Milton Friedman nació el 31 de julio de 1912 en Brooklyn, cuarto hijo y primer varón de Sarah Ethel Landau y Jeno Saul Friedman, dos adolescentes emigrados desde la Rutenia subcarpática, entonces provincia de Austria-Hungría y hoy territorio ucraniano. Cuando cumplió un año la familia se trasladó a Rahway, una pequeña ciudad de Nueva Jersey a unos treinta kilómetros de Nueva York, donde la madre llevaba una tienda de tejidos y el padre encadenaba negocios que, según su propio relato, casi nunca salían bien: el ingreso familiar era «pequeño y muy incierto» y «la crisis financiera era una compañía constante». Su padre murió durante el último curso del instituto y dejó a la madre y a dos hermanas mayores sosteniendo la casa; aun así, escribió después, se daba por sentado que él iría a la universidad y que tendría que costeársela. Una beca competitiva lo llevó a Rutgers en 1928 y se graduó en 1932 sirviendo mesas y despachando en una tienda. Empezó en matemáticas con la intención de hacerse actuario, llegó a presentarse a los exámenes del gremio (aprobó unos y suspendió otros) y acabó saliendo con el equivalente a una doble especialidad, porque por el camino se le cruzaron dos profesores: Arthur F. Burns y Homer Jones.
Jones le consiguió una beca de matrícula en Chicago, y el curso 1932-33 fue el que le fijó el marco intelectual y la vida privada a la vez. Allí tuvo de profesores a Jacob Viner, Frank Knight, Henry Schultz, Lloyd Mints y Henry Simons, y allí conoció a Rose Director, compañera de curso con la que se casaría en 1938 y que firmaría con él buena parte de su obra divulgativa. Pasó después un año en Columbia con Harold Hotelling, Wesley C. Mitchell y John M. Clark, es decir, con el institucionalismo empírico que, en sus palabras, difería «marcadamente de la visión de Chicago»; volvió a Chicago como ayudante de investigación de Schultz y selló allí una amistad de por vida con George Stigler y W. Allen Wallis. La formación no fue monolítica: se hizo economista pasando por las dos escuelas que peor se llevaban entre sí.
La década siguiente la pasó dentro del Estado federal, un dato que su fama posterior tiende a borrar. En 1935 entró, de la mano de Wallis, en el National Resources Committee del New Deal, trabajando en el diseño de un gran estudio de presupuestos familiares. En 1937 se incorporó al National Bureau of Economic Research para ayudar a Simon Kuznets en su investigación sobre rentas profesionales: el libro resultante fue también su tesis doctoral en Columbia, estaba terminado en 1940 y no se publicó hasta después de la guerra porque algunos directores del propio Bureau discutieron su conclusión de que el poder monopolista de la profesión médica había elevado sustancialmente los ingresos de los médicos frente a los de los dentistas. Entre 1941 y 1943 trabajó en el Departamento del Tesoro, en política tributaria de guerra, y formó parte del pequeño grupo técnico que puso en pie la retención del impuesto sobre la renta en nómina, la pieza que hizo recaudable el impuesto de masas. Cincuenta años después lo resumió sin coartadas: «Desempeñé un papel significativo, no cabe duda, en la introducción de la retención. Creo que es un gran error en tiempos de paz, pero en 1941-43 todos estábamos concentrados en la guerra». Entre 1943 y 1945 trabajó como estadístico matemático en cálculos sobre diseño de armamento y tácticas militares en el grupo de investigación de Columbia. Preguntado en el año 2000 por su posición ante el New Deal, distinguió dos bloques: rechazaba el control de precios y salarios y la National Industrial Recovery Act, y apoyaba la parte de auxilio y recuperación, incluida la política monetaria expansiva, «porque era una circunstancia muy excepcional»; añadió que era muy joven y que quizá aquello fuese pensamiento retrospectivo más que lo que realmente creía entonces.
En 1945 se fue a Minnesota con Stigler y en 1946 aceptó la cátedra de teoría económica que dejaba vacante Viner en la Universidad de Chicago, donde se quedaría treinta y un años; en paralelo, Burns le encargó en el Bureau el estudio sobre el papel del dinero en el ciclo económico, que lo emparejó con la historiadora económica Anna J. Schwartz. En 1947 asistió a la primera reunión de la Mont Pelerin Society: el grupo de Chicago (él, Stigler, Knight y Aaron Director) lo organizó su cuñado Director, el mismo que había intervenido para que la University of Chicago Press publicase «Camino de servidumbre» de Hayek después de que lo rechazaran editorial tras editorial. En 1950 pasó un trimestre en París como consultor de la agencia estadounidense del Plan Marshall, estudiando el Plan Schuman: de ahí salió su convicción de que un mercado común sin tipos de cambio flotantes acabaría encallando. El curso 1953-54 fue profesor Fulbright en Cambridge, donde, por ser «extremo» para cualquier estándar local, resultó aceptable para los dos bandos de una facultad partida entre keynesianos y antikeynesianos. Desde 1966 escribió una columna en «Newsweek» alternándose con Paul Samuelson y Henry Wallich, y asesoró a Barry Goldwater en 1964 y a Richard Nixon en 1968, siempre rechazando cargos a tiempo completo en Washington. Su regla, formulada en 1995, era que la actividad política debía ser ocupación secundaria y nunca la principal: quien la convierta en profesión, sostenía, acabará dependiendo de quien le financie por afinidad ideológica y perderá justamente la libertad que cree estar ganando.
A mediados de los setenta viajó a Chile y pasó allí cinco días dando conferencias sobre inflación, el episodio que más le persiguió después y que se detalla más abajo. En 1976 recibió el Premio Nobel de Economía «por sus logros en los campos del análisis del consumo, la historia y la teoría monetarias, y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización», con manifestaciones contra él en la propia ceremonia de Estocolmo. Se retiró de la docencia en 1977, al cumplir los 65, y se mudó a California como investigador titular de la Hoover Institution de Stanford, con apartamento en San Francisco y, durante dos décadas, una casa frente al mar en Sea Ranch. Allí lo convenció Bob Chitester para hacer televisión, y de ese proyecto de tres años salió «Free to Choose». Murió el 16 de noviembre de 2006 en San Francisco, a los 94 años.