testpolitica / pensadores / milton-friedman

Referente del test

Milton Friedman.

1912-2006

Defiende que el mercado libre maximiza simultáneamente eficiencia y libertad individual, y que la mayoría de las funciones económicas del Estado moderno reducen el bienestar y deberían sustituirse por mecanismos de mercado o de elección individual.

La vida

Milton Friedman nació el 31 de julio de 1912 en Brooklyn, cuarto hijo y primer varón de Sarah Ethel Landau y Jeno Saul Friedman, dos adolescentes emigrados desde la Rutenia subcarpática, entonces provincia de Austria-Hungría y hoy territorio ucraniano. Cuando cumplió un año la familia se trasladó a Rahway, una pequeña ciudad de Nueva Jersey a unos treinta kilómetros de Nueva York, donde la madre llevaba una tienda de tejidos y el padre encadenaba negocios que, según su propio relato, casi nunca salían bien: el ingreso familiar era «pequeño y muy incierto» y «la crisis financiera era una compañía constante». Su padre murió durante el último curso del instituto y dejó a la madre y a dos hermanas mayores sosteniendo la casa; aun así, escribió después, se daba por sentado que él iría a la universidad y que tendría que costeársela. Una beca competitiva lo llevó a Rutgers en 1928 y se graduó en 1932 sirviendo mesas y despachando en una tienda. Empezó en matemáticas con la intención de hacerse actuario, llegó a presentarse a los exámenes del gremio (aprobó unos y suspendió otros) y acabó saliendo con el equivalente a una doble especialidad, porque por el camino se le cruzaron dos profesores: Arthur F. Burns y Homer Jones.

Jones le consiguió una beca de matrícula en Chicago, y el curso 1932-33 fue el que le fijó el marco intelectual y la vida privada a la vez. Allí tuvo de profesores a Jacob Viner, Frank Knight, Henry Schultz, Lloyd Mints y Henry Simons, y allí conoció a Rose Director, compañera de curso con la que se casaría en 1938 y que firmaría con él buena parte de su obra divulgativa. Pasó después un año en Columbia con Harold Hotelling, Wesley C. Mitchell y John M. Clark, es decir, con el institucionalismo empírico que, en sus palabras, difería «marcadamente de la visión de Chicago»; volvió a Chicago como ayudante de investigación de Schultz y selló allí una amistad de por vida con George Stigler y W. Allen Wallis. La formación no fue monolítica: se hizo economista pasando por las dos escuelas que peor se llevaban entre sí.

La década siguiente la pasó dentro del Estado federal, un dato que su fama posterior tiende a borrar. En 1935 entró, de la mano de Wallis, en el National Resources Committee del New Deal, trabajando en el diseño de un gran estudio de presupuestos familiares. En 1937 se incorporó al National Bureau of Economic Research para ayudar a Simon Kuznets en su investigación sobre rentas profesionales: el libro resultante fue también su tesis doctoral en Columbia, estaba terminado en 1940 y no se publicó hasta después de la guerra porque algunos directores del propio Bureau discutieron su conclusión de que el poder monopolista de la profesión médica había elevado sustancialmente los ingresos de los médicos frente a los de los dentistas. Entre 1941 y 1943 trabajó en el Departamento del Tesoro, en política tributaria de guerra, y formó parte del pequeño grupo técnico que puso en pie la retención del impuesto sobre la renta en nómina, la pieza que hizo recaudable el impuesto de masas. Cincuenta años después lo resumió sin coartadas: «Desempeñé un papel significativo, no cabe duda, en la introducción de la retención. Creo que es un gran error en tiempos de paz, pero en 1941-43 todos estábamos concentrados en la guerra». Entre 1943 y 1945 trabajó como estadístico matemático en cálculos sobre diseño de armamento y tácticas militares en el grupo de investigación de Columbia. Preguntado en el año 2000 por su posición ante el New Deal, distinguió dos bloques: rechazaba el control de precios y salarios y la National Industrial Recovery Act, y apoyaba la parte de auxilio y recuperación, incluida la política monetaria expansiva, «porque era una circunstancia muy excepcional»; añadió que era muy joven y que quizá aquello fuese pensamiento retrospectivo más que lo que realmente creía entonces.

