Sostiene que un mercado verdaderamente autorregulado requiere convertir trabajo, tierra y dinero en mercancías ficticias, y que esa «desincrustación» de la economía respecto de la sociedad provoca destrucción social a la que la sociedad responde con un contramovimiento de protección.
«Nuestra tesis es que la idea de un mercado autorregulado implicaba una utopía descarnada. Tal institución no podría existir durante ningún tiempo sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad; habría destruido físicamente al ser humano y convertido su entorno en un yermo.»
Original: «Our thesis is that the idea of a self-adjusting market implied a stark utopia. Such an institution could not exist for any length of time without annihilating the human and natural substance of society.»
Sutileza / error común
Polanyi no es marxista. Su crítica es histórico-antropológica: sostiene, basándose en estudios de sociedades premodernas, que la economía siempre estuvo «incrustada» en relaciones sociales (reciprocidad, redistribución, householding) y que el mercado autorregulado del XIX fue una excepción histórica forzada por intervención estatal deliberada. Tesis clave (que se olvida): «laissez-faire was planned» — el laissez-faire fue planificado. El mercado libre no surgió espontáneamente, fue impuesto por leyes (cercamientos, ley de pobres de 1834, abolición de aranceles cerealistas).