrative functions of the state, which was now being endowed with a central bureaucracy able to fulfill the tasks set by the adherents of liberalism.»

    Karl Polanyi, The Great Transformation, cap. 12, «Birth of the Liberal Creed», 1944 (FUENTE PRIMARIA) fuente · sostiene 4 pasajes de esta ficha

  2. «He studied at the Universities of Budapest and Kolozsvár, earning a Doctor of Law (Dr. Jur.) degree in 1909, and was called to the Bar in 1912. [...] In 1940, Polanyi took up a position as Resident Scholar at Bennington College, Vermont, funded by a three-year Rockefeller grant, where his most important book The Great Transformation was written and published in the United States in 1944.»

    Karl Polanyi Institute of Political Economy, Universidad Concordia (Montreal), ficha biográfica «Karl Polanyi (1886-1964)» fuente

  3. «He sent a draft to Cole for feedback. Cole replied with extensive comments. Reflecting on the key treatment of the labor market, Cole had this to say: “I think that all through [chapter seven] you treat Speenhamland as much more universal than it was, and also make much too light of country differences in wage policy.” The book, as Cole, Tawney, and his brother Michael warned Polanyi, had many errors and exaggerations. But Polanyi was in a rush to see it go to press.»

    Jeremy Adelman, «Polanyi, the Failed Prophet of Moral Economics», Boston Review, 2017 (sobre la advertencia de G. D. H. Cole antes de publicar) fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  4. «Today, The Great Transformation is lauded as a masterpiece and praised for its prescience by everyone from the former chief economist of the World Bank – the Nobel prizewinner Joseph Stiglitz – to shadow chancellor Rachel Reeves and the French “rock star” economist Thomas Piketty. Yet Polanyi’s status as a Hungarian-Austrian foreigner of Jewish descent and the postwar popularity of Keynesian economics meant his book’s prophetic insights were, for decades, rejected and neglected by mainstream academics and economists in Britain.»

    Donna Ferguson, «‘The greatest thinker you’ve never heard of’: expert who explained Hitler’s rise is finally in the spotlight», The Observer / The Guardian, 23 de junio de 2024 (sobre la primera edición británica, en Penguin Classics) fuente

  5. «In the first half of the 20th century, social struggles surrounding the crisis formed what Polanyi called a ‘double movement’. [...] This hypothesis requires that we revise Polanyi’s idea of a double movement in a way that better clarifies the prospects for emancipatory social transformation in the 21st century.»

    Nancy Fraser, «A Triple Movement? Parsing the Politics of Crisis after Polanyi», New Left Review 81, mayo-junio de 2013 fuente

  6. «The philosophical basis of Blue Labour is a combination of Aristotelianism (especially the concept of virtue) with the critique of market society developed by the Hungarian economist Karl Polanyi.»

    «Blue Labour», Wikipedia en inglés (sobre la corriente fundada en 2009 por Maurice Glasman, clasificada como conservadora en lo social y de izquierdas en lo económico) fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Económico · polo Estado / IntervenciónLa gran transformación · 1944

Sostiene que un mercado verdaderamente autorregulado requiere convertir trabajo, tierra y dinero en mercancías ficticias, y que esa «desincrustación» de la economía respecto de la sociedad provoca destrucción social a la que la sociedad responde con un contramovimiento de protección.

«Nuestra tesis es que la idea de un mercado autorregulado implicaba una utopía descarnada. Tal institución no podría existir durante ningún tiempo sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad; habría destruido físicamente al ser humano y convertido su entorno en un yermo.»

Original: «Our thesis is that the idea of a self-adjusting market implied a stark utopia. Such an institution could not exist for any length of time without annihilating the human and natural substance of society.»

La gran transformación, Cap. 1 (1944)

Sutileza / error común

Polanyi no es marxista. Su crítica es histórico-antropológica: sostiene, basándose en estudios de sociedades premodernas, que la economía siempre estuvo «incrustada» en relaciones sociales (reciprocidad, redistribución, householding) y que el mercado autorregulado del XIX fue una excepción histórica forzada por intervención estatal deliberada. Tesis clave (que se olvida): «laissez-faire was planned» — el laissez-faire fue planificado. El mercado libre no surgió espontáneamente, fue impuesto por leyes (cercamientos, ley de pobres de 1834, abolición de aranceles cerealistas).

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Karl Polanyi también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

La gran transformación

Karl Polanyi · 1944 · FCE

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