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Referente del test

Robert Nozick.

1938-2002

Deriva, partiendo del derecho lockeano de propiedad sobre uno mismo, que solo está moralmente justificado un Estado mínimo dedicado a proteger derechos individuales: cualquier redistribución coactiva más allá de eso equivale a trabajo forzoso parcial.

La vida

Nació en Brooklyn el 16 de noviembre de 1938, en una familia judía llegada de un shtetl del imperio ruso. Su padre, nacido con el apellido Cohen, regentaba un pequeño negocio; su madre se llamaba Sophie Cohen. Se educó en la escuela pública del barrio. Contó después que con quince o dieciséis años paseaba por las calles de Brooklyn con un ejemplar de bolsillo de «La República» de Platón y la portada hacia fuera: había leído poco de él y entendido menos, pero sabía que era algo extraordinario. En Columbia acabó cayendo en una asignatura obligatoria de formación general que daba Sidney Morgenbesser, y de ahí salió, según su propia broma, «licenciado en Morgenbesser».

Su primera militancia fue socialista. Entró en las juventudes del Partido Socialista de Norman Thomas y en Columbia fundó el capítulo local de la Student League for Industrial Democracy, la liga estudiantil que poco después se rebautizaría como Students for a Democratic Society. Su descripción de aquello, casi veinte años más tarde, era modesta: la única actividad de la sección era organizar conferencias por los campus y defender el socialismo con energía. Se licenció summa cum laude en 1959 y ese mismo año se casó con Barbara Fierer.

El giro ocurrió en el posgrado de Princeton, donde se doctoró en 1963 con Carl Hempel y trabajó también con Paul Benacerraf. Hacia 1960 o 1961, otro estudiante del departamento, Bruce Goldberg, ya libertario, le puso delante «The Constitution of Liberty», recién publicado, y los ensayos de Hayek sobre el conocimiento disperso y los límites del cálculo en una economía planificada. Nozick los leyó para refutarlos y no encontró el fallo. Se describió a sí mismo como arrastrado al libertarismo a regañadientes, y contó que durante un tiempo evitó decir en voz alta lo que pensaba porque suponía que solo la gente mala aceptaría esas ideas y que toda la gente buena estaba a la izquierda. Ya en 1977, a menos de veinte años del giro, lo relativizaba: siempre había razonado con una teoría de titularidades (los trabajadores tienen derecho a lo que producen), y que el vuelco fue menor de lo que él mismo había creído. Pasó el curso 1963-64 en Oxford con una beca Fulbright.

Enseñó en Princeton hasta 1965, dos años en Harvard como profesor ayudante y dos en la Universidad Rockefeller, y volvió a Harvard en 1969 como catedrático, con treinta años. Llegó justo después de que la policía desalojara la ocupación estudiantil del edificio administrativo, y anunció en el catálogo un curso titulado «Capitalismo», descrito como «un examen moral del capitalismo», con Hayek, Mises y Friedman entre las lecturas. Un estudiante de posgrado le avisó de que podía haber interrupciones en clase; según el relato del propio Nozick, él contestó con una amenaza física, ofreció a cambio dejarles repartir octavillas en la puerta, y no llegó a pasar nada. Vivió siempre de la universidad: Arthur Kingsley Porter Professor desde 1985, University Professor desde 1998 (el rango más alto de Harvard, que autoriza a dar clase en cualquier facultad) y presidente de la división este de la American Philosophical Association en 1997-98. Nunca ocupó ni buscó cargo público: preguntado en 1977 si aceptaría una candidatura presidencial, respondió que prefería estar equivocado antes que ser presidente. Salvo una excepción, «Las mejores cosas de la vida», no repitió nunca un curso.