En 1945 se fue a Minnesota con Stigler y en 1946 aceptó la cátedra de teoría económica que dejaba vacante Viner en la Universidad de Chicago, donde se quedaría treinta y un años; en paralelo, Burns le encargó en el Bureau el estudio sobre el papel del dinero en el ciclo económico, que lo emparejó con la historiadora económica Anna J. Schwartz. En 1947 asistió a la primera reunión de la Mont Pelerin Society: el grupo de Chicago (él, Stigler, Knight y Aaron Director) lo organizó su cuñado Director, el mismo que había intervenido para que la University of Chicago Press publicase «Camino de servidumbre» de Hayek después de que lo rechazaran editorial tras editorial. En 1950 pasó un trimestre en París como consultor de la agencia estadounidense del Plan Marshall, estudiando el Plan Schuman: de ahí salió su convicción de que un mercado común sin tipos de cambio flotantes acabaría encallando. El curso 1953-54 fue profesor Fulbright en Cambridge, donde, por ser «extremo» para cualquier estándar local, resultó aceptable para los dos bandos de una facultad partida entre keynesianos y antikeynesianos. Desde 1966 escribió una columna en «Newsweek» alternándose con Paul Samuelson y Henry Wallich, y asesoró a Barry Goldwater en 1964 y a Richard Nixon en 1968, siempre rechazando cargos a tiempo completo en Washington. Su regla, formulada en 1995, era que la actividad política debía ser ocupación secundaria y nunca la principal: quien la convierta en profesión, sostenía, acabará dependiendo de quien le financie por afinidad ideológica y perderá justamente la libertad que cree estar ganando.

A mediados de los setenta viajó a Chile y pasó allí cinco días dando conferencias sobre inflación, el episodio que más le persiguió después y que se detalla más abajo. En 1976 recibió el Premio Nobel de Economía «por sus logros en los campos del análisis del consumo, la historia y la teoría monetarias, y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización», con manifestaciones contra él en la propia ceremonia de Estocolmo. Se retiró de la docencia en 1977, al cumplir los 65, y se mudó a California como investigador titular de la Hoover Institution de Stanford, con apartamento en San Francisco y, durante dos décadas, una casa frente al mar en Sea Ranch. Allí lo convenció Bob Chitester para hacer televisión, y de ese proyecto de tres años salió «Free to Choose». Murió el 16 de noviembre de 2006 en San Francisco, a los 94 años.

La obra

Su primera obra fue estadística y técnica, y ya traía dentro las dos ideas que iba a explotar después. «Incomes from Independent Professional Practice» (1945), con Simon Kuznets, sostenía que los procedimientos estatales de colegiación limitaban la entrada en la profesión médica y permitían cobrar honorarios superiores a los de un mercado abierto; de paso introducía la distinción entre renta permanente y renta transitoria. «Essays in Positive Economics» (1953) reunió su posición metodológica, y «A Theory of the Consumption Function» (1957) la convirtió en un ataque frontal a la macroeconomía dominante: frente a la idea keynesiana de que los hogares ajustan su consumo a la renta corriente, Friedman mostró que lo ajustan a la renta que esperan sostener a lo largo de varios años. El adversario aquí no era el socialismo, sino la función de consumo que sostenía todo el aparato del multiplicador fiscal.

La obra monetaria vino después y es la que le dio estatura académica. En «Studies in the Quantity Theory of Money» (1956), que editó, defendió que a largo plazo el crecimiento monetario eleva los precios sin apenas efecto sobre el producto, mientras que a corto plazo mueve empleo y producción. En 1963 publicó con Anna Schwartz «A Monetary History of the United States, 1867-1960», el libro contra el que sigue discutiéndose: su tesis es que la Gran Depresión no fue el fracaso del mercado sino el de la Reserva Federal, que dejó contraerse la cantidad de dinero. La reacción del banco central fue orgánica antes que académica: según la reseña enciclopédica de David Henderson, la junta de gobernadores redactó una réplica interna extensa, dejó de publicar las actas de sus reuniones y encargó una contrahistoria a Elmus Wicker.

El tercer golpe fue el discurso presidencial ante la American Economic Association de diciembre de 1967, publicado en «The American Economic Review» en marzo de 1968 como «The Role of Monetary Policy». Su estructura es deliberadamente negativa: «Del infinito mundo de la negación he seleccionado dos limitaciones de la política monetaria: (1) no puede fijar los tipos de interés durante más que períodos muy limitados; (2) no puede fijar la tasa de desempleo durante más que períodos muy limitados». De ahí salió la tasa natural de desempleo y la idea de que la curva de Phillips no ofrece un menú estable, sino un espejismo que se desvanece en cuanto la gente incorpora la inflación a sus expectativas; Edmund Phelps llegó a lo mismo por su cuenta, y la estanflación de los setenta convenció a buena parte de los keynesianos. Lo que casi nunca se cita es que el propio Friedman puso el límite de su hipótesis en su conferencia Nobel de 1976: «Sin embargo, la hipótesis de la tasa natural en su forma actual no ha resultado lo bastante rica para explicar un desarrollo más reciente: el paso de la estanflación a la slumpflation», el término que empleó para lo que veía en los años setenta, inflación y paro subiendo a la vez, que ni la curva de Phillips ni su propia corrección predecían.

En paralelo escribió los libros que lo hicieron célebre fuera de la academia: «Capitalism and Freedom» (1962) y «Free to Choose» (1980), este último firmado con Rose Friedman, el libro de no ficción más vendido de aquel año, escrito para acompañar la serie de diez programas de una hora que la televisión pública estadounidense emitió desde enero de 1980. Conviene leerlos como lo que son, dos momentos distintos y no un catecismo: entre uno y otro cambiaron de posición sobre la escolarización obligatoria, que defendían en 1962 y rechazaban en 1980. La razón que dio no fue doctrinal sino empírica: había descubierto en los trabajos de E. G. West y otros que antes de la obligatoriedad ya se escolarizaba a más del noventa por ciento de la población, de modo que el beneficio marginal de la coacción era pequeño, y añadió que si en ausencia de obligación solo la mitad supiera leer, la consideraría apropiada.

Cómo se le ha leído

En la banca central ganó la discusión histórica y perdió el instrumento. Lo primero lo certificó Ben Bernanke, entonces gobernador de la Reserva Federal, en el noventa cumpleaños de Friedman en 2002: «Respecto a la Gran Depresión: tenéis razón, lo hicimos nosotros. Lo sentimos mucho. Pero gracias a vosotros no volveremos a hacerlo». El desplazamiento del consenso se puede medir en las ediciones sucesivas del manual de Paul Samuelson, su adversario más constante: en 1948 escribía que «pocos economistas consideran la política monetaria de la Reserva Federal una panacea para controlar el ciclo económico», y en 1985 el mismo libro afirmaba que el dinero es «la herramienta más poderosa y útil que tienen los responsables macroeconómicos». Lo que no sobrevivió fue su receta concreta, la regla de crecimiento constante de la cantidad de dinero: los bancos centrales acabaron adoptando objetivos de inflación, no de agregados monetarios. El propio Friedman describió el giro de Paul Volcker de 1979 hacia el control de la cantidad de dinero como «sobre todo retórica verbal», porque lo que Volcker quería en realidad era que subiera el tipo de interés. Queda su armazón (expectativas, reglas frente a discrecionalidad, un ancla nominal) sin la palanca que él proponía.