Con Barbara Fierer tuvo dos hijos, Emily y David; los agradecimientos de «Anarquía, Estado y utopía» reconocen que las objeciones de ella a las posiciones del libro le ayudaron a afinarlas. Se divorciaron en 1981 y siguieron siendo amigos toda la vida. En 1985 leyó de pie, en una librería de Cambridge, un libro de poemas titulado «The Lamplit Answer»; su empeño en conocer a la autora acabó en boda con la poeta Gjertrud Schnackenberg, y en dos décadas repartidas entre Italia y un mes de agosto al año en las praderas de Idaho. En ese periodo alquiló un piso al novelista Erich Segal y, al descubrir que el precio infringía una ordenanza municipal de control de alquileres, invocó contra su casero una norma que él mismo desaprobaba. Le diagnosticaron un cáncer de estómago en 1994 y pasó por varias operaciones y recaídas. En el otoño de 2001 impartió con un historiador un curso sobre la Revolución rusa y tenía anunciado otro sobre Dostoievski para la primavera. Murió en Cambridge (Massachusetts) el 23 de enero de 2002, a los 63 años. Está enterrado en el cementerio de Mount Auburn y su biblioteca fue donada al Instituto Van Leer de Jerusalén.

La obra

Entró en filosofía por la puerta técnica, no por la política. Su tesis de 1963, «The Normative Theory of Individual Choice», era un trabajo de teoría de la decisión y contiene la primera discusión académica del problema de Newcomb; el artículo que lo popularizó, «Newcomb's Problem and Two Principles of Choice» (1969), introdujo el problema en la filosofía y abrió la fractura entre decisión evidencial y decisión causal que todavía organiza el campo. De la misma época es «Coercion» (1969), el análisis de qué convierte una oferta en una amenaza que le dio reputación dentro de la profesión antes de que existiera el Nozick político.

«Anarchy, State, and Utopia» (1974) se escribió deprisa y en dos frentes. Los nueve primeros capítulos salieron del curso 1971-72 en el Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences de Palo Alto, que él describe en los agradecimientos como una institución académica mínimamente estructurada y rayana en la anarquía individualista; el capítulo décimo venía de una ponencia sobre utopía leída en 1969; el manuscrito entero se reescribió en el verano de 1973. Los dos adversarios no son el mismo. La segunda parte discute con «A Theory of Justice» (1971) de John Rawls, que era su colega en Harvard y que llegó a leer y comentar por escrito el capítulo séptimo antes de la publicación. Pero la primera parte no discute con ningún socialista: discute con el anarquista individualista de Murray Rothbard, que niega legitimidad a cualquier Estado, y trata de mostrar que un Estado mínimo puede surgir de agencias de protección en competencia sin violar derechos de nadie. El propio prefacio admite que el libro no ofrece «una teoría precisa de la base moral de los derechos individuales». La tercera parte, la menos citada, sostiene que ese Estado mínimo es un marco para utopías, una meta-utopía en la que caben comunidades de cualquier signo, socialistas incluidas, siempre que se entre y se salga voluntariamente. El libro ganó el National Book Award de 1975 y Nozick no escribió jamás la continuación: no quería, dijo, pasarse la vida escribiendo «El hijo de Anarquía, Estado y utopía».

«Philosophical Explanations» (1981), más de setecientas páginas, es el libro donde cambia de método. Ahí se declara en contra de la motivación dominante de la filosofía analítica en la que se había formado, la de construir argumentos que coaccionen la creencia y cierren toda alternativa, y propone en su lugar una filosofía que explique y deje al lector escoger. En él están su teoría del «continuador más próximo» para la identidad personal y su análisis del conocimiento como rastreo de la verdad mediante condicionales contrafácticos, que como efecto colateral obliga a rechazar el cierre deductivo del conocimiento. Recibió el premio Ralph Waldo Emerson de Phi Beta Kappa.

Los cuatro libros restantes se alejan aún más de la política. «The Examined Life» (1989) es una colección de meditaciones para lector general sobre el amor, la muerte, la fe y el sentido, y contiene la revisión de sus posiciones políticas que tanto se citaría después. «The Nature of Rationality» (1993) añade a la teoría de la decisión clásica la noción de utilidad simbólica: actos que valen por lo que significan y no por lo que producen. «Socratic Puzzles» (1997) recoge sus artículos, entre ellos «Why Do Intellectuals Oppose Capitalism?» (1986), una explicación sociológica y no económica del antimercantilismo de los intelectuales de la palabra: la escuela reparte premios según mérito intelectual y el mercado no, de modo que el intelectual quiere que la sociedad entera sea una escuela a gran escala. «Invariances» (2001), su último libro, define la objetividad como invariancia bajo transformaciones, la explica mediante una cosmología evolutiva de universos que engendran universos, y ordena la ética en capas de las que solo la primera, la ética del respeto, puede exigirse coactivamente.