En el terreno político la recepción va en dos direcciones opuestas y las dos siguen vivas. Su doctrina de que la empresa responde ante sus accionistas se volvió ortodoxia corporativa y después fue formalmente desautorizada por quienes la habían suscrito: el 19 de agosto de 2019 la Business Roundtable publicó una declaración firmada por 181 consejeros delegados en la que reconocía que «cada versión del documento emitida desde 1997 ha respaldado los principios de la primacía del accionista» y anunciaba que la nueva declaración «sustituye a las anteriores». Del otro lado, Chile fijó su imagen en la izquierda mundial. Su versión, dada en el año 2000, es que fue cinco días invitado por una organización privada y no por el gobierno, que dio una charla en la Universidad Católica titulada «La fragilidad de la libertad» cuyo argumento era que el control central destruye la libertad, y que los llamados Chicago Boys eran producto de un convenio de intercambio anterior entre Chicago y esa universidad. Alegaba además doble rasero: dio las mismas conferencias, decía, en la China comunista sin que nadie protestara, mientras que por Chile hubo manifestaciones contra él hasta en la entrega del Nobel. Sus críticos replican que el problema no es de quién pagase el billete, sino que fue a explicar cómo estabilizar la economía de un país gobernado por una dictadura militar que había derrocado a un gobierno elegido, y que su relato deja ese contexto fuera del cuadro. El desacuerdo no se ha cerrado.

La tergiversación más extendida es reducirlo a un ideólogo del mercado sin más, cuando su propia jerarquía de logros era otra. Preguntado en 1995 por lo que consideraba más importante, respondió: «En el terreno de la política, considero la eliminación del servicio militar obligatorio mi logro más importante»; según la reseña de Henderson, el fin de la conscripción fue «casi el único asunto» por el que hizo presión personal ante el Congreso. En la misma entrevista situó la política monetaria por debajo de eso y de la legalización de las drogas, y en el año 2000 defendía que los dos millones de presos estadounidenses se explicaban en buena parte por «el intento equivocado de controlar lo que la gente se mete en el cuerpo», delitos «sin víctima» que a su juicio no deberían ser delito. El otro malentendido es de signo contrario: los libertarios doctrinarios nunca lo consideraron de los suyos. Murray Rothbard le llamaba estatista por aceptar dinero público en los bonos escolares, y Friedman lo asumía y explicaba la diferencia: «Aunque me gustaría abolir la Reserva Federal, he escrito muchas páginas sobre cómo debería gestionarse la Reserva Federal si existe». Esa distancia entre el ideal y lo que estaba dispuesto a negociar es, junto con su cambio de opinión sobre la escolarización obligatoria y con su papel en la creación de la retención fiscal que luego llamó «un gran error en tiempos de paz», lo que peor encaja en las dos caricaturas que circulan de él. Su propio balance, hecho en 2000, tampoco era triunfalista: «No hay duda de quién ganó el argumento intelectual. [...] Mucho más dudoso es quién ganó el argumento práctico. El mundo es hoy más socialista de lo que era en 1947».

Fuentes de esta biografía · 8

  1. «The family income was small and highly uncertain; financial crisis was a constant companion. Yet there was always enough to eat, and the family atmosphere was warm and supportive. [...] My father died during my senior year in high school, leaving my mother plus two older sisters to support the family. Nonetheless, it was taken for granted that I would attend college, though, also, that I would have to finance myself.»

    Milton Friedman, autobiografía escrita para Les Prix Nobel (1976), reeditada en Nobel Lectures, Economics 1969-1980, ed. Assar Lindbeck, World Scientific, 1992 fuente

  2. «Born: 31 July 1912, Brooklyn, NY, USA. Died: 16 November 2006, San Francisco, CA, USA. [...] Prize motivation: “for his achievements in the fields of consumption analysis, monetary history and theory and for his demonstration of the complexity of stabilization policy”»

    Nobel Prize Outreach, ficha oficial del Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas 1976 fuente

  3. «I don't regard what I've done in the field of monetary policy as on the same level as what I've done about trying to get rid of the draft or legalizing drugs. [...] In the realm of policy, I regard eliminating the draft as my most important accomplishment. [...] So while I'd like to abolish the Fed, I've written many pages on how the Fed, if it does exist, should be run. [...] Murray used to call me a statist because I was willing to have government money involved.»

    Brian Doherty, «Best of Both Worlds: An Interview with Milton Friedman», Reason, junio de 1995 (sobre su orden de prioridades en política, el servicio militar obligatorio, la Reserva Federal y su polémica con Murray Rothbard) fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  4. «From the infinite world of negation, I have selected two limitations of monetary policy to discuss: (1) It cannot peg interest rates for more than very limited periods; (2) It cannot peg the rate of unemployment for more than very limited periods.»

    Milton Friedman, «The Role of Monetary Policy», discurso presidencial ante la American Economic Association (diciembre de 1967), The American Economic Review, vol. LVIII, n.º 1, marzo de 1968, sección I fuente

  5. «what matters is not inflation per se, but unanticipated inflation; there is no stable trade-off between inflation and unemployment [...] However, the natural-rate hypothesis in its present form has not proved rich enough to explain a more recent development - a move from stagflation to slumpflation.»

    Milton Friedman, «Inflation and Unemployment», conferencia Nobel, 13 de diciembre de 1976, secciones 3 y 4 fuente

  6. «While I was in Santiago, Chile, I gave a talk at the Catholic University of Chile. Now, I should explain that the University of Chicago had had an arrangement for years with the Catholic University of Chile, whereby they send students to us and we send people down there to help them reorganize their economics department. And I gave a talk at the Catholic University of Chile under the title "The Fragility of Freedom." [...] I was not in Chile as a guest of the government. I was in Chile as the guest of a private organization. [...] there were large demonstrations against me at the Nobel ceremonies in Stockholm.»

    Entrevista a Milton Friedman, «Commanding Heights: The Battle for the World Economy», PBS/WGBH, realizada el 1 de octubre de 2000, sección «On His Role in Chile Under Pinochet» fuente · sostiene 3 pasajes de esta ficha

  7. «Let me end my talk by abusing slightly my status as an official representative of the Federal Reserve. I would like to say to Milton and Anna: Regarding the Great Depression. You're right, we did it. We're very sorry. But thanks to you, we won't do it again.»

    Ben S. Bernanke, gobernador de la Reserva Federal, «On Milton Friedman's Ninetieth Birthday», Conference to Honor Milton Friedman, Universidad de Chicago, 8 de noviembre de 2002 fuente

  8. «Since 1978, Business Roundtable has periodically issued Principles of Corporate Governance. Each version of the document issued since 1997 has endorsed principles of shareholder primacy – that corporations exist principally to serve shareholders. With today's announcement, the new Statement supersedes previous statements and outlines a modern standard for corporate responsibility.»

    Business Roundtable, «Business Roundtable Redefines the Purpose of a Corporation to Promote ‘An Economy That Serves All Americans’», nota de prensa, Washington, 19 de agosto de 2019 fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Económico · polo MercadoCapitalismo y libertad · 1962

Defiende que el mercado libre maximiza simultáneamente eficiencia y libertad individual, y que la mayoría de las funciones económicas del Estado moderno reducen el bienestar y deberían sustituirse por mecanismos de mercado o de elección individual.

«Hay una y solo una responsabilidad social de la empresa: usar sus recursos y dedicarse a actividades diseñadas para incrementar sus beneficios, siempre que se mantenga dentro de las reglas del juego, es decir, que participe en una competencia abierta y libre sin engaño ni fraude.»

Original: «There is one and only one social responsibility of business — to use its resources and engage in activities designed to increase its profits so long as it stays within the rules of the game, which is to say, engages in open and free competition without deception or fraud.»

Capitalismo y libertad, Cap. VIII (1962)

Sutileza / error común

Friedman no es un libertario sin matices. Apoyaba el impuesto negativo sobre la renta (predecesor intelectual de la renta básica), una regla monetaria estable (no la abolición de la banca central) y bonos escolares públicos (el Estado paga, las familias eligen centro). En sus últimos años se mostró abierto al «helicóptero monetario». La frase popular «su única responsabilidad es maximizar beneficios» suele citarse sin la condición clave que la sigue: «dentro de las reglas del juego, sin engaño ni fraude», que presupone un marco institucional fuerte.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Milton Friedman también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

Capitalismo y libertad

Milton Friedman · 1962 · Síntesis

Y tú

¿Estás más cerca de Milton Friedman de lo que crees?

Nueve ejes, cincuenta y cuatro preguntas, diecisiete partidos. Sin registro y sin servidor: tus respuestas no salen del navegador.

Hacer el test