Cómo se le ha leído

«Anarquía, Estado y utopía» lo convirtió, en palabras de su propia universidad, en el teórico a su pesar de un movimiento político nacional. Fue durante décadas el contrapeso canónico de Rawls en los programas de filosofía política, ganó el National Book Award y el «Times Literary Supplement» lo incluyó entre los cien libros más influyentes desde la guerra. Nozick nunca estuvo cómodo en ese papel. En 1978 se quejaba de que a la gente de derechas le gustaba el argumento a favor del libre mercado pero no los argumentos sobre libertad individual en casos como los derechos de los homosexuales, cuando él los veía como un todo entrelazado. Y hay un hecho estructural que explica media recepción: no volvió a desarrollar la doctrina ni contestó nunca a la enorme literatura crítica que generó. El texto quedó congelado en 1974 y su interpretación pasó a ser cosa de terceros.

La objeción más repetida es la de Thomas Nagel en 1975, «Libertarianism without Foundations»: los derechos se afirman en la primera línea del libro y no se fundamentan, algo que el propio prefacio ya concedía en parte. G. A. Cohen, marxista, dedicó veinte años a desmontar el ejemplo de Wilt Chamberlain y la premisa de la propiedad sobre uno mismo, trabajo que reunió en «Self-Ownership, Freedom, and Equality» (1995). Menos conocido es el uso inverso: Hillel Steiner y, más tarde, autores como Michael Otsuka aceptan la propiedad sobre uno mismo y rechazan en cambio su teoría de la apropiación original de recursos naturales, y llegan desde ahí a conclusiones igualitarias e incluso a un derecho natural a los medios de producción. La misma premisa sostiene el edificio contrario. El principal punto ciego de sus lectores, sin embargo, está en la página 231. Ahí escribe que, aunque introducir el socialismo como castigo por nuestros pecados sería ir demasiado lejos, las injusticias pasadas pueden ser tan grandes que hagan necesario a corto plazo un Estado más extenso para rectificarlas, y sugiere que principios pautados como el de diferencia de Rawls podrían servir de regla aproximada de esa rectificación. Es la página menos citada del libro más citado. En la misma línea, la frase que viaja sola por internet, que gravar las rentas del trabajo equivale a trabajo forzoso, se separa siempre de la salvedad que él escribe dos párrafos antes, en la página anterior: quedan exceptuadas las detracciones que caen bajo el principio de rectificación de injusticias.

El otro nudo es qué pensaba al final. Tres episodios se citan como pruebas de apostasía: el episodio del alquiler de Erich Segal, la frase de «The Examined Life» (1989) donde llama «seriamente inadecuada» su posición política anterior, y su desinterés por la filosofía política durante los últimos veinte años. Él respondió a los tres en 2001. Del alquiler dijo que sabía mientras lo hacía que acabaría lamentándolo, que le pudo la irritación con los representantes de Segal y que a veces uno hace lo que tiene que hacer. De la frase dijo que nunca dejó de aplicarse la etiqueta, que lo que había querido decir era que ya no era un libertario tan ortodoxo, y que los rumores sobre su desviación o apostasía eran muy exagerados. Las dos lecturas fáciles, la de la abjuración y la de la ortodoxia intacta, necesitan ignorar la mitad de lo que escribió. A ello se suma una confusión frecuente en la divulgación: se le coloca junto a Ayn Rand, cuando en «On the Randian Argument» (1971) había objetado al método axiomático randiano por deducir de verdades lógicas conclusiones que no se siguen de ellas.

Fuentes de esta biografía · 6

  1. «Utopia is a framework for utopias, a place where people are at liberty to join together voluntarily to pursue and attempt to realize their own vision of the good life in the ideal community but where no one can impose his own utopian vision upon others.»

    Robert Nozick, «Anarchy, State, and Utopia», Basic Books, 1974, Parte III, cap. 10 («A Framework for Utopia»), p. 312 fuente · sostiene 2 pasajes de esta ficha

  2. «I always had an entitlement view and just discovered what the right entitlements were. I was only making a mistake about the entitlements earlier. So it wasn’t as big an about-face as I once thought.»

    Robert Nozick, entrevista con Albert Zlabinger, agosto de 1977, UCLA Conference Center (Lake Arrowhead, California); reeditada por libertarianism.org fuente

  3. «What I was really saying in The Examined Life was that I was no longer as hardcore a libertarian as I had been before. But the rumors of my deviation (or apostasy!) from libertarianism were much exaggerated.»

    Robert Nozick, entrevista con Julian Sanchez, 26 de julio de 2001 fuente

  4. «right-wing people like the pro-free-market argument, but don’t like the arguments for individual liberty in cases like gay rights – although I view them as an interconnecting whole.»

    Nozick citado en «Philosopher Robert Nozick dies at 63», Harvard Gazette, enero de 2002, a partir de un artículo suyo en «The New York Times Magazine» (1978) fuente

  5. «He came to express himself against what he took to be the dominant motivation of analytical philosophy, in which he was reared, namely to deploy arguments that are meant to coerce belief, that seek to close every alternative to the thesis in favor.»

    Hilary Putnam, Thomas Scanlon, Elaine Scarry y Stanley Cavell, «Memorial Minute» sobre Robert Nozick, Facultad de Artes y Ciencias de Harvard, 16 de diciembre de 2003 fuente

  6. «Nozick never attempted to further develop the views that he expressed in ASU, and he never responded to the extensive critical reaction to those views.»

    Eric Mack, «Robert Nozick's Political Philosophy», Stanford Encyclopedia of Philosophy, §1, revisión de 3 de junio de 2026 fuente

Se citan las obras y no los comentarios sobre ellas siempre que la obra está accesible. Donde solo hay literatura secundaria, se dice cuál.

Sección 02

Qué sostiene,
con la cita.

Cada cita está verificada contra fuente primaria, con libro, capítulo y año. Donde la recepción popular deforma al autor, lo decimos.

Económico · polo MercadoAnarquía, Estado y utopía · 1974

Deriva, partiendo del derecho lockeano de propiedad sobre uno mismo, que solo está moralmente justificado un Estado mínimo dedicado a proteger derechos individuales: cualquier redistribución coactiva más allá de eso equivale a trabajo forzoso parcial.

«Nuestras conclusiones principales sobre el Estado son que un Estado mínimo, limitado a las funciones estrictas de protección frente a la fuerza, el robo, el fraude, el cumplimiento de contratos y poco más, está justificado; que cualquier Estado más extenso violará el derecho de las personas a no ser obligadas a hacer ciertas cosas y queda injustificado.»

Original: «Our main conclusions about the state are that a minimal state, limited to the narrow functions of protection against force, theft, fraud, enforcement of contracts, and so on, is justified.»

Sutileza / error común

Nozick propone tres principios, no dos: adquisición original, transferencia voluntaria y rectificación de injusticias pasadas. Si la distribución actual deriva de despojos históricos (esclavitud, conquista, expropiación), Nozick admite que puede ser necesaria una redistribución correctiva sustancial. Citarlo solo como defensor del statu quo es lectura parcial. Además, en «The Examined Life» (1989) declaró «seriamente inadecuada» su posición libertaria previa, aunque el alcance del cambio sigue debatido.

Sección 03

Contra quién
discute.

El test coloca a estos autores en el polo opuesto de algún eje que Robert Nozick también ocupa. Es donde está el desacuerdo real.

Sección 04

Por dónde
empezar.

Anarquía, Estado y utopía

Robert Nozick · 1974 · FCE

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